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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Uno ama con todo el corazón a los hijos, pero no es fácil ser papá, es el título más importante que ostentamos. En los retiros espirituales el problema más grande que encontramos es en la relación de los hijos con los papás, más allá de relaciones sexuales, droga, alcoholismo. Específicamente más difícil aún es la relación entre los hijos y el papá. El tema de hoy, es muy importante para los padres, pero también es un tema para los que quieren ser papá un día, porque es común escuchar que cuando crezca no voy a ser como mi papá, a veces se sale peor.  Este tema es para papás, mamás e hijas que aconsejarán un día al que un día será papá.

Los papás trabajan incansablemente y en el trabajo, si el gerente general dice que le localicen a alguien, la secretaria sale presurosa al teléfono, llama a la extensión, o al puesto de trabajo de esta persona, porque el jefe, el jefe de jefes, ha hablado. Una vez la persona es localizada ¿se prepara un café antes de salir hacia la oficina del jefe? ¿Que lo esperen, solo va a comprar un vaso de leche, un panito bien sopeado en el café? Eso no hace un papá que es trabajador y es ejemplar, cuando el jefe dice venga sale a cumplir la misión que le va encomendar, porque tiene en juego su futuro laboral. Pero les tengo noticias, papás, el jefe de jefes les ha hablado a través de la Biblia y los ha comisionado a un rol que está por encima de los sueños, por encima del trabajo, por encima, incluso, del tiempo libre y es el de ser un papa conforme a Su corazón. Tenemos que vivir y reflejar el corazón de nuestro Padre Dios, para que podamos tener, así, hijos conforme a Su corazón.

Los papás han sido llamados por el Jefe de jefes y lo vamos a ver en ciertas cosas que, si aplicamos a nuestra vida, nuestros hijos van a tener un corazón sano. Nuestros hijos van a anhelar a estar con nosotros y sentarse con nosotros en el cine, en la graduación, en la iglesia. Van anhelar visitarnos cuando se casen y no será un martirio o por interés, por temor a ser desheredados. No, la primera cosa a la que es llamado un padre es a proveer para sus hijos. Todo papá es llamado a proveer para sus hijos. 1 Timoteo 5:8 Pablo habla y dice: El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. Peor del que ni siquiera cree en Dios, del que no cree en el Evangelio de Jesús. Todo papá es llamado a proveer para sus hijos; sin dinero, la familia completa se muere, pero para proveer económicamente a nuestros hijos tenemos que ser diligentes.

Cuando veo a Jesucristo, cuando dijo que no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos, veo el corazón de un padre que provee. Jesucristo no vino a ver qué le dábamos porque no le podíamos dar nada. Como decía uno de mis maestros en el Instituto Bíblico, que andaba una persona con dos pájaros feos, negros, zanates dentro de una jaula oxidada y llegó alguien y le dijo – le compro esos pájaros para hacerlos libres -. ¿Cuánto me da? – Le doy diez dólares. No, deme cien dólares. Sacó el dinero y tomó estos pájaros feos, horribles y los liberó. Y eso fue lo que hizo Jesús con nosotros: nos liberó y a veces somos cuervos que queremos sacarle los ojos a nuestro Dios.

Para proveer económicamente para sus hijos debe ser diligente en su trabajo. Nuestro Maestro proveyó redención, impagable, con Su sangre. Pero para esto debemos ser diligentes en el trabajo. Diligente es aquel que le dicen haga y lo hace inmediatamente. En nuestra nación hay algunos que no son diligentes, hay que recordarles mínimo dos veces, y si se le recuerda dos veces no es un buen trabajador, el buen trabajador es un alivio, no es una carga. Papás sean diligentes, porque el que es diligente tiene trabajo y si se queda sin trabajo pronto tendrá otro, pero el pasmado, atarantado, dejado, sinvergüenza, impuntual y ladronote ese va a pasar penas.

