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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Todos obedecemos o nos portamos bien cuando sabemos que nos están filmando o cuando no nos están mirando. No sé si le habrá pasado que alguna vez dejó a sus hijos solos en algún lugar y allí se volvió la ley de la selva, todos contra todos. Se pegaron, rompieron algunas cosas, porque cuando el gato no está los ratones hacen fiesta. Y cuando regresa y mira a los hijos, mira que la naturaleza pecaminosa estuvo allí en su máxima expresión, recibe quejas y acusaciones, tiene que empezar a ver qué pasa. El desafío que tenemos, como padres, es que nuestros hijos nos hagan caso – tal vez lo hacen cuando estamos presentes –, pero el desafío completo es ese: que nos hagan caso cuando no estamos allí con ellos. Hemos venido estudiando la carta a los Filipenses ¿dónde estaba Pablo? Estaba preso, no estaba presente con ellos y uno de los motivos por los que es escrita, es porque los filipenses habían mandado una ofrenda a Pablo por medio de Epafrodito y él les escribe para darles el agradecimiento, pero además le habían llegado las noticias de cómo era la iglesia en su ausencia. Hemos estado estudiando esta carta y vamos a ver cómo era la iglesia de Filipos en la ausencia del apóstol. Filipenses 2:12-18 Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad. Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. Y aunque mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría. Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo. Vemos que, dentro del contexto de una felicitación, Pablo los manda a felicitar, y les dice que deben de procurar su salvación con temor y temblor. Lo que encontramos en estos versículos es que Pablo mantiene una estrecha relación con los filipenses, quizá era la iglesia que estaba más cerca de su corazón. Habían mandado una ofrenda, anteriormente también. Los apreciaba y les manda esta carta, repito, en agradecimiento. Mis queridos hermanos, esta frase nos denota una gran relación entre ellos y el apóstol, puede traducirse amados. Había un amor, un afecto entrañable. Mis queridos hermanos, sé que han obedecido y ahora aún más en mi ausencia. Los manda a felicitar y a reconocer el comportamiento de los filipenses, porque en su presencia obedecían, pero aún más en su ausencia. Era una iglesia que estaba comprometida, que estaba haciendo lo que Pablo les había enseñado, eran obedientes. Ustedes han sido obedientes en mi presencia, pero ahora aún más en mi ausencia. Y les dice procuren su salvación con temor y temblor, pareciera que Pablo les estuviera amenazando con perder su salvación o que tuvieran que hacer algo por alcanzar la salvación, pero realmente el pasaje no nos dice eso, sino que después de haber sido salvados deben vivir como verdaderos cristianos. La salvación no la podemos conseguir nosotros, esa nos la otorga Dios. Efesios 2:8 dice que por gracia hemos sido salvados mediante la fe, esto no por nosotros, sino que es un regalo de Dios. Nunca podemos alcanzar la salvación, esa nos la regala Dios, nuestros méritos no alcanzarían para tocar el corazón de Dios. Por eso Pablo les está diciendo que procuren su salvación con temor y temblor, esto quiere decir que después de la salvación tiene que haber un cambio en nosotros y ese es el proceso de la santificación. La salvación es un regalo de Dios, la justicia es obra de Dios, nos declara justos una sola vez. Murió por nosotros, pero cuando pasamos de muerte a vida hay un proceso que se llama santificación, eso es nuestro y de Dios; es una cooperación de nosotros con Dios. A eso se está refiriendo Pablo, no es cosa nuestra y lo confirma en el versículo 13 pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer.  Confirma que la salvación no es porque la alcancemos o porque la logremos obtener, es porque Él procura en ustedes el querer como el hacer. Romanos 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Es Dios quien nos guía, que produce en nosotros el querer como el hacer. Gálatas 5:18-26 Pero, si los guía el Espíritu, no están bajo la ley. Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros. Colosenses 1:27- 29 A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria. A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todos los seres humanos, para presentarlos a todos perfectos en él. Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí.  Usted y yo no vamos a funcionar, no vamos a ser lo que estamos llamados a ser hasta que no estemos conectados a Dios, porque es Él quien nos da la capacidad para hacer las cosas. Encontré este poema de Josiah Conder, que habla de esto y dice así: “no fue que yo te eligiese a ti, pues, Señor, eso posible nunca seria. Si Tú no me hubieses escogido a mí, mi corazón aún te rechazaría. Desde la eternidad por ti soy ordenado; me liberas y me quitas la escoria; mis cadenas rompes y me limpias del pecado para que al vivir yo viva para tu gloria”.   Sigue la carta de Pablo que les dice algo muy importante, cómo debe seguir siendo su comportamiento. Filipenses 2:14-16 Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. Cuando Pablo les escribe háganlo, porque no les está dando una opción, ese verbo lleva una connotación que se convierte en orden. No les está preguntando si se les antojó o cuando quieran o si quieren. Les está diciendo háganlo sin quejas ni contiendas. Quiero compartirles unas definiciones, porque Pablo nos está hablando y la Biblia nos está hablando que debemos hacerlo todo sin quejas ni contiendas. Queja: Expresión de disgusto, disconformidad o enfado. Lo opuesto a la queja es estar contento y satisfecho. ¿Qué es una contienda? Es una guerra, batalla, discusión, debate. Lo opuesta a la contienda es la paz, el acuerdo, o la concordia. Muchas veces estamos quejándonos, quejándonos, ¿conoce a alguien así? ¿Por qué Pablo les dice que lo hagan sin quejas ni contiendas? Para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa. No somos intachables, somos pecadores que tenemos tacha, pero cuando Jesucristo cambia nuestra vida, perdona nuestros pecados nos hace personas que, como dije, en ese proceso de santificación, debemos de dejar las cosas que debemos de dejar y Pablo se los dice que hagan todo sin queja ni contiendas. dejen de estar quejándose, de estar contendiendo, vivan en paz y contentos para que sean intachables y puros. Cuando la gente está viendo que no se está quejando ni está contendiendo, está mostrando una pureza y está demostrando que es intachable. Esa pureza hace referencia a los metales puros que los mezclaban y los adulteraban con otra cosa. Les está diciendo, cuando dejen de quejarse y dejen de contender, van a ser intachables y puros, hijos de Dios y sin culpa. Éramos culpables, éramos pecadores, éramos enemigos de Dios, estábamos alejados de Su presencia, no podíamos acercarnos a Él, pero vino, bajó por nuestros pecados y nos declaró inocentes, ya no somos culpables. Por eso dice cuando ustedes dejan de contender, dejan de estarse quejando demuestran que son puros e intachables y que son hijos de Dios sin culpa. Los que hemos sido perdonados por Dios ya no tenemos esa culpa. Y les sigue diciendo que van a ser hijos de Dios puros, intachables en una generación perversa y torcida. Pablo usa estas palabras de Moisés, de una canción que había escrito en Deuteronomio 32: 5 dice Actuaron contra él de manera corrupta; para vergüenza de ellos, ya no son sus hijos; ¡son una generación torcida y perversa! Pablo quiere que estemos entre una generación perversa, torcida y depravada, demostrando que estamos puros, que ya no tenemos culpa y lo que pasa en el ser humano cuando se aleja de Dios y deja de reconocerlo como lo más importante, que deja de reconocer que Jesucristo siendo Dios se hizo hombre para perdonar nuestros pecados y que necesitamos un cambio de vida, es fácil que pongamos otra cosa como dios. Cuando el ser humano hace eso, es muy fácil que otro dios se convierta en lo más importante y, generalmente, ese dios que el ser humano pone es el yo y nos regimos por cuestiones humanistas, una generación perversa y torcida guiada por el yo llama a lo bueno malo y a lo malo bueno. Y estamos viviendo en una generación en donde se le está llamando a lo bueno malo y a lo malo bueno. Y, seguramente, en esa generación perversa y torcida está llena de quejas y de contiendas. Muchos de