La Biblia es la Palabra de Dios. Es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia. Nos inspira y nos expresa ese amor tan grande lleno de misericordia para que disfrutemos el plan glorioso de la salvación a través de sus hermosos pasajes llenos de su presencia, Juan 3:16 nos dice: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Es maravilloso saber por su Palabra que tenemos un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, y llegamos a conocer que sus misericordias son nuevas cada mañana y grande es su fidelidad.

En su Palabra hay promesas que se cumplen cuando tenemos fe y perseverancia. En ella encontramos verdades que nuestro Dios permanece para siempre y su palabra es verdadera. Así como lo expresa en Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo de ayer y hoy y por los siglos.” Su palabra nos transforma y nos da seguridad, firmeza, nos muestra las verdades y podemos confiar de todo corazón en ella. Entonces como sus hijos tenemos que atesorar los dichos de su boca, memorizarla, meditarla y ponerla en práctica cada día. Nos capacita para tener una vida plena en él.

El apóstol Pablo, al escribirle a Timoteo, comparte que el propósito y el poder de la Palabra de Dios es para todos nosotros, en todo momento y en cualquier circunstancia. La Palabra vivifica nuestros corazones y nos ofrece una vida en abundancia, tenemos que meditar en ella de día y de noche, memorizarla, su palabra es una lámpara a mis pies, es una luz en mi sendero. Es una gran bendición que ya no tropezamos en este mundo caído, pues él cuida de nuestros pasos. Que cada día podamos capacitarnos para ser testigos de su poder. Y agradarle en todo. Tratemos de congregarnos, de participar en una Célula de estudio, tomar la Facultad de Fe y Liderazgo para que podamos estar preparados para servir con todo lo que tenemos.

Aprendamos a amarnos, a ayudarnos y seguir proclamando a Jesús como nuestro Señor y Salvador. No nos olvidemos lo que su Palabra significa en nuestras vidas, porque es poderosa para transformarnos si la leemos y obedecemos siempre.