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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

En los momentos de crisis, en los momentos en los que se quiere comunicar o donde las personas están esperando a que se comunique y no logra hacerlo trae, realmente, aflicción en nuestro corazón. Ahora, con la tecnología, es más fácil, pero hay momentos en los que se nos puede terminar la carga de la batería del celular o se nos pierde la señal y no logramos comunicarnos, como, por ejemplo, después de un temblor fuerte se quiere saber de la familia, y las líneas están saturadas. En momentos de crisis, no tener esa comunicación complica, aflige. La carta a los Filipenses que hemos venido estudiando es un momento difícil para ambas partes, es decir, Pablo que está escribiendo la carta a los filipenses y ellos que la van a recibir.

Habían perdido comunicación y lo que hemos visto, Pablo está preso y en ese momento le llegaban noticias de lo que estaba pasando en las iglesias y por esa razón envía carta a los Corintios, a los Gálatas porque solo escucha noticias y la carta a los Filipenses es escrita en un momento en que la comunicación está pausada, donde ambos están preocupados. Los filipenses, recordemos, mandaron una ofrenda con Epafrodito, querían saber cómo estaba el apóstol. Los filipenses envían a Epafrodito y lo único que se enteran es que estaba enfermo el enviado. Están por un lado con la comunicación a medias y están preocupados. Pablo, por otro lado, está preso y tiene la angustia de ellos y quiere saber cómo están.

Filipenses 2:18-19 “Espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, para que también yo cobre ánimo al recibir noticias de ustedes. No tengo a nadie más que, como él, se preocupe de veras por el bienestar de ustedes, pues todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo. Pero ustedes conocen bien la entereza de carácter de Timoteo, que ha servido conmigo en la obra del evangelio, como un hijo junto a su padre. Así que espero enviárselo tan pronto como se aclaren mis asuntos. Y confío en el Señor que yo mismo iré pronto. En estos dos pasajes, tiene dos colaboradores y aparece el primero en escena que es Timoteo.Espero en el Señor”, Pablo nos enseña constantemente en sus cartas que tenía la voluntad de hacer algo, pero siempre decía “si Dios quiere que así sea”. Quizás sentía el deseo de enviarles pronto a Timoteo, pero siempre ponía adelante a Dios.

1 Corintios 4:18-21, es otro ejemplo donde Pablo pone primero a Dios. Dice, Ahora bien, algunos de ustedes se han vuelto presuntuosos, pensando que no iré a verlos. Lo cierto es que, si Dios quiere, iré a visitarlos muy pronto, y ya veremos no solo cómo hablan, sino cuánto poder tienen esos presumidos.

Pablo está diciendo -yo quiero esto, pero sí Dios quiere -, siempre en nuestra vida debe estar presente ese “si Dios quiere”, porque muchas veces nos empecinamos en nuestra voluntad, pero es si Dios quiere. Espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, para que también yo cobre ánimo al recibir noticias de ustedes. Pablo quiere saber de ellos, estaba preocupado. Hemos estudiando que había una relación estrecha entre Pablo y los filipenses. “Mis queridos hermanos”, “mis amados”, Quiero enviarles a Timoteo para recobrar ánimo, para saber cómo están. Y encontramos cómo describe a Timoteo. Filipenses 2:20-24 No tengo a nadie más que, como él, se preocupe de veras por el bienestar de ustedes, pues todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo. Pero ustedes conocen bien la entereza de carácter de Timoteo que ha servido conmigo en la obra del evangelio, como un hijo junto a su padre. Así que espero enviárselo tan pronto como se aclaren mis asuntos. Y confío en el Señor que yo mismo iré pronto.

