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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cada 4 de febrero nos viene a la mente un terremoto que vivimos aquellos que estábamos vivos en 1976, aquí con nosotros hay una juventud en su gran mayoría y por eso somos una iglesia joven. Yo no soy joven y viví ese terremoto en carne propia y la verdad es que algo feo, es horrible. A eso de las 3:03 de la mañana, 33 segundos duró el terremoto. Nos despertamos asustados, mi esposa mi dijo: Jorge, terremoto o guerra, porque el presidente de ese entonces, el general Kjell Eugenio Laugerud García, días antes había dicho que iba a invadir Belice y mi esposa se imaginó que a lo mejor los ingleses ya nos habían invadido antes. No, no era guerra, eras un terremoto que causó más de 23 mil fallecidos, muchos quedaron desamparados sin techo, muchos heridos.

Entonces empezamos a experimentar varias cosas durante esa tragedia, número uno, compasión. Empezamos a sentir esa tristeza que nos llega cuando vemos que alguien padece y que impulsa a lidiar su dolor o sufrimiento, a remediarlo a o evitarlo. Eso es compasión. Sentir tristeza porque alguien sufre, por lo que alguien padece y hacer algo para remediarlo, no solo es dolor y sufrir con el que sufre sino hacer algos por ayudar. La Iglesia  Evangélica del mundo se volcó sobre Guatemala con grandes ayudas para el necesitado. Nosotros como iglesia local, en ese entonces, nos organizamos inmediatamente en varias brigadas de socorro y nos repartimos en todo el país para ir a ver  cómo estaban las 130 iglesias que teníamos en aquel entonces.

A mí me tocó salir a Chimaltenango y la primera parada la hice en Santa María Cauqué, totalmente devastada la población y ahí conocía a muchos, había ido a predicar con los hermanos indígenas del lugar y me decían todos se murieron, solo yo quedé. Otros  decían perdí a mis cinco hijos, perdí a mis papás. La gente se quedó de luto sin nada, en una situación calamitosa. Luego me fui más arriba, a San Jacinto. La misma historia. En todo el país había devastación, había muertos, había dolor. Comenzamos, entonces, una actividad para ayudarlos y ese año fue de socorrer al necesitado, reunirnos con las comunidades, organizarlas y llevarles socorro, llevarles tractores, llevarles materiales para hacer sus casas con techo básico. Hicimos miles de esas viviendas para ayudar a los necesitados.

Aprendimos del terremoto cosas muy buenas. Número uno, que se puede morir en cualquier rato. Aprendimos que las cosas materiales pueden desaparecer inmediatamente por un terremoto, un tsunami, una bomba; se puede quedar sin aquella casa por la cual estaba muy orgulloso. También aprendimos que no hay que hacer casas de adobe, porque se caen fácilmente. Mucha gente murió por inanición, por asfixia le cayó encima el adobe, el techo pesado de teja. Entonces se cambiaron los conceptos de la construcción, hoy se construye en Guatemala con otros normas utilizamos el código de construcción de San Francisco California. Por eso, si algún día tiembla aquí esté tranquilo, quédense sentados porque estas construcciones de Fráter Ciudad San Cristóbal están hechas con todos los conocimientos e ingeniería para el terremoto que pueda venir. Un día tiembla quédese tranquilo, sus hijos están seguros porque están en construcciones hechas para que soporten un gran terremoto. Hace varios años tuvimos un gran temblor aquí a la hora del servicio y bendito sea Dios, solo una mi pariente salió corriendo, todos los demás nos quedamos confiados. Aprendimos, entonces, a construir mejor.

Y los temblores siguen, el, viernes en San Marcos hubo un temblor de 5.1. Así que los que no han experimentado prepárense, porque en cualquier rato aquí puede haber otro terremoto. Hay que tener una mochila de emergencias donde está la medicina que toma, la comida de su bebé, hay que tener una linterna con pilas frescas, un radio para oír las noticias, sus documentos principales. En fin, prepárese y no salga simplemente corriendo, porque hay que tomar las cosas con calma. El día del terremoto mi esposa agarró a nuestro hijo, el único que teníamos en ese entonces. Se paró en la puerta y me decía: Jorge, apúrate. Me puse pantalón, chumpa, gorra, botas, agarré mi attache con todos los documentos, salí  con cuidado, porque estaba la sala llena de vidrios. Las cosas se caen, no piensen en poner las que se quiebren muy en alto, porque a la hora de un terremoto se caen. En fin, logramos salir.

