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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre, muchas veces sin comer se les encuentra en la calle, inclusive se dice que se tienen tres hijos y un cuarto que es la perrita, la mascota. No importa si es usted el más fracasado del mundo, llega a su casa, se encuentra con la mascota que siempre está de buen ánimo. Se enferma, está enferma con usted; si está contento, son lo máximo. Es más, la industria de mascotas, en Estados Unidos, el año pasado gastó 60 billones de dólares, para este año las expectativas son de 69 billones de dólares. La industria de mascotas ha creado una infraestructura que abarca hoteles para perros, especialistas de masajes. La familia se va de viaje y los dejan en un lugar especial. En el siglo primero ni los judíos, ni los cristianos concebían a un perro como lo concebimos en estos tiempos como una mascota, eran vistos como asquerosos, al punto que Jesús cuando una mujer gentil llega a pedirle un milagro para su hija, le dice: no está bien darle la comida de los hijos, es decir de Israel, a los perros. La palabra perros llega a significar, llega a ser una metáfora para describir a los malhechores, malvados y eso eran los gentiles. La Escritura dice como el perro que vuelve a su vómito y el cerdo recién lavado a revolcarse en el lodo, así es aquel que vuelve al pecado.

¿Por qué hablar de perros un domingo? Porque precisamente el libro que estamos leyendo, Carta a los Filipenses 3:1, vamos a estudiar acerca de una advertencia que Pablo le da a la iglesia de Filipos, que tiene que ver, precisamente, con los perros. Y hay tres advertencias, tres veces dice cuídense, cuídense, cuídense de esos perros, cuídense de esos que hacen el mal, de esos que mutilan el cuerpo y en este estudio buscamos a quiénes eran los perros y cuál era el riesgo que la iglesia de Filipos enfrentaba, que es el mismo riesgo que enfrentamos hoy.

Filipenses 3:1-2. Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad. Cuídense de esos perros – malhechores, malvados y lo califica–, cuídense de esos que hacen el mal, cuídense de esos que mutilan el cuerpo. ¿Quiénes son los perros de los que está hablando el apóstol y tiene que ver, no en este caso, con los gentiles sino con aquellos que dicen que para ser libre del castigo de Dios y para ser reconocidos como hijos de Dios tienen que guardar la Ley completa del Antiguo Testamento, las fiestas reconocidas por Israel? Básicamente convertirse en judíos, que sus hijos al octavo día fueran circuncidados, que era el símbolo de la señal del pacto visible entre Dios y su pueblo escogido: Israel. Recuerda a Abraham y cómo Dios restableció el pacto con Abraham le dijo: por medio de ti serán benditas las naciones del mundo.

Resulta que Pablo ahora está predicando el Evangelio, ha fundado la iglesia de Filipos y hay un problema, ¿se ha infiltrado gente que le está diciendo a ellos ustedes no son parte del pueblo de Dios, porque no circuncidan a sus hijos y no tienen el pacto de Dios físicamente en sus varones? La circuncisión es quitar el prepucio, es decir el pedazo de carne que cubre el órgano reproductor sexual masculino. Dios había hecho esto para que la gente de afuera, los internacionales, los de otras naciones dijeran por qué este pueblo, tan insignificante es tan raro. No podía comer cualquier cosa, guardaban el sábado, eran gente que vivía para un Dios vivo, el mar Rojo se había partido en dos, que Dios lo respaldaba, peleaban y vencían en batallas en las que ni siquiera podían ganar, porque numéricamente eran inferiores a los demás.

Pablo dice: cuídense de estos perros, aquellos que dicen que uno es salvo si solo guarda la Ley del Antiguo Testamento, solo si practica la circuncisión, solo si guarda las fiestas, solo si entiende que es salvo por medio de la Ley. Por eso les dice cuídense de esos que mutilan el cuerpo, Pablo está siendo exagerado, tenía algo de chapín dentro de él porque dice cuídense de esos que mutilan el cuerpo. No mutilaban el cuerpo solo cortaban algo, pero está molesto, porque esto es un riesgo para la iglesia y el riesgo es confiar en esfuerzos humanos para salvación. Versículo 3, vemos cómo el apóstol pablo ahora da cuatro razones por las que ellos son el pueblo de Dios aún si no practican la circuncisión, aún si no guardan la Ley como requisito para ser salvo. Y vean lo que dice: Porque la circuncisión somos nosotros, los que por medio del Espíritu de Dios adoramos, nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en esfuerzos humanos.

