Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hace algún tiempo tuvimos como conferencista al Dr. Andrés Panasiuk, en una Cumbre de Desarrollo Integral, pero en el hotel antes de llegar al lugar de reunión me dijo que quería imprimir algunos documentos que traía en su memoria USB. Buscamos una computadora para extraer el contenido, pero lo que no sabíamos era que el equipo prestado tenía un virus e infectó el extraíble. Después de la conferencia se fue y conectó su equipo, puso su USB y lo inevitable sucedió: infectó su ordenador y su intenso trabajo para rescatar archivos, limpiarlo y ponerlo a funcionar nuevamente. Los cristianos, muchas veces, somos como esas computadoras, dependemos de qué es lo que entre. Estamos bombardeados por un sinfín de cosas y depende qué es lo que entra a nuestras vidas para que pensemos y actuemos. A veces entra algo que no es bueno y de esa manera actuamos y pensamos, incorrectamente. El cristianismo se trata de pensar bien y actuar bien. La vida de eso se trata. De hecho, como padres, tratamos y enseñamos a nuestros hijos para que piensen y actúen bien. Desde pequeños se les dice coma con la boca cerrada, y es algo que constantemente se les insiste, principalmente, cuando los vemos comiendo con la boca abierta. Porque lo que se quiere es que los hijos piensen y actúen bien. El examen es el día que son invitados a otra casa y no vamos a estar presentes para decirles coma con la boca cerrada. Y él solo come con la boca cerrada. Porque eso es lo que esperamos como padres, que el día en que se encuentren solos puedan pensar y actuar bien. Ellos algún día se irán de casa y se espera que empiecen el proceso y hayan entendido, piensen y actúen correctamente. Pablo les escribe a los filipenses teniendo esto en mente, para que ellos pensaran y actuaran bien. Cómo los cristianos podemos actuar y pensar bien. Pablo les escribe y el texto que vamos a ver hoy responde a esa pregunta ¿cómo pensar y actuar bien. Filipenses 4:8 dice, Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. Les está diciendo cómo deben de pensar y comportarse, cómo hacerlo bien. En fin, todo lo excelente que merezca elogio. Pablo, en este proceso que venimos estudiando, ha dado una serie de exhortaciones, una serie de órdenes que está terminando (Filipenses 4:1-9) y por eso les dice, Por último. En el versículo 1 les está diciendo estar firmes. No pierda de vista que estas exhortaciones que les está dando llevan una orden, un modo imperativo. No es opcional ni para los filipenses ni para nosotros como lectores. En el versículo 1 les dice estén firmes. En el 2 les dice que su amabilidad sea manifiesta a todos. En el versículo 4 les dice alégrense, insisto alégrense. Lleva una manera de orden, de una manera que tiene que ser así en nuestra vida. En el versículo 6 les dice por nada se inquieten. Esta serie de instrucciones, de órdenes que les está dando la quiere culminar con la que dice en el versículo 8: por último, hermanos, consideren bien. A ¿qué se está refiriendo Pablo con esa expresión? Es piensen bien, mediten, dedíquense, pónganle valor, peso a la hora en la que tomen una decisión. Consideren, Pablo les está diciendo que no lo tomen a la ligera, que tomen en cuenta, que lo consideren bien. Lo que les está diciendo allí, es que pongan atención en lo que les voy a decir a continuación, no lo podemos tomar a la ligera, es de meditarlo, de pensarlo, consideren bien. Es decir que no es tomarlo a la ligera, no es tomarlo así nomás. Les estamos enseñando, diciendo a los jóvenes cuando van a escoger a una pareja, considérenlo bien, es una decisión muy importante, considérenlo bien. Les estamos dando las herramientas que tal vez nosotros o que talvez en el pasado no se tenían, para que las personas pudieran considerarlo bien. No es algo a la ligera. Pablo sabía que el considerarlo, el pensarlo, meditarlo iba de la mano a la acción, es decir, considero algo, y luego actúo. Pablo les dice, por último, hermanos, consideren bien. No pierda de vista esta expresión, es otra vez de un modo imperativo, no es opcional, algo que tenemos que aplicar en nuestra vida, es algo que los filipenses tenían que aplicar en su vida. Considérenlo bien, y les das seis virtudes, Tenían que tomar en cuenta, tenían que considerar, que pensar en no tomarlo a la ligera, consideren bien todo lo verdadero. Dios es fiel y verdadero. Por eso debemos pensar en lo verdadero, podemos ser veraces, porque tenemos un Dios que es verdadero. La Biblia nos dice constantemente desechemos toda mentira y enfoquémonos en la verdad. Tenemos que