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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Fue colocada una valla en la Calzada Roosevelt que decía: “No necesitas de un dios o una religión para ser buena persona. Si lo crees, no estás solo” y firman los humanistas de Guatemala, hoy vamos a ver que es lo que la Escritura habla acerca de lo que ellos están diciendo. Como resultado de que los términos y definiciones de palabras han ido cambiando, es importante recordar que hablemos hoy de esto no significa que la Iglesia sea intolerante, la tolerancia tiene que ver con la diversidad de opiniones y el respeto que tenemos de las opiniones diferentes y creencias diferentes a la nuestra.

Tenemos que reconocer que hoy se silencia la opinión de las personas a través de una frase que dice charla de odio. Cuando se expone la opinión, su creencia no hay odio en su corazón. Es sano que una nación pueda hablar públicamente, cada ciudadano pueda expresar lo que hay en su corazón, lo que cree pero que lo haga con respeto. Pero expresar tan solo una opinión no es una charla de odio. Ahora, si alguien comienza a insultar, a humillar y a discriminar eso sería charla de odio, por lo que hoy vamos a referirnos de nuestra creencia, de lo que la Escritura dice sin tomar en cuenta lo que la gente cree que es una charla de odio, que es su opinión.

La gente quisiera silenciar a la Iglesia, quisiera una monocultura, una única cultura en el mundo en la que todos aceptan lo de todos como bueno, eso no es tolerancia, es intolerancia. La tolerancia es expresar nuestra opinión y el otro escucha y con respeto los dos emitimos nuestras opiniones. Pero si la tolerancia se va a convertir en lo que debo aceptar por fuerza su opinión contraria a la mía, eso no es libertad, eso es esclavitud. Las conquistas antes se hacían por medio de la fuerza, ahora se hacen por medio de la ley, por eso qué tan importante es que la Iglesia como institución no esté en la política. Los cristianos y ciudadanos sí sean parte de ello. Política es, de o para relacionado con los ciudadanos, eso es lo que significa. Necesitamos que usted se meta a trabajar donde sea, en su comunidad, y que no hable mal de los cristianos que están en política, como aquellos que dicen que nos fue mal, pero felizmente reciben y disfrutan de su bono 14 cada año.

Que a alguien le vaya mal no quiere decir que descalifiquemos a todos los demás. Así que los humanistas de Guatemala dicen que no necesitas de un dios o una religión para ser buena persona, si lo crees no estás solo. ¿Cómo podemos definir lo que es bueno para ser llamados buenos? Porque si mi bueno que defino como bueno, es tan relativo y vago que cualquiera es bueno. ¿Qué dice la Biblia? ¿Verdaderamente alguien puede ser bueno sin Dios? ¿Vino Jesús para hacernos buenos o para algo más? El cristiano puede ser bueno o malo, pero con una esperanza divina que lo sostiene

Para Dios bueno, es sinónimo de perfección, de santidad, por lo que sólo Él es santo, la santidad es la esencia de Dios, es el atributo que más cuesta explicarlo, porque nosotros, simples mortales, no tenemos Su esencia. Es cierto que cuando hablamos de santidad, hablamos de pureza, hablamos que no hay pecado, pero también significa perfección. Es lo que distingue a Dios de nosotros los mortales, es la esencia de Su divinidad y de la eterna existencia de aquel que se presenta al pueblo de Israel, como el Gran Yo Soy. Miremos lo que le dice a Israel en Isaías 43:14-15, Así dice el Señor, su Redentor, el Santo de Israel: «Por ustedes enviaré gente a Babilonia; abatiré a todos como fugitivos. En los barcos que eran su orgullo, abatiré también a los caldeos. Yo soy el Señor, su santo; soy su rey, el creador de Israel». Por lo tanto, para Dios bueno es sinónimo de perfección, por lo que solo Él es santo. Nosotros en esta Tierra no somos justos, ni rectos y no existe nadie bueno además de Dios.

El Salmo 51:5 dice Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre. No sé cómo ve su vida, pero de acuerdo a la Escritura dice que somos malos de nacimiento, pecador nos concibió nuestra madre. ¿Somos buenos? No. Ha mentido, ya no es perfecto, ya no es santo, no es bueno ni siquiera regular, somos malos. Hemos robado si no cosas por lo menos la paz, somos mentirosos, envidiosos, chismosos, codiciosos, deshonrado a padre y madre. Pablo en Romanos, esa carta que habla acerca del pecado, de la justificación que viene por la gracia y no por las obras que nos muestra quiénes somos en Cristo cuando somos justificados.

