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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Los niños son los seres más felices, tienen la capacidad de pasar de la risa extrema al llanto de muerte y si no se les da lo que quieren hacen berrinches y empiezan a manipular con qué no me quieres, quieres que me muera, me odias. Los niños son alegría extrema cuando tienen lo que quieren, cuando hacen su voluntad, pero quíteselo y entonces tienen tristeza. ¿Por qué les hablo acerca de los niños? Porque muchas veces cuando ya podemos ser maestros somos como niños, cuando debemos ser maduros en la fe, porque llevamos décadas de estar en la iglesia, todavía somos como niños, donde estamos felices y agradecidos con Dios porque tenemos lo que queremos. Si hay situaciones buenas, gracias Señor; y si las personas nos son fieles, gracias Señor.

Las cosas se pierden, las situaciones cambian y las personas nos fallan. ¿Qué es lo que puede hacer que una persona pueda tener una alegría continua, a lo largo de su vida sin importar las situaciones, las cosas o las personas? Porque, si encontramos el motivo de una alegría continua vamos a poder enfrentar pérdidas de cosas, situaciones difíciles que destruirán a cualquier persona y las fallas inimaginables de un ser querido y seguiremos firmes, porque entendemos cuál es el motivo de nuestra alegría. Lo que Dios quiere para ustedes es que salgan de este lugar con ese ese motivo tan bien definido que nada los mueva de la fe.

Vamos a Filipenses 4:4-5, seamos lo que Dios tiene para nosotros este día. Tome en cuenta que Pablo está en la cárcel y este hombre que está preso escribe: Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. Pablo declara dos veces alégrense, insisto, alégrense. Acá estamos viendo que no es la primera vez que dice esto. Vamos a Filipenses 2:17-18 dice Y aunque mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría. Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo.  Está diciendo si me muero alégrense conmigo.

¿Por qué el apóstol podía decir esto, incluso, frente a la muerte? Filipenses 3:1 dice Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad. Cuando nos alegramos, el mundo cambia; no hay nada como llegar a un lugar y encontrar un rostro alegre y cuando lo encontramos tenemos paz, la certeza que la alegría presenta un motivo tan profundo que hace que la gente se sienta en paz. Lo que vemos acá es una orden que debe acatarse, tenemos que alegrarnos porque es una orden, Pablo les decía a los filipenses, Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Además, tenemos que entender que la alegría es nuestra responsabilidad, mi responsabilidad.

Pablo escribió la carta y la están leyendo en toda la iglesia de Filipos, los está instruyendo, les está diciendo que no solamente es una orden sino mientras escuchan entiendan que no les dice bisabuelos alégrese, para que los abuelos estén alegres; abuelos, entonces, alégrense para que los hijos se alegren y los nietos estén alegres.

No es así. La alegría es responsabilidad individual. Se puede amar, se puede compartir un café, puede darse un beso, hacer una caricia, pero la felicidad no es un tema de que el esposo le dé la felicidad a la esposa. Si la esposa encuentra el motivo de su alegría en su esposo, el día que se muera se murió con él. Si usted espera que sus hijos, sus nietos lo hagan feliz, está perdido. Si espera como hijo que sus papás lo hagan feliz, está perdido, porque la responsabilidad de la alegría es individual, no sea sanguijuela emocional. El Señor no nos hizo para que fuéramos felices, porque el otro nos hace felices.

Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Es una orden, es mi responsabilidad. Nadie es responsable de hacernos felices.

Jóvenes, entiéndalo, ni el jovencito ni la jovencita los va a ser felices, es más, puede ser la amargura más grande de toda la vida. El estar casados no es fácil, pero es gratificante, esa una bendición. Cuando no entendemos esto, la mamá que es sanguijuela emocional de sus hijos, los mata, y nadie quiere estar con el chupasangre. Los papás que tienen hijos sanguijuelas los matan. Es una orden, es una responsabilidad individual y debe ser algo continuo. La alegría no es como las luces que ponemos en los árboles para Navidad, ahora sí, ahora no. Como la gente a la que se le pregunta: cómo están y contestan muy alegres y el otro día no están igual de alegres. La alegría debe ser algo continuo, porque es tan profundo, tan verdadero que trasciende situaciones, cosas y personas.

