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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Guatemala es un país susceptible a los temblores fuertes, por su ubicación geográfica. En junio se sintieron dos sismos fuertes de 6.6 y 6.7, unos ni los sintieron, otros fueron despertados bruscamente porque uno fue en la madrugada, pero a nuestros visitantes extranjeros los experimentan de una manera especial, con miedo, con angustia. Los sismos llegan a nuestra vida y, como cristianos, también llegan igual, pero si las estructuras están bien construidas, hechas asísmicamente, resisten. Nuestra vida debe estar hecha asísmicamente, porque los temblores, los sismos y los movimientos fuertes van a llegar a nuestra vida.

Estamos estudiando la carta que Pablo escribió a los filipenses cuando estaba preso y escribe algo acerca de qué hacer cuando llegan los sismos a nuestra vida. Filipenses 4:1, estamos casi terminando la carta, este es el último capítulo. Por lo tanto, queridos hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho, ustedes que son mi alegría y mi corona, manténganse así firmes en el Señor. Pablo nos habla acerca de cuándo vengan esos movimientos a nuestra vida espiritual debemos mantenernos firmes. ¿Cómo nos mantenemos firmes? Eso es lo que vamos a resolver con este pasaje. Empieza escribiendo y vuelve a reafirmar el vínculo que tengamos con él.

Pablo había fundado esta iglesia y tiene un vínculo con ellos. En Hechos está cómo Pablo empieza a predicar en la ciudad de Filipos. Hechos 16:9-15 dice Durante la noche Pablo tuvo una visión en la que un hombre de Macedonia, puesto de pie, le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos». Después de que Pablo tuvo la visión, en seguida nos preparamos para partir hacia Macedonia, convencidos de que Dios nos había llamado a anunciar el evangelio a los macedonios. Zarpando de Troas, navegamos directamente a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis. De allí fuimos a Filipos, que es una colonia romana y la ciudad principal de ese distrito de Macedonia. En esa ciudad nos quedamos varios días. El sábado salimos a las afueras de la ciudad, y fuimos por la orilla del río, donde esperábamos encontrar un lugar de oración. Nos sentamos y nos pusimos a conversar con las mujeres que se habían reunido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, adoraba a Dios. Era de la ciudad de Tiatira y vendía telas de púrpura. Mientras escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo. Cuando fue bautizada con su familia, nos hizo la siguiente invitación: «Si ustedes me consideran creyente en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa». Y nos persuadió.

Así es como Pablo inicia la iglesia de Filipos. Lucas escribe en Hechos cómo empieza a predicarles y cómo hay un vínculo de amor, los quería, por eso empieza: por lo tanto, queridos hermanos míos. Pablo amaba a la iglesia de Filipos, amaba a los filipenses. Vemos, además, un vínculo recíproco entre los filipenses y él. Ellos se preocupaban por el apóstol, le enviaron no solo una sino varias ofrendas. Filipenses 4:14-19 dice, Sin embargo, han hecho bien en participar conmigo en mi angustia. Y ustedes mismos, filipenses, saben que en el principio de la obra del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en mis ingresos y gastos, excepto ustedes. Incluso a Tesalónica me enviaron ayuda una y otra vez para suplir mis necesidades. No digo esto porque esté tratando de conseguir más ofrendas, sino que trato de aumentar el crédito a su cuenta. Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado. Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.

 Estos versículos son una expresión del vínculo que había entre Pablo y los filipenses y por eso dice, Por lo tanto, queridos hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho. Pablo inicia este versículo diciendo que hay un vínculo entre nosotros, por lo tanto, mis queridos hermanos, a quienes amo y extraño mucho. Recordemos que está preso, que no está con ellos, que tenía la esperanza de volver. Pero también sabía que ya no podría ir a visitarlos. Se extraña mucho a una persona cuando no está cerca de nosotros, cuando está en el extranjero, y eso es quererlo ver sin poder hacerlo. Pablo lo está sintiendo. Esa es la relación que Pablo tiene con los filipenses, eso es lo que está viviendo, por eso les dice ustedes que son mi alegría y mi corona, manténganse así firmes en el Señor. Estaba satisfecho por lo que los filipenses estaban viviendo, él que había sido el fundador estaba viendo el fruto, no había sido un trabajo en vano. Estaba viendo que estaban saliendo adelante y les hace una recomendación, les da una orden, un mandato y les dice: manténganse así firmes en el Señor. Es un mandato, es un imperativo, es algo que tienen que hacer, no es un si pueden, si quieren, sino que es algo que deben hacer.

