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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

La niñez siempre nos llama la atención y escribía esta semana en una tuit que al ver a los niños sufrir por todo el mundo y también ver a los niños delinquir por todo el mundo nos recuerda que la familia es la responsable. Es muy fácil trasladar nuestra responsabilidad al Estado y decir que es el Estado responsable de cuidar de los niños, pero responsables  principalmente somos los padres de cada niño. Si cada uno de nosotros cuidáramos a nuestros niños no van a estar los policías viendo dónde los ponen ni los maestros viendo  como los instruyen. La responsabilidad es nuestra. Así que asumamos nuestra responsabilidad instruyéndolos como debe ser. Si los padres cuidamos a nuestros hijos no habrá necesidad que sean institucionalizados, porque no están en el mundo para eso, porque están para estar en su propio hogar con su propio papá y con su propia madre para que podamos hacer una buena labor con cada uno de ellos, Hay que ser responsables para cuidar bien a los hijos.

La semana pasada estuvimos hablando sobre la primera parte de la carta a los Filipenses 1:1-8 que tuvo por título “Recuerdos que nos llevan a orar”. Todos tenemos a personas que recordamos con gratitud. Estamos aquí, ahora, gracias a personas como nuestros padres que dieron su vida, su tiempo, su esfuerzo; o a nuestras abuelas o nuestras tías o tíos que se responsabilizaron de nosotros y gracias a ellos hoy estamos aquí, porque influyeron en nuestras vidas. Siempre hay un maestro en la escuela, siempre hay un jefe en una empresa, un compañero de estudio o trabajo que nos marca en la vida para que podamos ser mejores personas; también nosotros marcamos a otras personas paras bien. Y cuando nos recordamos tenemos que orar por ellas y pedir que Dios las bendiga.

Terminamos esa primera parte preguntándonos ¿de quiénes seremos el Pablo que les anuncia el evangelio? ¿Quién les anunciará el Evangelio a nuestros amigos en el trabajo, en la escuela, en la universidad, en el barrio? Podemos ser el Pablo que les lleve el Evangelio a ellos. Y preguntamos ¿Quiénes nos llevan en el corazón porque nos dimos todo por ellos por amor a Cristo? Me he encontrados personas que me dicen que le piden a Dios que bendiga mi vida “porque gracias a su predicación pude conocer a Cristo que transformó mi vida entera y ahora soy feliz con un hogar estable, con un trabajo estable, con una vida correcta”. Recibimos  la cosecha de la siembra de amor y de fe que hacemos en las personas.

¿A quiénes llevamos en el corazón por los que debemos orar y amar? Oremos por aquellos que amamos y por aquellos que no amamos también, porque es nuestra responsabilidad. Recuerdo la historia de una enfermera que trabajaba con los pacientes, no solamente usaba sus manos para curarlos y alentarlos sino que las usaba para darles un esquema de la oración. Uno de los íconos muy usados en internet son las dos manos de la oración que en lugares como Japón significa gracias, pero en el resto del mundo también significa orar. Usaba las manos de esta forma para enseñar a sus pacientes a orar y les decía: los pulgares están más cerca de nosotros, debemos recordarnos orar por las personas más cercanas, más íntimas y queridas, su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus maestros de la escuela, sus maestros del hospital, sus alumnos.

El índice que se usa para señalar, les recordaba a sus maestros de la escuela, sus maestros del hospital y oraba por todos sus maestros. Luego viene el dedo corazón, el más largo de todos, el más alto  y representa a las personas destacadas en todas las esferas de la sociedad, decía la enfermera. Debe recordarnos que hay que orar por las personas que destacan, orar por los que nos gobiernan, por nuestro presidente, jueces, diputados, por los ejecutivos de las grandes empresas, por todos aquellos que destacan. Luego viene el siguiente dedo, el anular, el dedo más débil, como lo sabe todo pianista, representa a los débiles, a los atribulados y acongojados y es ahí donde debemos orar por aquellos débiles, aquellos que sufren la muerte de un ser querido, aquellos que pasan por la cárcel, que están en el destierro, aquellos que son víctimas por la trata de personas. En fin, orar por los más débiles. Y, finalmente, el meñique, el dedo más pequeño que no solo sirve para espulgarse los oídos, este que es el menos importante, le recordaba a la enfermera a su propia persona. Se veía representada en él. También debemos orar por nosotros, pedir que el Señor nos guarde de todo mal, que nos bendiga, que nos ayude a andar en sus caminos.

