En La Fráter iniciamos una nueva serie llamada “El verdadero valor”. El primer tema que aprendimos fue El verdadero valor del dinero.

El dinero es una herramienta para cubrir las necesidades materiales, pero debemos de darle el verdadero valor que tiene. Cuando administramos bien los recursos financieros se puede llegar a tener cantidades considerables de dinero, pero este no define nuestra identidad, no puede darnos paz interior o comprar la felicidad y mucho menos darnos la salvación, no está mal tener dinero, pero debemos estar conscientes que su valor se limita a lo terrenal y material.

Aprendimos 4 aspectos del dinero:

1.

Para la identidad… no vale nada
Tener poco o mucho dinero en las diferentes etapas de nuestra vida no debe de definir la identidad de cada uno, aunque con dinero se pueden comprar muchas cosas, no puede comprar nuestra identidad ni definirla.

Mi identidad la define Cristo

Al momento que rendimos nuestra vida a Jesús nuestra identidad queda definida en su obra en la cruz, comprendemos que somos pecadores perdonados.
Gálatas 3:26-29 dice: “Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y, si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.”

2.           

Para la paz interior… no vale nada
Tener dinero nos puede dar una aparente paz, pero no tener nos puede quitar esa paz.

La paz verdadera está en el Señor
Esa reconciliación que Cristo ha hecho por medio de su muerte en la cruz y resurrección nos da la paz con el Padre, el más grande de los problemas de la humanidad está resuelto y eso es algo que el valor del dinero no puede dar, esa paz no la podemos lograr por nosotros mismos.
Juan 16:33 dice: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.”

Y Romanos 5:10 dice: “Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!”

El dinero es una herramienta para cubrir las necesidades materiales, pero debemos de darle el verdadero valor que tiene.

3.           

Para la felicidad… no vale nada
¿Ha escuchado la frase “el dinero no compra la felicidad, pero si ayuda” ?, el peligro de esta frase es creer que podemos depender del dinero para ser felices, el dinero no puede dar una felicidad o alegría pasajera.

Solo en Dios encontramos la felicidad y verdadero gozo
Salmo 16:11 dice: “Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha.”

Y 1 Pedro 1:6-8 dice: “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso.”

Cristo debe de ser motivo real de nuestra felicidad y gozo a pesar de la circunstancia económica que estemos atravesando, en abundancia o escasez.

4.           

Para la salvación… no vale nada

Hay cosas que el dinero no puede comprar, pero la salvación y perdón no podemos comprarla con nada, nosotros no podemos hacer nada para rescatarnos a nosotros mismos, eso requirió algo sobre humano, algo que solo el mismo Dios pudo hacer.

Efesios 2:8-9 dice: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9 no por obras, para que nadie se jacte.”

El dinero es un buen sirviente, pero un despiadado amo, el generar ingresos hasta que abunde no es pecado, ni está mal visto por Dios, el problema es cuando nuestra confianza está puesta en esas riquezas, el verdadero valor del dinero es lo que podemos hacer con él en la tierra mientras  estamos vivos, nos puede  dar comodidad, lujos, cuentas al día, pero para la vida eterna no puede hacer nada, debemos ser buenos mayordomos con los bienes terrenales pero debemos poner nuestra confianza en Dios y entender que la salvación viene solo de Cristo.

Mira la prédica con Javier Gálvez:

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