Dios creó al ser humano con emociones, emociones que afloran en nuestra vida día a día. Estas emociones pueden ser la ansiedad, tristeza, alegría y una que muchas veces la experimentamos, el enojo. El enojo es una emoción puesta por Dios, pero Dios nos pide que aprendamos a manejar el enojo y no que el enojo nos maneje a nosotros. En Gálatas Pablo escribe a esta iglesia y les enseña que la ira es una obra de la naturaleza pecaminosa. También Pablo escribe en la carta a los efesios que nos enojemos pero que no pequemos. Ahora nos preguntamos, ¿qué es el enojo? El enojo no es más que la defensa de tres cosas, el valor personal, las necesidades principales y las convicciones básicas. Cuando alguna de estas se ve amenazada, nos enojamos. Para evitar el enojo es importante que reconozcamos cuál de estas tres se ve amenazada.

El valor personal: Cuando nuestro valor personal se ve amenazado nos enojamos, cuando las personas nos hacen sentir desvalorizados, reaccionamos con un mecanismo de defensa que es el enojo. Por ejemplo: Si se burlan de algo que hicimos o dijimos, eso nos desvaloriza y nos lleva a enojarnos. Evalúe cada vez que se enoja y determine si es porque se sintió sin valor. Recuerde que es Cristo quien le da el valor necesario para que usted no se enoje.

Las necesidades principales: Cuando las necesidades personales también se ven amenazadas, como mecanismo de defensa para protegerlas nos enojaremos. Las necesidades personales pueden ser la necesidad de ser escuchados, la necesidad de ser respetados, la necesidad de ser amados. Evalúe si su enojo ha sido por proteger sus necesidades principales y descanse en Dios, quien es el que suple todo lo que necesitamos.

Convicciones básicas: Cuando vemos una injusticia externa a nuestras vidas, se ven amenazadas nuestras convicciones básicas. Cuando establecemos normas y reglas y estas se quebrantan, nuestras convicciones básicas se ven amenazadas, por ende nos enojamos. Recuerde que entre más dogmáticos seamos, más nos vamos a enojar. Un ejemplo claro de esto es cuando en redes sociales vemos cómo se pelean por dos equipos de fútbol. Para manejar el enojo debemos de ser más flexibles en nuestras vidas.