Para proveer económicamente para sus hijos, debe ser un buen administrador de sus recursos económicos, es el que sabe decir no con amor para no despilfarrar lo que tiene. Puede decir no con gracia y con amor. Un buen administrador es alguien que cumple con el diez por ciento de sus ingresos para los fondos de su congregación, diezma a Dios, es generoso con el necesitado, es el que tiene un fondo de emergencias, tiene un presupuesto, un listado de todos los gastos mensuales y que ejecuta al pie de la letra mes a mes, provisiona mes a mes para los pagos anuales, servicio de carro, vacaciones, inscripciones de hijos, uniformes y eso es duro. Es duro ese pago.

Papá, usted es llamado a proveer, pero no puede quedarse solo proveyendo.  Proveer es algo, pero no es todo, un papá es llamado a instruir a sus hijos. Proverbios 22:6 nos dice Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Si quiere tener paz cuando esté viejo, instruya a sus hijos. Mandar es fácil, instruir no. Mandar puede cualquiera, el papá no hace nada, tiene mensajeros, dígale a su hermano que venga, bájese de esa silla y así. La mayoría de hombres somos buenos para mandar, porque hay uno que otro que ni siquiera a la mascota puede mandar. Instruir es mandar, es dar una orden, es formar un robot, es decirle al hijo haga, haga, pero nunca crea el marco de referencia en su mente para que pueda tomar decisiones, solo decisiones correctas.

Eso solo lo logra la instrucción y la instrucción es el llamado de todo papá para sus hijos, que ellos solos puedan tomar buenas decisiones. En otras palabras, que puedan autogobernarse. Cuando el maestro se retira de la clase por unos momentos o no llega al colegio, qué pasa. Es un caos, sacan pelotas, en mi tiempo camorreaban a alguien, le hacían la estrellita, uno que otro que tenían prohibido ser novios cambiaban las reglas. Era un relajo. Siempre había vigías y gritaban cuando el profesor se aproximaba: aguas, aguas, ya viene. Todos corríamos a sentarnos al escritorio y sacábamos un libro o un cuaderno haciendo como si estuviéramos haciendo tareas. Se daba la impresión de una buena conducta, buenos estudiantes sí, pero relajeros también.

Cuando se va la autoridad, cuando el gato se va, los ratones arman parranda. La instrucción es lograr que sus hijos no armen parranda cuando usted no esté. Si anda como aquellos que los norteamericanos llaman padres helicópteros, porque anda detrás de su hijo, el día que usted no esté, abuelo lo van a ser porque no saben cómo vivir con libertad y responsabilidad. Todo papá es llamado a instruir a sus hijos. Instruir es enseñar, es comunicar sistemáticamente ideas para que a ellos las asimilen y entonces puedan tener la información necesaria, la evaluación necesaria para tomar decisiones sabias y sobre todo que honren a Dios. ¿Qué sería de nuestra vida espiritual sin la Biblia, qué sería bueno y qué sería malo, cómo sabríamos para qué estamos en esta Tierra, cómo sabríamos que tenemos esperanza eterna? Por eso debemos ser personas de la Biblia, porque a través de ella Dios nos instruye y su revelación más importante y última revelación fue Jesucristo, Dios que se vistió de carne y huesos, que habitó en medio de nosotros y pasó con los discípulos instruyéndolos durante los tres años que duró su ministerio.

Por eso la importancia de una instrucción continua, sistemática de ideas y conocimientos. Repetirle a un hijo es necesario, aunque se hacen muchas veces, continuamente, con los más pequeños, pero olvidamos hacerlo con los más grandes. El padre está llamado a instruir, pero no solo a instruir en las cosas de este mundo, como lo vemos en Filipenses, interrumpimos esta serie por el tema del Día del Padre, entendemos que somos ciudadanos del cielo y en la Tierra somos extranjeros, pero si preparamos únicamente para lo temporal a nuestros hijos tendremos hijos exitosos, pero si no aplicamos las responsabilidades de formarlos para lo eterno, que nos espera, porque su vida eterna está perdida. Por eso en Deuteronomio 6:4-8 dice  »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