Quería enviarla hasta que sus asuntos fueran aclarados ¿qué asuntos? Está preso, está con la incertidumbre de si sale libre o queda preso, o que muera preso. Está diciendo que no importa cuál sea el asunto, toda vez que al ser aclarados podrá irlos a ver, si Dios quiere. Había incertidumbre, Pablo tenía en mente, estaba consciente, que al quedar libre iría a verlos, pero antes describe a Timoteo con tres características: Se preocupaba verdaderamente por ustedes. No como los demás que buscan sus propios intereses. Hemos estudiado que Pablo en un momento dice que algunos predican por sus propios intereses y otros predican por amor. Había unas firmitas en los filipenses y el apóstol les dice que Timoteo se preocupa verdaderamente por ellos, que tenía interés por los demás, que había otros que no estaban interesados en los demás. La segunda característica de Timoteo es que tiene entereza de carácter. No pierda de vista que es un joven prominente, que está haciendo las cosas bien, es joven al que Pablo le echa el ojo y dice de él que es un buen discípulo, hijo de padre griego y madre judía. Con “entereza de carácter”, Pablo quiere decir que ya sabían cómo se había desenvuelto, cómo había hecho algunas cosas, después escribe las dos cartas a Timoteo y le dice que ninguno tenga en poco su juventud. Era un joven que estaba con liderazgo y esas cartas son para que ejerza ese liderazgo en algunas iglesias.

La tercera característica, ha servido junto a Pablo como un hijo junto a su padre. Y cuando encontramos esa relación, hay que ponerle mucha atención. Cuando se ejerce la autoridad sobre el hijo y se le pone a realizar tareas se le enseña cómo hacerlas. El sueño de los padres es que puedan ser sus hijos independientes, que puedan convertirse en personas que vayan y hagan las cosas. La relación que Pablo tenía con Timoteo era estrecha como un hijo con su padre. Pablo le enseñó cómo debía evangelizar, cómo discipular, cómo predicar el Evangelio. En esa relación hay una enseñanza, un aprendizaje y una relación de enseñanza-aprendizaje donde se les diga aquí se hace esto, de esta manera y el hijo aprende.

Las palabras del corazón de Pablo son como cuando el padre dice que su hijo ha servido junto a él, ha trabajado, ha aprendido y le da el visto bueno para que pueda hacerlo independientemente.

Pero no solo Timoteo es colaborador de Pablo, el siguiente colaborador que aparece en escena, versículo 25, Filipenses 2:25, Ahora bien, creo que es necesario enviarles de vuelta a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, a quien ustedes han enviado para atenderme en mis necesidades. Y Pablo describe a Epafrodito como mi hermano, mi colaborador, mi compañero de lucha a quien ustedes han enviado para atenderme en mis necesidades. Mi hermano, hay una relación entre Pablo y Epafrodito. También era constante fiel colaborador y eso nos habla de constancia. Un compañero en la lucha, porque Epafrodito había sufrido las penas o las consecuencias de predicar el Evangelio con Pablo, había sido obediente, le habían dicho que tenía que ver a Pablo y eso significaba recorrer grandes distancias. Era un siervo obediente. Epafrodito obedeció las instrucciones que le dieron para ir a buscar a Pablo y llevarle la ofrenda.

Cuatro características encontramos también en Epafrodito como un buen hermano, fiel colaborador, compañero en la lucha y obedecía fielmente lo que le decían. Filipenses 2:26-30 dice Él los extraña mucho a todos y está afligido porque ustedes se enteraron de que estaba enfermo. En efecto, estuvo enfermo y al borde de la muerte; pero Dios se compadeció de él, y no sólo de él sino también de mí, para no añadir tristeza a mi tristeza. Así que lo envío urgentemente para que, al verlo de nuevo, ustedes se alegren y yo esté menos preocupado.

Imagínese este cuadro, estaba preocupado porque los otros estaban preocupados, todo mundo estaba preocupado, porque Epafrodito enfermó y casi se muere, pero ya estaba bien; necesitaba ir a contar, a tranquilizar. Pablo les dice recíbanlo, recuerde que Pablo aún está escribiendo, está pensando en lo que les está diciendo y les dice que todos estamos preocupados por ustedes, quería enviarles a Timoteo, pero se me hace necesario primero enviar a Epafrodito. Recíbanlo en el Señor con toda alegría y honren a los que son como él, porque estuvo a punto de morir por la obra de Cristo, arriesgando la vida para suplir el servicio que ustedes no podían prestarme. Epafrodito estuvo a punto de dar la vida, estuvo a punto de morir en ese viaje.