Dice en Romanos 3:9-18 ¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado. Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!»  «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños». «¡Veneno de víbora hay en sus labios!» «Llena está su boca de maldiciones y de amargura».  «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz».  «No hay temor de Dios delante de sus ojos».

El problema del ser humano es que muchas veces no está consciente de su pecado. Una persona que viene a la iglesia, que se convierte, estudia la Biblia y se da cuenta que las relaciones pre y extramatrimoniales son pecado, porque destruyen no solo a la persona, al soltero le destruye su futuro. Llevará recuerdos que no debería llevar, porque sexo seguro es usar preservativos, dicen, pero no hay preservativos que protejan y cubran su mente. Me dice, esa persona, que ahora entiende y lo comparte para que sus hijos lo entiendan, que las relaciones sexuales son para crear un vínculo más que algo biológico uniéndose para tener placer, es un pegamento que Dios dejó para amarnos, para ser uno, para fundirnos en un solo ser. Para que ese vínculo tan poderoso nos permita crear a nuestros hijos bajo un mismo techo, en unidad, con paciencia del uno al otro.

El Salmo 19:12 dice ¿Quién está consciente de sus propios errores? ¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente! Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas; no permitas que tales pecados me dominen. Así estaré libre de culpa y de multiplicar mis pecados. No soy malo, no tan malo como respuesta a la pregunta ¿sos malo? Pero si no es tan malo, tampoco es tan bueno. Y si no es tan bueno ni tan malo es regular, regular es sinónimo de malo.

El peor empleado no es el malo, al malo usted lo echa, el mejor empleado es el excelente, el peor empleado es el regular, no tiene ni siquiera suficiente justificación para despedirlo ni tampoco para quedárselo, porque le cumple, no le cumple. El problema es que muchas veces el ser humano no está consciente de sus pecados y por eso alguien puede llamarse bueno sin Dios, ¿cómo calificamos ese bueno?

El problema del ser humano es que ama las tinieblas y aborrece la luz. Es cierto que de niños a todos nos da miedo la oscuridad. Y a pesar que de niños odiamos a las tinieblas, el ser humo ama a las tinieblas que representan todo lo que es contrario a Dios. Y aquí entra lo que es bueno y es malo, ese otro trema. Los creyentes sabemos que en la Palabra está lo bueno, el Creador sabe. Steve Jobs sabia más del IPhone más que todos nosotros. Juan 3:19-21 nos dice Esta es la causa de la condenación – porque cuando hablamos de Dios, no podemos hablar de salvación si no hay condenación, no podemos hablar de paz si no hay ira y sacrificio –: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.

Así que, bueno, bueno solo Dios. Perfecto, sin pecado, su esencia divina nos separa de Él, porque somos mortales, Él es inmortal, somos malos de nacimiento, en pecado nos concibió nuestra madre. Dios no envió a Jesús porque fuéramos buenos, sino porque éramos malos y necesitábamos un Salvador de la ira de Dios, de nuestros pecados y nacer a una nueva vida al darnos un nuevo corazón. Dios no nos envió a Jesús porque la humanidad estuviera bien, para hacerlo famoso. Jesús no necesitaba la cruz, usted y yo íbamos a la cruz, Jesús vino a la cruz para quitarnos el castigo, para librarnos del castigo. Fue a la cruz para librarnos de la condenación, porque no puede un hombre librar a otro hombre de la condenación, solo Dios que envió a Jesús, cien por ciento Dios y cien por ciento hombre, tentado en todo, pero sin pecado, puede morir y sustituir el justo al injusto.

El Dios santo no tolera el pecado. Ezequiel 18:4 “La persona que peque morirá. Sepan que todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo. Así de simple, Él es santo, no hay pecado en Él y demanda de Su creación santidad que es amarlo con todo y a su prójimo como a él mismo, que crea que Jesús es la redención, el pago por la libertad de un esclavo, el pago por la esclavitud que teníamos por nuestros pecados, esa es la muerte de Jesús.

El Dios santo no se deleita en la muerte del malvado, sino más bien quiere que abandone su mala conducta y viva. Nos tolera el pecado, pero tampoco disfruta la destrucción. Ezequiel 18:21-23 dice,» Si el malvado se arrepiente de todos los pecados que ha cometido, y obedece todos mis decretos y practica el derecho y la justicia, no morirá; vivirá por practicar la justicia, y Dios se olvidará de todos los pecados que ese malvado haya cometido.  ¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo. El Señor es justo, pero gracias a su justicia es, a la vez, el que justifica, pero si solo fuera justo y justificara, sin ningún sacrificio de por medio, sería injusto.

