Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Como texto base, invito a que abramos la Biblia en Marcos 8:27-38 y veamos lo que Dios tiene para nosotros este día, estoy seguro que no va a ser igual, porque este primer ingrediente o lo mueve a la acción o será un cristiano de nombre, no practicante, alguien nominal. Jesús y sus discípulos salieron hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. En el camino les preguntó: ― ¿Quién dice la gente que soy yo? El Señor está tocando su identidad, está buscando encontrar quiénes son estos que se llaman discípulos de Jesús, qué entienden de Él no solo ellos sino la sociedad, especialmente los judíos. 28 ―Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de los profetas —contestaron.

Entonces tenemos la definición de quién es Jesús, para los judíos de ese entonces. Tres posibilidades: Juan el Bautista, Elías u otro de los profetas, pero en el versículo 29 hace la misma pregunta, pero a su círculo más íntimo, ―Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Esa es la pregunta que todo ser humano debe responderse. A los jóvenes del Liceo Fráter de 5º. Bachillerato que se gradúan este año, en el primer devocional que tuve con ellos, les dije: Jóvenes hay dos preguntas que tienen que hacerse, la primera es si existe Dios y la segunda ¿Cómo lo honro?

Jesús está preguntándoles ¿quién dicen que soy yo? Y lea despacio la respuesta ―Tú eres el Cristo —afirmó Pedro. Jesús les ordenó que no hablaran a nadie acerca de él. ¿Por qué les ordena que no le hablen a nadie acercas de Él? ¿Recuerda la multiplicación de los panes y los peces? ¿Por qué todo mundo seguía a Jesús? Porque había comida gratis. Y después dijeron hagámoslo rey y fueron a buscarlo, porque querían coronarlo.  ¿Cuál era el estatus político en el tiempo de Jesús? Grecia, que conquistó todo el mundo de la época, pero luego viene el imperio romano y los conquista a ellos a nivel de la fuerza, pero el intelecto griego conquista a los romanos.

Israel vivía bajo un dominio de impuestos que los recaudadores de impuestos, como el discípulo Mateo, cobraba a sus mismos nacionales. De eso vivía, de cobrar. Imagínese este modelo que tenían donde el imperio romano los gobernaba y les++ cobraba a la fuerza para tener paz.  Los recaudadores traicionaban a los nacionales. Pedro le dice tú eres el Cristo, ahora la pregunta es ¿qué significa Cristo? Porque cuando pensamos en Cristo nos imaginamos a alguien que está crucificado. Cristo es la palabra griega equivalente al hebreo de Mesías y ambos términos significan Ungido.

Es el ungido, el nombrado y su misión estaba en su nombre Jesús: salvar al mundo de los pecados, porque pecado es muerte y muerte eterna. Si le preguntamos quién dicen que soy. ¿Qué dirían de Jesús? Pedro tenía en mente a este Ungido y todos los pasajes del Antiguo Testamento que apuntan a Cristo hablaban de un Libertador, de alguien que venía a liberarlos de los opresores, de alguien que venía a enfocarse en los pobres. Ellos esperaban fuerza y entonces el Señor empieza a describir quién es el Cristo en el versículo 31 Luego comenzó a enseñarles: ―El Hijo del hombre tiene que sufrir muchas cosas y ser rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley.

Ellos esperaban a este Mesías, a este Cristo, este Ungido, un mesías político, al estilo de los dictadores que llegan por la fuerza y el poder del pueblo. Este no era el Cristo que tenían en mente ni los discípulos, ni la gente. Es necesario que lo maten y que a los tres días resucite. Habló de esto con toda claridad. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús se dio la vuelta, miró a sus discípulos, y reprendió a Pedro. ― ¡Aléjate de mí, Satanás! —le dijo—. Tú no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Segundos antes Pedro había declarado tú eres el Cristo, y ahora le decía Jesús, aléjate de mí Satanás. Y es que este Pedro no pensaba en las cosas de Dios sino de los hombres, miraba la libertad del pueblo de Israel a través de este Jesús que hacía milagros, poderoso, que multiplicaba la comida, el pan, los peces. Que decía lo que nadie decía, que hablaba con autoridad no como la gente de la época, que hablaba, pero no tenía autoridad.

Luego de preguntar sobre

su identidad y no tener la respuesta que Él quería y explicarles con claridad lo que iba a hacer, que era morir en la cruz para redimirnos del pecado, ahora viene y les explica el precio y la bendición de seguirle. Entonces llamó a la multitud y a sus discípulos. Aquí nace el primer ingrediente de la misión de todo discípulo de Jesús.  ―Si alguien quiere ser mi discípulo Y les dijo—, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Aquí vemos cinco cosas, primero una afirmación. ¿Quiénes quieren ser discípulos de Jesús? Entonces aquí es donde presenta la afirmación y luego la condición: que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. En otras palabras, está diciendo mueran a ustedes y vivan para mí. Negarse a sí mismo es oponerse a lo que en nosotros se revela hacia Dios. Cuesta, claro que cuesta. Leíamos en Filipenses que el Señor nos va a liberar de este cuerpo, porque, como diría Víctor Hugo Manzanilla que predicó en la Cumbre de Desarrollo Integral, este cuerpo pide evitar dolor y buscar placer. Esa es la naturaleza pecaminosa y al evitar el dolor y buscar el placer fuera de los caminos de Dios, lo que encontramos es un dolor más profundo, del que queríamos evitar.