¿Qué es la alegría? El diccionario define la alegría como un sentimiento grato y vivo, producido por un motivo placentero, que, por lo común, se manifiesta con signos externos. Pero hay una alegría que trasciende situaciones, personas, cosas. Es la que Pablo dice Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! La alegría que este mundo nos da es temporal, como decía alguien que los mejores momentos de alegría los pasó bien drogado, pero cuando pasaba ese efecto desgraciado venía la muerte y venía dos veces. No es una alegría basada en ignorar la realidad haciéndonos los locos, de no hablarse, de que los papás no se hablan. No, no es una alegría que depende de afirmar que lo bueno va venir. Es entender que la alegría del cristiano descansa en Cristo. La alegría del cristiano no descansa en el dinero. Recuerde que las cosas se pierden, incluyendo el dinero. Las situaciones duras llegan y las personas nos fallan, solo Cristo permanece. Es una alegría que no depende de situaciones ni de cosas, ni personas.

Cuatro cosas por las que debemos alegrarnos en el Señor. La primera. El Creador justo que castiga el pecado nos ame y busque para perdonarnos, es motivo de alegría, es gracia que alegra. Dios no perdona el pecado, como lo hemos dicho y dura cosa es caer en manos de un Dios airado, pero ese Dios poderoso, justo que es pura ira y a la vez pura misericordia nos buscó. Ezequiel 18:23 dice ¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo. Juan 3:16-18 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.

Gracia que alegra es saber que hay un Dios que nos buscó. Quiénes somos para que Dios nos buscara, pero amó tanto su creación Adán y Eva, quienes echaron a perder el plan original y desobedecieron y fueron abiertos sus ojos y conocieron el bien y el mal, fueron como Dios en ese sentido capaces de escoger, distinguir entre el bien y el mal. Que la divinidad haya tomado la forma de hombre, Jesús, es sostuvo de gozo. Y eso somos los cristianos que Dios no se quedó en el cielo viendo nuestro pecado y quedó indiferente ante nosotros, sino que vio nuestro dolor. En medio de la vergüenza del pecado y la destrucción del pecado Dios es bueno. Alégrense siempre en el Señor, significa que Dios se haya vestido de carne y huesos, que Dios por quien haya fueron creados los cielos y la tierra, se vistió de carne y huesos y habitó en forma corporal de un hombre es motivo de gozo.

Filipenses 2:5-8 La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Eso es motivo de gozo, no solo que haya venido, sino que haya vencido la tentación, el único que fue justo. Otro motivo de gozo es ver que Jesús murió en la cruz por nosotros y no por Él.

Jesús no necesitaba ni gloria ni cruz. Lo que la gente quiere es gloria, aplausos, reconocimientos y fama. Siempre he dicho que la fama es un préstamo que nos hace la sociedad que cobra los intereses más caros y cuando no podemos pagarlos nos desecha. Es gente que fue y ya no es. Jesús no necesitaba de gloria, porque venía de la gloria. Jesús no necesitaba de la cruz, porque era el único santo. Nosotros necesitábamos de la cruz. 1 Pedro 3:18 nos dice Porque Cristo murió por los pecados una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la vida. No solo puede haber gozo saber que Dios nos amó, nos buscó, que envió a Jesús quien fue tentado en todo, pero sin pecado, que murió en la cruz, sino gozo saber que se fue no para irse.

¿Qué les dijo a sus discípulos en Juan 14:1-4?  »No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y, si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy». El gozo es no saber solo que Jesús vino, fue a prepararnos un lugar. El cristiano es raro, sabe que vive en este mundo, pero no es de este mundo y ama las cosas de este mundo, pero su meta es poner la mirada en el nuevo mundo, nuevo cielo nueva Tierra.

