Con los recientes acontecimientos en Israel y el mundo, es posible que nos estemos preguntando: ¿Estaremos ya cerca del final del mundo?  

La misma inquietud tuvieron los discípulos cuando Jesús les advirtió acerca de la destrucción de Jerusalén y del templo. Así que Pedro, Jacobo, Juan y Andrés se le acercaron y le preguntaron en privado: “Dinos, ¿cuándo sucederá eso? ¿Y cuál será la señal de que todo está a punto de cumplirse?” (Marcos 13:4) 

Jesús les respondió no dándoles una señal específica, sino una serie de señales: guerras, terremotos, hambres y persecución, “pero no será todavía el fin” (Marcos 13:7). 

Esa profecía apocalíptica de Marcos 13, ha tenido su cumplimiento en distintas etapas, y no de manera continua. La persecución se cumplió desde el libro de los Hechos. La destrucción de Jerusalén y el templo se cumplió en el año 70 cuando el general romano Tito sitio Jerusalén y luego la arrasó, destruyendo el templo. Los terremotos, guerras, hambres y epidemias se han venido cumpliendo desde entonces. Quizás por eso cada generación de creyentes ha creído que viviría la última parte de la profecía: “Verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. 27 Y él enviará a sus ángeles para reunir de los cuatro vientos a los elegidos, desde los confines de la tierra hasta los confines del cielo.” 

Aunque muchos han querido especular sobre cuándo se cumplirá el glorioso retorno de Jesús, él mismo nos advirtió a no especular: “ 32»Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. 33 ¡Estén alerta! Manténganse despiertos porque no saben cuándo llegará ese tiempo.” 

Lo que sí sabemos con certeza es que Jesús volverá, y cuando lo haga, estaremos para siempre con él. Nuestro deber es estar alerta y mantenernos despiertos, pues Jesús cumplirá su promesa. ¡Volverá! 

La prédica “Volverá” del 17 de abril está disponible en el canal de YouTube de La Fráter.