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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Qué linda es la bendición de Dios, oh, vemos para atrás esos 38 años. Que lindas son esas bendiciones, pero sabes que Dios tiene en mente tomar su iglesia y elevarla al siguiente paso, que no solo bendiciéndote sino honrándote, porque el plan de Dios es honrar a sus hijos, no solo bendecirlos. La Iglesia está muy conforme y maneja muy bien la bendición, pero donde a la iglesia se le atora la carreta es donde la honra no se maneja bien, porque la honra requiere, como palabra raíz, ser honesto, honesto con tu Dios, no lo puedes engañar, porque ahí es donde caminamos un poco mal. Cómo es y qué es ser honrado, Es lo que Dios te da y no lo has pedido, cuando Dios te honra como dice la Palabra en el Salmo 37:4 deléitate en mi presencia y yo te daré las peticiones, no de tu boca. No las pediste, ¿por qué? porque Dios honra. Tú no puedes pedirla, porque entonces fuera petición. Porque cuando es honra, es la voluntad de Dios honrarte por la relación que has tenido con Él. Cuando Dios te honra te da lo que el dinero no puede comprar, ¿puedes comprar la paz para tu hogar, acaso? ¿La gracia que tienes para tu vida allá con el jefe que te dé una gracia y te confíe más? ¿Puedes comprar la sabiduría? ¿Puedes comprar esas cosas? No.  Dios cuando te honra van menguando tus peticiones y en vez de vivir una vida cristiana de pedigüeño, y después de ser tan pidón venimos al Señor para usarlo, en vez de honrarlo. Él cumple los deseos de tu corazón, enriquece tu vida, no es siempre con dinero es mucho más que dinero. Un buen trato en ese matrimonio, ese matrimonio Dios lo hace uno, lo protege, sin pedir protege tus generaciones, tus hijos Dios te los protege cuando te honra. ¡Qué linda es la vida cristiana! Pero para que Dios te honre te hace pasar un proceso de transformación, te tiene que transformar. Te bendice, pero no te tienes que cambiar cuando te bendice, pero cuando te honra ahí es cuando comienzan los cambios en tu carácter, en tu personalidad, comienza hacerte y hacer de ti un vaso de honra. Ese es el plan de Dios, hacer de sus hijos vasos. Es bonito pedir, puedes pedir pero más que eso donde Él pueda depositar Su honra haciendo de ti vaso donde deposita no solo Su bendición sino Su honra, que viene siendo honra de Él, que deposita en nosotros y nos va convirtiendo en vasos, donde puede confiar porque hay honestidad con Él. Hay sinceridad, transparencia, no cosas ni cositas escondidas. A Dios no lo podemos engañar. Es Su plan, quiere hacer de nosotros los vasos de barro donde puede depositar su confianza. ¿Se recuerdan del hijo pródigo? El hijo pródigo era muy religioso en el sentido de iglesia hoy, era muy eclesiástico como algunos vienen hoy pidiendo bendiciones y es todo lo que quieren. No quieren cambiar, quieren quedarse igual. Es como los que piden avivamiento a su iglesia, a sus hijos pero no cambio personal. – No quiero cambiar –le dijo a su padre –. Lo que pidió fue únicamente la bendición y el padre por amor, por compasión,  aunque ya sabía lo que iba a ocurrir, lo bendijo. Dios nos bendice. Y no fue sino hasta que el hijo pródigo regresa a su casa, como dice Lucas 15:12 dame lo que me toca de la herencia.  Pero cuando él regresa derrotado y humillado, pisoteado y con hambre dice: padre, ahora hazme como uno de tus jornaleros. Ahora, Señor, hazme un vaso donde tú puedas depositar tu confianza y puedas usar mi vida. Es cuando Dios comienza el proceso de honra, y el hijo pródigo se doblega, se somete y el padre lo bendijo, porque le dio el anillo, el sello de la familia para poder comprar y vender, le dio el vestuario, le dio la fiesta, lo bendijo, comenzó a honrarlo, depositando en él carácter del mismo padre, poniéndolo sobre la rueda del alfarero. Dios quiere honrarte, pero tienes que entrar a una relación con Él para que pueda transformarte, honrarte y convertirte en Su vaso de honra. La mesa  común, es donde nos conocemos, la mesa donde se hacen los negocios, donde se invita a comer y se hace el negocio, la mesa en tu casa es para hablar, tomar las