Sin practicar la circuncisión, la iglesia de Filipos es parte del pueblo de Dios, porque la circuncisión son ellos. Lo que ocurre es que estos judaizantes querían que los gentiles se convirtieran en judíos para ser salvos y guardaran la Ley, la circuncisión, las fiestas, pero Pablo les dice ustedes son la circuncisión. Pablo les dice ustedes físicamente no tienen que ser igual a ellos, porque la iglesia de Cristo Dios la trae a Él, lo que circuncida es el corazón, el pecado. El pacto está en los corazones. Sin practicar la circuncisión son parte del pueblo de Dios, porque por medio del Espíritu de Dios adoran.

Dios le muestra los planos a Moisés que son básicamente una sombra del cielo para establecer un tabernáculo de reunión, un templo de reunión donde se realizan sacrificios, tiene un sumo sacerdote que una vez al año entra al lugar santísimo donde está el arca del Pacto, que contiene las tablas de la Ley, la vara de Aarón que reverdeció y está el maná; resulta que en ese lugar entraba el sumo sacerdote para la expiación de los pecados, primeramente por los de él, segundo lugar con la sangre de un cordero entraba a pedir perdón por el pueblo.

Adoraban únicamente en el templo de reunión, como en ese tiempo estaban cuarenta años como nómadas en el desierto, porque la generación que no creyó al testimonio de dos testigos: Josué y Caleb, que la tierra de Canaán era buena para conquistarla sino al de los otros diez que desmotivaron, entonces deja que todos los mayores de18 años mueran. Luego se construye el templo. Se recuerda que todos los judíos para adorar a Dios viajaban de lejos al templo de Jerusalén, y por eso se convierte en un negocio el sacrificio de animales, porque en vez de traer un cordero de muy lejos lo compraban a un precio alto. En su lugar de origen costaba doscientos dólares, en el templo costaba dos mil dólares. No les quedaba sino ser parte de ese negocio del que Jesús se indigna al ver que la casa de oración, para la expiación de pecados, se ha convertido en un negocio.

Pablo les dice que sin practicar la circuncisión son parte del pueblo de Dios, porque por medio del Espíritu de Dios adoran, el Espíritu de Dios que habita en nosotros. Ahora puede adorar en cualquier lugar, porque tendrá el tiempo, dice la Escritura, que adoraremos al Padre en espíritu y en verdad. Por eso la Fráter se convierte en un lugar de adoración, por eso su sala se convierte en un lugar de adoración y nosotros que somos la circuncisión significa que adoramos a Dios no solo en la iglesia nada más con nuestras manos en alto, es allá donde usted está metido en el tránsito, donde es maestro de escuela, en el colegio, en la universidad, donde estudia, en el gimnasio, en el cine. Ahora el lugar de adoración es el mundo, por medio del Espíritu de Dios.

Pablo, entonces, les muestra que el templo, el lugar tan admirado, era parte de, pero no lo era todo. Sin practicar la circuncisión son parte del pueblo de Dios, pues se enorgullecen en Cristo Jesús, porque los judíos no se enorgullecían en Cristo Jesús, porque la Escritura dice que maldito es el hombre que es colgado de un madero, esa fue la muerte de Jesús. Para los judíos Jesús era un estorbo, porque había muerto en una cruz. El Mesías iba a morir en una cruz y se iba a ser maldito, pero el Señor iba ser maldición por nosotros para que experimentáramos bendición. Y cuando dice que se enorgullece en Cristo Jesús es en la obra de Cristo. ¿Qué hizo Cristo que usted y yo no podamos hacer? Vivir en santidad en esta Tierra.