Pablo decía, lo que no quiero eso hago. Un jovencito no sabe lo bueno que tiene que hacer. A veces le dan permiso para irse con unos amigos y se va con otros, a otros lugares, donde dijo que no iba a ir. Tenía permiso para ir a la Antigua, pero paró en el Puerto, al siguiente día regresa todo tostado ¿qué te pasó? En Antigua había unos focos de luz… ¿Por qué sabiendo qué es correcto no lo hace? Porque nuestra naturaleza pecaminosa nos lleva a buscar placer.

Desde Adán y Eva se descompuso este mundo. Estaban desnudos y no se avergonzaban, de hecho, Adán estaba desnudo. Le puso nombre a todos los animales, pero estaba solo. El Señor lo duerme y de la costilla hizo a la mujer y cuando se la presentó exclamó esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne, pero en el momento en que viene Eva y ve que hay opción de obtener sabiduría con ese fruto del árbol prohibido, el árbol del conocimiento del bien y del mal, come y sus ojos son abiertos y lo primero que hace Adán, cuando come, es tratar de taparse. Se conocían, estaban solos, pero conocieron la vergüenza, y cada vez que buscamos seguir nuestros caminos y no los de Dios, lo primero que viene a nuestra vida es vergüenza, miedo y ultimadamente muerte. Pero a veces entiende más un perro que el ser humano. Desde Adán y Eva todo se corrompió, por eso dice el salmista “en pecado me concibió mi madre”. Porque pecador engendra pecador.

La afirmación de Jesús es si alguien quiere ser mi discípulo, la condición es que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Esto quiere decir que se oponga a los deseos que son contrarios a mi perfecta voluntad, que se oponga usted mismo, que lleve su cruz será morir. Morir era una vergüenza, para Pedro y para todos ellos, que su Maestro muriera era una derrota, querían una victoria terrenal. La explicación, porque el que quiere salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mi causa tiene todo, y por el Evangelio la salvará. Recuerde que Dios es santo y no hay pecado en Él, el atributo difícil de explicar, usted y yo somos declarados santos, pero no somos santos. Pecadores, tendemos hacia el mal. Sí, nos gozamos del mal ajeno, hay videos donde la gente se golpea y los demás están riéndose. Somos malos.

Lo irónico es que viene Él y dice ¿de qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? Esta vida es temporal ¿cuánto vamos a vivir? Yo no que quiero morir todavía, a mis 41 años, y lo digo en broma y medio en serio, quisiera enterrarlos antes, estar en su entierro, pero no me quiero morir. Disfruto de estar en la Tierra, en medio de los problemas de nuestra nación, entre si es corrupto o no es corrupto. ¡Vaya que tenemos un sistema de justicia! Porque el pueblo no debe levantarse, debe hacer la justicia con pruebas, pero resulta que este mundo se acaba y yo me voy a morir. De qué sirve ganar el mundo entero, si se pierde la vida o qué se puede dar a cambio de la vida, pero si usted pierde su vida por causa de Él, lo encontró todo.

Y la advertencia: Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. Jesús murió y resucitó y está en la gloria, vino como abogado y es nuestro abogado, lo leímos en 1 de Juan, pero regresará como juez. El Justo regresará como juez. Entonces, buscando resolver con lo que iniciamos, ¿cuál es el primer ingrediente de la misión de todo discípulo de Jesús? ¿Qué es lo primero que tiene que hacer? El discípulo de Jesús vive para Dios, le da la espalda al pecado y se consagra completamente a Dios.

Darle la espalda al pecado se da cuando usted se niega a sí mismo y toma su cruz. Para esto se requiere convicción y decisión, porque si el pecado no fuera atractivo no existiera la tentación, es tentación porque es atractivo, porque nos seduce y a veces caemos. Negarse, requiere tomar la cruz y morir a lo que nos promete, lo que negamos. Nos prometen mentira, Efesios dice que los deseos engañosos de la naturaleza pecaminosa, ¿por qué son engañosos? Porque prometen paz y traen guerra, placer y traen dolor, éxito y traen pobreza, libertad y traen esclavitud.

