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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Caminar es fácil, es una bendición, pero todo cambia si de pronto nos amarramos las cintas de los zapatos con otra persona, todo se complica porque ahora somos dos los que estamos atados uno al otro y, por lo tanto, no se puede hacer lo que se quiera, ni él tampoco puede hacer lo que quiera, al menos que nos pongamos de acuerdo. Y así, precisamente, es la vida del cristiano, en la vida del ser humano, no vive solo en este mundo, está acompañado de otros y por lo tanto tiene que ponerse de acuerdo. De hecho, un profeta, en Amós 3:3, hablando de la relación entre Dios e Israel dijo: ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo?

Es imposible que podamos mantener relaciones sanas si no estamos de acuerdo. ¿Podemos caminar, en amistad, juntos si no estamos de acuerdo? ¿Podemos en el matrimonio caminar juntos si no estamos de acuerdo? En el noviazgo, ¿podemos caminar juntos si no estamos de acuerdo? Qué tal en la sociedad, aquí en la iglesia, ¿podemos caminar juntos si no estamos de acuerdo?  ¿Los novios podrán estar sentados tranquilos en la iglesia si el joven constantemente ve a otra joven sentada en otro sector? Todos estamos de acuerdo en las señales de tránsito: si vemos un semáforo que se pone en rojo significa que debemos parar. ¿Qué pasaría si de pronto los colores del semáforo significaran lo que fuera para cada uno de nosotros? Y es que en el mundo tenemos que estar de acuerdo para vivir en paz.

Es imposible que podamos caminar dos juntos si no estamos de acuerdo. Cuando el semáforo se pone en rojo todos paramos porque estamos de acuerdo y aceptamos reglas generales de aplicación universal. Y ahora que venimos estudiando el libro de Filipenses y semana a semana hemos venido leyendo lo que el apóstol Pablo les escribió a estos cristianos que evangelizó personalmente y a esta iglesia que fundó. Hemos venido leyendo distintas porciones de la Escritura, y hoy llegamos a una porción bíblica donde, precisamente, el apóstol habla acerca de ponerse de acuerdo.

Lo duro es que no le habla a cualquier gente, les habla a dos líderes de la iglesia. Líderes que están teniendo problemas en público, todo mundo lo sabe y para ajuste de penas son dos mujeres. Vamos al libro de los Filipenses y busquemos qué es lo que el Señor tiene para nosotros hoy, precisamente, con este concepto de ponernos de acuerdo. Porque cuando no estamos de acuerdo hay conflicto, hay diferencias, hay un pleito no resuelto y lo duro del caso es que cuando entra el egoísmo, la envida, la competencia y la vanidad todo se destruye.

Veamos Filipenses 4:2-3 Ruego a Evodia y también a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor. Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. Antes de entrar al estudio de esta porción, quiero que recordemos un versículo, que sirvió como transición. Filipenses 3:17-21, fue una porción que ya estudiamos, para luego estudiar el capítulo 4:1 que es una excelente transición entre lo que dijo el apóstol Pablo antes, y a la vez, a lo que dice ahora sobre Evodia y Síntique. Se recordará de Filipenses 4:1 que dice Por lo tanto, queridos hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho, ustedes que son mi alegría y mi corona, manténganse así firmes en el Señor.

El por lo tanto, nos vincula y nos lleva directamente a Filipenses 3:17-21. Por lo tanto, debemos mantenernos firmes en el Señor que es lo que el apóstol Pablo está buscando en la iglesia de Filipos y hacer lo que está en Filipenses 3:17-21 Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.

Hablamos de tres cosas que permiten mantenernos firmes en el Señor y del 17 al 21 dijimos que debían poner la mirada en los que imitaban a Cristo tal como debemos hacerlo. Ver cómo se conducen aquellos que imitan a Cristo y reflejan su carácter de justicia y santidad. Y Dijimos que deberíamos compartir y dejarnos influir por aquellos que imitan a Cristo. Por eso la importancia de las células, porque allá en la casa nos conocen mejor, acá entramos y vemos las caras, sonreímos y el abrazo, pero en la casa las máscaras se botan, cuando estamos en las células la gente nos conoce como somos. Y allí es donde somos pulidos, ya no estamos ocultos en la masa de gente. Dice: vean a los que imitan a Cristo.