¿Cómo es el nuevo cielo? Dice que hay un mar de cristal, calles de oro, eso dice la Biblia. Son las palabras que Juan, el discípulo de Jesús, pudo utilizar para describir con lenguaje terrenal la visión celestial que Dios le dio. Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! 5 Que su amabilidad sea evidente a todos. Y termina El Señor está cerca. Sabe por qué Cristo Jesús no ha venido, el apóstol Pablo cree que venía en su generación, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos vengan al arrepentimiento, dice la Escritura, y para Él un día son como mil años y mil años como un día, pero Jesús va a regresar por su iglesia y todos vamos a ser juzgados. Eclesiastés, el libro del Sabio Salomón, en el fin del discurso concluye: teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre, pues Dios juzgará toda obra buena o mala, aun la realizada en secreto.

La noticia es que Jesús regresa y regresa para llevarnos. ¿Cómo es el cielo? Apocalipsis dice que es una belleza, que no hay sufrimiento, que no hay dolor y dice que ahí reina un gobernante que no puede ser corrupto, es justo. 1 Tesalonicenses 4:16-18 dice, El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.

Doña Gina de Llovera, una de las fundadoras de Fraternidad Cristiana, murió el fin de semana. Muy enferma, mi esposa Aixa fue a orar por ella, la dejaron entrar al intensivo y le pregunté cómo estaba y me dijo muy mal, pero lo hermoso era que estaba muy bien enfocada y sabe a dónde va. Algún día, créalo o no, esa misma cama puede ser la nuestra y a lo mejor solos, rodeados de enfermeros y doctores que a saber quiénes son, vamos a dar ese paso. Seamos como aquellos que en su lecho de enfermos levantan su mano hacia el cielo con la convicción como la del apóstol Pablo. Alégrense siempre en el Señor, que su amabilidad sea evidente a todos, el Señor está cerca, que la amabilidad de ser complaciente, ser agradable, ser delicado en el trato con los demás. Esto es justamente lo que Dios quiere que nosotros seamos delicados, agradables.

Algunas veces somos toscos, abusivos. El cristiano que no es amable no es cristiano. Nos llamamos cristianos porque así nos pusieron los no cristianos, en aquel entonces a los cristianos les llamaban discípulos. No había universidades, el que quería aprender se ponía debajo de un maestro y el maestro de esta gente era Jesucristo. No un maestro más, no un profeta más. Pedro dijo: tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Cristo, el ungido para salvar al pueblo de sus pecados.

Si no somos amables, estamos perdidos. La amabilidad habla del gozo de Cristo en nuestra vida a pesar de las situaciones o personas. Veamos Gálatas 5:22 nos habla del fruto del Espíritu, el fruto de estar con Dios, con el Espíritu de Dios y, además, En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Eso es lo difícil en el liderazgo con todos nosotros que somos líderes, que están en células, en todos lados.

Tenemos que tener autoridad y utilizarla, pero sin orgullo. Tenemos que ejercer liderazgo, pero sin destruir, debemos tener amabilidad. Su amabilidad es un imán que atrae a otros a Cristo. La gente afuera no entiende por qué el cristiano es amable y es amable con el que tiene y con el que no tiene; es amable con cualquier persona y no discrimina. Ahora, si quieren llamarle discriminación el predicar el Evangelio de Jesús, van a tener que encarcelarnos a todos, porque la verdad jamás deberá de dejar de ser proclamada desde el púlpito ni de su boca que es luz en las tinieblas. Tenemos el derecho de hablar constitucionalmente. Colosenses 4:5 dice Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.

¿Qué debe hacer a partir de hoy? Tres cosas que yo quiero desafiarlo hacer a partir de hoy. Primero. Reconocer que la alegría basada en las cosas, personas o situaciones, es una alegría con fecha de expiración o fecha de vencimiento. Las cosas se pierden, las personas fallan y las situaciones difíciles llegan. Segundo. Reconozca que el único motivo de una alegría permanente está en Cristo, su encarnación, lo que hizo en la cruz y lo que hará en su segunda venida cuando venga para llevarnos a estar con Él por la eternidad.