Aquí vemos lo que es, precisamente, la instrucción y la instrucción a los hijos no es que cuando crezcan vean como buscan a Dios. No, la gente que busca a Dios por sus fuerzas termina adorando la meditación, el árbol, el no tener casi nada y vivir con lo menos posible y guardar y guardar, guardar, sin adorar al Creador. Vemos que primero hay que decirles a los hijos que Dios existe; segundo, Dios es único; tercero hay que adorarlo con todo, y cuarto, estas tres cosas todo el día. No es para embrutecer a su hijo, es para hacerlo sabio. No es para manipular a su hijo como dicen algunos, es para que sea prudente, es para que ame a Dios con todo y a su prójimo como a sí mismo. Dígame, quién más en el mundo dice que debemos orar por nuestros enemigos, no existe nadie, ni religión alguna que bendiga a sus enemigos, porque Jesucristo no es una religión, es una relación y dice o me aman con todo y a sus enemigos o no pueden entrar al reino de los cielos.

Papás, provean para sus hijos, pero sobre todo instrúyalos, aunque es difícil instruir en la Palabra cuando no se sabe mucho, pero que tal si en la noche a la hora de la cena leen un capítulo al día. Dije uno, uno es un montón. Lea un capítulo todas las noches y leerá la Biblia sin darse cuenta en unos años. El Nuevo Testamento en menos de un año, 260 capítulos. Es difícil instruir a los hijos cuando no conocemos con lo que tenemos que instruirlos. Han visto con Filipenses, cómo hemos entendido tanto, porque nos habla a nuestra necesidad y le habla directamente a la iglesia de Filipos, pero estamos estudiando el allá y el aquel entonces para traerlo al aquí, al ahora, y aplicarlo a nosotros, pero no es directamente a nosotros, porque la Biblia se entiende en el allá y en el aquel entonces. Instruya a sus hijos.

Todo papá es llamado a modelar integridad frente a sus hijos. Filipenses 3:17, que estudiamos hace poco, dice Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Y Pablo podía decirlo, porque dice en otra parte de la Escritura imítenme a mí, como yo imito a Cristo, el ejemplo de Pablo era el ejemplo de Cristo, estaba buscando imitar a Cristo, por eso podía decirles: sigan todos mi ejemplo y fíjense en quienes cómo se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Qué ejemplo el del apóstol Pablo. Poder decir con propiedad: sigan todos mi ejemplo. Que podamos decirles a nuestros hijos sigan todos mi ejemplo. ¿En todo papa? Y eso es lo lindo cuando estamos en el Señor, es decirle al hijo vive como yo vivo. La Escritura dice que el que permanece en Él debe vivir como Él vivió. Si le vamos a decir a nuestros hijos imítenme es porque estamos imitando a Cristo.

Recordemos que no vinimos a Cristo porque fuimos buenos, vinimos porque entendimos que éramos malos. Generalmente reproducimos lo que somos, no lo que decimos. Tener hijos es la mejor manera de darnos cuenta de cómo estamos, cuando empiezan a decir palabras obscenas y les decimos que eso no se dice y nos contestan que nosotros las decimos. Y no solo palabras sino expresiones que no se oyen bien, mucho menos en un niño. Reproducimos lo que somos no lo que decimos, claro que a veces lo que decimos tiene poder y uno que otro se salva, pero generalmente reproducimos lo que somos. No tiene el mismo poder decirle al hijo no quiero que tome alcohol, a decírselo bajo los efectos de una ebriedad. No es lo mismo.

A veces hacemos el mal, pero no lo vemos. En un libro que escribí, si no lo tiene bájelo en libros alexlópez.com. Se llama Cómo emparejarse, lleva más de 250 mil descargas, es para chavos y chavas. Léalo, bájelo está bonito. En uno de los capítulos, se llama la Prueba final y esa prueba se la he hecho a un montón de jovencitas y jovencitos. A una le pregunto si tiene novio y me dice que sí, y me dice que está feliz, que está con un buen hombre. Entonces le digo que suponiendo que tuviera una hija de su misma edad y sabiendo que se va a casar, pudiera entregársela a ese hombre y dormir en paz sabiendo que estás entregando a un buen hombre a tu hija. Y muchas me dicen no. Entonces, les digo, qué diablos haces con él. Porque nos damos cuenta que no es un buen modelo para alguien más.

