«Uno de los ultrasecretos de la guerra, una asombrosa máquina que aplica velocidades electrónicas por primera vez a tareas matemáticas hasta ahora demasiado difíciles y engorrosas de resolver, fue anunciado esta noche por el Departamento de Guerra», informó The New York Times el 14 de febrero de 1946.

El artículo detallaba que «fue inventada y perfeccionada por dos jóvenes de la Escuela Moore de Ingeniería Eléctrica”. Y agregaba que «muchos otros en la escuela también brindaron ayuda» incluyendo muchos hombres entrenados».

Lo que no mencionaron en el extenso reportaje es que esos «muchos otros» que «brindaron ayuda» no eran «hombres entrenados» sino 6 talentosas matemáticas. Su hazaña fue pasada por alto, a pesar de que fueron ellas quienes asumieron el inmenso reto intelectual de programar la primera supercomputadora moderna del mundo, partiendo absolutamente de cero. Estas mujeres fueron Frances «Betty» Holberton, Kathleen «Kay» McNulty, Marlyn Wescoff, Ruth Lichterman, Frances «Fran» Bilas y Jean Jenningsz.

¿Cuántas veces ha hecho algo que ha pasado desapercibido? No se desanime y piense que no vale la pena. La Biblia nos manda a hacer todo como para Dios, sabiendo que de él recibiremos la recompensa.

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