Cuando los del ISIS decapitaron a más de veinte personas alguien subtituló en el idioma de ellos, decía: damos gracias a Dios por que ISIS no quitó el audio de la grabación, porque podíamos escuchar el nombre de Jesús mientras eran decapitados. Y es que cuando dice Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! no es que no tengamos ojos con lágrimas, sino que aun con lágrimas podemos saber que hay esperanza, que hay una alegría futura. Es como el niño que dejan en el colegio, se queda llorando, pero sabe que van a regresar por él. Hay una canción muy antigua que dice este gozo que tengo yo el mundo no me lo dio, el mundo no me lo dio, el mundo no me lo dio. Este gozo que tengo yo el mundo no me lo dio y si no me lo dio no me lo puede quitar.

 

No hablo de que será feliz, risa y risa todo el tiempo. Va a estar llorando muchas veces, pero aun en medio de esas lágrimas hay un motivo de alegría. Pablo y Silas cuando los encarcelaron en el calabozo cantaban canciones de adoración a Dios dándole gracias. A los discípulos de Jesús los liberaron después de haberles dado una buena azotada, pero se sentían dignos de haber sido golpeados a causa del Evangelio. Si al Señor lo mataron ¿qué harán con los discípulos? No hablo que el camino del cristiano es solo sufrir, pero el camino del cristiano incluye sufrimiento, porque va contra la corriente. Dios bendice, prospera, pero no prospera al haraganote, solo al diligente. La alegría verdadera y que perdura es la de estar en Cristo.

Tercero. Reconozca que su alegría en Cristo, se manifiesta en su amabilidad, en su trato con los demás. Y este trato amoroso, amable y de una vía sin importar lo que el otro haga, es un imán que atrae a la sociedad a Cristo, el motivo de nuestra alegría. ¿Sabe que es la iglesia? Y no que quitemos todo esto, porque es necesario, somos La Fráter, una iglesia cristiana para la familia que proclama el amor de Dios, manifiesta el poder del Cristo resucitado y persevera en el orden dado en la Biblia. El verdadero espíritu de la Iglesia es cuando hay guerra, cuando no hay luz, cuando no hay luces, ni púlpito, pantallas. Cuando no hay templos, es cuando la gente allá en la calle, donde se vive la fe, se reúne alrededor de una fogata y con lágrimas alza sus manos al cielo, porque de donde vendrá mi socorro, mi socorro viene de ti.

Por eso es que, en los momentos más difíciles, cuando la gente sale de ellos, ama tanto a Dios, dice la Escritura que al que mucho se le perdonó mucho amó. Filipenses 4:4-5 Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. Cristo es el motivo de nuestra alegría. Su encarnación, lo que hizo en la Cruz y lo que hará cuando regrese por su Iglesia nos recuerda que su gracia es suficiente. ¿No encuentra la verdadera alegría inalterable ante las pruebas? Necesita conocer a Cristo al arrepentirse de sus pecados. Cuando está, tal vez, en el mejor momento de su vida y no es creyente y una tristeza invade su corazón, es la tristeza, dice la Escritura, que debemos anhelar, es la que produce arrepentimiento en nosotros. Hoy estamos acá y a lo mejor está en un buen momento, a lo mejor está prospero, o lo mejor está en la prueba o como dice el Pastor, hay quienes están en la prueba, hay quienes están saliendo de la prueba y hay quienes están a punto de entrar a la prueba.

Pero puedo decir que nuestra fe no se prueba aquí donde todos al unísono y a una voz constamos, escuchamos la Palabra. La prueba se manifiesta allá afuera. En las buenas todo el mundo es fiel, solo se sabe si se es fiel en las malas y no era por interés. Cuando a Esteban lo estaban apedreando alzó sus ojos al cielo y no miró las nubes miró al Hijo de Dios sentado en el trono. Si quiere que su alegría y su esperanza sean en Cristo alce su vista al cielo y háblele.

No son las cosas, no son las personas, es Cristo en su vida.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…