Para inventar, dijo Thomas Edison, se necesitan dos cosas: “Una buena imaginación y un montón de cosas inservibles”. El canadiense Mike Kelly requirió, además, una tormenta.

Un día del invierno de 1986, este hombre y su carrera cambiaron por completo cuando la nieve caía y el hielo se acumulaba sobre los limpiaparabrisas de su auto mientras iba por la autopista Queensway de Ottawa. Al sacar la mano por la ventanilla para tratar de limpiar el hielo, casi se sale del camino.

Cuando llegó a casa, Kelly se preguntó cómo podría haberlo logrado de manera segura desde el interior del vehículo. Entonces fue a su garaje, tomó un aparato eléctrico de masaje que guardaba allí, lo sujetó con cinta adhesiva a uno de los limpiaparabrisas de su auto y lo activó. “Quería simular lo que había hecho con la mano”, dice.

Dieciséis años después, el “Quitahielo Vibrador” de Kelly salió al mercado; hoy se vende a la industria del transporte y a través de las agencias Ford.

Los inventos por lo general hacen la vida más fácil. Pero para tener una vida plena no hay nada que el ser humano pueda inventar, por eso necesitamos de Dios.

¿Quiere plenitud en su vida personal, familiar o empresarial? Reconozca a Dios en su corazón y viva en paz, tranquilo y sin temor del mal.