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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hemos venido estudiando el libro de los Filipenses, son dieciocho temas que se han dado y ahora vamos al final, ahora ya sabemos su contenido escrito por el apóstol Pablo quien se encontraba preso cuando lo escribió y Epafrodito que lo visita con una ofrenda, se enferma a punto de morir y los filipenses se preocupan de su estado de salud, entonces Pablo lo envía de regreso con esta carta para agradecerle a todos los cristianos de la ciudad de Filipos esa ofrenda que le enviaron. Hoy llegamos al final de esta carta.

Filipenses 4:20-23 veamos cómo el apóstol Pablo termina esta carta. A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Saluden a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo les mandan saludos. Saludos de parte de todos los santos, especialmente los de la casa del emperador. Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén. Termina dando gloria a Dios Padre, está diciendo en medio de la cárcel, en medio de mi aflicción, en medio de mi necesidad no solo me alegro y no solo me alegro de que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, porque en las buenas y en las malas yo sé que Cristo está conmigo. No solo puedo decirles cristianos de Filipos que mi Dios suplirá, proveerá todo lo que les haga falta conforme a las gloriosas riquezas que tienen en Cristo Jesús.

Pablo está preso y, sin embargo, termina dándole gloria a Dios por los siglos de los siglos. Y es que a Dios no lo honramos ni le damos gloria por lo que hace, le honramos y damos gloria y honor por lo que Él es. Pablo dice A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. El cristiano que entiende que la gloria en medio de las buenas y las malas siempre es para Dios, comprende Colosenses 3:17 y 3:23 que nos dice cuatro cosas que debemos hacer en esta vida y dice 3:17 Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. Cuando se pone la camisola de cristiano todo lo hace en el nombre del Señor, desde el día en que aceptó a Cristo en su corazón, se arrepintió de sus pecados, creyó en el Evangelio de Jesús, desde ese día se puso una camisola y donde esté representa a Cristo. Somos embajadores del Padre, no debemos avergonzarlo, somos los embajadores de la verdad, del bien, que la gente esté llamando a lo bueno malo y a lo malo bueno, ese es otro tema, pero usted y yo sabemos en quién estamos parados. Haga todo en el nombre del Señor Jesús, represéntelo bien donde quiera que esté.

Colosenses 3:23-25 dice Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. El que hace el mal pagará por su propia maldad, y en esto no hay favoritismos. El cristiano da gloria a Dios, porque donde está lo que hace, todo lo que habla, es en el nombre del Señor, lo representa bien, pero también lo hace de buena gana, cómo para el Señor.

En 1993 Marcos Witt grabó un disco que se llamó Poderoso fuimos invitados a la grabación, mi papá iba a predicar en la noche. Al llegar nos subieron a un bus, mis papás iban en otro, me tocó viajar y llegar solo. Llegué a ese lugar y cuando trato de ingresar me piden el gafete que no me dieron y no me dejan entrar. Ni modo, me quedé por ahí tratando de llegar a otro acceso y en eso me mira Coalo Zamorano, me pregunta, le cuento y me dijo vente, vamos a entrar. En la puerta le dice el jovencito, tenía como 17 años, es el hijo del Pastor Jorge H. López que va a predicar en la noche. Puede entrar ahora, mañana y siempre. La señora en ese momento me colmó de atenciones, me reclamó el por qué no le había dicho antes y, en fin, le salió lo chapín a la mexicana.

Ese trato diferente, es el que tenemos que tener siempre. Usted no trabaja para la empresa donde trabaja, trabaja para Dios. No importa si su jefe es una persona que no merece el respeto de ningún ser humano usted lo va a respetar, porque es su jefe, puesto por el Jefe de jefes. Servimos a Cristo el Señor. Pablo termina diciendo A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Está bien enfocada para quién es la gloria, ningún mortal fue hecho para recibir gloria, el mortal que recibe gloria y no está parado en Cristo, como es, va a terminar mal, porque nadie fue hecho para ser adorado y aplaudido, solo Él es merecedor de gloria y honra.

Filipenses 4:21 nos dice Saluden a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo les mandan saludos. Manda saludos a todos los santos y ese título es tan elevado, pero dice en Cristo Jesús. Qué sería de nosotros si no estuviéramos en Cristo, qué éramos. Santos, no porque no hubieran pecado, eran santos en Cristo Jesús, la muerte de Jesús en la cruz es nuestra reconciliación con el Padre, es estar libre del pecado, es un nuevo nacimiento no física sino espiritualmente, porque este cuerpo sigue rebelándose y como me dijo un joven: ya no quiero seguir pecado, qué hago, ya no quiero tener tentación. Le digo que se muera. Porque hasta que nos muramos este cuerpo tendrá tentaciones.