Viva en integridad y entregue su pasado de pecados en arrepentimiento a Dios. Lo lindo de Jesús es que usted no tiene que ser perfecto para venir a Él, porque no hay ser humano perfecto, al contrario, tiene que ser imperfecto para poder venir a Él. Así que todo papá es llamado a modelar integridad ante sus hijos, pero también a corregir, Proverbios 3:11-12 dice Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido. Cuando corrige lo hace con alguien que ama, porque la corrección no busca la destrucción sino la restauración, Dios mismo corrige y lo hace a quien ama y Dios nos ama a todos y corregir, muchas veces, incluye el castigo físico, pero ese no es el primer recurso, es de los últimos.

Corregir implica advertir, implica amonestar, reprender, es buscar enmendar los errores. Antes corregían severamente, ponían maicito y los hincaban sobre los granitos durante mucho tiempo, otros que los metieron a una red y los colgaron a un árbol y le prendieron fuego a la tusa, otros usaban instrumentos de castigo como la paleta y la chancleta voladora. Esa no es corrección, es abuso. La corrección es restablecer el rumbo, el objetivo es ese, no destruir al que se perdió de rumbo y dejarlo sin rumbo y no castigarlo en público. Papás, no den castigos tan exagerados, por ejemplo, decirle hoy podrás utilizar tu celular por treinta minutos y si está de vacaciones treinta minutos en la mañana y treinta minutos en la tarde y lo guardamos, vamos a hacer cosas juntos.

Decirle no quiero que te me pierdas, no te quiero destruir, quiero que te gobiernes, el Señor manda que amemos a todos. Si son pequeños, bueno hoy solo pueden ver un episodio en Netflix y pueden salir a jugar solo media hora, Él y yo estamos en buena relación, pero el sufre consecuencias y llega el momento en el que ni modo, hay que darle sus golpes, pero es lo último, pero como nos decía mi papá cuando nos iba a dar un par de cinchazos porque “se lo merecen por eso que hicieron que está mal, antes vamos a orar. En el corazón de un niño, el papá puede hacer los estragos más profundos por ser un papá autoritario, dictatorial que no deja hablar, que impone su voluntad y que crea un robot, y el hijo crece anulado, la hija crece anulada y su anhelo es estar libre del papá y si es mujercita para buscar uno igual, de abusador. Si es jovencito, es libre del papá para salir y estar lastimado en su identidad y el que practica o tiene una tendencia homosexual va a buscar abusar de su hijo. No lo estoy inventando, lo digo porque tenemos casos y sabemos dónde comienza todo.

Papás corrijan a sus hijos, pero también ámenlos. Todo papá es llamado a amar a sus hijos, me dolió en el corazón ver una mujer de casi 70 años llorando y decir hasta el último momento esperé el abrazo de mi papá que nunca me dio y nunca me lo dio. Papás, en medio de todas debilidades como ser mortal, usted es el héroe más grande y el héroe más grande cuando uno es grande ya no es el que es perfecto, es el que sabe pedir perdón, el que sabe decir fallé. Mateo 3:17 dice Y una voz del cielo decía: “Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. Mateo 17:5 Mientras estaba aún hablando, apareció una nube luminosa que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo: “Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo! Nuestros hijos deben saber que la palabra más importante de nosotros hacia ellos es que sos mi hijo amado. Si el hijo se siente amado tiene todo para enfrentar todo lo que venga en esta Tierra, porque no va a correr al modelo de afuera que es el riesgo para su vida, sino va a correr al modelo de adentro que es su papá.

