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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Si se enfermó, si se accidentó, si estuvo preso, si perdió a un hijo en un accidente o en un secuestro ¿qué pensó la gente que era la causa de lo que le estaba pasando? ¿Qué comentaron? ¿Qué dijeron? ¿por qué le pasó? ¿por qué está preso, por qué está enfermo, por qué está en tanta desgracia? Todavía traemos resabios de algunos conceptos antiguos equivocados en los que pensamos que si alguien está pasando por alguna desgracia es porque cometió algún pecado. La gente rápido dice: algo está pagando, en otras nosotros mismos decimos Señor qué estoy pagando cuando nos pasan cosas difíciles. Y es que ha habido un concepto del Evangelio que se ha ido a extremos, enseñando que si cree en Cristo no va a tener ningún problema. Si cree en Cristo nunca va a tener un accidente, una enfermedad o nunca va a sufrir la cárcel, nunca va a estar en desempleo.

Pero eso no es cierto. Jesucristo sabiendo lo que estaba ocurriendo en la mente de la gente dijo en Juan 16:33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo. Sí, hay problemas, y como me han oído decir alguna vez hay gente que está saliendo de un problema, otros están en medio de un problema y otros están por entrar en un problema. No tengan envidia de ninguno que tenga aflicciones, ya vienen las suyas. Hay aflicciones para todos, hay sufrimiento para todos, pero no todo el que sufre una enfermedad, una cárcel, una aflicción es porque está en pecado, porque también los santos, hijos de Dios pasan por lo mismo. dijo Jesús, en el mundo tendrán aflicciones, por más que diga rechazo, reviro, reboto, pateo llegan las aflicciones y cuando llegan no se deje condenar por el enemigo.

Encontramos en la historia, en el libro de los Filipenses, que el apóstol Pablo, el que se encontró con Jesús un mediodía y lo vio y se convirtió y Dios lo transformó en un predicador del Evangelio, ese Pablo tan extraordinario ¿en dónde estaba cuando le escribió la carta a los filipenses? Estaba preso. Ahora en Guatemala se ha vuelto mediático la captura de un empresario, un político, un pastor, un ciudadano común y corriente engrilletarlo, fotografiarlo, sacarlo ante los medios y todos lo ven y critican, acusan y condenan. La Constitución Política de la República dice que nadie es culpable si antes no ha sido oído, juzgado y vencido en juicio. Así que cualquiera que vea llevan la cárcel, véalo como un presunto culpable, porque es inocente hasta que le comprueben lo contrario. Estoy seguro que hay muchos en la cárcel que son inocentes.

¿Pablo era un delincuente? Pero estaba en la cárcel. ¿Era Silas delincuente? No, pero estaba en la cárcel. Conozco gente que ha estado en la cárcel porque lo acusaron falsamente. Conozco gente que estuvo en la cárcel porque le implantaron en su carro droga que no tenía y tuvo que estar preso por una droga que le pusieron que no era de él. Por eso debemos tener mucho cuidado cuando señalamos, porque cada vez que señalamos a alguien con un dedo, hay tres que nos están señalando; por algo Jesús dijo no juzguen para que no sean jugados. Hay muchos presos que son culpables, hay muchos que han sido encadenados, que han sido culpables, pero hay otros que son inocentes y debemos dejar que sean los jueces que hagan su trabajo. Lo que nos queda es orar para que no se tarden años y años y años en juzgar a una persona y cuando ya lo declaran inocente o culpable ha estado preso más años de los que debería estar, aunque fuera culpable.

He leído de casos en Estados Unidos, he visto películas de personas en Estados Unidos que fueron condenados a la cárcel por 20 años, para después de hacer un examen de ADN y comprobar que no fue él quien violó a una persona, ¿por qué? Porque el hombre se puede equivocar, Pablo está preso, pero hay cadenas de maldición y hay cadenas de bendición. Creamos que Romanos 8:28 puede hacerse realidad en nuestra vida: Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman. Claro, cuando se está en la cárcel es difícil entender, ¿por qué estoy aquí, sé que soy inocente, estoy enfermo, pero sé que no es por un pecado que cometí, porque la sangre preciosa de Cristo me limpió de todo pecado. Por qué va a estar sufriendo por un pecado por el que el Señor ya lo perdonó, o ¿no cree que ya lo perdonó el Señor si ya pidió perdón? Ya está libre de pecado, créalo. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo, Su Hijo amado, nos limpia de todo pecado. Y cuando cree en Jesús Él lo limpia. Hay un ladrón al lado de Jesús en la cruz y otro al otro lado. Uno ofende a Jesús diciéndole por qué no se salva Él y los salva a ellos y el otro le dice Señor, acuérdate de mí cuando estés en el paraíso. El Señor no le negó el derecho al perdón; por el contrario, le dijo hoy estarás conmigo en el paraíso. Nadie va al paraíso con pecado, pero Jesús sabía que estaba pagando en ese momento el precio de los pecados de ese ladrón, así como está pagando el precio de los pecados suyos, de los míos. Debemos creer que Jesús pagó en la cruz el precio de nuestros pecados.