Sigamos en esta carta de Pablo a los Filipenses, porque las 22 cartas del Nuevo Testamento casi siempre incluyen al inicio una oración. Hoy cuando  escribimos correos electrónicos a un ser querido que vive lejos y que no hemos visto, saludamos, entramos al punto y nos despedimos, y algunos  ni saludan, solo van al punto, pero en la antigüedad no era así. El autor de la carta se identificaba decía: Yo Pablo, apóstol de Jesucristo y Timoteo… Luego identificaba a los destinatarios, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos. Se daban acciones de gracias a Dios. Empezaba diciendo doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ustedes, o una oración. Hoy precisamente, queremos estudiar la oración que el apóstol Pablo hace al inicio de la carta. Por esta iglesia que fue probablemente, según el esquema de los dedos, la más cercana a él, la más querida en su corazón, no sólo porque él los ganó para Cristo, sino porque obedecían cuando estaba y cuando no estaba.

¿Cómo se comportan nuestros hijos cuando no estamos en la casa? A veces es cuando surgen las historias más terribles de lo que hacen nuestros hijos en la casa. Una noche al entrar encontramos todo el piso lleno de aceite de comer. Nuestros tres hijos, uno de ellos muy ocurrente les dijo a sus hermanos que patinaran. Echaron aceite y patinaron. Gracias a Dios que no patinamos Elsy y yo cuando entramos. Cuando no estamos hay peligro que ocurran cosas que no deben ser. Los filipenses eran una congregación que aunque Pablo estuviera ausente era una iglesia obediente, igual que la Fráter. Esté o no esté el pastor usted está aquí, porque es obediente. Esté o no esté el pastor, usted es obediente y trae los diezmos del Señor, esté o no esté el pastor hace su célula, visita al enfermo, consuela al triste y si se muere alguno lo acompaña al cementerio. Pablo los quería mucho por ser obedientes y porque le enviaron  vez tras vez apoyo económico.

Esta es una de las pocas iglesias, según Pablo, la única de todas las que fundó que lo sostuvieron económicamente cuando estaba necesitado. Pablo estaba agradecido. También le escribió a las iglesias de los Gálatas, de los Efesios, de los Colosenses, pero solo a esta le agradeció que lo sostuvieran económicamente, porque estos habían dejado que el aceite del Espíritu Santo descendiera sobre todas la iglesia desde la cabeza y pasara por el codo y no fueran tan duros, porque cómo cuesta moverlo cuando se trata de dar. Recordemos que el apóstol Pablo está preso cuando hace esta oración, muy probablemente estaba preso en Roma. Filipenses 1:9- 11 dice Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Todos queremos tener diputados, abogados carpinteros, mecánicos, médicos, ingenieros puros e irreprochables. Claro que se puede, pero oremos para que Dios obre en todos nosotros. Pablo estaba orando en ese momento. Hoy tenemos presidentes, diputados, jueces, mecánicos, pilotos cristianos. Hay cristianos por todos lados, ¿pero urgirá este tipo de oración? Tenemos que orar para que sean puros e irreprochables. Todo esto es posible cuando Dios obra en nuestra vida. Pablo ora para que el amor de ellos abunde cada vez más en conocimiento y buen juicio. ¿Cómo ama el ser humano? A todos en alguna vez les han dicho te amo con todo el corazón. Es importante, a veces nos toca decirle a alguien que le amamos. Me ha tocado ver por tantos años a algunas parejas que tienen problemas entre ellos. He visto a algunos casarse, me ha tocado hacer tantas bodas que no me acuerdo cuántos centenares de bodas he hecho, pero cuando se casan se mira a los novios que hasta envidia despiertan, cómo mira la novia al novio, como que fuera la última bebida gaseosa en el desierto, cómo que él fuera la perfección andando. Lo toma de la mano, lo mira con ojos angelicales. Él también la mira como si fuera de veras lo máximo. Se aman, por eso se casa la mayoría. Pasan los años y aquel hombre que amaba tanto a esta mujer, que siempre le abría la puertezuela del carro, ahora cuando toca ir a la iglesia abre el carro, toca la bocina, acelera el motor y no sale la doña. Al fin sale con cuatro hijos y todavía le pregunta por qué se tardó tanto. Estaba terminando de arreglarme, recibe como respuesta.

Y sigue el proceso de destrucción, hasta que llega un día en que veo a algunas parejas que se hablan del uno del otro como si fueran su peor enemigo. Pasan del amor al odio. Cómo es posible que dos personas que se aman tanto luego se odien. Por  eso algunos dicen que entre el amor y el odio hay una línea muy delgada. Lo que pasa que ese es un amor basado en sentimientos. Los sentimientos varían, por eso nuestra relación no debe estar basada en sentimientos. Hace algún tiempo casé a un joven y a los años se me acercó y me  dijo que “siento” que ya no quiero a mi mujer. Le contesté “siento que la vas a tener que querer”, porque aquí no es de  sentimientos, es de convicciones y de amar y amar para siempre. El amor de una madre y su hijo es constante, a pesar de las circunstancias, por eso se dice que el amor de una madre es extraordinario, pero quiero decirles que el amor del Padre nuestro que está los cielos es mayor todavía. Nos ama a pesar de todos los pecados, errores, fallas, fracasos, debilidades y maldades que hemos cometido.