Llegó el primer aniversario, en la Junta Directiva de la Asociación de Ministros Evangélicos de Guatemala decidimos realizar una concentración a la par de la Plaza de la Constitución, en ese entonces se llamaba Parque Central, ahí está el parque Centenario, donde está la Concha Acústica, para dar gracias a Dios, yo tenía apenas 26 años y era el presidente de la Asociación, el presidente más joven. Hice la solicitud del permiso a  Gobernación Departamental para hacer la masiva concentración y darle gracias  a Dios. Realicé el procedimiento burocrático, hicimos la solicitud, pasó un día, una semana, un mes, dos meses y no daban la autorización, la última semana y les dije: qué pasa que no me la dan. – Es el ministro de Gobernación dice que no se la va a dar.

Entonces me empecé a poner preocupado. El día viernes 4 de febrero de 1977 acompañado de dos miembros de la junta Directiva, el reverendo Miguel Ángel Suazo de la Sociedad Bíblica y el reverendo José Francisco Solórzano de la iglesia de Dios Pentecostés de América. Me habían anticipado que el único lugar donde le podía hablar al ministro era cuando saliera de la misa  que iban hacer en conmemoración del primer aniversario del terremoto. Ese viernes me fui con mis dos acompañantes a esperar en las gradas del Palacio al ministro de Gobernación, Donaldo Álvarez Ruiz, un hombre de una reputación terrible. Ahí lo abordé y le dije, señor, ministro, me permite un minuto. – Sí, me dijo. Usted quién es.– Yo soy el pastor Jorge H. López, Presidente de la AMEG, y yo solicité un permiso para una concentración masiva que vamos a hacer aquí, pasado mañana. Pero me dicen que usted no ha querido autorizar ese permiso. –Usted no me conoce ¿verdad? – No le dije, hasta ahorita tengo el gusto de verlo. – Mire, me dijo, yo no voy a firmarle eso. Y usted, por ser el responsable, si se juntan ahí el domingo, a la cárcel va ir a dar. Yo le voy a mandar al pelotón modelo para disolver esa manifestación ilegal–.

En ese momento, me empezó a entrar el flato y me dice – solo que usted  consiga que alguien, que esté por encima de mí, me ordene, le puedo firmar eso. Ya solo quedaba el Presidente de la República, viernes en la noche. Yo con un dolor de cabeza, no padezco del dolor de cabeza pero ese día sí. Me fui a mi casita a jugar con mis hijitos, decirle Señor, ahora qué hago. Mis compañeros no dijeron ni pío, en son de broma me dijeron iremos a visitarte. En esos me acordé que había en la iglesia una joven mujer, hija del general Ricardo Peralta Méndez, director del Comité de Reconstrucción Nacional y yo con él había tenido conversaciones, habíamos estado en reuniones, le constaba el apoyo que la Iglesia Evangélica le había dado todo ese año para cumplir con la orden que le dio el presidente: reconstruir la nación.

Así que la llamé y le dije: hermana Peralta, estoy en trapos de cucaracha y le conté todo lo que había pasado. Me respondió que no me preocupara. – Mi papá va a estar a la noche con el presidente en una en cena, hay un banquete en el Palacio. Le voy a pedir que le cuente al presidente su situación. Tranquillo, todo se va arreglar –. Me quedé tranquilo. Pasó la noche, el sábado, me levanté temprano, me fui a la Universidad Rafael Landívar, estaba tomando unos cursos. Puse atención en parte y parte decía este será el último sábado que venga a la U. En eso llegaron a buscarme y me dijeron, pastor, lo están llamando por la Radio Nacional, la TGW están diciendo que el Pastor Jorge H. López se presente a Gobernación Departamental. Pensé, ya mi hicieron famoso o me van a meter al bote antes.

