Estamos entrando a un nuevo año con mucha expectación a los cambios que enfrentaremos. Es necesario tomar resoluciones y seguir el consejo de la Palabra de Dios que dice “el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.” Tenemos que recordar siempre que sus misericordias son nuevas cada mañana y que grande es su fidelidad, seamos agradecidos por todo lo que nos permite como sus hijos, dando gracias en todo tiempo, en la adversidad y en las victorias. Que en este año aprendamos a dar y a tomar decisiones que marquen vidas y que por nuestro ejemplo cambien su manera de ser. Tratemos de buscar la paz, dejemos atrás los rencores, la amargura, el odio, las palabras negativas, ya que perdonar es un arma poderosa y botemos lo que no nos edifica. 

Jesús dijo: “mi paz les dejo: mi paz les doy.  Yo no se las doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.” Con Jesús en nuestros corazones podremos experimentar su gracia, su favor, su misericordia y caminar en fe, no por vista. Confiemos en que el que comenzó la buena obra la perfeccionará. Su paz cuidará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús. Oremos y pongamos en sus manos las preocupaciones, las ansiedades, las enfermedades, los trabajos, sabiendo que, si Él cuida de las aves, cuidará nuestras vidas, proveerá para nuestras necesidades y disfrutaremos de sus bendiciones con paz y seguridad. 

Le animo a tener una buena relación con Dios, a usar la oración como arma poderosa, a leer su Palabra que nos llena.  Dios es suficiente en todo momento y nos dice: “te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en tu debilidad.”  Así que mi Dios proveerá para todo lo que necesitemos. Dios estará de su lado en este año, confiemos en sus promesas, demos honra a su nombre, asista a los servicios, sirva en algún ministerio, Dios le ha dado dones y talentos. 

Asista a su célula, prepárese para servir en la Facultad de Fe y Liderazgo, asista a las celebraciones de jóvenes, mujeres, matrimonios, etc.  Allí nos ayudamos y no estamos solos. ¡Feliz año!