Por eso, El Dios santo estableció el plan de redención por medio de su hijo Jesús, el único que podía morir por los injustos. El que cree es salvo y no es condenado. Juan 3:16-18, todos lo sabemos Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Dios es santo y por eso castiga al pecador, Dios es justo y por eso castiga al pecador, pero a la vez es el que justifica, pero si lo hiciera sin un sacrificio de por medio, del único que podía hacerlo que era Jesucristo, para tomar nuestro lugar y liberarnos, y experimentar Su gracia transformadora.

Yo sé que todo el mundo dice que Dios odia al pecado, pero ama al pecador. Lo que la Escritura dice es que el que no está con Él está contra Él. Jesús dijo el que conmigo no está, contra mí es; el que conmigo no recoge, esparce. Y no solo dijo eso, La Escritura dice que los que no estamos en Dios, somos enemigos de Dios. Además, dice el que no está en Dios es objeto de la ira de Dios. Efesios 2:1-10, ponga atención en los tres primeros versículos, y luego a partir del versículo 4 la transformación. En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.

Es que el Dios santo no tolera el pecado. 4, este es el pero, Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

El Dios santo, entonces, es justo y a la vez el que justifica y cómo lo hace, por medio de Jesús. Mateo 1:21 dice Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Efesios 1:7-8 dice En él tenemos la redención – el pago por la libertad de un esclavo – mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento. ¿Buenos nosotros? Nadie es bueno. ¿Justos nosotros? No hay ni uno, nadie en este lugar y ni en toda Guatemala es bueno.

Puede que diga que nunca ha cometido adulterio, pero si ya vio a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón, dice la Escritura. Puede que sea una mujer y diga que ha sido fiel a su marido, que jamás lo hará, pero si usted mira de repente a uno que tenga los atributos en la parte inferior de su cuerpo trasera bastante abultada y comienza a ver lo que no debe ver, empieza a imaginarse lo que no debe imaginar, porque ver no es pecado, dicen… ¿Buenos nosotros? No hay uno, ¡ni uno!

Hay una parábola, donde Jesús habla precisamente acerca de esto, veámoslo en Mateo 19:16-24, aquí vemos, precisamente, a alguien que hablaba de bondad, de ser bueno. Sucedió que un hombre se acercó a Jesús y le preguntó: —Maestro, ¿qué de bueno tengo que hacer para obtener la vida eterna.

Los humanistas, los seculares dicen que esta es la vida, incluso enseñan a la gente cómo enfrentar la muerte sin esperanza eterna. Nosotros entendemos otra cosa que, así como Jesús murió y resucitó, un día resucitaremos con Él y estaremos con Él por la eternidad. ¿Entendemos el cielo? No, no lo entendemos, pero dice que las calles son de oro y el mar es de cristal. Palabras que Juan pudo poner en lenguaje terrenal para explicar y expresar lo que él veía en el cielo. Qué de bueno tengo que hacer para obtener la vida eterna. Esta persona pensaba que sus obras de bondad eran las que le darían la vida eterna.

— ¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? —respondió Jesús—. Solamente hay uno que es bueno. Si quieres entrar en la vida, obedece los mandamientos. —¿Cuáles? —preguntó el hombre. Contestó Jesús: —“No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”, y “ama a tu prójimo como a ti mismo”.  —Todos estos los he cumplido —dijo el joven—. ¿Qué más me falta?  —Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. Cuando el joven oyó esto, se fue triste porque tenía muchas riquezas. —Les aseguro —comentó Jesús a sus discípulos— que es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos. De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

El joven rico creía que ser bueno daba la vida eterna, Jesús le dijo solo hay uno bueno. Los “buenos” no entran al cielo, “los buenos” no son aceptables ante Dios, porque no son buenos, creen que son buenos, pero no lo son. No hay justo, ni uno. El joven rico creía que él era bueno, y que había guardado los mandamientos y ni siquiera cumplía ni con dos de ellos, los primeros cuatro mandamientos establecen la relación de Dios y el hombre, los siguientes seis norman la relación entre el hombre y el hombre.

De estos seis, que Jesús menciona, solo menciona uno que dice ama a tu prójimo como a ti mismo, en Éxodo 20 ese versículo no está. Entre esos seis mandamientos falta uno, es aquel que dice no codiciarás. Se creía bueno, pero su pecado era la codicia, quería más, más, y más. No cumplía con el primer mandamiento, no tendrás dioses además de mí.