Pues me fui a gobernación, hablé con la gobernadora, me entregaron la autorización para la reunión. Alguien ahí me dice: usted debe tener un gran cuello. ¿Por qué? Fueron a despertar a la gobernadora a media noche. Cuando le contaron al presidente lo que estaba pasando, dijo cómo es posible que a los hermanos evangélicos no les vayan a dar ese permiso, si ellos son los que más ayudan nos han dado para sacar adelante a la Nación. Vaya ministro y levante a la gobernadora y que le firmen el permiso a ese pastorazo. Iba solo, pero yo sé que siempre me acompañan, no sé cuántas docenas, docenas de ángeles que acampan a nuestro alrededor y nos defienden.

¿Por qué les cuento la historia? No solo porque es exactamente el aniversario. No se las había contado, pero la gente cuando adquiere una posición de poder necesita también adquirir compasión. No basta con que sea una persona poderosa, necesita ser una persona compasiva. ¿De qué sirve que sea un ministro de salud pública, por ejemplo, y no tener compasión por todos los enfermos que hay en el país? Pero una persona que tiene poder y compasión va sentir tristeza por los que sufren y va a ser todo lo que puede hacer por ayudar. Por cierto, que el Presidente Morales nos dijo a seis pastores que cenamos con él, que por primera vez los hospitales Roosevelt, General San Juan de Dios y otros  19 hospitales del país terminaron el año 2016 pagando todas las deudas a los proveedores de medicinas, y eso es un gran logro, un gran avance extraordinario. Y empezaron este año sin deudas. Hermanos cuando ustedes tienen poder tienen que tener compasión.

Me llama la atención lo que dice la Escritura en el Libro de Eclesiastés 5:8 Si en alguna provincia ves que se oprime al pobre, y que a la gente se le niega un juicio justo, no te asombres de tales cosas; porque a un alto oficial lo vigila otro más alto, y por encima de ellos hay otros altos oficiales. Saben qué cuando a mí me dijo ese ministro: solo otro que esté por encima de mí puede hacerme firmar lo que usted pide. Quiero decirles que por encima de todos los hombres poderosos del mundo  sea Vladimir Putin, sea Donald Trump o sea Jimmy Morales hay uno más poderoso y el poderoso se llama Jehová de los ejércitos, Dios el Creador de los cielos y de la Tierra, Él es el que tiene todo poder. Dios es  Omnipotente, tiene poder, puede remover la Tierra y en un momento causar terremoto. Él puede remover a un pueblo y desaparecerlo como en el diluvio eliminó a toda la raza humana, porque estaba cansado de la maldad y de la violencia. Cuarenta días de agua y acabó con la raza humana.

Solo preservó a la raza humana con una familia, la familia de Noé. Ese Dios poderoso, capaz de aniquilar la Tierra, capaz de crear el universo, ese Dios es compasivo, es tan compasivo que en vez de darnos lo que merecíamos: la muerte eterna por nuestros pecados, envió a Su Hijo amado a morir en la cruz del Calvario, para que usted y yo tengamos perdón de pecados, vida nueva en Cristo, vida en abundancia aquí en la Tierra y vida eterna allá en los cielos, porque Dios tuvo compasión de nosotros. Estamos leyendo en estos días Colosenses 1 y leímos la semana pasada de los versículos del 9 al 14 que dicen: Por eso, desde el día en que lo supimos, no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre.

 Pablo también escribió he aprendido a estar en escasez y he aprendido a estar en abundancia, para todo he sido enseñado. Si Dios nos bendice y nos permite estar en abundancia, seamos agradecidos, pero si Dios permite que pasemos por escasez, estemos agradecidos. Por eso Pablo dice que teniendo con que cubrirnos y pan con que alimentarnos debemos estar contentos con eso. Y eso fue lo que nos tocó cuando el terremoto, ver a mucha gente sin techo y había que buscárselos con compasión; y cuando de veras usted vive una situación tan grave como esa, usted está agradecido con tener con qué comer y con qué darles de comer a sus hijos y tener un techo donde pasar la noche, pero en ambos extremos tenemos que aprender a estar en escasez o estar en abundancia. Yo aprendí a estar en escasez y viví mucho tiempo de mi infancia en escasez, pero también he aprendido a estar en abundancia y yo bendigo a Dios porque estamos ustedes y nosotros en abundancia y debemos dar gracias a Dios, cualquiera que sea nuestra situación. Alabado sea el nombre del Señor que suple para todas nuestras necesidades.

Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz – ¿cuántos quisieran participar de la herencia de Bill Gates, Warren Buffet, Carlos Slim? Eso no es nada comparado con la herencia que tenemos del Padre nuestro que está en los cielos y estamos participando de esa herencia –.  Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.  Hoy el sueño de mucha gente en el mundo que vive en Yemen, en Sudán, Irán, Irak, en México, Centroamérica es ser trasladados de Guatemala a los Ángeles California. Ese es el sueño de muchos: estar en Estados Unidos de Norteamérica, pero viene un hombre poderoso, Donald Trump, y escribe un decreto que dice no hay visas para ustedes, no pueden entrar. Pero en eso se levanta otro poderoso, un juez, y dice yo elimino ese decreto y ahora todos los que tenían visa en Sudán pueden venir y entrar. Ahora está Donald Trump viendo cómo se las arregla, ¿por qué? Dos hombres poderosos, uno sin compasión y el otro con compasión.

Mejor que ir a vivir a Estados Unidos, es mejor ser traslados del reino de la oscuridad al reino de la luz y estar en el Reino de Dios, porque podemos estar en el Reino de Dios en cualquier parte del mundo y disfrutar de esa herencia que nos ha dejado el Señor, en quien tenemos redención, el perdón de pecados. Él nos libró de ese dominio de la oscuridad. El mundo sin Dios es un mundo de oscuridad. Podemos ver con los ojos pero estamos en la oscuridad espiritual. Golpe tras golpe. Dolor tras dolor. Muerte tras muerte. Nuestro Dios no es indiferente ante el problema más grande de la humanidad que es el pecado. El problema más grande de la humanidad no es el calentamiento global, no es la posible tercera guerra mundial. El problema más grande de la humanidad se llama pecado y por ese pecado tenemos tanta violencia, por ese pecado tenemos niñas de diez años embarazadas, abusadas. Por ese pecado tenemos niños abusados por sus propios padres, abuelos, tíos, primos. Por ese pecado tenemos bandas que están extorsionando a la gente desde de las prisiones, en la mayoría de los casos. Por ese pecado tenemos la injusticia y la opresión en el mundo. Pero por ese problema más grande, que es el pecado, vino Jesús a resolverlo, por eso dice la Biblia por gracia y por fe somos salvos.

Hoy estamos celebrando, en este año, los 500 años de la Reforma que hizo Martín Lutero. Un 31 de octubre fue a pegar las 95 tesis, clavadas en las puertas de la catedral de Wittenberg y a raíz de eso tenemos las Escrituras en nuestro propio idioma, en español, también está en cakchiquel, en coreano, en todos los idiomas del mundo y por eso puede leer y entender. Antes iba a la iglesia y no entendía ni papa, porque le hablaban en otro idioma. Dios bendiga a Martín Lutero por sufrir persecución y por hacer el esfuerzo de reformar la iglesia y de traernos la Palabra en nuestro propio idioma.

Dios nos ha liberado del dominio de la oscuridad, nuestro Dios compasivo nos trasladó al reino de su amado Hijo, nuestro Dios compasivo en Jesús nos redimió y nos dio el perdón de pecados. Jesús es poderoso, es la imagen de Dios, como dice Colosenses 1:15-20 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. Esto es Jesús, Todopoderoso, pero compasivo y eso es lo que nos trae a ver lo que Jesús vino a mostrarnos aquí en la Tierra.

En el libro del evangelio según Mateo 9:27-30 dice Al irse Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritándole: ¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David! Cuando entró en la casa, se le acercaron los ciegos, y él les preguntó: ¿Creen que puedo sanarlos?Sí, Señor le respondieron. Entonces les tocó los ojos y les dijo: Que se haga con ustedes conforme a su fe. Y recobraron la vista. Porque siendo Jesús Todopoderoso, siendo Jesús la plenitud de Dios en Él por medio del Espíritu Santo tuvo compasión. Yo no sé cuál es su necesidad, pero Jesús se compadece de ella. Tiene cáncer, el Señor se compadece, pero no solo siente tristeza sino que pagó el precio en la Cruz del Calvario y dice que por sus llagas fuimos curados, no solo de la enfermedad del pecado que es la peor sino del cáncer, de la lepra, de la ceguera, del vértigo, del reumatismo, de la artritis, de cualquier enfermedad que podamos tener.