decisiones que tenemos que tomar. La mesa es también para el cortejo, te recuerdas cuando andabas persiguiendo a una chica. La invitaba a comer, porque querías conocerla bien, porque tenías intenciones, la querías ver masticar, querías saber si tenía toda la dentadura. La querías conocer en la mesa, porque la mesa es reveladora, te revela a la persona que está a su lado, no enfrente. Jesús igual. En Lucas 24, se les aparece a los dos discípulos rumbo a Emaús, después entra a la casa y se convierte en el anfitrión, parte el pan, porque no lo habían reconocido, en la mesa les fue revelado, porque en ese momento reconocieron quién era y fue en la mesa. Igual en 1 Corintios 10:20 Pablo nos advierte cuando dice cuidado con la mesa del Señor, no podáis beber de la copa del Señor y la copa de los demonios. En el versículo 22 dice que provocamos a celos al Señor. ¿Por qué celos? Porque ese es el lugar de Él contigo, esa es la relación que se está estableciendo en la mesa, Dios es celoso, pero dulcemente celoso, no como algunas esposas celosas o esposos pero no tan dulcemente, porque Él nos ama y es una relación la que estamos elaborando y eso es lo que sucede cuando le traemos lo de Él, Malaquías, Génesis, Melquisedec en Génesis 14:18 dice que Melquisedec, es una cristofanía, era Jesús apareciéndose no tenía ni principio ni fin y solo una persona pudo haber sido y ese es Jesús. Dice que Melquisedec al aparecerse a Abraham trajo pan y vino. Es representativo de la mesa de relación, donde es reveladora también. Y que Abraham trae el diezmo. Y ¿de quién es el diezmo? De Dios, no es dinero para Dios, porque no recibe el dinero, el vehículo aunque usas el dinero porque ese es el valor para ti. Antaño el diezmo no era dinero, era granos, aceite y lo demás, pero dice que si no puedes llegar a donde estamos diezmando cámbialo por dinero en Deuteronomio, pero no es la cosa del dinero realmente, es respetando a Dios por lo que es de Dios,  es que estamos mostrando respeto. Entonces Melquisedec trajo el pan y el vino, Abraham trajo el diezmo y se sientan a la mesa. Primero Melquisedec pronuncia la palabra de bendición sobre Abraham, esa la palabra que comemos al venir a la mesa en la casa del Señor, porque aquí venimos para comer, pero traes lo que le pertenece que es el diezmo y es cuando tienes la oportunidad de sentarte a la mesa a comer pan y vino. Estos son los elementos que el cristiano  debe observar: para qué, por qué, para profundizar tu revelación, porque cuando honras a Dios de esa forma, regresando lo que es de Él, ocurre que Dios te permite profundizar en sus verdades, Él revela sus verdades profundas, no solo por encima. A veces la vida cristiana es superficial, y sabes algunos principios bíblicos, pero si quieres profundizarte a tal grado que Dios comienza a revelarte Sus verdades, Sus principios profundos, eso viene cuando le honras para que pueda honrarte. Y como dice Deuteronomio 14, tú vas a traer el diezmo y con parte de ese diezmo vas a sentarte a comer con los sacerdotes, al lado del arca que es mi presencia. Por eso dice 14:23 cuando vengas a diezmar comerás delante de Jehová, tu Dios. Este es el tiempo de comer, esta es nuestra reunión, comerás delante de Jehová en el lugar que él escogiere. Dios escoge el lugar donde tú y Él van a comer juntos, ojo a ojo. ¿Tú crees que aquí en la Fráter estás de casualidad? No, Dios ha escogido esta casa para ti y es para que tú y Él ojo a ojo coman juntos con Su presencia dentro del lugar que ha escogido para ti. Sigue diciendo para poner ahí Su nombre, Su presencia, tu diezmo, tus granos, tu vino, tu aceite. Para que aprendas a temer siempre a Jehová tu Dios todos los días. Y ya implica que el diezmo es para afectar tu estilo de  vida diaria, tu forma de pensar. Es cuando la revelación de Dios puede profundizar, no es solo saber la Biblia, es más, pero afecta tus generaciones, porque a Dios le interesa tu futuro. Dios por esta razón condena, maldice a toda una generación que no lo honró, fue Leví, ya anciano sacerdote y los dos hijos que ni conocían a Dios, malvados. Dice esto en 1 de Samuel 2:27 dice Yo los escogí cuando