La llaman del colegio y le dicen que su hijo sacó un arma de fuego, posiblemente lo expulsen del centro de estudios, pero usted no lo sacará de su casa. Su hijo seguirá siendo lo más lindo para usted, así sea un criminal en potencia lo sigue amando. Por eso es importante entender que el amor de Dios se mantiene aunque nuestro pecado haya sido el más grande del mundo. No es que hoy amo y mañana odio, tenemos que amar siempre. Así que si se enamoró de su mujer cuando ella tenía unos 17, 19, 20 y pico de años y estaba que era una cosa admirable, ámela ahora que es difícil de completar el abrazo, porque el amor tiene que ser siempre, en la adolescencia y en la vejez, aunque cuando se llega a la tercera edad se sigue siendo un adolescente, porque le duele, adolece del páncreas, de los huesos. Así que ame a su nueva adolescente y cuando cumpla años pida que le lleven los regalos que se encuentran en las farmacias, pero ame. El cristiano tiene el amor de Dios que es incondicional.

Romanos 5:8 dice Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cundo todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. 1 de Juan 4:10  dice En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Su amor es incondicional y ese es el tipo de amor que debe habitar en el corazón de todo cristiano. Hemos dicho que es un gran error decirle a un hijo “si no ganas el grado, ya no te voy a querer, porque es probable que el hijo con los genes que trae pierda. Tiene que estar dispuesto a amar a su hijo gane o pierda. El amor tiene que ser incondicional y así es el amor de Dios para con nosotros.

El mundo nos dice que es mejor permitir el libertinaje. Aquí entramos a otro aspecto muy importante. Filipenses 1:9-10 dice Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor y sean puros e irreprochables para el día de Cristo. Si escogemos lo que es mejor nunca nos vamos a ver en trapos de cucaracha, nunca nos vamos a ver en líos, porque en un negocio hay una manera de hacerlo bien y hay una manera de hacerlo mal. En una relación de personas hay una manera de hacerlo bien y otra manera de hacerlo mal, por eso debemos pedir que el Señor nos dé discernimiento para saber escoger bien, porque hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero su fin es perdición y muerte.

Así que Pablo ora para que disciernan los filipenses lo que es mejor y sean puros e irreprochables para el día de Cristo. El mundo nos dice que es mejor permitir el libertinaje, que cada quien siga su corazón y haga lo que quiera, esto parece ser lo que este mundo quiere dictarnos. Y existe una agenda internacional, para que todos nos amoldemos a su pensamiento humanista. Hay comunidades extranjeras que influyen en los gobiernos en Latinoamérica, para que hagan lo que ellos están  haciendo, para que todo lo malo que se hace en su sociedad se traslade a nuestras sociedades. En la de ellos ya no existe el concepto de familia, ya no se casa la gente, ya no tienen hijos. Matar a los niños en el vientre de la madre es el pan cotidiano de estas comunidades y quieren que traigamos ese tipo de cultura. Tomando el tema de los Derechos Humanos, que generalmente favorecen al delincuente, favorecen al criminal, al que anda haciendo daño, rara vez se reclama que se apliquen los Derechos Humanos en un policía que fue asaltado o en un soldado que fue ejecutado. Siempre es una aplicación unilateral.

Tomando el tema de los Derechos Humanos se promueven agendas ocultas que se dedican, por ejemplo, a salvar perros. Hoy existen organizaciones en el mundo entero que su fin primordial es proteger a los perros, rescatar a los perros, hay que liberarlos porque los tratan mal, los golpean, los dañan, pero así como se preocupan de los perros se preocuparan de los niños que están en el vientre de las mujeres. Se esfuerzan por proteger la vida de los animales, pero les sale sobrando la vida de un niño en el vientre de la madre. La agenda es decir que la mujer tiene el derecho de hacer lo que quiera con su cuerpo. Quiero decir que como cristianos no somos dueños de nuestro cuerpo, el cuerpo es de Dios, es templo del Espíritu Santo, fue comprado con la sangre preciosa de Cristo.

No se dejen llevar por esa tendencia humanista de abortar al quedar embarazada, que dejará seguir el proceso cuando sea mayor, cuando tenga terminada la carrera universitaria, cuando tenga dinero. Si no quieren verse en estas condiciones, no permita ser embarazada. Un aborto es matar a un niño adentro. Sí, usted tiene su cuerpo, pero usted no tiene derecho sobre el otro cuerpo que lleva en el vientre, ese cuerpo no es suyo, ese niño no es suyo, es de Dios y se lo va a dar en herencia, para que lo cuide, lo ame, lo proteja.