Todos tenemos problemas en la vida, en el mundo tendrán aflicciones, pero recuerde que aun en medio de los problemas podemos avanzar. Los aviones se levantan con el viento en contra, el viento en contra les sirve para elevarse. Hay un canto que recordaba ayer cuando le hablaba a un grupo de líderes de células y les decía en las pruebas y en las luchas la iglesia sigue caminando y solo se detiene para predicar. Siempre la iglesia ha tenido pruebas, luchas y la iglesia somos usted y yo y vamos a tener problemas, pero no nos van a detener para predicar. Pablo estaba preso y ahí escribió la mayoría de sus epístolas, no se detuvo para compartir la Palabra que Dios le había dado. Romanos 5:1-5 dice En consecuencia, ya que hemos sido justificados – este verbo está conjugado en tiempo pasado. Dios nos ha declarado justos, usted y yo somos inocentes, no tenemos ningún antecedente penal, porque el Señor los tomó, los sacó del archivo celestial y los lanzó a lo profundo de la mar, para que nadie nos pueda acusar ni recordar ningún pecado cometido ayer o hace cien años – mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos – cómo nos podemos regocijar en nuestros sufrimientos, que feliz estoy porque no tengo trabajo, porque se está muriendo mi mamá, estoy feliz porque a mi hijo lo expulsaron del colegio. ¿Cómo puede regocijarse en los sufrimientos? porque cuando vienen los sufrimientos vienen buenas consecuencias –, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia – como cuesta que la gente venga a la iglesia, pero cuando están sin trabajo vienen seguido a la iglesia; produce perseverancia. Cómo cuesta que la gente ore, pero cuando su hijo está siendo perseguido la gente ora, si no pide que la acompaña en oración, se hacen cadenas de oración. Cuando ha sufrido se vuelve una persona perseverante, porque sabe que no vale la pena alejarse de Dios, no vale la pena ser intermitente en su relación con Dios. El sufrimiento produce perseverancia. Por algo dice Mateo 24 el que persevere hasta el fin, este será salvo.

He dicho que no se gradúan de la universidad los más inteligentes, se gradúan los perseverantes, los que ahí van, pierden una y la sacan, ahí van. Perseveran. A veces a las chicas más guapas no las enamoran los más guapos sino los más perseverantes. El que persevera alcanza. El sufrimiento produce perseverancia­–; la perseverancia produce entereza de carácter. Una persona que tiene entereza de carácter firme, estable, incólume, permanente no se ve con grandes subibajas emocionales sino se ve una persona madura, estable, pase lo que pase tiene el mismo carácter. Ese carácter es producto del sufrimiento, de las pruebas, de las dificultades. Nadie alcanza tener entereza de carácter sin haber pasado por grandes dificultades en la vida; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado. Así que, en medio de las pruebas como Pablo, siga avanzando en el Evangelio. Creer en el Evangelio nos transforma, proclamar el Evangelio trasforma a otros, por eso es tan importante que creamos para nuestra transformación, pero es importante que lo proclamemos a otros para la transformación de ellos.

Para que Guatemala cambie tenemos que compartir nuestra fe, hablar del Señor, contar nuestro testimonio. Cómo nos gusta que alguien cuente su testimonio de cómo Dios lo salvó y lo transformó. Igual, cuente su historia a otros. Cuénteles cómo Dios les salvó y les transformó y entonces la comunidad será transformada. Aquel que no habla de lo que Cristo hizo en su vida es porque le falta pasión. Cuando se tiene pasión por algo, se habla de eso. La pasión del cristiano debe ser vivir y proclamar el Evangelio de salvación en Jesús. En Filipenses 1:15-17 dice Es cierto que algunos predican a Cristo por envidia y rivalidad, pero otros lo hacen con buenas intenciones. Estos últimos lo hacen por amor, pues saben que he sido puesto para la defensa del evangelio. Aquéllos predican a Cristo por ambición personal y no por motivos puros, creyendo que así van a aumentar las angustias que sufro en mi prisión. Algunos predican a Cristo por envidia y rivalidad, pero otros lo hacen con buenas intenciones, estos últimos lo hacen por amor. ¿Cómo es posible que podamos predicar por envidia y rivalidad? Es muy probable que la fama de Pablo eclipsara a los líderes espirituales del lugar, pero cuando lo metieron preso dijeron ahora es cuando. Le vamos a dar duro a Pablo que está en la cárcel y vamos a predicar el Evangelio y a decir nosotros sí somos buenos porque no estamos presos. Y a Pablo le caía duro. Es triste cuando queremos levantar nuestro ministerio tratando de destruir el ajeno. Es triste cuando queremos edificar nuestra iglesia desmoronando la ajena.

Por eso la política que hemos seguido en el púlpito de la Fráter es jamás atacar ni criticar a ninguna otra iglesia ni a ningún otro predicador del Evangelio, y de eso me alegro que así lo hayamos hecho. Es lamentable que muchos agarran el micrófono de la radio solo para atacar, atacar y atacar hoy a un pastor, mañana otro pastor, pasado a una iglesia y después a otra iglesia. Eso no edifica, porque la Biblia nos enseña que somos muchos miembros, pero un solo cuerpo. No somos iguales en el cuerpo, hay unos que son pie, otros son hígado, otros baso otros son pulmón y no se parecen, pero son parte del cuerpo y usted yo no podemos vivir sin los pulmones, los pulmones son parte del cuerpo.  ¿Por qué tengo que hablar mal de mis pulmones, por qué tengo que hablar mal de mis músculos?