El único que pudo complacer al Padre con una obediencia absoluta fue Jesús. Ellos se enorgullecían en esa obediencia absoluta, el único que pudo complacer a Su Padre con obediencia absoluta fue Jesús, en nosotros no hay ni aún uno que sea justo. Pablo les dice: ustedes no necesitan la circuncisión, porque se enorgullecen en Jesucristo que sí pudo suplir la exigencia y el corazón de un Padre Todopoderoso y santo, y creer que Jesús es nuestro orgullo. Pablo le dice a los filipenses, si Cristo es su orgullo está en ellos. Son parte del pueblo de Dios, porque son la circuncisión, porque por medio del Espíritu de Dios adoran, no necesitan un lugar geográfico, porque se enorgullecen en Cristo Jesús.

Sin practicar la circuncisión son parte del pueblo de Dios, porque no ponen su confianza en esfuerzos humanos. El que no se enorgullece de Cristo Jesús sabe que está descalificado ante Dios y que no le queda otra más que en creer en Jesús, de arrepentirse para salvación, pero el que cree que es a través de los esfuerzos humanos está perdido. Filipenses 3:4 dice Yo mismo tengo motivos para tal confianza. Si cualquier otro cree tener motivos para confiar en esfuerzos humanos, yo más: circuncidado al octavo día, del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de pura cepa; en cuanto a la interpretación de la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que la ley exige, intachable. Pablo tenía motivos, incluso más que otros, para confiar en esfuerzos humanos, Pablo no era cualquier persona. Pablo se da cuenta que esta gente está promoviendo que para ser salvo y libre del castigo de Dios uno tiene que guardar la Ley al pie de la letra, guardar las fiestas al pie de la letra, tiene que ser judío y circuncidar a sus hijos al octavo día, eso implica el sábado día de reposo.

Siete cosas que a Pablo lo hacen diferente en relación a esfuerzos humanos: Primera. Circuncidado al octavo día. A Jesús lo llevaron al octavo día al templo y fue circuncidado. Grecia conquistó al imperio de la época y Roma posteriormente conquistó a Grecia, pero intelectualmente conquista a los romanos. El idioma que se habla en esa época es el griego y están bajo el dominio de Roma. Se va perdiendo la costumbre de ir circuncidando a los niños, aunque muchos de ellos son judíos.

Segunda. Del pueblo de Israel, no son de otro pueblo, estos que están hablando, ese pueblo pequeño en comparación con los demás que fue escogido por Dios para demostrar su carácter de justicia y santidad, por eso santidad es ser diferente y los judíos visualmente eran diferentes, y físicamente raros. Los sábados no hacían nada, las fiestas que tenían siempre tenían un significado específico. “Yo soy circuncidado al octavo día, del pueblo de Israel, yo soy de los que como ustedes dicen que debo guardar la circuncisión y la Ley”, dice Pablo.

Tercera. De la tribu de Benjamín. Jacob tuvo doce hijos y el más pequeño era Benjamín, hijo de la esposa preferida, Raquel, que solo tuvo dos hijos, Jacob y Benjamín, era de la tribu especial de Jacob. Cuando se conquista la tierra de Canaán, parte territorio que le entregan es Jericó. Y si vamos años adelante, ese lugar es donde está Jerusalén, donde está el templo y donde se adora. Él les dice yo soy de la tribu de Benjamín, no es cualquiera.

Cuarta. Hebreo de pura cepa. No sólo era hebreo por nacimiento, hablaba hebreo y griego, como la mayoría de judíos. Pero Pablo hablaba hebreo, porque había sido enseñado en las cosas del Señor. Su rabino, su maestro, fue Gamaliel de quien dice creció y aprendió a sus pies. No solo tenía la planta de judío, hablaba hebreo. Pablo dice que no es cualquier cosa, no soy un hebreo que habla griego, soy hebreo que habla perfecto hebreo, enseñado como hebreo y perfecto griego, ciudadano del imperio romano por nacimiento, Saulo de Tarso.