Segundo. No debían imitar a los que se comportan como enemigos de la cruz de Cristo, como enemigos de Cristo tenían que ver también con gente que estaba en Filipos, no solo afuera. Gente que estaba adentro de la iglesia que se comportaba como enemiga de la cruz de Cristo, ¿Por qué? Su destino es la destrucción. ¿Qué hacen ellos? Adoran al dios de sus propios deseos. ¿Qué pecado agregan a su pecado? Se enorgullecen de lo que es su vergüenza. ¿En qué se enfocan? Sólo piensan en lo terrenal.

Tercero.  No debían imitar a los que son enemigos de la cruz de Cristo. Debían entender que son ciudadanos del cielo. Del cielo anhelamos al Redentor. Nuestra esperanza futura es que hay un cielo y una tierra nueva donde no hay injusticia sino donde gobierna el Rey de reyes y Señor de señores, donde hay paz, donde no hay sufrimientos, no hay dolor y eso nos sostiene. Eso es lo que ha sostenido a todo el que ha muerto enfermo, postrado en una cama o en un hospital. Aquel que señalaba al cielo en medio de su enfermedad, porque sabe que hay un cielo. Por último dice, Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como Su cuerpo glorioso.

Hay una sola condición para no ser tentado: morirse, porque el día que se muera la tentación se va, porque va a resucitar su cuerpo glorioso como el de Jesucristo, pero este cuerpo que tenemos se rebela contra nuestro espíritu. Pablo decía: lo que no quiero hacer, eso hago. ¿Quién me liberará de este cuerpo de muerte? Más, agregaba, ganancias sean dadas a Dios que nos da la victoria. Pablo les está diciendo antes de hablar a Evodia y Síntique, manténganse firmes en el Señor, vean a los que imitan a Cristo. No imiten a los que son como enemigos de la cruz de Cristo y tengan la esperanza de que un día van a ser liberados de este cuerpo.

Y sostengo que no solo tenemos hambre de comida sino hambre de pecado también. Este cuerpo nunca se sacia. Pablo les dice manténganse así firmes en el Señor, vean a los que imitan a Cristo y entonces y solo entonces entra Filipenses 4:2-3 Ruego a Evodia y también a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor. Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

Estas dos mujeres habían luchado al lado del apóstol Pablo en la obra del Evangelio. No eran cualquier tipo de mujer, no eran de aquellas que dicen a la fulana de tal le dicen la novia del pueblo. No. Eran mujeres cristianas, probablemente habían sido fundadoras de la iglesia de Filipos junto con Lidia, la mujer que Pablo encuentra buscando un lugar de oración. No eran cualquier tipo de mujer y, sin embargo, estaban en conflicto. Cuando yo veo lo de estas mujeres no dejo de pensar sino en las mujeres de la Fráter. La Fráter comenzó en 1979 con nuestros pastores y veinte mujeres. No fueron hombres ¡sino mujeres! y ellas anotaron en sus biblias cuánto iban a aportar mensualmente durante un año, para sostener el inicio de Fraternidad Cristiana de Guatemala.

Esas mujeres que estuvieron al lado del pastor en sus inicios y hasta el día de hoy tenemos una Red de Mujeres que es fabulosa, que tienen una gran energía para luchar por el Evangelio. Ambas mujeres a pesar que eran maravillosas, que habían luchado junto con el apóstol Pablo en la obra del Evangelio, estaban sosteniendo diferencias.

Lo más duro de todo, estas diferencias eran públicas. Qué feo cuando hay un conflicto. El conflicto es horrible, peor aun cuando son líderes y estas diferencias eran choques a nivel de actitud o choque de personalidades, una danza de egos por ver quién es el más importante.

Las dos tenían que ponerse de acuerdo, porque había algo que las estaba separando y era algo público. La Biblia dice que la fe viene por el oír y es oír la Palabra de Dios, porque dice que la fe no viene por el leer, sino viene por el oír. Recordemos que en esa época no existía el FedEx, el DHL de estos tiempos, ni las redes sociales actuales. ¿Por qué escribe Pablo el libro de Filipenses? Porque le han enviado una ofrenda por medio de un miembro de la iglesia de Filipos. Ahora aprovecha para escribirles agradecer a esta iglesia que siempre le ha enviado ofrendas. Les manda una carta para agradecerles y aprovecha de una vez para tocar ciertos temas que habló con Epafrodito.

