Estamos llegando al final de un año y vale la pena evaluar nuestro avance en nuestra vida personal, familiar, empresarial y espiritual. Moisés escribió en el salmo 90: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.” La sabiduría nos ayuda a vivir los siguientes días al máximo. 

La vida no tenemos que desperdiciarla, tenemos que aprovecharla al máximo. Tenemos que entender que el ayer pertenece al pasado y ya no cuenta. Lo que cuenta es el ahora y el futuro que viene caminando a pasos agigantados y nos llega con cada día que nosotros vivimos.  
Tenemos que aprender cómo aprovechar la vida al máximo, como el Coronel Harland Sanders, nacido el 9 de Septiembre de 1890, que empezó a franquiciar su negocio de pollo a la edad de 65. En la actualidad, el negocio de KFC ha crecido para ser uno de los sistemas más grandes de restaurantes en el mundo. Y el Coronel Sanders, pionero en el sistema de comida rápida se ha convertido en el símbolo del espíritu emprendedor. Más de dos mil millones de comidas exquisitas son servidas anualmente y no sólo en Estados Unidos, la cocina del Coronel está presente en más de 100 países alrededor del mundo. Hasta su muerte en 1980 víctima de leucemia y a la edad de 90 años, el Coronel viajó más de 250,000 millas por año, visitando el imperio de KFC, mismo que él había fundado. Y todo había comenzado con un caballero de 65 años que usó su cheque de 105 dólares para empezar un negocio. 

Les he contado la historia de mi abuelita que, a los 91 años, antes de morirse evangelizó todavía a los vecinos y familiares que la fueron a ver cuando se estaba muriendo, y allí les habló de Cristo.  Una tía mía, la tía Teresa se convirtió allí y tenía 30 años de no hablarse con su mamá porque ella se había convertido a Cristo.  Y allí se convirtió. Lo mejor que hizo mi abuela fue, dos horas antes de morir, llamarme, pedirme que me arrodillara a la orilla de su cama, ponerme las manos en la cabeza y pedirle a Dios que me hiciera un predicador del evangelio. 91 años, 2 horas antes de morirse, destinando a un nieto al ministerio.  Así que podemos hacer grandes cosas, no importa la edad que nosotros tengamos. 

Aunque esta vida es breve debemos vivirla al máximo.  Vivirla al máximo es atesorar cada momento de la vida. ¡Aprécielo!  Si usted tiene tiempo para estar hoy con su mamá, atesórelo.  Si tiene tiempo para estar con sus hijos, atesórelo.  Si puede estar con sus nietos, atesórelos.   
Pero más importante, viva su vida al máximo con Dios. Entréguele cada segundo, cada minuto, hora y día a Dios. Y reciba de él la bendición que lo hará una persona exitosa.  

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