Quinta. En cuanto a la interpretación de la ley, Fariseo. Cuando hablamos de alguien como fariseo le estamos diciendo hipócrita. Los fariseos eran la escuela de la perfecta interpretación de la Ley, más exacta, eran los más admirados por todos, porque vivían al pie de la letra la ley y Pablo era eso, interpretaba la ley bajo la escuela más exacta, más dura.  Creían en la resurrección de los muertos y en el juicio final.

Sexta. En cuanto al celo, perseguidor de la iglesia. Este Pablo que ahora predica a Cristo era perseguidor de la iglesia. Se quedó con los mantos de aquellos que apedreaban a Esteban, uno de los siete diáconos, y no solo se quedó con los mantos, aprobó la muerte de Esteban y luego se dedicó a pedir cartas para ir a la ciudad y agarrar a los cristianos y meterlos a la cárcel. Pablo fue celoso perseguir de la iglesia.

Séptima. En cuanto a la justicia que la ley exige, intachable.  No significa que nunca hubiera pecado. Es que públicamente no tenía ningún pecado que pudieran señalarle. Pero qué dice Pablo acerca de todo este currículum, como dice alguien, que se convierte en un “ridículum” para él. 7-9 y este es el punto del mensaje, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe.

Pablo considera todos estos esfuerzos y logros humanos como pérdida por causa de Cristo. Entender que hasta que aprendemos a perder delante de Dios y entender que ante Él somos encontrados convictos de pecado podemos ganar redención, no por nuestras fuerzas sino por la gracia de Dios. El apóstol no quiere su propia justicia la que los judaizantes promueven, las que viene por esfuerzos humanos que no existe. Guardar la ley nadie puede, Pablo no quiere esa justicia. Alguna vez alguien ha robado, ha envidiado, cuántos no han dado falso testimonio. No hay justo ni uno, nadie puede ser justificado por guardar la ley. Un mandamiento que hayamos quebrantado y somos culpables de quebrantar toda la ley.

Pablo dice que no quiere la justicia que viene por sus obras, quiere la justicia que procede de Dios basada en la fe, no por sus obras sino por las obras de Cristo en la cruz.

No murió Jesús, murió el Hijo de Dios, el único que fue tentado en todo, pero sin pecado, el único que verdaderamente obedeció al Padre y fue su orgullo. El único que fue justo y que podía morir por los injustos, el único que podría lograr que el Dios justo fuera el que justificara sin dejar de ser justo, porque el Dios justo que perdona es como el juez que perdona al violador y lo deja salir y dice pobrecito, anula su justicia. Pero el juez que condena al pecador, al violador entonces es justo y aplaudido y como Dios es justo castiga el pecado y no tolera el pecado, pero a la vez es que justifica por medio de Jesús. Por eso estamos reunidos en un día domingo, porque el domingo Jesús resucitó.

Filipenses 3:10-11 Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos. Conocer a Cristo es entender quién es Él, es su esperanza de vida, es su salvavidas eterno si usted lo abraza, es quien cubre su vergüenza de ese pecado que lo atormenta, es quien le dice ni yo te condeno, vete y no vuelvas a pecar. Es la persona que se ve diminuta delante de Dios que entiende que no tiene esperanza, la que entiende que tiene que conocer a Crismo. Por eso nadie viene a Cristo, porque difícilmente un rico entrará al reino de los cielos, viene cuando tiene todo, pero no tiene nada. No hay salvación, hay juicio, hay castigo, hay destrucción.

Ama a sus hijos, amo a mis cuatro hijos, pero pronto accidentalmente le saca un ojo, pero usted dolido se dice que tiene que demostrarle cuánto lo ama, le paga el mejor colegio, la mejor universidad, le compra el mejor local para su clínica. Está presente durante toda su infancia, la juventud. Es su consentido, se vuelca completamente hacia él y le da todo, pero su ojo nunca regresará. Lo mismo es el esfuerzo humano, para obtener el perdón de Dios, nunca se obtiene por las fuerzas, es el que se quiebra y entiende que es un pecador miserable, ciego, desnudo, necesitado de la gracia de Dios, que encuentra el oasis que no viene de afuera, sino que es el Espíritu Santo que mora en él, donde fluyen ríos de agua viva, que no se ensucia y mitiga la sed de los demás.