meditar constantemente en lo que es verdadero, tenemos que vivir en la verdad. Todo lo respetable, todo lo que hace que una persona sea digna de respeto. Luego les dice consideren bien todo lo justo. Tenemos un Dios justo que nos hizo justos, éramos injustos y por eso podemos hablar de justicia, podemos ser justos, porque siendo injustos nos hizo justos. Teníamos que morir, teníamos que estar separados de Dios, eso fue lo que había determinado, pero en Su justicia mandó a Su Hijo, Jesús vino a esta Tierra a pagar el precio, para que pudiéramos tener acceso a Él. Hoy, en un mundo de injusticias, tenemos que considerar bien todos días ser justos. Consideren todo lo puro, aquí se está refiriendo a lo moral y algunos contextos se refiere a la castidad, a todas las relaciones sexuales, a todo el ámbito sexual. Tenemos que desechar lo impuro, tenemos que dejar, hoy día en que estamos siendo bombardeados, la pornografía que está tan accesible. Donde se está diciendo tengan relaciones sexuales antes del matrimonio, no importa. Hoy tenemos que considerar bien todo lo puro. Luego dice todo lo amable. Se refiere a todo lo agradable, a todo lo amistoso. Consideren Todo lo digno de admiración, esta es la sexta característica. Lo que es digno de alabanza, atractivo. Pablo les da estas seis características y les dice no tomen nada a la ligera, consideren bien, mediten bien, piensen bien, actúen en todo lo verdadero, en todo lo respetable, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo los amable y todo lo que es digno de buen juicio y digno de admiración. ¿Qué pasaría si en nuestra vida consideramos constantemente estas seis virtudes? Porque esto nos lleva a la acción. Pablo luego termina ese versículo resumiéndolas en: todo lo que sea excelente o digno de elogio, considérenlo. Cuando se refiere a excelente, está refiriéndose a que todo lo que hacemos, todas las actividades que hagamos deben hacerse con excelencia. ¿Todo lo que meditemos, todo lo que hagamos, que analicemos es realmente excelente, lleva excelencia? ¿Digno de elogio? ¿digno de alabanza? ¿Qué pasaría si todo lo que hacemos todos los días, como cristianos, lo evaluamos a ver si es excelente o digno de elogio? Pablo sabía que, al considerar, al pensar, al tener esto en mente sus acciones iban a ser de esa manera. Sus acciones iban a comportarse o iban a tener un comportamiento dirigido hacia ese pensamiento. Porque cuando actuamos pensamos, es decir nuestros pensamientos determinan nuestras acciones, se piensa y luego se hace. Primero se piensa qué se hace y luego se convierte en acciones, por eso Pablo les dice consideren bien estas seis cosas, para que luego se pusieran en práctica. Nuestra mente es muy poderosa y en la mente se ganan o se pierden las batallas, porque muchas veces la mente es la que empieza a caminar o empieza a irse por donde no debe ir. Cuando usted siente está actuando, porque primero lo pensó. Puede tener en su mente cosas irreales y tener sentimientos reales. Por ejemplo, no lo dice, pero piensa que esa persona es una ladrona, la ve y toma sus cosas. Realmente no la conoce, no sabe quién es, pero su mente empieza a maquinar y pensar que debe cuidarse. Venía en avión de un viaje. Apenas 20 minutos de dos horas de vuelo cuando entramos a una zona de turbulencia, que cada vez era más fuerte, vi hacia atrás y un hombre tomaba a otra persona del brazo por temor, sin conocerla. De repente el avión se sacudió tan fuerte que todos empezaron a gritar y para mis adentros pensé que nos moríamos. Pensé, era el día de mi cumpleaños, van a decir en mi funeral el día que nació, el día que murió. Todo pasó, aterrizamos bien, pero la mente muchas veces está en cosas que no nos convienen pensar, por eso es importante saber qué pensamientos metemos a nuestra mente y considerar estas virtudes, por eso Pablo les dice piensen, mediten, consideren. Todo lo que hagan considérenlo. Pablo sabía que lo que tuvieran en la mente los iba a llevar a la acción, sabía que lo que estuvieran meditando, pensando iba a hacer que ellos actuaran. Por eso les dice en el versículo 9 Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes. Pablo les dice mediten, piensen, pero pónganlo en práctica, en acción. Y les está diciendo pongan en práctica lo que de mí han recibido, lo que de mí han aprendido. Nos está llamando a la acción, los está llamando a los filipenses a la acción, a que pusieran en práctica sus enseñanzas, a que no fueran solo oidores y los está llamando a la acción, a poner en práctica lo que habían visto en él. Pablo recuerda en Corintios que dice