estaban en la casa de faraón todavía. Yo escogí tu generación, está hablando de Aarón, pero Dios conoce las generaciones de antemano. Tú no estás casado y Dios ya conoce a tus nietos, no te has casado y ya conoce a tus hijos, porque Él trabaja con generaciones. Me alegro bastante cuando veo pastores como mi gran amigo, mi hermano Jorge H. López. La familia que Dios ha llamado, ocurre igual en la mía, yo soy la tercera generación, mi hijo que es pastor y ahora es mi pastor. Vicente Montaño tercero, él es la cuarta generación porque comenzó con mi abuela, mi padre fue pastor, luego yo y ahora él. Porque Dios afecta las generaciones y el llamado, note, el llamado de Dios es una semilla que hasta puede brincar de un hijo a un nieto. He visto muchos lugares, en que el hijo se rehúsa a ser pastor, pero el nieto sale pastor, porque es la semilla donde Dios pone el llamado y lo que ocurre aquí es sorprendente, porque yo visito hasta la cuarta generación. Dios maldice a Leví y a sus hijos y no solo los hijos sino los nietos y bisnietos, porque sigue diciendo el versículo: manifesté claramente mi llamado, porque yo los escogí para mi sacerdote. No se trata de ti sino de Mi altar, vas a servir quemando incienso y lo demás. En el versículo 29 dice por qué habéis hollado mis sacrificios, pisado, mal usado  mis ofrendas que yo mandé en el Tabernáculo y has honrado a tus hijos más que a mí. Ahí está otra vez el  celo del Señor, quiere ser honrado, no quiere ser ayudado con tus ofrendas. No quiere ser ayudado con los diezmos que entregas y dicho de paso el diezmo no es tuyo. Lo principal para nosotros es el diezmo y en el versículo 17 de este mismo capítulo dice estos dos muchachos odiaban las ofrendas de Jehová. Está hablando de las ofrendas. Ellos odiaban y fueron condenados. En el versículo 30 dice  por cuanto han hecho esto, Jehová Dios de los ejércitos ha dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente, es decir, los llamé al ministerio en el que iban a estar constante y perpetuamente sirviéndome. Porque yo honraré a los que me honran, dice el Señor y a los que me tienen en poco, los que me desprecian los tengo en poco. Qué significa esto, no es que te saco de la familia, eres parte de la familia, pero no te puedo confiar. Yo no puedo confiar en ti ya, me has defraudado. Por eso en 1 de Samuel 2:31 dice que no va a haber anciano en tu casa. Y verás que tu casa será humillada, los nacidos en tu casa morirán jóvenes, en la flor de la vida, luego dice que por señal esto va a ser cierto, que te voy a maldecir y tus dos hijos, Ofni y Finés, morirán el mismo día y es exactamente lo que ocurrió. Tienes hijos pero no confías en todos igual. Hay un  hijito por ahí que tienes que estar siempre viendo. Confías en ellos pero hay uno o quizás dos. Entonces “tenido en poco para mí”, significa el nivel de confianza que te tengo, porque yo quiero usarte, necesito confiarte  que seas fiel, porque la fidelidad honra. No es un diezmo que te abre ventanas, es la fidelidad del diezmo que te abre ventanas, porque la fidelidad prueba que es honra la fidelidad de lo que es de Él, y eso permite la honra. ¿Qué hace el trabajador que se despide de su trabajo y se jubila? La fábrica lo honra, pero mira para atrás y mide la fidelidad y sobre la fidelidad de sus años es honrado. Cuando honras a Dios, Dios te mantiene en Su memoria, no te olvida cuando lo honras, porque tiene en mente a tus generaciones, porque ese es el poder de la honra a Dios. En Hebreos 11 dice que las ofrendas de Abel, ya  muerto, seguían hablándole a Dios. El ángel le dice a Cornelio tus ofrendas, tus dádivas y tus oraciones han subido delante de Dios y serán  “mantenidas en memoria de Dios”, porque el corazón de Dios es estremecido, afectado y marcado cuando lo honras. María, te recuerdas del alabastro, era nardo puro, costosísimo, porque era concentrado, de allí sacaban gotitas, las mezclaban con aceite para hacer perfumes pequeños. Por eso el nardo puro tenía valor de 300 denarios que era el salario de un hombre para todo un año, imagínese el valor y María rompe el sello y no dice Señor, te voy a echar unas