Cuando regresa lleva un rollo y es lo que conocemos como la Carta a los Filipenses, la que es leída en toda la iglesia, era algo público y por eso Pablo dice: ruego a Evodia y a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor. No le estaba hablando solo a ellas sino también a sus seguidores. Pablo decía que era inaceptable, se están comportando como enemigos de la cruz de Cristo, si la cruz de Cristo es reconciliación entre Dios y el hombre por medio del sacrificio, en donde Jesús – el justo – nos sustituye a los injustos para darnos perdón de pecados.

Y es que cuando no hay unidad en el liderazgo y sus miembros difícilmente habrá unidad y paz en la congregación. Somos responsables de esta iglesia y somos responsables que el ambiente de esta iglesia sea de gente de paz, sea un ambiente de amor, sea un ambiente de confrontación espiritual pacífica, para la restauración, para lo que es la santificación de cada uno de nosotros. Pablo mismo decía no es que ya lo haya logrado todo, pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por lo que está por delante. Sigo avanzando.

Evodia y Síntique estaban creando divisiones internas, y cuando hay divisiones a lo interno se crean bandos. Están Evodia y Síntique y sus bandos, pero la gente de afuera, los no creyentes, está viendo el enfrentamiento. El pueblo de Dios, la luz del mundo solo que sin luz. Cuando no hay unidad en el liderazgo es porque estamos siendo egoístas, vanidosos, no estamos imitando a Cristo Jesús. Hay conflicto entre nosotros, porque somos egoístas, porque somos vanidosos. El problema es que el egoísta nunca sabe que es egoísta, todos los demás lo saben menos él. El que es vanidoso cree que no es vanidoso, cree que es un secreto, pero todo mundo lo ve. El problema es que el egoísta, vanidoso, el envidioso y el egoísta es primo hermano del arrogante que a su vez tiene poder o tiene dinero o es enojado.

Espero que esté aprovechando todo lo que hemos estudiado de Filipenses, que no fue hecho para leerlo por pedacitos, fue escrito para leerlo de principio a fin en una sola sentada. Y lo leyeron frente a la iglesia, así se lee la Escritura, acá por tiempo agarramos porciones y vamos leyendo. En Filipenses 2:1 está lo contrario de ser vanidoso y egoísta, dice: Filipenses 2:1-11 Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable – se los está diciendo porque ustedes tienen todo esto-, llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. No hagan nada por egoísmo o vanidad – y es que cuando Pablo está escribiendo la carta ya tiene a Evodia y Síntique en mente, y un montón de problemas que no menciona en la carta, pero sabe que están ahí – ; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.

¿Quiere un consejo de cómo caer bien? porque digo siempre un concepto bien profundo que el que cae bien, cae bien porque cae bien. No por truco o por estrategias o cosas raras. Cae bien por tratar a los demás como superiores a sí mismo y esto es algo que está impregnado en el Evangelio de Jesús, en la Iglesia de Cristo y en la Fráter. Aquí nos tratamos con amor, somos amorosos; en nuestro logo dice Amor, Poder y Orden. Amor es lo primero, 1 de Corintios 13, el uso de los dones en amor. Si trata a los demás como superiores a usted, la gente lo va a amar, porque los trata de verdad, de corazón.

4 Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.  El que lo tenía todo, el que estaba en todo, por quien todo existe. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. El Señor no se aferra al puesto, toma la forma de hombre voluntariamente y luego muere, y no solo muere, sino es muerte de cruz, maldito el que colgaren a un madero, dice la Escritura.

Cuando dice ruego a Evodia y a Síntique que se pongan de acuerdo y agrega en el Señor y ¿cómo era el Señor? el que vino a morir no para ganar nada para Él sino a ganar todo para nosotros. El que no tenía por qué venir. Es mecánico y va en la carretera y ve que se quedó un carro, no los atiende porque cree que no tienen dinero para pagarle y que basta solo con decir que Dios los proteja de todo mal. El mecánico que tiene un corazón inmenso como el de Cristo Jesús se a orilla y se dirige a los que están en el auto que se quedó. No ganó nada por hacer el diagnóstico o por arreglarlo y ¿qué vino a ganar Jesús?