Se habla de tolerancia, que hay que ser tolerante pero solo para los que promueven una agenda libertina, y ellos no practican la tolerancia con los que pensamos de una manera cristiana y bíblica. La medida del hombre para ellos es el hombre, para nosotros es Dios. Pablo ora porque abunde su amor en conocimiento y buen juicio para que puedan discernir lo que es mejor. No habla de libertinaje, sino de la libertad que nos lleva a la pureza. Los cristianos comprendemos que lo que es mejor es andar en los caminos de Dios, que cuesta,  claro que cuesta. Jesús dijo en Mateo 7:13-14 Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.

Los caminos de Dios son vida y paz, dicta lo que es bueno y malo, no para Su bienestar sino para el nuestro. Su corazón es la paz con nosotros y la sociedad. Por eso Pablo ora para que sean puros e irreprochables para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia para gloria y alabanza de Dios. ¿Por qué debemos ser puros e irreprochables? Porque Cristo viene  otra vez. La venida de Cristo es cierta, vendrá otra vez y un día vamos a dar cuenta. Si hoy está medio mundo con la camisa levantada, están asustados porque la SAT les puede caer por el secreto bancario y la Cicig. Eso que no los asuste, que los asuste el juicio final que viene, porque de ese no se escapa nadie, de ese no se puede ir a otro planeta y decir que me encuentren, el Señor sabe dónde está cada uno y Él se encargará de hacer el juicio final, por lo tanto Pablo dice oro para que estén puros e irreprochables, para ese día en el que Cristo vendrá.

El día del juicio final es inevitable, pero saldremos puros e irreprochables si es que estamos en Él y no somos cristianos de imagen. Muchos aparentan ser cristianos pero no lo son, Jesús dijo la cizaña crece juntamente con el trigo. Los discípulos le dijeron, entonces, Señor arrancamos la cizaña. No. No, espérense hasta el final, porque entonces se cortará el trigo y la cizaña justamente y cuando se metan para ser trabajados en los molinos pasarán por el agua. El trigo se hundirá por el peso del fruto y la cizaña flotará por falta de fruto y entonces será fácil quitarla. Por eso una espiga de trigo con fruto se doblará, pero la cizaña siempre va a estar erguida, orgullosa, altiva, muy confiada de sí misma, pero aquel que es trigo estará con peso fuerte en su corazón que lo mantendrá humillado bajo la poderosa mano de Dios, para que lo exalte cuando sea tiempo.

Dios es santo y no tolera el pecado y también es misericordioso y provee el camino en Jesús para reconciliarnos con el Padre y el día de Cristo vendrá y el juicio final con Él, y el cristiano que discierne lo que es mejor será irreprochable. Me contó un hombre joven, miembro de la iglesia que fue auditor de una empresa, durante un año tuvo que luchar en contra de todas las coimas, sobornos “que me ofrecieron hasta que llegó el punto que decidí dejar el lugar. No voy a caer en este camino”. Hay que discernir lo que es mejor.

José en Egipto salió corriendo cuando se le presentó la mujer de Potifar exuberante y modelada por el gimnasio que lo acosaba y en aquel día solo estaban ellos. Más vale que digan aquí corrió que aquí cayó, evitar no es cobardía, pero sí es importante discernir cuál es el mejor camino. José paró en la cárcel, a veces algunos van a parar a la  cárcel injustamente, pero Dios levantó a José de la cárcel y lo puso en las alturas de Egipto y lo transformó en el segundo después del faraón y le dio esposas guapas. Hay que discernir el mejor camino.

La iglesia de Filipos le iba bien a pesar de las pruebas y Pablo ora para que continúen así. Gálatas 5:19-21 nos describe cuál es el fruto de la injusticia, dice así: Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pablo ora por el fruto de la justicia que es el fruto del Espíritu, el cual fluye de manera natural del que verdaderamente está en Dios y se deja ser guiado por el Espíritu. Gálatas 5:22-26 dice: En cambio, el fruto del Espíritu es amor – por eso Pablo ora para que abunde en amor la iglesia de Filipos –, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. No hay ninguna ley que prohíba amar, porque todos sabemos que amar es bueno, que se sea bondadoso, fiel. No hay ley que prohíba estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros.

Cuando la sociedad ve en nosotros un amor incondicional como el de Dios y que abunda en conocimiento y buen juicio para discernir lo que es mejor, ellos anhelarán conocer al Dios que produjo esta transformación en nosotros. De ahí que hay personas que han venido a Cristo y atrás de ellos vienen sus parientes, sus amigos porque vieron el cambio que hizo Dios en nosotros, diferentes después de conocernos malhablados, envidiosos. Tenemos que ser santos, la palabra santos viene del griego hagios que significa diferente, tenemos que ser diferentes. En medio de las tinieblas tenemos que ser luz y que el fruto de la justicia abunde en nosotros.

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