Pablo dice lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo y mantenerme unido a Él. La amenaza que tiene la iglesia de Filipos es creer que, porque son buenos, si usted está sentado aquí porque dice que es bueno, que hace esto y lo otro está perdido en sus esfuerzos humanos que no le dan nada, es solo el que se siente indigno y merecedor de la gracia de Dios por su pecado, que agacha su cabeza y pide misericordia el Señor le da ese tiempo de refrigerio, de hecho, dice que se arrepiente de sus pecados. Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo y luego dice experimentar el poder que se manifestó en su resurrección.

Yo amo esta Tierra, no quiero experimentar el poder de la resurrección mañana. Es alegre estar aquí con todo y sus injusticias, con todo y sus pruebas, con todo y las dificultades y con todo y los seres humanos que son malvados y que lastiman a otros seres humanos. En medio de que hay tanta gente con poder que practica la injusticia, compra y tuerce el derecho. Lo que Pablo nos está diciendo es que esta vida es importante, pero es la entrada, el cielo es el plato fuerte. Pablo tiene el concepto bien claro, porque a él lo comisionó el Cristo resucitado que le dice por qué me persigues.

¿Quién eres tú? Yo soy Jesús. Y entonces, a él quien lo trae a los pies de Cristo es Cristo y él entiende el concepto a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder de su resurrección. La esperanza de la iglesia no es la resurrección de los muertos, es el cielo donde no hay tristeza ni dolor, donde hay esperanza, donde no entendemos todo lo que va a pasar, pero sí que habrá eternidad. Por eso cuando veo que alguien pierde a un ser querido y pierde la vida es alguien que no ha entendido el Evangelio de Jesús, en donde hay esperanza eterna. No quiere decir que no nos entristezcamos y lloremos, quiere decir que tenemos que tener la perspectiva eterna.

Participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. El que se quiere morir así, ese quiere ser obediente, incluso así. Filipenses 1:29, que leímos en semanas anteriores, Porque a ustedes se les ha concedido no sólo creer en Cristo, sino también sufrir por él, Por último, dice: así espero recibir la resurrección de entre los muertos. En esta Tierra o nos humillamos o Dios nos humillará en la gloria. O reconocemos a Cristo Jesús como nuestro Señor y doblamos nuestras rodillas ante Él en esta Tierra o en el cielo la doblaremos ante Jesús con o contra de nuestra voluntad. El peso de su justicia parece destructivo, pero más bien es mostrándonos nuestra culpabilidad para que vengamos al arrepentimiento y seamos transformados, es compasión, su disciplina es compasión. Por eso entendemos mejor ahora a Mateo 11:28-30. No son esfuerzos humanos, es la obra de Cristo cuando nos dice “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana. Él llevó su carga.

La mejor forma de vivir esta vida es estar libre de pecado, porque no hay justo ni siquiera uno. Y yo al igual que Pablo no quiero mi propia justicia, quiero la que viene por la fe en Jesús, porque no se puede obtener otra justicia con esfuerzos humanos. ¿Sigue peleando con sus fuerzas o le dice aquí estoy sucio, roto, sin esperanza, necesito de ti?

Grábese estas palabras: Debemos en Cristo perder para ganar. El que pierde su ego anda en misericordia y el que se humilla, dice la Escritura, y reconoce su pecaminosidad Dios lo exalta y le da un nombre, un lugar, una nueva identidad. No lo exalta en comparación a sus semejantes, lo exalta en comparación a su antes de Cristo. Constantemente necesitamos la gracia de Dios, porque somos pecadores.

Si ha caído en este riesgo de esfuerzos humanos, creer porque asiste, diezma, lee la Biblia, pero continúa viviendo como si no lo conociera. Dejar de confiar en esfuerzos humanos es confiar que Dios nos ama con un amor incondicional.

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