los problemas que se están viviendo en sociedad es por la queja y la contienda. Todo el mundo se queja de todo, y todo mundo quiere pelear contra todo mundo y quiere tener la razón, quiere salir en caballo blanco. Pablo les dice háganlo todo sin quejas ni contiendas para que sean puros e intachables, como hijos de Dios sin culpa en medio de una generación perversa y torcida ¿qué es lo que debemos hacer? Pablo le dice a los filipenses, siempre en el versículo 15, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento. en medio de esta situación en la que estamos viviendo o esta generación o este momento en este mundo que estamos viviendo perverso y torcido debemos ser luz. En medio de esa oscuridad debemos ser luz, deben de brillar como estrellas en el firmamento, dice Pablo. En el contexto en el que lo está diciendo, no es el mismo que estamos viviendo, ahora es difícil ver una noche estrellada. Hoy por la tecnología, la luz no es fácil, pero tal vez se puede ir al campo y verá una noche llena de estrellas, donde las luces están brillando y eso es lo que dice Pablo. En medio de la oscuridad, en medio de la universidad, del trabajo, del colegio y esa generación debe brillar constantemente. Muchas veces como cristianos no somos estrellas del firmamento sino somos como las luciérnagas que se apagan, se encienden intermitentemente. Poco brillan…y dejan de brillar. Debemos ser como estrellas en el firmamento, no porque seamos famosos sino como las estrellas en el firmamento que tienen una luz constante. No debemos ser cristianos luciérnaga. Versículo16, manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. Pablo les está diciendo enfóquense en la Palabra de vida, en el Evangelio. Pedro le dice a Jesús a ¿quién más iremos? Si solo tú tienes palabras de vida eterna (Juan 6:68). Nuestra misión es mantener en alto la Palabra, nuestra misión es vivir la Palabra, vivir el Evangelio y así Pablo les dice en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. Pablo quería que ellos siguieran predicando el Evangelio. Pablo les dice que “brillen como estrellas en el firmamento y levanten en alto la Palabra, para que yo no corra en vano”. Ese era su propósito y sabía que, aunque muriera, sería un sacrificio agradable que produce gozo, que debe ser compartido por ellos y por él mismo. Y aunque mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría. Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo. Pablo le estaba dando ánimo a la iglesia de los Filipenses, les estaba diciendo que, aunque muriera, su vida fuera entregada como sacrificio, alégrense. Sabemos que Pablo sufrió y vivió momentos difíciles, pero les dice alégrense. Tenemos que entender que el cristiano consagrado a su Creador y que entiende que Dios es quien produce en él tanto el querer como el hacer, entiende estas tres cosas: a. Entiende que Dios es en él la fuerza y el poder que lo lleva a cumplir su voluntad. No podemos estar desconectados de Dios, es Dios quien nos da el poder. b. Entiende que todo debe hacerse sin quejas ni contiendas, viviendo contentos, satisfechos, en paz, siendo encontrados así intachables, puros, como hijos de Dios sin culpa, en medio de una generación perversa y torcida brillando como estrellas en el firmamento y entiende que nuestras vidas puedan llegar a ser derramadas sobre el sacrificio y el servicio de la fe. c. Entendemos que, así como Pablo sufrió por el Evangelio, y muchas veces nos va a tocar sufrir, pero el Evangelio nunca, nunca, nunca se detiene ni se detendrá. Tenemos que pedir perdón al Señor por quejarnos, estar en contiendas. Pidamos al Señor que la gente pueda ver en nosotros esa diferencia que, en medio de esta generación perversa y torcida podamos brillar como estrellas en el firmamento, que podamos mostrar Su luz, no la nuestra, no nuestras habilidades, no nuestra gloria sino Su gloria, que podamos predicar Su Palabra. Si hemos perdido la pasión por el Evangelio, para traer a otros a la iglesia, a la célula, por hablar de Él, pidamos al Señor perdón y que nos fortalezca y que nos dé nuevamente esa pasión.
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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…