Yo lo veo con gente mayor. Estaba en la peluquería cuando llevaron a una persona mayor, le calculé unos 85-90 años, pero andaba todavía viendo patojas. ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?  ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! Que nos da la victoria. Cuando seamos llevados al cielo, seremos libres de este cuerpo de muerte. Pablo los saluda y los hermanos que están con él envían también saludos, pero en el versículo 22 dice Saludos de parte de todos los santos, especialmente los de la casa del emperador. No solo los hermanos en Cristo que han de ser Timoteo que está con él cuando escribe la carta. Probablemente Epafrodito que llevó la ofrenda y estos santos son los demás santos del lugar, los que vivían allí, principalmente los de la casa del emperador, no se refiere a la familia imperial sino aquellos que servían como esclavos o como altos oficiales. Por último, termina diciendo en el versículo 23, Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.

Y esto es un cierre, La gracia es ese regalo y favor inmerecido que Dios nos da por medio del sacrificio de Jesús en la cruz. Y es un perdón, el Dios justo es el que a la vez justifica, pero no lo hace así por así, porque si el Dios justo perdonara al pecador dejaría de ser justo, como el juez justo deja de ser juez justo si deja libre al violador, pero el Dios justo envía a Jesús, tentado en todo, pero sin pecado, muere en la cruz y entonces por medio de Su sacrificio aplaca la ira de Dios, toma nuestro lugar y entonces somos libres. Esta gracia es la que nos debe llevar a dar gracias al Padre y permanecer en unidad, se recuerda de los problemas entre Evodia y Síntique, a las que les dice pónganse de acuerdo. Gracia, favor inmerecido.

En una de las Calzadas estaba detenido frente al semáforo en rojo cuando, por el retrovisor, vi que venía un carro de lujo a gran velocidad. Pensé, este no va a parar, me acomodé y puse el pie lo más fuerte posible sobre el pedal del freno. Se vino a estrellar contra mí, me impulsó tres o cuatro metros todavía. Su automóvil quedó destartalado y se bajó un joven gordito respirando con dificultad, pensé que se moría. Lo senté en la grama, le sobé la espalda y le dije tranquilo vos, gracias a Dios no nos pasó nada. Ahí le hice un favor inmerecido, no esperaba esa reacción de mi parte, me dice qué bueno que te choqué a vos.

Y así termina Pablo, Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén. Y el amén es una afirmación que significa en verdad, verdaderamente. En esencia eso significa; al final de una oración significa que así sea. ¿Qué aprendemos de estas palabras finales? Y es que todo lo que hacemos siempre debe ser para la gloria de Dios. Busque establecer Su Reino, así con mayúsculas, somos aves de paso, donde hay estafetas pasándose unos a otros, quién se acuerda de alguien de Guatemala de 1800 o 1920, quién se va a acordar de nosotros. No es su reino, con minúsculas, Pablo preso buscaba glorificar a Dios, no se ponía celoso de ver quiénes estaban predicando y habían cobrado su propio valor, por sus intereses, para ganar algo. Decía, al final de cuentas, Cristo es predicado.

En el trabajo, en el estudio, donde quiera que esté, en la sociedad dele la gloria Dios.

El apóstol Pablo nunca estuvo sólo, una comunidad de creyentes lo apoyaba, por eso dice los hermanos que están conmigo les mandan saludos. Los santos que están aquí también les mandan saludos, otro cuerpo de cristianos, de más gente y también los santos de la casa del emperador. En medio de la cárcel no estuvo solo. No fuimos hechos para enfrentar nuestra vida de cristianos solos, porque a veces usted va  llorar y yo voy a consolar, a veces yo voy a llorar y usted me va a consolar. A veces yo voy a llamar la atención, a veces usted me va a llamar la atención. La Escritura dice en Gálatas 6:2 Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo es nuestra, este es el principio y el fin último de la Iglesia, Que Su gracia nos alcance, nos transforme, nos lleve a proclamar Su Evangelio y nos dé lo que nada más puede dar. El fin último es experimentar la gracia transformadora y predicar su gracia transformadora. Para que todos vivamos para glorificar a Dios el Padre. Y es que no podemos hablar de salvación si no hablamos de que nos salva, Jesús nos salva de la ira de Dios. Dios nos ama y Su ira está disponible para nosotros y nos ama y Su perdón está disponible para nosotros. La Escritura dice que debemos aprender a ver lo que es la severidad y la bondad de Dios, son como una moneda, están las dos al mismo tiempo. La severidad y la bondad de Dios. Esa gracia cuando alcanza a alguien es transformado. |Hoy cuando se nos habla de ideología de género, que si usted tiene pene ya no es hombre y si tiene vagina ya no es mujer.  Biológicamente hablando niega todo lo científico, pero como estamos en la era del relativismo donde al final de cuentas la verdad es de cada quien, y eso es mentira. La verdad no es de cada quien, hay leyes. Tírese del puente del Incienso y me cuenta. Puede sentirse un pájaro, pero tírese y se va a matar. No es lo que siento, es lo que soy.

