En la Biblia encontramos mujeres de diferente clase social, estratos económicos altos, mujeres valientes, esforzadas con su familia, hogar, trabajo, y que contribuyen para edificar familias felices y estables, en medio de las dificultades, enfermedades y persecución. Pero se destaca una mujer sencilla, María, llena de humildad sometida a Dios y a seguir la dirección en obediencia que tomó el reto de ser madre sin estar casada, enfrentando las críticas y desprecios, pero sabía que al final iba a ser honrada y levantada por su obediencia ante el reto de ser madre y a la vez instrumento de Dios.

Dios siempre ve más allá de lo que está afuera, Él mira el corazón y sus intenciones, personas sin mayores estudios, sin preparación, insignificantes por su apellido o por el lugar donde viven.  Pero cuando el llamado lo hace directamente Dios y el corazón presta atención y la confianza y su vida está en sus manos, pueden hacer maravillas y cosas extraordinarias. María fue visitada por un ángel, le dice “¡te saludo, tú que has recibido el favor de Dios!  El Señor está contigo.  No tengas miedo María; Dios te ha concedido su favor, quedarás en cinta y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús, será un gran hombre, y lo llamaran Hijo del Altísimo, el divino y eterno Dios y su reinado no tendrá fin”.

Recordemos que esa noticia sigue transformando al mundo. Jesús, llegó a nacer como un niñito donde no tuvo donde reclinar su cabeza, pero con el propósito de cambiar y rescatar a la humanidad, hacer maravillas, dar salvación y vida eterna. Muchas personas le conocen, pero no han dejado que Él brille con todo lo que tiene para beneficio de sus vidas. La promesa de la cruz y de su sangre, su gracia y su amor deberían hacernos estremecer de lo grande y maravilloso que es Emanuel Dios con nosotros.

Regocijémonos que la salvación por gracia ha llegado, María le reconoció y se deleitó, y dijo: mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador; ella reconoce su necesidad de ser perdonada. Acerquémonos confiadamente y seamos agradecidos por sus misericordias, por el perdón y por el rescate de nuestra familia.