La gente de allá afuera pinta a Jesús como alguien que vino a sufrir, nada más, y que Dios lo resucitó. Es más que eso, Dios que se vistió de carne y huesos y que murió y muerte de cruz, un castigo del imperio romano que no era para ellos sino para los extranjeros, maleantes.  ¿Para qué? Para ganarnos, el equivalente es el mecánico que se estaciona y le dijo llévese mi carro, yo espero la grúa.

Cuando dice ruego a Evodia y a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor, no hay pierde. Adiós egoísmo, adiós vanidad. El egoísta dice primero yo, segundo yo, tercero yo, de cuarto para abajo qué me importa. Yo voy primero, el papá que consienta a su hijo crea una bestia egoísta, vanidosa, avara. Es su deber evitar que los hijos tengan consecuencias terrenales. Y si su hijo va a ser como un animal que nadie podrá detener, es alguien que se siente con el derecho de obtener algo, quiere que le sirvan, que lo amen, que lo abracen, que lo aplaudan, porque usted como padre lo hizo el centro del universo cuando su hijo es un simple mortal, abusivo. Ponerse de acuerdo en el Señor tiene que ver con entender que somos simples mortales, que Cristo está en el trono y nosotros para adorar al que está en el trono.

No quiero decirles que no sirven para nada, solo quiero decirles que se van a morir, porque no son Dios y la vida no son estos 80 años que vamos a vivir, no es esto. Esto es un pedacito de la vida que Dios dice que es simple y sencillamente el plan que tenía donde el hombre y la mujer no morían, pero resulta que pecaron y ahora nuestros días están contados. Los voy a redimir en la cruz, voy a redimir la Tierra, habrá un cielo nuevo, una tierra nueva donde estará todo como yo lo planee desde el inicio.

¿Quién es usted, quién soy yo? Cuando alguien se muere no se crea que el mundo se va a paralizar, porque no somos importantes, ¿Quiénes somos? Jesús está en el trono y estamos para adorarlo, por esos le dice a Evodia y a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor, es decir adiós egoísmo y vanidad, porque todo esto se queda, porque no significa nada. Muchos creen que evangelizar es estar en una plataforma, para ser famoso, pero el Evangelio no es la plataforma, es quien esté ahí lo viva cuando no hay luz, cuando no hay cámaras, cuando no hay nada. Esto es parte, pero no es el corazón del Evangelio. Quieren ser famosos para usar la fama, dicen, para Cristo. Algunos sí, peros otros no. La fama es un préstamo que nos hace la sociedad que cobra los intereses más caros y cuando no podemos pagarlos nos desecha, porque somos un producto más. Quien nunca nos desecha, aunque estemos deshechos, es Jesucristo, si venimos con una actitud humilde, arrepentidos, si nos humillamos delante de Él y le decimos, Señor, yo soy un pecador, he quebrantado tus mandamientos, he lastimado a mi prójimo, necesito de tu perdón. Y entonces, al humillarnos, nos exalta, dice la Escritura, a una posición no en comparación dentro de los miembros sino en comparación al perdido, con el redimido. Y nos da una posición que no merecemos: ser llamados hijo de Dios.

El fiel compañero debe ayudarnos a ponernos de acuerdo, pero hay un fiel compañero que no se menciona, pero ellos sí sabían. Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. El fiel compañero las va a ayudar, ambas han luchado al lado de Pablo, dice junto con Clemente y los demás colaboradores suyos, es decir que ellas no eran las únicas líderes, había mucha más gente, pero eran las que estaban en conflicto. Y hay un montón de héroes anónimos porque dice: los demás colaboradores suyos y ahí entran a los que nunca se les ve la cara, pero se siente su esfuerzo y su trabajo. Hay héroes que nunca van a poner un pie aquí en la plataforma que están trabajando allá fuera, donde está la necesidad. Aquí solo nos congregamos y nos reunimos los cristianos que hemos hecho de la Fráter una iglesia cristiana para la familia, nuestra iglesia local. Pero la Iglesia no es una Fráter, un la Fráter, la Iglesia es el cuerpo de Cristo siendo luz afuera.