¿Cómo lo describen a usted los que lo conocen, cómo lo describen en su trabajo, en su familia, cómo lo describen aquí en la Fráter? Nosotros tenemos que ser como Epafrodito y como Timoteo, tenemos que ser como ellos, tenemos que ser más como ellos y aprender de esas características que vimos en ellos y aplicarlas a nuestra vida. Hemos aprendido del apóstol Pablo, pero en medio de su carta dice que podemos aprender más de dos de sus colaboradores, porque, Timoteo, se preocupa por los demás. Una de las cosas que tenemos que aprender es hacer y hacer constantemente real y verdaderamente preocuparnos por los demás. El problema del ser humano es que tiende a preocuparse por sí mismo que por los demás. Está más preocupado en resolver sus asuntos, que ver cómo ayudamos a los demás a resolver los asuntos. Seamos como Timoteo, que verdaderamente nos preocupemos por los demás.

Cuando doy consejería matrimonial les digo que el problema es que siempre estamos preocupados por nuestros asuntos y que la otra persona cambie, cuando deberíamos estar más preocupados en los asuntos de la otra persona y viendo lo que debo cambiar en mí. Lo tuyo es mío, dice un refrán muy conocido y lo mío es mío. Porque estamos centrados en nosotros y nuestro egoísmo siempre quiere aflorar, pero Timoteo no estaba preocupado por él. Los demás estaban preocupados por sus propios intereses, dice Pablo; pero Timoteo estaba preocupado verdaderamente por los intereses de los otros. Interésese por los demás, si mira que está pasando por un problema, si tiene un hijo enfermo, una hija enferma, pregúntele constantemente, interésese por los demás. El problema es que muchas veces buscamos nuestra gloria o nuestra vanagloria, queremos nuestros propios méritos o cualidades o queremos sobresalir cuando tenemos que entender que tenemos que darle la gloria al Padre.

La segunda característica que debemos de aprender y aplicar en nuestra vida es que no solo debemos preocuparnos por los demás sino debemos ser como Timoteo que sirvió como un hijo junto a su padre. Uno de los problemas que la Iglesia está viviendo es que la gente está llegando a esperar un puesto. Pablo nos está enseñando una relación en donde no importa el cargo, donde no tengamos que estar preocupados por alcanzar una posición. Hay muchas personas que se han ido de la Fráter porque dicen que ya “toparon”, que ya no pueden crecer más. El crecimiento no está dado por el puesto que se tenga, está por cuánto buscamos a Dios, ahí está el crecimiento. Está en cómo se busca y ama a Dios.

Por eso hace quince años que se cambiaron las estructuras de las células. En el pasado, un líder de célula cuando la multiplicaba se convertía en supervisor. Luego las células se multiplicaban en su sector y se convertía en supervisor de zona. Al multiplicarse las células en su zona se convertía en supervisor de área. Pero este era un crecimiento para subir. Entonces cambiamos el funcionamiento, ahora no se crece para arriba sino para abajo. Al multiplicar el liderazgo se está formando un líder y si un par de líderes dicen que están listos para ir a multiplicar la célula y se van, estructuralmente quedan en una posición donde los líderes le siguen dando atención espiritual. Entonces van creciendo para abajo.

Esto es lo que Pablo y Timoteo nos están enseñando, porque tenemos que preocuparnos en crecer para abajo, es decir, consagrarnos más a Dios. El caso no es en qué puesto, sino la consagración a Dios tiene que crecer cada día más y formar discípulos. En la Facultad de la Fe y Liderazgo aprendemos las cuatro C: convertir, conservar, capacitar y comisionar.  Convertimos en los servicios, conservamos en las células, en la Facultad de la Fe y Liderazgo capacitamos y luego los comisionamos, salen a servir en un ministerio o en una célula o en ambos.

Esto es lo que estamos haciendo, eso es lo que nos está enseñando Pablo con Timoteo, como un padre con su hijo. Usted tiene muchos hijos espirituales que debe de cuidar, aquí no se trata de qué posición se tiene, se trata de cuántos hijos espirituales puede cuidar, a cuántos puede ayudar. En una célula hay tres o cuatro personas que puede ayudar para convertirse en padre espiritual de ellas. En la Facultad de la Fe y Liderazgo estamos terminando de cambiar, que estén en mesas, porque los maestros o personas encargadas de atender están formando padres e hijos espirituales. Lo que tenemos que hacer es crecer en el Evangelio, formar más discípulos. Eso fue lo que Pablo hizo, formó discípulos.