Pablo les está diciendo que vendrán tiempos difíciles y deben mantenerse firmes, que los problemas, las tribulaciones no los alejen de Dios. Los sismos, los momentos difíciles, las tribulaciones, los momentos difíciles van a llegar; Jesús dijo en el mundo tendrán aflicción, pero confíen yo he vencido al mundo. El problema puede llegar, la aflicción, la tribulación puede llegar, Romanos 8:35-39 dice, ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: «Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!» Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Nada lo separará del amor de Dios, nada. En los momentos difíciles que no lo separen de Dios. No sé qué problema está viviendo, pero en los momentos difíciles Dios está con usted, porque Él es fiel. Donde siente que ya no puede seguir, que ya no se puede mantener, Dios está ahí con usted, por eso, los momentos difíciles no deben alejarlo de Dios. Pero también hay que reconocer que las bendiciones también nos pueden alejar de Dios, porque empezamos a poner los ojos en las bendiciones y se pueden volver un sismo y nos pueden alejar de Dios, porque empezamos a poner los ojos en lo que tenemos, en lo bueno que estamos recibiendo y dejamos de poner los ojos en quien nos da lo bueno. Que las bendiciones tampoco lo alejen de Dios.

Puede ser que lo malo lo aleje de Dios, tenga cuidado, estemos firmes. Puede ser que también lo bueno nos aleje de Dios, puede ser que lo normal también. Dirá que no está pasando por un buen momento, de éxito, sino que está viviendo un momento normal, pero también eso nos puede alejar de Dios, hay que estar firmes y nunca olvidar que por muy normal que se esté viviendo, por muy normal que respire, no olvide es porque Dios quiere.

Muchas veces se nos olvida, en momentos normales, por qué respiramos, por qué vivimos. Y es porque Dios quiere que lo hagamos. En los momentos normales ponga también sus ojos en Dios y no se aleje de Él. Estemos firmes y recuerde que estamos peleando contra tres enemigos que están juntos contra nosotros, porque nos quieren hacer caer. Estos tres enemigos son el diablo que ya fue vencido. La Biblia dice resistid al diablo y él huirá de nosotros. No tiene nada de poder contra nosotros, no es omnipresente ni omnisciente, ni omnipresente, no puede estar en todos los lugares como Dios, pero es un enemigo que quiere ver a cuántos más se lleva. Quiere ver cuántos enemigos se lleva. Por eso, debemos evangelizar, debemos de predicar, porque así le arrebatamos almas al diablo. Está haciendo una lucha para que cada vez más las personas no conozcan de Jesucristo, pero debemos de estar firmes peleando contra el diablo, evangelizando, predicando, trayendo personas a los servicios, llevando personas a las células, porque de esta manera estamos firmes luchando contra él.

Nuestro segundo enemigo es el mundo que quiere hacernos cambiar el pensamiento. Tenemos que estar firmes. Muchos ya están pensando como el mundo piensa, Jesús dijo que estamos en el mundo, pero no somos del mundo. El que se considera amigo del mundo es enemigo de Dios. Muchas veces los cristianos nos amoldamos al mundo, pero Romanos 12:32 nos advierte: No se amolden al mundo actual. El mundo nos quiere hacer pensar que las relaciones sexuales fuera del matrimonio son correctas. Y hay algunos cristianos que empiezan a decir para qué voy a llegar virgen al matrimonio, solo protejámonos. Muchos matrimonios empiezan a pensar como el mundo y se unen solo para probar si les va bien diez o quince años y después casarse. Esa es la forma de pensar del mundo. Es un enemigo contra el que tenemos que luchar y estar firmes. Cuando esté viendo televisión, no le estoy diciendo que no vea, lo que quiero decirle es que piense en qué nos quiere desensibilizar el mundo por medio ese mensaje. Cuando se ve una serie y se empieza a ver homosexualismo y lesbianismo, hay que pensar en qué está desensibilizando este programa.

Y el tercer enemigo que tenemos es la propia naturaleza pecaminosa que, cuando no peleamos contra el mundo, empezamos a darle rienda suelta a la carne. Esa naturaleza pecaminosa es la que tenemos que hacer morir todos los días. Esa naturaleza pecaminosa no se puede dejar en la cama, se levanta con usted. Pero antes que Cristo diera Su vida, no podía vencer al pecado, pero ahora Cristo dio Su vida por usted y ahora puede vencer su naturaleza pecaminosa.

Estos tres enemigos juntos están tratando destruirnos y por eso debemos estar firmes.

Satanás tienta a Eva y le presenta el fruto y le dice cómo no vas a comer del fruto y le empieza a cambiar el cassette. Eva le dice que no puede comerlo. Y entonces Satanás  le dice cómo que no puedes comerlo. Sabe bien Dios que cuando comas serás como Él. Le cambió el disco y entonces Eva piensa, es cierto. El mundo le cambió el disco. Yo voy a comer, yo puedo tener diez mujeres, diez esposas, a tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Ahí le estimuló la naturaleza pecaminosa a Eva, en medio del ego, del yo yo y en medio de ese temblor, de ese sismo cayó.

