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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

No hay duda que ser personas llenas de amor, hace la diferencia. En el primer servicio presenté a una servidora, Martita viuda de Franco, quien tiene 89 años de edad y casi todo el mes sirve en su grupo y además en cualquier otro grupo, le pregunté por qué lo hacía y me dijo que los hace “por el amor que mi padre celestial me tiene y por eso estoy aquí  sirviéndole con mucho gusto, le pido que me permita llegar a mis treinta años de servicio”. No me explico cómo muchos de 40 años ya caminan arrastrando los pies, ya no quieren hacer mayor cosa. Lo que hace la diferencia es el amor. Cuando el amor llega se está dispuesto al sacrificio, está dispuesto al esfuerzo. El amor hace grandes cosas. Dice la Biblia que el amor todo lo puede, que podemos tener muchos dones espirituales: el don de la fe, el don de operaciones de milagros, de la profecía. Podemos tener muchos dones, pero dice 1 Corintios 13 si nos tengo amor, nada soy. Pero si usted no tiene ninguno de esos dones, pero tiene amor es usted alguien importante. Es que al final, dice el apóstol Pablo, se van acabar todos los dones, cuando ya estemos en el cielo ya no va a haber necesidad de profecía, porque no va a haber necesidad  ni siquiera de predicar. Allá en el cielo me voy a dedicar a adorar al Señor y hacer lo que me mande, porque vamos a estar todos los que oímos la predicación y la creímos. Ya no habrá el don de sanidades, porque ya no habrá enfermedades. Los dones van a dejar de existir. La fe, esa fuerza que nos hace permanecer y perseverar aun en contra de la corriente, ya no hará falta, porque usted ya recibió lo que esperaba. Y vamos a estar con todo lo que esperábamos enfrente de nosotros, vamos a ver a Dios como es. Ya no habrá necesidad de la fe. Y termina diciendo 1 Corintios 13 ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, pero de estas tres la única que va a durar por la eternidad es el amor. Es decir, si usted es alguien que tiene amor, es algo que le va a durar por la eternidad, porque el amor nunca dejará de ser, porque es la esencia misma de la divinidad. Juan dijo claramente Dios es amor, por eso la característica principal de que usted y yo seamos hijos de Dios no es que sepamos toda la Biblia de memoria. Puede saber la Biblia de memoria y recitarla como loro. No. La característica de un hijo de Dios no es que predique de noche y día y que lea la Biblia todos los días, eso es bueno, pero Jesús dijo en esto conocerán que son mis discípulos en que se aman los unos a los otros. ¿De qué sirve que sepa de memoria la Biblia, si no amo a mi mujer? Juan lo dice claramente: ustedes dicen que aman a Dios a quien no han visto, pero no pueden amar a su hermano a quien están viendo. Toda la ley se cumple, dijo Jesús, en este mandamiento: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo. Muchas veces nos complicamos la vida con explicaciones teológicas, si entramos a debates, pero aquí todo se reduce al amor. Si amamos somos, si no amamos no somos. Ama a su amigo que es influyente, poderoso, persona muy rica. Está bien, y a su amigo que no es ni poderoso ni rico, ni influyente, ¿qué, lo ama igual? ¿Cómo nos amó Dios a nosotros? ¿Por qué éramos influyentes y ricos? Nos amó a pesar que éramos pecadores. En esto conocemos el amor de Dios, que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros. Necesitamos amor. Cada señora recibe a la semana, a la quincena o al mes lo del gasto, pero no son felices, porque no reciben amor. Recuerdo la historia de un famoso cantante cristiano. Iba por toda América cantando en estadios, gimnasios. Era la estrella, reporteros,  reflectores, luces cada vez que cantaba, pero cuando llegaba a su casa lo primero que leía era un rótulo que estaba en el refrigerador que decía: aquí está tu comida, caliéntala. Amor. ¿Cómo se manifiesta el amor? El amor se manifiesta en dar. ¿Cómo sabemos que nuestra madre nos ama? Porque nos da su atención, su tiempo, su servicio y cuando nos estamos muriendo por la fiebre o cualquier enfermedad nos da su cuidado. Y por eso recordamos a nuestra mamá; nuestros papás en nuestra época tenían que ir a trabajar y algunos lejos. Pero la mamá ahí estaba, por eso cada 10 de mayo merece por lo menos una su taza que diga “te amo mamá”. El amor se nota en dar. A veces  damos dinero, a veces tiempo y a veces servicio, pero lo damos porque amamos. Cada hijo de nosotros, si lo pudiéramos licuar y sacarle todo el dinero que le hemos invertido, seríamos ricos, les hemos dado donde vivir,  cómo vestirse, comer, estudiar, pasear y hasta para sacar a la novia o al novio. Todo eso lo hemos hecho por amor, porque el amor que dura, que perdura es el amor sacrificial. Yo sé qué hay otro tipo de amores, en el griego hay palabras para cada uno de los distintos amores. Nosotros aquí usamos la misma y le ponemos un adjetivo, por ejemplo decimos amor filial, ese es el amor que usted siente por sus parientes, por su tía, su abuela, por sus papás, por su hermano. Amor fraternal, amor por sus amigos y luego le ponemos a veces amor pasional, de este usted es experto y sabe lo que es sentir pasión por una persona, mejor si es del sexo opuesto, pero hay algunos que la sienten por personas del mismo sexo. Ese es un amor que dura mientras se acaba. El amor erótico que los hace llegar emocionados a su luna de miel y disfrutar de esos días con su esposa, por lo general; hay unos pobres que regresan frustrados. Como le dijo una señorita de 30 años a sus amigas después de casarse con un hombre de 85. ¿Cómo te fue en tu luna de miel? – Miren, la verdad que él y yo estamos en puro