Paavo Nurmi, el legendario corredor de fondo finlandés, solía usar un cronómetro en las competencias para administrar su ritmo y energía. En 1928, durante una eliminatoria de la carrera de obstáculos de 3,000 metros, cayó en un foso y soltó el aparato.
Detrás de él venía el francés Lucien Duquesne quien se detuvo, levantó a su rival y lo ayudó a sacar el cronómetro del agua.
En vez de tomar la delantera, Nurmi corrió el resto de la competencia junto a Duquesne. En la línea de meta le ofreció al francés que cruzara primero, ayudándolo así a clasificar a la final.
La reciprocidad es una forma de compromiso que inspira relaciones de respeto y construcción mutua. Brindemos el mismo tipo de trato que queremos recibir para tener mejores resultados.
La Biblia nos manda a no pagar a nadie mal por mal. Sino a procurar hacer lo bueno delante de todos.
Si es posible, y en cuanto dependa de nosotros, vivamos en paz con todos.