imítenme, porque yo soy imitador de Cristo. Imagínense ese temple de Pablo: imítenme, porque yo soy imitador de Cristo. Cuando Pablo escribe no estaba el Nuevo Testamento como lo tenemos en la actualidad. Leían el Antiguo Testamento, estaban las cartas que les estaban llegando en ese momento, pero no tenían la Biblia como la tenemos hoy. Con su ejemplo, estaban modelando el Evangelio, Jesús les dijo vayan y hagan discípulos, era lo que estaban haciendo con su testimonio. Estaban poniendo en práctica lo que de Pablo habían aprendido, han recibido, han oído y en mí han visto. ¿Qué nos toca hacer ahora, como cristianos? Lo primero, nunca pierda de vista. Recuerde, comprenda que su mente es donde se ganan o se pierden las batallas. Es ahí donde empieza la tentación, es ahí donde empezamos a maquinar ese pecado, es ahí donde tenemos que tomar una decisión. Nunca perdamos de vista que hay seis virtudes que Pablo dice que debemos tener en cuenta, que debemos pensar y que debemos de actuar: todo lo verdadero, todo lo respetable, justo, puro, amable, todo lo que es digno de admiración. En eso tenemos que pensar. Y eso se resume en que todo lo que sea excelente o que sea digno de elogio. Lo que nos queda como cristianos es evaluar todo lo que se hace, ponerle filtro. Todo lo que se hace, lo que se mira, los programas de televisión, la música que se escucha, lo que se ve en las redes sociales evalúelo, si realmente es verdadero, es justo, es puro, es respetable, es digno de admiración, es amable. Porque si no es así, si no está dentro de esas seis virtudes tenemos que hacerlo a un lado, debemos poner un filtro a todas nuestras decisiones, a todo lo que hacemos. El filtro hace que la basura no pase y que se pueda tomar un buen café, si lo vemos en las percoladoras o en las cafeteras que tienen o se les pone filtro, para que pase solo el líquido. Ese filtro es el que tiene que hacer pasar todas las cosas. Cuando vaya a tomar una decisión póngale el filtro ¿es excelente esto? ¿Es digno de elogio? ¿Es verdadero, es amable, es respetable, justo, puro? Póngale filtro a todas las decisiones que tome. ¿Es realmente bueno lo que voy a hacer? ¿La respuesta que voy a dar? ¿Este sí, este no, es digno de elogio? Nos toca como cristianos poner en práctica todo lo que hemos aprendido de la Palabra de Dios. Pablo les decía pónganlo en práctica y esa también era una orden, no era si pueden o quieren o se les antoja. No solo debemos de ser oidores de la Palabra de Dios, tenemos que ser hacedores. Santiago lo dice es como llegar al espejo y darnos la vuelta y olvidarnos y ya no hacer nada. Tenemos que ser hacedores de la Palabra. ¿Qué tenemos que hacer para ser hacedores de la Palabra de Dios? Leerla. Johan Maxwell, en una conferencia, contaba esta historia: llegue con uno de mis clientes. Me senté a platicar, estábamos muy bien, volteé a ver su librera y tenía todos mis libros. Me emocioné por eso. Esta persona se tuvo que retirarse a hacer algo y entonces aproveché a tomar cada uno de esos libros y le voy a poner qué bueno, que leíste este libro, ojalá te haya servido, mi amigo. Ese mismo libro lo hojea y mira que no hay nada subrayado, nada leído, el libro está intacto y lo vuelve a colocar. Le pone lee este libro, te va a servir. Agarra el segundo libro y dice, tal vez este sí lo leyó. y mira igual que el otro y le pone la misma dedicatoria. ¡Ninguno había leído! Tenía todos los libros, pero no los había leído, porque no es lo mismo tener un libro que leer un libro. Le puedo decir que en su casa hay por lo menos tres Biblias y me quedo corto, porque hay algunos que tienen hasta cinco, unas con letra grande, pequeña, con dibujos. No importa tener cinco o diez, es preferible tener una, pero leerla. Todo lo que está allí es la esencia de Dios y Dios es amable, es verdadero, es respetable, es puro, justo, digno de alabanza, de elogio. Dios es excelente. Por eso es importante que lea la Biblia, que póngala en práctica, no solo leerla. Como cristianos debemos poner en práctica las enseñanzas de las personas, de nuestros líderes. Tenemos que enseñarles a otros la fe, tenemos que ser ejemplo para otros. Vayan y hagan discípulos y hacerlos es con nuestro ejemplo. Ejemplo para nuestros hijos en la casa, para nuestros hijos espirituales, moldearles la fe, que puedan decir: esta persona actúa como Dios quiere que actúe, imitémosle. Entréguele su mente y su corazón a Dios y dígale Señor, aquí está mi mente, para que tú la renueves, quiero pensar en estas seis virtudes y practicarlas en mi actuar.
Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…