Ser generoso es ser dadivoso. Generosidad es dar en abundancia. Pero ¿con qué debemos ser generosos?  

Podemos ser generosos con el cariño y amor que damos.  
Romanos 12:10 dice: Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.  

¿A quién debe decirle hoy que lo ama? ¿A quién debe mostrarle cariño?  

Podemos ser generosos con la honra.  
Filipenses 2:3 dice: No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. 

¿A quién debe considerar como superior a usted?  

Podemos ser generosos con las finanzas.  
1 Timoteo 5:8 dice:  El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. 

Pero la generosidad tiene varias amenazas. 

El desenfoque es una amenaza.  

Cuando damos por obligación y no por convicción. La obligación es externa, la convicción es interna. 2 Corintios 9:7 dice: Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. 

El cansancio es una amenaza. 

Cuando damos esperando algo a cambio. ¿Es malo esperando algo a cambio? No.  

Lo malo esperar algo a cambio de alguien que no nos puede dar. Gálatas 6:9 dice: No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. 

Pero a pesar de las amenazas, debemos ser generosos por estas razones: 
 Es lo que se espera de los discípulos de Jesús. 

Dios es generoso con el amor, envío a su hijo.  

Dios es generoso con el perdón, al aceptarnos cuando nos arrepentimos.  

Dios es generoso con la provisión, cuando cumple su promesa de nunca abandonarnos. 
Seamos generosos al imitar a Dios al dar abundantemente amor, perdón y provisión.