A Dios le interesa la familia y está en su corazón. La familia actualmente es atacada por los medios de comunicación y las redes sociales que la alejan de Dios y traen consecuencias duras. Los padres de familia necesitan de Dios, de su presencia y la guía del Espíritu Santo, como centro de sus vidas.

Es un gran reto llegar a ser el esposo y padre que Dios quiere, pues se le demanda que ponga su corazón, tiempo, amor, dedicación y perseverancia. Lo bueno es que los padres creyentes en Jesús tienen el poder de Dios para salir adelante. Lo importante es guardar en su corazón las palabras y promesas de Dios y ponerlas en práctica con los que ama. Un padre debe ser un líder que gobierne bien su casa y hacer que sus hijos le respeten y le obedezcan en amor; que sea responsable en proveer para los suyos; que guíe a la familia a buscar a Dios y que reconozcan a Jesús como su salvador y perdonador, esto es lo más grande que da satisfacción a los padres. El ejemplo vale mucho; debe ser temeroso de Dios, amarlo, obedecerlo, adorarlo y tener confianza en Él. Dichosos todos los que temen al Señor y van por sus caminos.

Jesús fue humilde, lleno de misericordia y compasión. La palabra nos muestra que los hombres deben levantar las manos con oración y pureza de corazón en todo lugar, rendir su vida y corazón por completo sin ninguna vergüenza. La humildad, la paciencia y la mansedumbre son necesarias para poder soportarse los unos a los otros. Que tenga dominio propio para corregir a sus hijos mientras aún hay esperanza, sin golpes, ni palabras hirientes, sino que use vara, no con la mano porque sus manos son para bendecir.

Querido padre de familia, que Dios que le ama tanto pueda darle las mejores satisfacciones en su vida y hogar. Que aprenda a perdonar a sus hijos, esposa, y viceversa ya que muchas veces le han herido, despreciado y no lo han tomado en cuenta. El perdón es de dos vías y que los hijos perdonen y olviden por los daños y heridas que han dejado la separación, divorcio e indiferencia. Dios quiere restaurarle hoy, y procure mantener su hogar con la ayuda de Él. Felicidades en su día, usted es especial para Dios.