Jesús le pide al hombre rico que venda lo que tiene y que se lo dé a los pobres para que tenga tesoros en el cielo. El hombre se justificó ante Jesús y le dice soy bueno, todo lo he guardado. Entonces le toca la llaga y le dice vende lo que tienes. En ninguna parte de la Escritura encontrará que Jesús mande a una persona a vender sus propiedades, no hay otra, porque en esta parábola está explicando el mal que este que este joven tiene: el dinero es su dios y Dios no es su dios. A lo mejor usted se siente bueno porque va a la iglesia, con todo y los hijos, aunque lloren en el servicio y sirve en un ministerio.  Recuerdo la charla de mi esposa con una jovencita que venía a la iglesia y les dijo que invitara a sus amigas a asistir, ella le dio como respuesta, no lo necesitan, porque son buenas. Bueno no es nadie ante el justo Juicio de Dios todos somos pecadores y merecemos muerte y muerte eterna.

Jesús le pidió una segunda cosa. Ven y sígueme. Solo viene a Cristo no el bueno, sino el pecador que reconoce que ha hecho de otras cosas su “dios” y solo en Jesús hay salvación. Realmente, este joven rico no tenía muchas riquezas, ellas lo tenían a él, no era libre, era esclavo de su codicia, esclavo de lo que tenía, ¿iría al cielo? No, iba al infierno. Jesús quería que aquel hombre rico entendiera que el tesoro está en el cielo. El tesoro es Jesús. Podemos hacer actos buenos, pero una vez cometimos un acto que quebranta la voluntad de Dios, ya no somos buenos sino malos. Eso se llama naturaleza pecaminosa, tendemos hacia el mal.

El chisme, dice la Escritura, es como bocado delicioso. Somos malos, tendemos hacia el mal. El pecado aquí es que la gente allá afuera entiende que ser cristiano es ser bueno y ser cristiano es esforzarnos por ser bueno, ser cristiano es llegar al cielo es porque me esfuerzo por ser bueno y cumplo con todas las reglas humanas que establecemos nosotros. Cuando, ser cristiano, es lo opuesto, es reconocer que no somos buenos, que necesitamos a un salvador.

Podemos concluir. 1. No existe persona buena, todos somos pecadores. 2. El que quebranta la ley de Dios es culpable de muerte eterna. ¿Cómo el Dios bueno nos manda al infierno? Simple, Dios de amor es un Dios santo, bueno y justo, no tolera el pecado, pero es el Justo que a la vez justifica. 3. Hay personas que según su criterio son “buenas personas”, pero en realidad son pecadores, enemigos de Dios, necesitados de un Salvador que sólo puede ser Jesucristo. Habla con un humanista que no es tolerante, no puede platicar con usted como es. Y le menciona en la conversación y “¿tu amigo imaginario?” Esa es una ofensa para el pueblo de Dios, porque no es un amigo imaginario, es nuestro Creador que formó los cielos y la Tierra y a quien nos debemos y por quién estamos en la iglesia un domingo, porque no nos dejó a la deriva en medio de nuestros pecados, sino envió a Jesús, para identificarse con nosotros. Ese Dios santo, justo es misericordioso y Jesús entiende, entiende lo que es vivir en esta tierra, entiende lo que es tener hermanos envidiosos, entiende la traición, entiende el deseo que por las fuerzas el pueblo tiene de liberar al pueblo como fue con Israel, esperaba a un Mesías que venía con una bazuca o un avión a liberarlos, por eso hablan de un caballo blanco con espada en mano, porque querían libertad del imperio romano.

  1. El cristiano es llamado a hacer buenas obras, pero jamás es salvo por sus obras. Si la gente allá afuera solo ve nuestras buenas obras y no apuntamos esas obras a la obra de Cristo, no estamos siendo luz. La gente tiene que escuchar más la porquería que usted era sin Cristo. En la Escritura dice vez tras vez, así eran algunos de ustedes. La Iglesia de Cristo es el lugar para que aquel que crea que es bueno, pero practica todo tipo de pecados, encuentre libertad, encuentre perdón, encuentre restauración, encuentre el amor de Dios por medio de Jesús que nos reconcilia con el Padre.

El cristiano es llamado a ser buenas obras, pero no es salvo por sus obras. 5. El esfuerzo por ser mejores seres humanos no salva, no hay fuerza humana que pueda reconciliarnos con el Padre, con el Padre Dios no sirve ni el oro, ni las obras. Aun nuestras mejores obras son como trapo de inmundicia para Él. Solo la entrega total a Jesús salva. La gente está acostumbrada hacer para obtener, pero no lo puede hacer para obtener ante Dios, solo puede entender y reconocer que no puede hacer nada, todo lo hizo Cristo.