gotitas, porque esto es muy costoso. Dice, yo te voy a honrar, Señor y se lo derrama todo y en ese tiempo no eran pisos duros, era tierra y a los ojos de los discípulos esto era un desperdicio. Muchos le hubiéramos dicho Señor, quiero que te pares en esta tinita y te voy a dar todo, te voy a honrar con todo, pero no va en desperdicio. El Señor de esto dijo, esta mujer me ha ungido para mi sepultura, porque el Señor ya sabía que no habría tiempo para ungir su cuerpo bajando de la cruz. Imagínese el olor concentrado. Dios recordándose de tus generaciones, porque quiere ser parte de tu matrimonio. Esta parte de la Escritura es importante, Malaquías 2:15 dice ¿No hizo Dios uno? ¿Quién lo hizo uno? Él tomó a esas dos personas e hizo una habiendo abundancia de espíritu, porque eras joven. Por qué uno, porque busca una mujer para él, por eso Dios quiere vivir en ese matrimonio, porque le interesan tus generaciones, por eso tú que no te has casado todavía y el feo no ha llegado. Cuidado hija, asegúrate que ese muchacho ame a Dios más que a ti, porque Dios quiere vivir  en medio, en el centro de ese matrimonio y por eso sigue diciendo por eso yo te digo cuidado, como trates a la mujer de tu juventud, porque de estas cosas que hago, hago uno. La semilla del diezmo es de Dios eterno, por eso esa semilla que es de Dios no puede morir, porque esa semilla es de todo lo que a Dios le pertenece, quiere decir que es de Él. Tú la controlas. Por eso llega tarde el diezmo, por eso llega la mitad del diezmo, por eso llegan actitudes. No lo das, porque no puedes dar lo que no es tuyo, es de Dios, por eso la Biblia dice traer a Él, no dice da tu diezmo. Dios espera ser honrado, no ayudado. Entonces viene siendo una semilla para tu futuro y por eso protege el hogar, por eso protege el matrimonio, por eso protege tus generaciones. Dios dice yo visito hasta la cuarta, hay versículos que dicen mil generaciones, pero nos hace responsables para influir en nuestras generaciones, así que hasta la cuarta, son bisnietos, vas a ver. A Ester, mi esposa, y a mí nos acaba de nacer la primera bisnieta, tiene año y medio y le gusta que le cante, le canto Aleluya, estoy influyendo en ella, pero a sus hijos ya no me toca influir, porque voy a tener casi cien años de edad y si estoy vivo es como que no estoy vivo. No voy a poder influir en la quinta generación. Dios trabaja con esas cuatro generaciones, porque todavía puedes influir. Nos hace responsables. Hebreos 7 cuando Abraham y Melquisedec se encuentran, Dios usa a Abraham  para establecer el diezmo, el primer diezmo, porque no es cuestión de ley esto. El diezmo fue establecido mucho antes que la Ley, fue añadido a la Ley y por eso no puede abolirlo. Dios establece algo y luego encima del diezmo que establece con Melquisedec, en Géanesis14, es el sacerdocio, porque por primera vez lo vemos establecido por la mano de Dios. Y ellos dos establecen trascender o pasar el tiempo de la Ley y quedar parados después del tiempo de la Ley. Hebreos 7: 9-10 dice por decir así, Abraham  pagó el diezmo como también Leví, quién era Leví, no había nacido todavía, es la línea de sacerdotes, pero pagó el  diezmó cuando Abraham diezmó y dice así porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec salió al encuentro. Esa semilla no puede morir, cuando la siembras estás protegiendo tu matrimonio, tus hijos, tus nietos y bisnietos y cuando ellos salen y tú ya no tienes control de ellos, hay una protección generacional que Dios ha puesto, porque lo has honrado y Dios te ha honrado. Hoy hagamos un nuevo voto en estos 38 años del aniversario de la Fráter, de esta hermosa obra de Dios, proezas y milagros que ha hecho aquí. En este aniversario hagamos un voto nuevo de fidelidad para que el Señor viva  en nuestra casa y controle nuestro matrimonio y proteja nuestras generaciones. Señor, perdóname por las veces que no he sido fiel, quiero serte fiel, heme aquí Señor, quiero honrarte, diezmar para que tú seas seguía en mi casa, diezmo para honrarte de ahora en adelante.
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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…