Recientemente leí la historia de Dajanny Berges, empezó a trabajar hace cinco años como encargado de medios, con su esposa e hijos vinieron de El Salvador, buscaron iglesia y vinieron a la Fráter, pero quiero que conozca su historia.

“Al poco tiempo de asistir a La Fráter nos quisimos involucrar en una célula y nos ubicaron en una cerca de la casa donde vivíamos, la de Francisco y Mario Julio. Nos quedaba a 15 minutos caminando, cinco en carro. Pero como no teníamos vehículo en ese entonces, nos íbamos a pie. En ese entonces solo éramos cuatro en la familia. La bienvenida que nos dieron los Corado, como les decimos en mi casa, fue agradable, nos hicieron sentir como amigos de toda la vida desde un inicio. Recién venidos de El Salvador, prácticamente sin conocer a nadie, los Corado nos hicieron sentir como familia. A medida que pasaban las semanas nuestra amistad crecía junto con los otros miembros de la célula. Ahora ya teníamos a quien saludar en la iglesia. No nos sentimos solos, ni extranjeros, mucho menos desconocidos.

Aunque llegábamos caminando a la célula, Paco Corado, muchas veces nos llevó de regreso a la casa para que no tuviéramos que caminar. Más que nuestros líderes de célula fueron nuestros primeros amigos en Guatemala. Cuando de ser cuatro pasamos a cinco, allí estuvieron. Cuando nos cambiamos de casa nos ayudaron prestándome su pick up, para llevar las cosas. Al tiempo, cuando Dios lo dispuso, multiplicamos esa célula y mi esposa y yo nos volvimos líderes y anfitriones de una nueva célula. Ahora servimos en diferentes ministerios, pero el ejemplo de ellos sigue vigente en nuestra vida. Aprendí a recibir con amor a quien nos visita en mi casa, a dar más de lo que me piden. Marcaron nuestra vida para siempre con su amistad genuina, con su humildad y con su ejemplo de perseverancia”.

Podríamos pasar horas contando historias de células, de maestros de la Facultad de la Fe y Liderazgo, de servidores, de voluntarios que han hecho esto: criar a un hijo espiritual. Sigámoslo haciendo. Necesitamos ser como Epafrodito para los demás en la familia de Dios. Seamos como hermanos, fieles colaboradores, compañeros de lucha y dispuestos a obedecer las órdenes de nuestra autoridad, como él lo hizo llevando la ofrenda y pagando incluso el precio, casi de la muerte, al prestar este servicio a Pablo.

Aprendamos, entonces, que tenemos que preocuparnos por los demás, que tenemos que tener una relación de padres a hijos, que tenemos que formar hijos espirituales, pero aprendamos también a ser como Epafrodito, a ser un fiel colaborador. Si sirve en un ministerio, siga sirviendo fielmente como un fiel colaborador, como un compañero de lucha. Si aún no sirve en un ministerio involúcrese a servir, porque necesitamos ser fieles colaboradores, Guatemala lo necesita, hay mucha gente allá afuera que está pidiendo a gritos que le presentemos el Evangelio, siga adelante como Epafrodito, quien vivió momentos difíciles hasta casi pierde la vida, seamos como él. La gente allá afuera está esperando que le prediquemos de Jesús, no nos preocupemos por nosotros, no nos desgastemos por nuestros intereses, procurémonos por los intereses de los demás. forme hijos espirituales, dedíquese a hijos espirituales. Preocúpese de dos, tres, cuatro personas, tal vez usted era apasionado, pero ha perdido la pasión, hoy pídale a Dios para retomarla nuevamente, y sea un fiel colaborador, fiel en la lucha, compañero es la lucha, porque hay mucho por hacer.

Pídale al Señor que nos ayude a conocer la necesidad en los demás, hoy nos negamos ante ti, aquí. Dígale: no quiero preocuparme por mis intereses, quiero preocuparme por el interés de los demás.

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