Las personas que sufren son importantes para Dios. En toda la historia bíblica y hasta nuestros días, Dios sigue velando por los más necesitados y es por esa razón que los cristianos debemos darles importancia a las necesidades de los demás.
En el libro de Génesis 4:9a dice que “El Señor preguntó a Caín: —¿Dónde está tu hermano Abel?” Dios preguntó porque sabía que Abel había sufrido. Y Dios preguntó porque sabía que Caín era responsable.
Hoy, Dios sigue haciendo la pregunta ¿dónde está tu hermano?
¿Y cuál fue la respuesta de Caín? Génesis 4:9b dice: “ —No lo sé —respondió—. ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano?” La naturaleza del ser humano es evadir la responsabilidad. ¿Qué respondes cuando Dios te hace esa pregunta?
Si Dios nos pregunta es porque sí somos los responsables. Jesús dijo que siempre habría gente en necesidad cerca de nosotros, solo debemos ser sensibles a su necesidad. Hay personas a las que se les nota la necesidad y es fácil ayudarlos, pero a otros no. Se necesita un acercamiento más intencional.
Y como decía mi papá “si usted vio la telaraña, usted quítela”. Si usted ve la necesidad, haga algo para suplirla. Por eso, los grupos pequeños son importantes, porque nos ayudan a conectar con otras personas y descubrir sus necesidades.
Hay gente que necesita consuelo por la pérdida de un ser querido, ubíquelo en Abrazos de Esperanza. Hay personas que necesitan libertad de adicciones y malos hábitos, ubíquelos a Grupos de Libertad. Hay matrimonios que necesitan aprender a comunicarse, ubíquelos en Resolución de Conflictos. Otros necesitan pertenecer a una familia espiritual, llévelos a una célula. O si conoce de alguien que está en necesidad de alimentos, envíe la información a Entre hermanos nos echamos la mano, el banco de alimentos de La Fráter.
El plan de Dios es que todos lo conozcan. Por eso debemos practicar la Gran Comisión dejada en Mateo 28:19-20 “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.