Nuestro amigo Jesús nos demostró su amor verdadero de entrega, de perdón, de restauración y de salvación. La Palabra dice que nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos, y Él lo demostró no solo con palabras sino con hechos. Así que le motivo a que usted muestre también su amor por sus amigos compartiéndoles la Palabra de Dios y mostrándoles el plan de salvación. También predique con su ejemplo de vida, aprovechando cada oportunidad para ser generoso.

Tenemos que proponernos dar amor, hacer a un lado los malos gestos, pasar por alto las ofensas y así vivir una vida de abundancia, de paz y armonía, donde Jesús sea el centro; procurar tener una linda relación entre padres e hijos, ser comprensivos y solícitos en guardar la unidad y amistad verdadera en el vínculo de la paz y del amor. Jesús nos ha dado un corazón nuevo, que aprende cada día a ser mejor persona. Todos necesitamos amigos, Dios no nos hizo para ser personas solitarias, tristes y amargadas, Dios nos ha regalado los amigos. Un verdadero amigo nos entiende, nos acepta como somos, nos ayuda, nos acompaña en los momentos difíciles y aprende a llorar con nosotros. Jesús nos muestra con su ejemplo que era amigo de María, Marta y Lázaro, cuando pasamos dificultades, problemas financieros y de salud, los amigos son los que levantan nuestros brazos, nos asisten, proveen y oran, nos dan palabras que alientan el corazón y están allí hasta que alcanzamos la victoria. Cuando pasamos por luto, nos entienden y lloran con nosotros. Los amigos son sinceros, y si hablan, es para aconsejarnos y hacernos ver lo que nos conviene de parte de Dios según su Palabra.

Un verdadero amigo nos entiende, nos acepta como somos, nos ayuda, nos acompaña en los momentos difíciles y aprende a llorar con nosotros.

Quiero animarlo a buscar cada día a Jesús, a tener una amistad íntima con él, a buscar su rostro, a guardar sus mandamientos y agradarle leyendo su Palabra; orando y reconociendo con agradecimiento en su corazón que él nos ama y cada día nos atrae con su Palabra y su amor. Jesús nos amó primero y derramó su gracia, su misericordia y su bondad. Él el mejor amigo que no falla en ningún momento, siempre está allí con sus brazos extendidos donde podemos correr con confianza, fe y seguridad y esperar con paciencia su hermosa voluntad.