En el mundo en que vivimos pareciera ser que necesitamos dinero aun para respirar. Nada se consigue sin dinero. Todo lo que la mayoría de las personas anhelan y se proponen como meta es tener dinero, propiedades, vacaciones en el Caribe o en Europa. Para una educación formal también necesitamos dinero. Sin embargo, hay muchas cosas a nuestro alrededor y de las que no nos damos cuenta simplemente porque están allí, como son gratis, no les damos el verdadero valor que poseen. Tenemos a nuestra disposición aquello que no podríamos pagar, aunque tuviésemos muchísimo dinero. El oxígeno que respiramos cada día es gratis, el sol que nos calienta e ilumina es gratis, el agua que llueve y riega nuestros sembradíos es gratis; lo más importante que tenemos en la vida es gratis, y aun así nos preocupamos por adquirir un número de cosas que finalmente sólo nos causan problemas.

Scott Robinson, Gerente General de Reparo mi Crédito explica: “La razón principal por la cual las personas tienen problemas financieros es porque no tienen idea de cuánto dinero gastan y hacia qué lo dirigen”. Una de las sugerencias que esta empresa brinda a sus clientes es que tomen nota, que apunten cada centavo que gastan durante el mes y descubran cuánto dinero se desperdicia en artículos innecesarios. La segunda gran recomendación es hacer un presupuesto mensual y vivir de acuerdo a él. Respecto a las tarjetas de crédito Robinson señala que los intereses que cobran los grupos financieros que las emiten son bastante altos, generalmente entre 4 y 6% mensual hasta 72% anual, aunque algunos emisores cobran el 1.25% mensual, por lo que si el tarjetahabiente se conforma con tan sólo cancelar el pago mínimo, terminará pagando la deuda durante toda su vida. “La prioridad debe ser el pago de los saldos de tarjeta de crédito”, agrega. Es decir, cuando te llegue el estado de cuenta de tu tarjeta de crédito no te limites a pagar el mínimo, paga el saldo a la fecha de corte. Págalo siempre y entonces no estarás sufriendo las consecuencias.

Tanto en las fechas post-navideñas como en cualquier festividad que se presente, vacaciones, viajes, cumpleaños, celebraciones, es

necesario tener una clara conciencia de que pagar a tiempo las deudas nos hará evitar caer en incumplimiento. Es necesario que las personas no abran más líneas de crédito a menos que sea necesario, y si tienen deuda en varias tarjetas de crédito consoliden la cuenta en una sola buscando acceder a una tasa de interés que sea más accesible que la de dichas tarjetas. El hecho es que al ir de compras y pagar con la tarjeta de crédito pareciera que no nos cuesta tanto todo… sacamos la tarjeta de nuestra cartera o de la billetera rápidamente y sin demasiado problema, adquirimos lo que tanto quisimos o simplemente lo que por un acto compulsivo decidimos que nos urgía comprar. “Lo necesitaba”, suelen decir los compradores. Ahora bien, ¿realmente lo necesitas? Es fácil y agradable comprar sin dinero en efectivo, pero no lo es el momento en que recibimos el estado de cuenta de nuestra tarjeta de crédito con el saldo a pagar. Frente a éste muchas personas dicen: “¿Y qué compré aquí?, ¿en qué gasté tanto?” A lo que yo me pregunto, si realmente no lo recuerdan, ¿habrá sido tan importante?

La Biblia es clara sobre cómo debemos enfrentar el tema financiero. Jesús dijo “»¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes».” Ni el dinero ni las posesiones son lo más importante. Estamos a mitad de año, ¿cómo ha manejado sus finanzas? Recapacite, corrija el rumbo si es necesario y honre a Dios administrando sabiamente la provisión.

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