A nuestros niños los están confundiendo. Vos que sos, le preguntan, – soy hombre -, pero ¿quién te lo dijo? – Mis papas –. Ya te diste cuenta que si no te gustan las mujeres no sos hombre. Cuando la gracia alcanza a alguien toda esta perversión intelectual de razonar es desvanecida, porque dice la Escritura que todo aquel que nos encuentra a Dios, porque no le busca está cegado y no puede ver. Necesitamos que la gracia nos alcance y nos transforme y predicar la gracia que transforma.

Los libros de la Biblia no fueron escritos para ser leídos por abonos, principalmente las Cartas del Nuevo Testamento, las epístolas que son el grueso del Nuevo Testamento, excepto los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas, Juan y el libro de los Hechos que son libros históricos. Apocalipsis. Veintiún libros restantes son cartas y tenemos que aprender a leerlos en su contexto.  Esto hemos buscado en 19 semanas para que podamos meternos al texto y entender por qué dijo Pablo lo que dijo, quién era Epafrodito, quién era Timoteo, quién era Evodia, Síntique, quiénes eran esos perros. Y es algo así como que estudiar la Biblia se hace necesario, porque cuando fue escrita es algo tan lejano.

Filipenses 1, 2, 3 y 4 no estamos en la ciudad de Guatemala, estamos en la ciudad de Filipos, el apóstol Pablo escribió esta carta y aunque la leerá otro, hoy la leeré yo, usted. La iglesia de Filipos está angustiada por Epafrodito y lo ven llegar y están felices, no se murió. Sea reúne toda la iglesia y vamos leer esta carta como la leyeron ellos.

  1. Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, junto con los obispos y diáconos: Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes. En todas mis oraciones por todos ustedes, siempre oro con alegría, porque han participado en el evangelio desde el primer día hasta ahora. Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Es justo que yo piense así de todos ustedes porque los llevo en el corazón; pues, ya sea que me encuentre preso o defendiendo y confirmando el evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado. Dios es testigo de cuánto los quiero a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús.  Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, 11 llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

12 Hermanos, quiero que sepan que, en realidad, lo que me ha pasado ha contribuido al avance del evangelio.  Es más, se ha hecho evidente a toda la guardia del palacio[b] y a todos los demás que estoy encadenado por causa de Cristo. Gracias a mis cadenas, ahora más que nunca la mayoría de los hermanos, confiados en el Señor, se han atrevido a anunciar sin temor la palabra de Dios.  Es cierto que algunos predican a Cristo por envidia y rivalidad, pero otros lo hacen con buenas intenciones. Estos últimos lo hacen por amor, pues saben que he sido puesto para la defensa del evangelio. Aquellos predican a Cristo por ambición personal y no por motivos puros, creyendo que así van a aumentar las angustias que sufro en mi prisión.  ¿Qué importa? Al fin y al cabo, y sea como sea, con motivos falsos o con sinceridad, se predica a Cristo. Por eso me alegro; es más, seguiré alegrándome porque sé que, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación.

Mi ardiente anhelo y esperanza es que en nada seré avergonzado, sino que con toda libertad, ya sea que yo viva o muera, ahora como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo. Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Ahora bien, si seguir viviendo en este mundo representa para mí un trabajo fructífero, ¿qué escogeré? ¡No lo sé! 23 Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que yo permanezca en este mundo. Convencido de esto, sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes para contribuir a su jubiloso avance en la fe.  Así, cuando yo vuelva, su satisfacción en Cristo Jesús abundará por causa mía. Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo. De este modo, ya sea que vaya a verlos o que, estando ausente, solo tenga noticias de ustedes, sabré que siguen firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio y sin temor alguno a sus adversarios, lo cual es para ellos señal de destrucción. Para ustedes, en cambio, es señal de salvación, y esto proviene de Dios. Porque a ustedes se les ha concedido no solo creer en Cristo, sino también sufrir por él, pues sostienen la misma lucha que antes me vieron sostener, y que ahora saben que sigo sosteniendo.

  1. Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás.  La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,

quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.  Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
 Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo  y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
10 para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra,  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.  Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor, 13 pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.  Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. Y aunque mi vida fuera derramada[
d] sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría. Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo.

Espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, para que también yo cobre ánimo al recibir noticias de ustedes. Nadie como él se preocupa de veras por el bienestar de ustedes, pues todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo. Pero ustedes conocen bien la entereza de carácter de Timoteo, que ha servido conmigo en la obra del evangelio, como un hijo junto a su padre. Así que espero enviárselo tan pronto como se aclaren mis asuntos. Y confío en el Señor que yo mismo iré pronto. Ahora bien, creo que es necesario enviarles de vuelta a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, a quien ustedes han enviado para atenderme en mis necesidades. Él los extraña mucho a todos y está afligido porque ustedes se enteraron de que estaba enfermo. En efecto, estuvo enfermo y al borde de la muerte; pero Dios se compadeció de él, y no solo de él, sino también de mí, para no añadir tristeza a mi tristeza.  Así que lo envío urgentemente para que, al verlo de nuevo, ustedes se alegren y yo esté menos preocupado. Recíbanlo en el Señor con toda alegría y honren a los que son como él,  porque estuvo a punto de morir por la obra de Cristo, arriesgando la vida para suplir el servicio que ustedes no podían prestarme.

  1. Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad. Cuídense de esos perros, cuídense de esos que hacen el mal, cuídense de esos que mutilan el cuerpo. Porque la circuncisión somos nosotros, los que por medio del Espíritu de Dios adoramos, nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en esfuerzos humanos. Yo mismo tengo motivos para tal confianza. Si cualquier otro cree tener motivos para confiar en esfuerzos humanos, yo más: circuncidado al octavo día, del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de pura cepa; en cuanto a la interpretación de la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que la ley exige, intachable.

Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe. 

Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos. No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. Así que, ¡escuchen los perfectos! Todos debemos[a] tener este modo de pensar. Y, si en algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también. En todo caso, vivamos de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado. Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Solo piensan en lo terrenal. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.

  1. Por lo tanto, queridos hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho, ustedes que son mi alegría y mi corona, manténganse así firmes en el Señor. Ruego a Evodia y también a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor. Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.

Me alegro muchísimo en el Señor de que al fin hayan vuelto a interesarse en mí. Claro está que tenían interés, solo que no habían tenido la oportunidad de demostrarlo. No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Sin embargo, han hecho bien en participar conmigo en mi angustia. Y ustedes mismos, filipenses, saben que en el principio de la obra del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en mis ingresos y gastos, excepto ustedes. Incluso a Tesalónica me enviaron ayuda una y otra vez para suplir mis necesidades.  No digo esto porque esté tratando de conseguir más ofrendas, sino que trato de aumentar el crédito a su cuenta. Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado. Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.

A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Saluden a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo les mandan saludos. Saludos de parte de todos los santos, especialmente los de la casa del emperador. Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.

Hubo un tiempo en la historia de la iglesia que todo se hacía en otro idioma y la gente estaba ajena al servicio que era en otro idioma, a la Biblia que no podían leerla y por eso se dio la Reforma y lo que Martín Lutero y otros más buscaron fue volver a la esencia del corazón de Dios. Eso es lo que estamos buscando que usted vuelva a la Palabra, usted tiene no solo una, sino un montón de  Biblias. Somos una iglesia cristiana para la familia que todas las noches por lo menos un capítulo debemos de leer alrededor de la mesa si cree que no puede leer bien póngala en audio, alguien se la va a leer, si no tiene cómprese una, lo que interesa es que todos crezcamos. Todos tendemos hacia el mal, no hay justo ni aún uno, si siquiera la abuelita que parece un ángel, también fue su demonio. Necesitamos volver a la Palabra, toda predicación que solo se enfoca en el hombre hace a Dios un sirviente y no el que merece gloria y honor.

O estamos centrados en el hombre o estamos centrados en Dios. Tenga cuidado con lo que escucha en la radio y qué ve en la televisión, porque mucha gente dice que Dios le falló, no fue Él, le falló alguien que está predicando barrabasadas, le falló alguien que no usa la Palabra, usó un texto bíblico y dijo lo que quiso, por eso ahora puede entender a Filipenses, porque lo estudiamos poco a poco.

En el segundo nivel de la Facultad de la Fe y Liderazgo, en el tercer  módulo aprende a hacer esto en todos los géneros literarios de la Biblia, por eso les animo a que se inscriban y estudien, crezcan en su fe. Damos gloria a Dios, a Jesucristo por lo que Él hizo en la cruz del  Calvario, de redimirnos, restaurarnos, transformarnos, darnos un nuevo corazón. Incluso Su Palabra dice que nos ha dicho estas cosas para que no pequemos, pero si alguno peca abogado tenemos ante el padre, Jesucristo el justo y a lo mejor ha pecado y tiene que volver al Padre.

El Evangelio es juicio y perdón, es ira y salvación, es justicia y es gracia.

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