Papás, si ustedes quieren que sus hijos los visiten ámenlos, no los compare con nadie, ni los critique. Mire, cómo habla Dios sobre su Hijo amado. He escuchado a papás decir comentarios que perjudican su identidad. ¡No puede ser! Nuestro Dios es un Dios justo, castigador, tajante, pero no quiere la destrucción de nadie, por eso abrió el camino y el camino es saber que estamos perdidos en él y abrió el camino y el camino es a través de Jesucristo, el único que fue tentado en todo, pero sin pecado, el único que no quebrantó sus mandamientos, el que muere en la cruz del Calvario, pero no le complace la destrucción del mundo malvado. Miqueas 7:18 dice ¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar.

El mayor placer de nuestro Dios es amar, por eso como padres tenemos que amar a nuestros hijos. Yo sé que muchos dicen que no sabemos los sufrimientos que soportaron de sus papás, que eran tremendos. No, Pablo dice, ya lo estudiamos, una cosa hago, olvidar lo que queda atrás. No se puede borrar, pero olvidar porque conscientemente no pondrá su mente y su mirada en todo lo que lo destruye que es el ayer. Papás, si ustedes tienen sus grabaciones, sus discos completos de la pista uno, de la dos, la tres, la cuatro. La uno es nunca me abrazaron. La dos es crecí sin papá. La tres es no tuve nada. La cuatro ya tiene su historia, solo pone play y comienza, no tuve papá. No, esa es una excusa para que el papá rechace el pasaje bíblico que nos dice: de modo que si alguien está en Cristo es una nueva creación. Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. Papás, necesitamos amar y dejar de ser hijos con hijos. Necesitamos ser padres con hijos. Siempre he dicho que un hijo herido se convierte en un padre que hiere. Resuelva sus asuntos del ayer, entrégueselos al Padre Dios, arrepiéntase de sus pecados. Perdone a los que lo lastimaron, lo hirieron y sirva para inspirar a sus hijos, amar a pesar de que no tuvo ese amor.

Todo papá es llamado a representar dignamente a Dios, porque Dios escogió de todo el universo, de lo que es la Tierra, lo que está aquí adentro, donde vivimos, escogió a una figura para reflejar los que Él es, es el Papá y por eso oramos Padre nuestro que estás en los cielos. En una actividad de las células a donde fuimos a asilos de ancianos, hogares, un líder dijo que nuestro Padre es amor, Dios es como un papá. Y un niño dijo que Dios no puede ser como mi papá, porque mi papá mató a mi mamá. Cómo puede entender un hijo que es el amor de Dios, si su papá refleja todo lo contrario. Papás, representemos dignamente a Dios. La figura que Él escogió para representarse en la Tierra en un padre. Por eso dice el Salmo 103:13 Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. Deuteronomio 1:29-31 »Entonces les respondí: “No se asusten ni les tengan miedo. El Señor su Dios marcha al frente y peleará por ustedes, como vieron que lo hizo en Egipto y en el desierto. Por todo el camino que han recorrido, hasta llegar a este lugar, ustedes han visto cómo el Señor su Dios los ha guiado, como lo hace un padre con su hijo.

Sea un fiel representante de Dios, papás si no pueden abrazar sea machito, extienda los brazos, acérquese, abrace. Si le cuesta hablar, hable, si le cuesta pedir perdón, porque el orgullo lo está destruyendo a usted, a su esposa, a sus hijos o ya destruyó otro matrimonio y está en otro que también lo va a destruir, porque el odio mata todo. Pida perdón. Lo más triste es ver a alguien envejecido que ya no tiene fuerzas ni para caminar, que ya no puede comer, es a alguien así, pero con odio y amargura en su corazón.

Eso de ser papá no es fácil.