No podemos criticarnos a nosotros mismos. Dios no ama peludos o pelones, gafos o ricos, guapos o feos, Dios nos ama. Tenemos que aceptar ese amor de Dios en nuestra vida y no actuar como estos predicadores en la época de Pablo, de los que abundan en nuestra época. Pensaban que Pablo iba a sufrir en la cárcel, porque ellos estaban creciendo afuera de la cárcel. Pablo era un hombre que por el sufrimiento tenía entereza de carácter y no sentía envidia por los que crecían, por los que prosperaban en el Evangelio, mientras sufría en la cárcel. Al apóstol Pablo no le importaba quiénes o por qué motivos predicaban el Evangelio siempre y cuando predicaran a Cristo y esto lo llenaba de alegría.

Filipenses 1:18-19 dice ¿Qué importa? Al fin y al cabo, y sea como sea, con motivos falsos o con sinceridad, se predica a Cristo. Por eso me alegro; es más, seguiré alegrándome porque sé que, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación. Hay quienes se burlan de algunos predicadores que están en los parques desgalillándose predicando la Palabra del Señor. Cada vez que los veo digo gracias Dios que hay alguien que todavía tiene el valor de ponerse a predicar de Cristo y a dar esperanza al pueblo donde quiera que estén. En una época en la que no tenía acceso a la radio ni a la televisión ni a los púlpitos me iba a predicar a La Terminal, a los pueblos. Una época, cuando era jovencito, andaba en mi bicicleta. Yendo para la escuela me ponía a la par de otro ciclista, en esa época se podía porque nos había tantos carros como ahora, y compartía mi fe, por varias cuadras platicábamos y les hablaba del Señor. Otros tienen la oportunidad de sentarse en un autobús y pasar horas con alguien de aquí a Retalhuleu, háblenles de Cristo.

Hace algunos años, 1967, en un carrito escarabajo íbamos siete personas y de repente de una carretera secundaria salió alguien borracho que nos chocó. Al impacto quedó un pedazo de la frente y del cabello, que había en ese entonces, del pastor Jorge H. López colgando del retrovisor. Aun sangrando me bajé para auxiliar a un hombre que estaba en el suelo. pensé que lo había atropellado, pero no, era el chofer del carro que nos chocó que se tiró antes del impacto. Le fracturó en tres pedazos la pierna a la mujer que iba en el asiento del copiloto. Llegaron los bomberos, nos subimos a las ambulancias y ahí adentro un hijo de la señora tuvo un ataque de pánico. Lo calmo y le digo: Juan Carlos, dale gracias a Dios que todos estamos vivos, pero si nos hubiéramos muerto ¿dónde estarías ahora? Allí mismo recibió al Señor como su Señor y Salvador personal.

Creer en Cristo transforma mi vida. Predicar de Cristo a otros transforma a la comunidad. Uno a uno Dios lo va transformando y nosotros tenemos que continuar con ese entusiasmo y alegrarnos porque otros lo hacen. Me preguntan en algunas ocasiones sobre qué pienso de tal pastor que tiene una iglesia grande. Les digo que ojalá todos tuvieran templo grande y no solo lo tuvieran, sino que lo llenaran también con gente que viene a conocer a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Claro, algunos lo llenan simplemente halando a miembros de otras iglesias. Eso no es lo mejor, es como ir a pescar a la pescadería. No tiene chiste, ahí están los pescados listos.

Hay que ir a pescar al mar, al río. De esto, es lo que hacemos nosotros: más de tres mil almas se han convertido a Cristo solo del jueves para este domingo aquí en la Fráter y damos gloria a Dios por eso, gracias le damos al Señor por ese esfuerzo evangelístico que se logra hacer gracias también a sus diezmos, ofrendas, promesas de fe, porque todo eso cuesta. Hay que pagar pasajes de avión para las bandas de músicos, pagarles hoteles, alimentos, transporte interno, hay que pagar el mantenimiento de las instalaciones, pero gracias a estas instalaciones podemos meter a 12,240 personas sentadas y predicarles de Cristo. Por los diezmos, ofrendas y promesas de fe podemos predicar todos los domingos en Canal 7 de televisión para que toda Guatemala escuche Y qué bueno es saber que donde quiera que voy mes dicen que escuchan y ven todos los domingos, muchos son católicos. En Emisoras Unidas, ahí predicamos. No, no lo dan gratis, casi nos sacan un ojo de la cara por cada mes que estamos ahí, lo hacemos porque tenemos que proclamar a Cristo a Guatemala. Así como Dios ha transformado su vida, creemos que Dios transformará a Guatemala uno a uno, para la gloria de Dios nuestro Señor. Llenémonos de pasión y prediquemos a Cristo por los motivos correctos.

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