Cada vez que cometemos pecado el asco llega y podrá lamentarse, llorar su desgracia y su pecado, hasta que se arrepiente y, dice verdaderamente, Señor, dónde estoy, perdóname, necesito de ti, no puedo ponerme a cuentas contigo. Pero cómo ponerme a cuentas con un Dios santo y poderoso, Job hablaba todo el tiempo que si hubiera un abogado que pudiera interceder entre tú y yo, presentaría mi caso. Ese abogado es Jesucristo, aquel que verdaderamente dejó el cielo, por Su Palabra el universo fue creado, dejó el cielo, se viste de carne y huesos, habita en medio de nosotros, tentado en todo, pero sin pecado y ahora puede sustituirnos en la cruz.

El Dios justo castiga al pecador, pero también es misericordioso y a través de la muerte de Jesucristo en la cruz nos libera. Ya usted declarado justo y santo no por sus obras sino por la obra de Cristo, por la fe en el sacrificio, porque a Dios le plació. El problema es que somos más necios que un perro. El primer ingrediente de la misión de todo discípulo de Jesús, es que vive para Dios, le da la espalda al pecado y se consagra a Él. Son dos acciones simultáneas, darle la vuelta al pecado y buscarlo a Él, consagrarse a Él. Hay gente que está luchando con sus fuerzas “no vuelvo hacer esto nunca más, no vuelvo a hacer esto nunca más”, pero no funciona así nada más, su voluntad es importante, pero debe cuadrarse a la perfecta voluntad de Dios.

El discípulo de Jesús no solo le da la espalda al pecado, se consagra completamente a Dios y vive una vida santa en lo privado. Consagrarse es dedicarse completamente a Él. Usted le da la espalda al pecado, primera acción y la segunda es consagrarse. Hay gente que deja, no podemos dejar simplemente, siempre debemos sustituir. Un hábito nunca se deja, se sustituye por otro y en la fe tenemos que poner la mirada en Cristo. Consagrarse a Dios requiere sacrificio, es algo privado que se refleja en lo público y qué difícil es, porque nos han dicho que ser cristianos es asistir a la iglesia y hay un montón de gente que asiste, pero está bien perdida, porque el que se llama cristiano no por fuerza es un discípulo de Jesús, pero el discípulo de Jesús siempre será un cristiano.

Cristo y su causa van primero que todas sus causas o solo es un cristiano de nombre y no un fiel discípulo de Jesús. Venir a la iglesia el domingo es parte de, pero no es el todo de. Aquí comienza, comunión, amigos, células en las casas, pero al final de cuentas termina en su cuarto. Allí es donde está la batalla. Dele la espalda a su agenda personal y láncese de lleno a la agenda divina, Si Cristo será mi causa, la Biblia, inspirada por Dios, debe ser mi lectura diaria. O la causa de Cristo es el fundamento de todas mis causas o seré un accesorio de nuestro Dios, como un título universitario, un diploma colgado en la pared.

Usted sabe quién es un fiel discípulo de Jesús, porque su agenda y su billetera lo delatan. ¿Cuánto tiempo le dedica a Él y a su obra? ¿Con cuánto honra a Dios y al necesitado con sus ingresos? La pregunta crucial es a ¿qué cosas debe negarse y crucificar para ser un verdadero discípulo de Jesús? Porque su debilidad no es mi debilidad. Todos tenemos debilidades muy distintas. Hay quienes son moralmente correctos, pero muy arrogantes. Hay quienes son humildes, pero mentirosos. Todos tenemos una debilidad. ¿Qué pecados está abrazando? ¿Cómo les dará la espalda a estos pecados de una vez por todas? ¿Qué hará para consagrarse a Dios a partir de hoy?

¿Cuál es la misión de un discípulo de Jesús? Primer ingrediente: vive para Dios, le da la espalda al pecado y se consagra a Él. La pregunta no es si lo creemos, es si lo vivimos. Cristiano puede ser el que se nombra. Discípulo de Jesús, solo puede ser el que lo demuestra. El que se llama cristiano un día al Señor le dirá en tu nombre echamos fuera demonios, en tu nombre hicimos milagros, pero el Señor les dirá apártense de mí, no los conozco, hacedores de maldad.

La del cristiano es la vida más difícil que pueda existir en este mundo, es una vida de sacrificio, es una vida de negación, es una vida de muerte al yo que se opone a la voluntad perfecta de Dios. Para Pedro, la cruz de Jesús era una vergüenza, pero se convirtió en su orgullo y este pueblo que creció con estos discípulos y los 120 que estuvieron allí orando, a pesar de que Jesús fue ejecutado en el instrumento de muerte más terrible de la época, la cruz, la cruz se convirtió en Su gloria y estos locos comenzaron a cantar “en la cruz, en la cruz, lo primero fue Su luz”, su vergüenza se convirtió en su gloria. Y esa vergüenza sigue siendo el bloqueo para alcanzar a gente para Cristo. Todos somos pecadores, muchos dicen que no necesitan, que son buenos. Jesucristo volverá y dice que toda rodilla se doblará.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…