Vea en Mateo 20:30-34 dice Dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al oír que pasaba Jesús, gritaron: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros! La multitud los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban con más fuerza: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros! Jesús se detuvo y los llamó – Jesús seguramente con una agenda muy apretada, más que cualquier personaje público de hoy en día, que de cualquier predicador, famoso internacional –. ¿Qué quieren que haga por ustedes? Señor, queremos recibir la vista. Jesús se compadeció de ellos y les tocó los ojos. Al instante recobraron la vista y lo siguieron. Pero más me impresiona lo que es escribe Mateo en 9:35-38  Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.  Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. 

Lo mismo ocurre en todas las ciudades vemos multitudes por todas partes y las vemos angustiadas y desamparadas, la gente está  atemorizada y Jesús tuvo compasión de ellas, pero lea lo que dice más adelante «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo». Muchos hemos visto lo que es una finca de café, es hermoso verlo florear, más hermoso ver el fruto madurar y ver aquel grano de café rojo como el vino, pero ¿qué pasa si cuando el café se pone maduro no hay quien lo coseche y de repente llueve? Se cae, se pierde el fruto. Hoy las multitudes están maduras para que vayamos obreros a cortar ese fruto y traerlo al beneficio del reino del Señor y darle a cada persona agobiada y desamparada una familia, un consuelo, un consejo, amor. Jesús les dice a sus discípulos: oren al Señor de la cosecha para que envíe obreros. ¿Qué va a pasar si usted y yo oramos y decimos: Señor, envía obreros para traer esas multitudes al reino de Dios? Qué va a hacer usted cuando haga esa oración y el Señor le pregunte como le dijo a Isaías ¿a quién enviaré? Isaías dijo heme aquí Señor, envíame a mí. Por lo general en las iglesias cuando se habla de ir a evangelizar, ir a visitar enfermos, de ir a visitar al preso la gente dice manden a don Tito, él tiene  el don de la evangelización. Y siempre enviamos a otro, en vez de decir como dijo Isaías: heme aquí Señor, envíame a mí. Debemos estar dispuestos de decir: heme aquí Señor, envíame a mí. Somos los obreros, debemos ir. Sí, somos poderosos o somos los gerentes de tal industria, somos los gerentes de la empresa tal, somos los funcionarios en el gobierno, somos poderosos. No basta con ser poderoso, es necesario tener compasión y sentir tristeza por el que sufre y hacer algo para aliviar su pena, hacer algo para evitar su dolor, para cambiar su situación. Ninguno de nosotros tenemos excusa para decir que lo haga el pastor, como ha sido tradicionalmente y por eso las iglesias no pasan de 70 miembros.

El alto porcentaje de iglesias en Estados Unidos no pasa de 70 miembros, porque tienen un concepto pastorcéntrico. El pastor abre las puertas de la iglesia, pone las Biblias en las bancas, predica, casa, entierra, visita. Todo lo hace el pastor, y los demás solo le pagamos para que lo haga, pero ese pobre pastor no puede hacer mucho más que por un solo grupito. ¿Por qué Dios nos ha permitido crecer mucho en la Fráter? porque el pastor de la Fráter ha delegado autoridad a muchos voluntarios que funcionan como brazos pastorales en las casas y tienen células en sus casas y allí oran por el enfermo, visitan al enfermo, aconsejan a la familia necesitada y ahí exhortan al necesitado, ahí ayudan al que está desempleado.

Pero si es de los que todavía no sabe si abrir su célula, usted puede ser una persona poderosa pero sin compasión. Abra su casa, de qué le sirve llenarse la cabeza de libros, de libros, de libros y conocer a cien predicadores extraordinarios y a doscientos comentaristas extraordinarios. De qué le sirve llenarse la cabeza de teología si no pone en práctica lo que sabe con el prójimo. Jesús dijo el mandamiento más grande es este: amarás al Señor, Dios, con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. Tenemos que extender nuestra vida para ayudar al necesitado. Abra su casa, reciba al necesitado. Muchos no necesitarán un centavo, pero si necesitarán un consejo y necesitarán la Palabra del Señor. El Señor quiere que vayamos y seamos gente de poder, pero gente también compasiva.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…