Choca un automóvil de lujo y no tiene dinero para pagar, su licencia está vencida. Se va ir preso, ya firmó un documento  donde tiene que pagar todo eso. Ahí ya no hay orgullo, solo queda llorar y pedir que haya sido una pesadilla donde uno despierte. Pero aparece un loco entre la multitud, y le pregunta por qué llora. Y le responde, es que no puedo, no puedo, nunca voy a poder pagar esto. Tranquilo, señor, aquí está el cheque, vaya a cambiarlo, aquí lo esperamos . Regresa y rompen el documento, el acta que nos era contraria, exhibiendo públicamente delante de todos, triunfalmente Jesucristo venció a las potestades a las tinieblas, porque el justo pagó el precio por los injustos.

La Iglesia tiene que hablar más, porque hemos callado. La Iglesia tiene que hablar más para que la gente afuera entienda, que somos el pueblo de Dios, malos, pecadores, pero alcanzados por el único justo que nos dio vida eterna. 6. El cristianismo no es algo que primero se hace, es algo que primero se recibe por gracia y luego esa salvación nos lleva a vivir consagrados a Dios. El cristiano es cristiano no por lo que hace, es cristiano porque Cristo hizo y entones ahora vive con gratitud, porque Él lo hizo.

¿Cómo va a ser eso? Pablo perseguía a la Iglesia, Estaba en contra de la Iglesia hasta que Jesús se les aparece, ya resucitado, camino a Damasco, se queda ciego. ¿Quién eres? Jesús, al que tú persigues.  Te voy a enseñar lo que es sufrir por causa del Reino, vas ir a predicar a los gentiles, los no judíos. Y este hombre preparado lo deja todo. Y dice que todo su pedigrí anterior lo tiene por estiércol, a fin de conocer a Cristo y ser hallado acepto delante de Él y participar de la vida eterna.

El cristianismo no es algo que primero se da, sino primero se recibe por gracia y luego esa salvación nos lleva a vivir consagrados a Dios. No estamos aquí porque seamos buenos. No somos buenos, necesitamos a Cristo. 7 El cristiano es salvo por la obra de Cristo en la cruz, es salvo por gracia. Jesús tomó el lugar de nuestra condena para liberarnos del pecado. ¿Quién va a ser salvo? Le dicen sus discípulos a Jesús en esta parábola y les responde Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, más para Dios todo es posible. El verdadero tesoro está en el cielo, en donde esta Dios, el único bueno. Jesús, el salvador de la ira de Dios, sentado a la derecha del Padre, el lugar de más alto honor, intercede por nosotros y va a haber un cielo y una Tierra nueva sin ideologías, la justicia de Dios, la santidad de Dios gobernará. No entendemos todo, pero creemos en todo.

¿Será cierto todo lo que dicen los humanistas? “no necesitas de un dios o una religión para ser buena persona. Si lo crees, no estás solo”. Para comenzar no existen personas buenas, sólo pecadores, condenados a muerte eterna y a experimentar la ira de Dios que no tolera el pecado. Al cielo no se llega siendo bueno, porque bueno sólo hay uno, es Dios. El cristianismo no es algo que se hace, es algo que primero se recibe por gracia y por lo tanto nos lleva a vivir consagrados a Dios por amor.  Se recibe el perdón de pecados por medio del sacrificio de Jesús y ese amor inmerecido nos transforma el corazón y nos lleva a hacer buenas obras por amor al que todo lo dio.

El joven rico había hecho del dinero su dios y hay gente que sin creer en Dios habla de moralidad, cuando la moralidad es darle cuentas a nuestro Dios de lo que es bueno y es malo. ¿Es Jesús su tesoro en el cielo? O se va a ir triste parque todo lo que ha hecho, todo lo que ha dado, el tiempo que ha dado, pero no es bueno. Usted no es acepto por lo que hizo, usted es acepto por lo que Cristo hizo y sí demanda obras, pero a la vez dice que, si uno peca, quiere decir usted que muchos años lleva en el Evangelio, abogado tenemos ante el Padre, Jesucristo el Justo, al reino de los cielos se entra por medio del arrepentimiento de pecados y la fe en Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. No se vaya triste porque tiene muchos dioses, venda todo lo que tiene y sígale, arrepiéntase, reconozca su pobreza espiritual y corra a Jesús.

Guatemala necesita de Dios, porque nuestro Dios es real, el Dios santo es a la vez el Dios misericordioso, amoroso, perdonador y el que viene a Cristo encuentra la vida verdadera y la paz duradera.

Jóvenes, tranquilos están en la fe, en el camino que lleva a la vida eterna y el camino que Dios honra. No se dejen retorcer por aquellos que hablan de un amigo imaginario que es mi Señor, es mi Salvador, que es real.

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Como en casa aún en el extranjero…