Fred Smith es una persona desconocida para muchos. Sin embargo, fue mentor de grandes personas como Zig Ziglar y John C. Maxwell entre otros. Un día de joven frente a una tumba se preguntó «¿Qué quiero que diga mi epitafio?» Su respuesta fue su razón de vivir desde ese momento hasta el día de su muerte. «Quiero que mi epitafio diga “El ayudó a crecer a otros”.» Fred, aunque falleció a los 92 años, aun con más de 90 años, todos los sábados abría las puertas de su casa para lo que llamaba “Fred en la cama”, porque a pesar de no poder caminar, postrado en una cama y enfermo de los riñones, brindaba asesoramiento y mentorías a quienes lo deseaban. Él decía «la única manera de ser feliz mientras se envejece, es darle gracias a Dios por lo poco que queda». Fred seguía avanzando hasta el día de su muerte el 17 de agosto del 2007.

Caleb a sus 40 años de edad, fue uno de los 12 espías que envió Moisés como espía a la tierra de Canaán. Sólo él y Josué fueron los que dieron un buen reporte, los otros 10 espías desmotivaron al pueblo. Caleb a los 85 años dice el libro de Josué 14:10-12 «Ya han pasado cuarenta y cinco años desde que el Señor hizo la promesa por medio de Moisés, mientras Israel peregrinaba por el desierto; aquí estoy este día con mis ochenta y cinco años: ¡el Señor me ha mantenido con vida! Y todavía mantengo la misma fortaleza que tenía el día en que Moisés me envió. Para la batalla tengo las mismas energías que tenía entonces. Dame, pues, la región montañosa que el Señor me prometió en esa ocasión. Desde ese día, tú bien sabes que los anaquitas habitan allí, y que sus ciudades son enormes y fortificadas. Sin embargo, con la ayuda del Señor los expulsaré de ese territorio, tal como él ha prometido.» A los 85 años Caleb seguía avanzando y lo hizo hasta el día de su muerte.

Otro ejemplo es el caracol Romano o Comestible, que se mueve a una velocidad de 0.0058 kilómetros por hora, lo que equivale a 5.8 metros por hora. Pero sin embargo sigue avanzando. Una persona normal bien pudiera correr 10 kilómetros en una hora. Pero el caracol Romano se llevaría para recorrer los 10 kilómetros, 1724 horas, o 72 días, o dos meses y medio. Pero si sigue avanzando llegará.

Que Dios nos conceda llegar a una edad avanzada, avanzando; seguir hacia adelante, nunca parar, nunca detenernos, nunca tirar la toalla. Sigamos avanzando.

Es importante tomarse un tiempo para descansar y reflexionar. Pero hay personas que hacen un alto para tirar la toalla. Y si algo debemos entender es que no podemos rendirnos, aunque haya sido una pelea fuerte, no debemos tirar la toalla. Debemos tomar nuevas fuerzas, levantarnos y seguir avanzando. No podemos abandonar nuestros sueños. Algunos han dicho “no se puede” y han dejado de esforzarse por seguir creciendo, tanto en lo terrenal como en lo espiritual, y eso es una tragedia personal. Cuando alguien se detiene por completo y deja de avanzar; deja de vivir y solo se dedica a subsistir, desperdiciando así el potencial que Dios le dio. Y la vida que Dios nos ha prometido es superior. En Juan 10:10 dice “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” Dios nos ofrece una vida en abundancia. El propósito de Jesús de venir a la Tierra fue para darnos salvación y una vida abundante, aquí y ahora.

Los cristianos no podemos dejar de avanzar ni terrenal ni espiritualmente hasta el día de nuestra muerte, porque Dios nos ha puesto para que tengamos vida y la tengamos en abundancia en esta breve vida y en la eternidad.  Mientras hay vida hay esperanza, por eso es importante darle gracias a Dios por la vida.

El Salmo 65:11 dice: “Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia.” Solo Dios puede hacer que un año sea coronado con sus bondades, solo Dios puede hacer que su carreta se desborde de abundancia. Este año celebramos 47 años de fundación de Fraternidad Cristiana de Guatemala, y en todos estos años Dios ha estado con nosotros. Nos ha permitido comenzar, continuar y concluiremos cuando él venga por todos nosotros. No dejaremos de predicar el evangelio de Jesucristo para transformar nuestra nación y el mundo entero.