tratamiento –. ¿Qué tratamiento? El trato y yo miento. Hay amores como esos que pueden ser pasajeros, por eso si tiene un esposo entusiasmado aprovéchelo ahora que puede. No se niegue. Una cosa sí le digo, los matrimonios duran no por la pasión, no por el erotismo, duran por el compromiso, el amor de Dios es un amor que se compromete a estar fiel a su pareja hasta que la muerte los separe. Permanecer casado no es fácil, se requiere mucho amor y amor de compromiso. Les voy a contar esta historia: “un hombre y una mujer estuvieron casados por más de sesenta años. Habían compartido todo, hablaban de todo y no se habían guardado ningún secreto, nunca. Lo único que no compartían era que la viejita tenía en el closet una caja de zapatos y le había pedido a su esposo que nunca la abriera y que no le preguntara sobre ella. Durante todos estos años nunca pensó en la caja, pero un día la viejita se enfermó y el doctor dijo que ya no se recuperaría de su enfermedad. El viejito, tratando de arreglar todas las cosas de la viejita, antes de que muriera, se topó con la caja de zapatos y se la llevó a su cama. Le dijo que ya era tiempo que supiera lo que había adentro. Cuando la abrió se encontró con dos muñecas de crochet y una pila de dinero: eran 95 mil dólares. Él sorprendido le preguntó sobre el contenido de la caja y ella le respondió: cuando nos casamos, mi abuela me dijo que el secreto de un buen matrimonio era nunca discutir. Me dijo que cada vez que me enojara contigo debería guardar silencio y tejer una muñequita de crochet. El viejo tuvo que contenerse para no derramar unas lágrimas, pues solo había dos muñecas en la caja. Así que ella solo se había enojado con él dos veces en todos esos años llenos de amor y entendimiento. Él estaba que no se la creía y sumamente conmovido le dijo – Entendí lo de las muñecas, pero ¿y el dinero? ¿De dónde salió? –  Ah, le dijo la viejita, ese dinero es lo que gané de las muñecas que vendí durante todos estos años”. El autor del cuento dice “oración que debemos repetir las esposas: Dios te pido sabiduría para entender a mi hombre. Amor para perdonarlo y paciencia por sus estados de ánimo cambiantes. Porque si te pido que me des fuerza, seguro que lo mato a trancazos, ya que no sé tejer muñequitas de crochet”. Dice 1 de Juan 3:16-18  En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él – hace ocho días explicaba que compasión es tristeza por la necesidad que tiene otra persona, pero que nos lleva a hacer algo por resolver esa necesidad –,  ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. Claro que no son hechos como aquel que llega la señorita con el joven, ahora ya no sabemos quién toma la iniciativa, si me amas demuéstramelo, sé hombre. Antes cuidaba uno a las nenas, ahora hay que cuidar a los nenes y a las nenas. Si está alguien enfermo ¿cómo podemos demostrar el amor con ese enfermo? Podría ser visitándolo, viendo qué necesita. Hay enfermos que tienen suficientes recursos para cubrir todas sus necesidades, pero hay otros que no tienen ni para una aspirina, entonces hay que, con hechos, demostrarle que le amamos. Tenemos una familia en la célula, un vecino, un amigo, familiar que está sin qué comer él y su familia ¿cómo demostrarle el amor con hechos? Yendo al supermercado, comprando nuestros abarrotes y una carreta extra. No tiene que llevarle cosas de lujo, llévele lo que necesita, pastas, frijoles, arroz, café, azúcar, pan, llévele lo básico. Cuando se está muerto de hambre, cualquier tortilla sabe a faisán y uno agradece que alguien con hechos demuestre amor. Por eso Juan conocido como el discípulo del amor, porque era el que se reclinaba en el pecho de Jesús debido a la forma en la que se sentaban en Israel, se sentaban en el piso, a veces se recostaba un rato para descansar en el de al lado y Juan lo hacía en el pecho de Jesús. Juan aprendió que el amor no es solo cosa de palabra, es cosa de acción. 1 Juan 4:12 dice Nadie ha visto jamás a Dios, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente. Tenemos que aprender amarnos los unos a los otros. Demos gracia a Dios por su amor, por enviar a Jesús a morir en la cruz por nosotros, por amor.  Y gracias a ese amor de Dios que hoy estamos aquí disfrutando de la paz de Dios, del amor de Dios, de la bendición y eso comenzó un día que alguien nos contó la historia de Cristo y nos dijo qué es recibir el perdón de pecados, de disfrutar la gracia, misericordia y el amor de Dios. Apocalipsis 3:20 dice Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. Y Así está Jesús a la puerta  del corazón de cada persona llamando, tocando y si usted oye ese llamado y abre su corazón e invita a Jesús a entrar tendrá el privilegio de tener intimidad con Él, comunión con Él, convertirse en un hijo de Dios. Por la fe en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, tendrá salvación y vida eterna. Entregue su vida a Jesucristo, Dios le ama, Dios lo conoce, sabe cada una de sus tristezas, de sus pesares, sus odios, rencores, de sus resentimientos, de sus temores, de sus vicios, de sus malos hábitos. Dios conoce toda su vida, pero a pesar de eso lo ama. Por eso Jesucristo vino a dar su vida en la cruz del Calvario para que no tengamos que sufrir la pena de muerte. La Biblia dice en Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. Dios ha hecho el milagro más grande de amor al enviar a Jesús a morir en la cruz por nosotros. Y no hay mejor manera de celebrar el mes del amor que recibiendo el amor  de Dios en nuestro corazón, ese es el verdadero amor, el amor que durará por toda la eternidad.
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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…