Un derrame cerebral cambió para siempre la vida de la neurocientífica estadounidense Jill Bolte Taylor, quien había dedicado su carrera a la investigación de las enfermedades mentales graves, que era su trabajo entre semana y los fines de semana, viajaba como defensora de NAMI, la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales. Pero la mañana del 10 de diciembre de 1996 se despertó y descubrió que ella tenía un trastorno cerebral. Un vaso sanguíneo estalló en su cerebro y en pocas horas perdió la capacidad de caminar, hablar, leer, escribir o recordar. «Esencialmente me convertí en un bebé en el cuerpo de una mujer», le dijo a la BBC Mundo. Le tomó ocho años recuperarse. Gracias a sus dos libros sobre la materia, fue elegida como una de las «100 personas más influyentes del mundo» por la revista Time.

Un día podemos estar en la cima y al otro día como en un valle de sobra de muerte. Un día como vencedores, y otro sentirnos derrotados. La Biblia nos recuerda las palabras de Jesús que dijo “siempre estaré con ustedes hasta el fin del mundo.” Crea en el hijo de Dios y experimente la paz que sobrepasa todo entendimiento.