Debemos estar firmes contra nuestros enemigos. Y ¿cómo vamos a estar firmes? Filipenses 4:1, se los dice Por lo tanto, Y les dice todas esas palabras que ya vimos, pero en el 3:17-21 les dice Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Solo piensan en lo terrenal. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.

¿Qué debemos hacer para mantenernos firmes? Poner la mirada en los que imitan a Cristo, en los que aman a Dios, los que siguen a Dios. No poner nuestra mirada en los enemigos de Cristo, en los que hacen de sus propios deseos su dios, en los que se enorgullecen de su vergüenza. Todas esas personas que ponen a su propio yo primero como su dios, lo tuyo es mío y lo mío es mío. En aquellos que se enorgullecen de su vergüenza. Tenemos que alejarnos de ellos, de aquellos que dicen yo tomo y pongo las botellas vacías sobre la mesa y me enorgullezco de eso. Nos tenemos que alejar de ellos. Lo que tenemos que hacer para ponernos firmes es poner nuestra mirada en Él, de pensar en lo celestial y no en lo terrenal.

No pensar en este miserable cuerpo. Nuestro cuerpo y mi cuerpo se están desgastando en la Tierra, pero un día estaremos en el cielo con un cuerpo incorruptible. Este cuerpo que hoy se enferma, en el cielo ya no se va a enfermar, porque Él trasforma nuestro cuerpo miserable, para que sea como Su cuerpo glorioso mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas. El poder del que somete todas las cosas nos dará una nueva vida, un nuevo cuerpo allá en el cielo. ¿Cómo nos mantenemos firmes? Imitemos a los buenos, a los cristianos que aman a Dios, no imitemos a los enemigos de la cruz de Cristo y mantengamos nuestros ojos puestos en lo celestial y no en lo terrenal.

Pero ahora qué, ¿cuál es el reto? a mantenerse firme. Quiero darle cuatro cosas prácticas que le permitirán mantenerse firme: vaya a una célula, Ahí va a encontrar personas que imitan a Dios, aunque habrá algunos que no lo imitan, pero pégueseles a los que sí lo imitan. Desde hace 28 años que vine aquí a la Fráter me involucré en una célula. El primer ministerio donde empecé a servir fue en una célula y eso marcó mi vida y desde entonces he estado involucrado en células; gracias a Dios hoy trabajo con todas las 630 de la Fráter, que están con usted o que están para que pueda llegar, conozca a otras personas que imitan a Cristo.

Segunda. Debe poner sus ojos en lo celestial y no en lo terrenal. Es más difícil poner los ojos en lo celestial porque no lo vemos, que en lo terrenal que si lo vemos.  Todos los días tiene que decir debo poner mis ojos en lo celestial. Debemos enseñar a nuestros hijos que lo más importante es lo celestial y no en lo terrenal. Lo más importante es servir a Dios, amarlo y no los logros terrenales. ¿Son importantes? claro que son importantes y no los vamos a dejar de hacer, pero que esto no se convierta en la prioridad y dejar a un lado lo celestial.

Tercera. Huir de las tentaciones, huir de las personas y de los lugares que lo llevan al mal. Muchas veces caemos en ese sismo. No logramos resistirlo, porque no nos alejamos de las personas de las que tenemos que alejarnos. Cuando vine a la Fráter hablaba malas palabras. Tenía que hacer un viaje a Cobán acompañado de tres cristianos y creí que no iba a poder estar quieto, pero al regresar mi saldo es a favor: ¡no dije una sola mala palabra! El asunto está con las personas con las que nos relacionamos, cortar con las personas que son mal habladas y sí pude hacerlo. Dije, a estos me les pego y empecé a cortar las otras amistades y mi vida cambió. Tome una decisión. Qué lugares tiene que dejar de ir, qué personas tiene que dejar de frecuentar, qué cosas tiene que dejar de ver, de qué cosas tenemos que huir. De las que nos hacen caer en esos sismos, y así estar firmes.

Cuarta. No pierda la esperanza de que un día Jesucristo viene por cada uno de nosotros. No pierda la esperanza, siempre tenga la esperanza de que Él viene por Su Iglesia. Cuando esté a punto de caer, cuando esté a punto de fallar recuerde que Jesucristo viene por Su Iglesia y nos tiene que agarrar santos y puros, porque Él viene como ladrón por la noche. Cuando esté en medio de ese sismo, declárese firme porque su Rey vendrá un día por su novia. Sí, puede ser que sea de gran intensidad el terremoto, no importa. Él viene por su gloria, no se mueva y siga firme. Puede que haya estado tratando de estar firme y ha fallado, ha caído. No se preocupe, tenemos a un Dios fiel y justo si confesamos nuestros pecados. Con Él puede correr y decirle Señor, te fallé, perdóname, quiero volver a intentarlo y Él lo va a recibir, le va a dar una oportunidad y está para abrazarlo y decirle sigamos adelante.

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La fe viene por el oir…

 

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