Cuatro cosas que tenemos que hacer como iglesia, para permanecer firmes en la fe y luchar en la obra del Evangelio poniéndonos de acuerdo. Primero. Debemos ganar la batalla del egoísmo y la vanidad y permanecer en unidad entre nosotros. Usted no es el único ni el mejor, ese lugar le corresponde a Cristo, el único y el mejor. No sea egoísta, no sea vanidoso, porque el día que nos muramos no vamos a estar en el periódico de mayor circulación. No haga nada por egoísmo y vanidad, dice la Escritura.

Mi anhelo es que cuando salga de aquí, allá en el trabajo o donde se encuentre no sea egoísta ni vanidoso, la fe no se vive aquí, aquí nos reunimos los que vivimos allá. No debemos dejar que ninguna raíz de amargura brote entre nosotros. No solo ganemos la batalla contra el egoísmo y la vanidad sino no dejemos que alguna raíz de amargura brote entre nosotros. Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos.

Cuando brota una raíz amarga hay destrucción. Cuando brota una raíz de amargura es cuando lo ofenden o cuando le hacen algo injusto, o sea justo, pero como usted es arrogante lo ve como algo injusto. El arrogante nunca se equivoca, son otros los que se equivocan. Es ofendido, es herido, tratado injustamente, ¿qué hace? Se amarga y el problema es que cuando alguien se amarga primero no puede ser feliz, segundo que esa amargura se convierte en un enojo y grande se conoce como ira y detesta a esa persona y ahora empieza a tratar de destruirla a través de la calumnia y se inventa cosas de ella. El Señor dijo no dirán falso testimonio, porque todos tenemos un derecho a la reputación. Se amarga por algo, se enoja a tal grado que se llama ira, comienza a calumniar, cuando ve que la persona sigue en pie, empieza a destruirla, empieza a reclutar a otros para poder destruir sus relaciones. La gente amargada no se va de la iglesia, porque quiere ver a sus líderes destruidos. La gente amargada se queda, porque su misión nos es perdonar sino destruir.

Tenga cuidado con los amargados porque solo ellos saben que son amargados, lo guardan, porque es una raíz que no se ve y empiezan a reclutar. Tenga cuidado, que no brote una raíz de amargura. Cuidado, cuando la gente le diga algo de alguien pregúntese ¿me quiere usar como un instrumento de destrucción? Porque la gente amargada no pone la cara y usa a otros. Divide. El antídoto contra la amargura es un corazón humilde que perdona, que entrega la justicia en las manos de Dios.

La gente se ofende porque no se le toma en cuenta, o “porque se les pasa por encima”. No debemos dejar que ninguna raíz de amargura brote entre nosotros. Con su pareja en la casa, a lo mejor está amargado por algo que sucedió hace años, perdone. Hay quienes hablan de su matrimonio como un inferno. Debemos trabajar por la paz, esto implica pedir perdón cuando manifestamos una actitud carnal de egoísmo, de vanidad, competencia y envidia y corregir nuestro rumbo, Jesús dijo Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9).

Al hijo de Dios no se le conoce simplemente porque va a la iglesia, y saliendo de la iglesia le echa el carro a los demás o porque va a la iglesia y en el trabajo recibe comisiones debajo de agua o porque va a la iglesia y en el vecindario es el dolor de todos los vecinos. Al hijo de Dios se le conoce porque trabaja por la paz. Si somos trabajadores de la paz estemos proclamando el Evangelio de Cristo Jesús, para que la paz llegue al corazón de las personas. En donde hay un cristiano debe haber paz. Trabajemos por la paz, pidamos perdón, busquemos la paz. Si en el trabajo le preguntan su opinión sobre su jefe pregúnteles por qué le hacen la pregunta, porque posiblemente quieran usarlo. Deben saberse las intenciones de la personas, porque posiblemente quieran usarlo como instrumento de destrucción. Lo mejor es trabajar por la paz.

El estar en paz con todos, casi siempre depende de nosotros. Romanos 12:18 dice Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. ¿Cuándo depende de nosotros básicamente la paz? Casi siempre. Si alguien lo insulta tiene dos opciones: recibir y amortiguarlo o devolverlo.  La blanda respuesta quita la ira, dice la Escritura, pero ¿cómo es nuestra relación de pareja? ¿Cómo somos en la relación de hermanos? A lo mejor tenemos cinco y no nos hablamos. A veces hay raíces de amargura, no se ve, Debe perdonar. Casi siempre depende de nosotros mantener la paz.

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La fe viene por el oir…