Para finalizar comparto esta pieza literaria que escribió mi esposa Aixa:

“Recuerdo que me llamaron a la dirección y lo vi allí con su traje café, sentado en una banca demasiado pequeña para él, con las manos entrelazadas, en medio de sus rodillas. Levantó la mirada cuando me vio entrar y las cejas levantadas y la sonrisa agridulce tenían mucho que decir. Esa mañana yo había pasado mis deditos grasientos por todo el lado del carro recién lavado (al parecer, ese brillo impecable debía ser experimentado con el tacto) y evidentemente, mi agenda y la suya no concordaron. Su carro ha sido su herramienta de trabajo y es diligente en cuidarlo. Pero yo sólo vi una textura irresistible. Él se sobresaltó y me agarró la mano, me regañó molesto y se apuró a borrar mis huellas. Después salió para el trabajo y mis hermanas y yo para el colegio.

Mi papá es un hombre de presencia suave y amable. Jamás de gritos o groserías. Eso hacía que cualquier manifestación siquiera un poco subida de tono se sintiera como una aplanadora sobre el corazón. Seguramente él lo sabía, porque interrumpió su mañana de trabajo para interrumpir la mía y más que nada, interrumpir el trayecto de la aplanadora que desde la mañana seguía su recorrido destructor sobre mi memoria.

Llegó al colegio exclusivamente a pedirme perdón. A eso. No puedo recordarlo o contarlo sin volver a llorar. Se limitó a decirme que estaba arrepentido por haberme hablado así. No lo terminó excusando su conducta con un “pero porfa no volvás a tocar así el carro recién lavado. Vos no entendés que es mi herramienta de trabajo… o que tengo mil problemas que no entenderías”… no lo hizo. Sólo lloró por haberme hecho sentir como que el carro valía más que yo y que debía aclararlo ese mismo día conmigo.

Hoy por la mañana le escribí para contarle que sigo agradecida con Dios por haberme entregado a él para ser protegida por sus brazos y le conté cómo ese recuerdo es de mis favoritos. Él no lo recordaba…

Suele ser así. Los momentos que definen la vida de un niño no son registrados por el radar de los adultos que miran otras cosas. Pero Dios va aclarando el camino hacia Él mismo, con pequeños actos en los que rendimos nuestra debilidad. Es así como Él se va revelando. La gran debilidad de mi papá en ese momento de furia, fue transformado en uno de los mayores puntos de conexión conmigo, porque se resistió al impulso de tener la razón. El orgullo es lo que va construyendo muros entre nosotros y la obsesión con nuestra imagen es lo que destruye los puentes; pero la humildad y la habilidad para ver nuestra maldad, reconociendo el dolor que causamos… eso es lo que (contrario a nuestra intuición) produce las más increíbles historias de amor, gobernadas por la gracia. ¡Desperdiciamos demasiado nuestros fracasos! Si tan sólo escucháramos más la voz de Dios, abriendo nuestras Biblias, sabríamos modelar la belleza de un Dios que no entabló relación con sus niños al ser un papá rudo e intocable, sino al volverse completamente vulnerable y que se dio en servicio de los que no lo merecían.

Papás: no crean la mentira de que su trabajo es ser fuertes todo el tiempo, porque entonces cuando fallen querrán esconderlo, ya sea echando culpas a los lados o negando la realidad, y los hijos vemos y al tiempo, crecemos… eventualmente, no hay manera de esconder las grietas, pero eso no es una mala noticia, porque es precisamente a través de ellas que podemos empezar a ver al Dios vivo, si ustedes admiten necesitarlo tanto como a los niños que tienen a su cargo. Hoy veo a mi esposo y la relación fuerte que tiene con nuestros cuatro hijos, y no se debe a que jamás falla, sino a las veces que les ha pedido perdón sin excusarse y la determinación que ha tenido de estar presente y de guiarlos modelando al Padre que ha le ha tenido paciencia y extendido misericordia un millón de veces. Su fuerza como papá está en no esconder su debilidad de Dios, ni de nosotros.

Mis huellas en su carro provocaron una reacción que hubiera podido ser un recuerdo triste en mi mente, pero su humildad y esfuerzo intencional por reconocer su error, lo convirtieron en una de las huellas más tiernas de mi vida y una que estoy segura, hace a Dios sonreír”.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…