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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Todos en esta vida nos gusta ser personas que agradamos. Alguna vez hemos oído una frase que dice “es agradable ser importante, pero es más importante ser agradable”. A veces nos encontramos con personas muy bien vestidas, con mucho cuidado, con mucho “cashé”, muy chic,  muy lujosas  con muchas joyas pero caen mal. En cambio, hay otras que tal vez no andan tan a la moda, tan chic, tan in, tan cashé pero caen bien. Ser agradable es algo muy importante; existen departamentos de relaciones públicas en las organizaciones para tratar de hacerlas aceptadas, agradables, que la gente le guste. Por eso es tan importante que seamos personas agradables. En esta época, con eso de las redes sociales se estila mucho darle “like” a lo que publica, lo que escribe, la foto que publica y entonces le ponen “like” o “desliske”, ¿qué le gusta que le pongan? Me gusta o no me gusta. Tengo una buena pregunta ¿a cuántos les gusta que Dios les ponga “me gustas”? Que cuando lo mire el Señor ponga me gustas, me gusta como hablas, me gusta cómo te vistes, cómo te conduces. Ese “like” es importante.

¿Será posible que podamos llegar a ser agradables a Dios? Se puede llegar a ser una persona muy agradable a Dios y que diga cómo me gusta esa señora, es decir que aunque sea fea le gusta su conducta. Cómo me gusta ese señor. Un ejemplo, Job 1:1-8 dice,  En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. Si quiere agradar a Dios hay que ser un hombre recto, intachable, que le teme y vive apartado del mal, alabar a Dios. Este hombre se llamaba Job. Tenía siete hijos y tres hijas; era dueño de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas, y su servidumbre era muy numerosa. Entre todos los habitantes del oriente era el personaje de mayor renombre. Lo que quiere decir que usted puede ser un personaje de renombre, con una decena de hijos, de miles de millones de dólares en la bolsa. Puede ser una persona opulenta, pero recta, temerosa de Dios, apartada del mal.

Sus hijos acostumbraban turnarse para celebrar banquetes en sus respectivas casas, e invitaban a sus tres hermanas a comer y beber con ellos. Una vez terminado el ciclo de los banquetes, Job se aseguraba de que sus hijos se purificaran. Muy de mañana ofrecía un holocausto por cada uno de ellos, pues pensaba: «Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido en su corazón a Dios». Para Job esta era una costumbre cotidiana. Hoy estamos aquí porque es un Día del Señor, es un domingo, pero mañana lunes ¿qué haremos? Maltratando en el tránsito, pelando al gobierno, explotando a nuestros trabajadores, conduciéndonos de otro modo. Si queremos agradar a Dios tenemos que adquirir buenas costumbres cotidianamente. Así como hoy, usted está aquí con cara de ángel, así debería estar mañana. Mañana cuando lo vean sus clientes, sus pacientes, sus jefes deberían ver esa cara angelical que tiene ahora, sobre todo cuando canta, pero se transforma. Usted y el ángel Gabriel se parecen. Mañana tiene que haber esa costumbre cotidiana y así como alabamos al Señor hoy, lo hagamos siempre. Todos los días debemos ser rectos, siempre debemos vivir como Job: apartados del mal.

Llegó el día en que los ángeles debían hacer acto de presencia ante el Señor, y con ellos se presentó también Satanás. Y el Señor le preguntó: — ¿De dónde vienes? —Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro —le respondió Satanás. — ¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? —Volvió a preguntarle el Señor—. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. ¿Qué dirá el Señor cuando habla con Satanás de usted? De su lengua viperina, que chupa noche y día, adúltero hasta morir, ladrón. ¿Qué dirá Dios de nosotros cuando habla con otros? Recto, temeroso, me honra, apartado del mal. ¿Queremos que Dios hable así de nosotros? Pues háganoslo. Tenemos que conducirnos de tal manera que cuando Dios hable de nosotros diga este hombre sí. Estaba en una reunión de abogados y entre ellos se contaban chistes. Uno de ellos me dijo, Pastor, aquí todos los abogados parecemos plátanos. ¿Por qué? No hay ninguno recto. Pero todos sabemos que con la ayuda de Dios se puede, Él endereza nuestros caminos torcidos y nos ayuda a ser abogados rectos, médicos rectos, mecánicos rectos, cristianos rectos que las hagamos las cosas como deben hacerse.

¿Qué significa agradar? Significa gustar, deleitar, complacer; cuando se siente gusto, agrado por algo se siente contento. ¿Cómo hace una mamá para que sus hijos la agraden? Que sean bien portados, dicen ellas. El diez de Mayo llega con su pocillo y a decirle feliz Día Mamá. Y la mamá le dice gracias pero quiero que te portés bien, que no estés peleando con tus hermanos, que no te comás la refacción de tus compañeros en la escuela, que no estés copiando. Las mamás quieren hijos que se comporten bien y que la honren y que ella pueda oír en el colegio que es bien portado. La mamá se siente orgullosa, igual que el papá porque están hablando bien de su hijo. Todos queremos agradar.

Pablo, preocupado por todos sus hijos espirituales, les escribe la siguiente carta en 1 Colosenses 1:9-11 Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Es en todo, en el trabajo, en los estudios, en la familia, en su manera de ser . Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación.

La vida nos presenta situaciones difíciles. Hay personas que tienen un negocio muy bonito y de repente se complican las  cosas, los clientes no pagan, los proveedores cobran, piden más caro, los bancos aprietan porque no ha podido ponerse al día y se complica su situación laboral, financiera. A veces en la vida resulta que alguno de los hijos o de los padres, nueras, yernos resulta gravemente enfermo. Esta semana me contaban la historia de una joven que se iba a casar y una semana antes cayó grave, grave. Tenía un coágulo largo en la vena aorta y tuvieron que recluirla en el hospital una semana antes de casarse. Se inflamó el cerebro, porque cuando le quitaron el coagulo salió la sangre con tal fuerza que el cerebro se inflamó y tuvieron que quitarle la mitad del cráneo y guardarle ese hueso en el vientre para que estuviera vivo. Quedó con el cráneo a la vista inflamadísimo. Después se  quedó cóncavo y se miraba como si le hubieran quitado media cabeza.

Eso empezó una semana antes de casarse por la iglesia, ya se había casado por lo civil. ¡Qué complicado! Y, sin embargo, ahí está perseverando. Esta semana la oí cantar, ya le pusieron el hueso, ya empezó a caminar, a hablar porque perdió muchas facultades, pero las está recuperando. Está perseverando porque ha aprendido a reconocer la voluntad de Dios, la voluntad de Dios es soberana y es perfecta y cuando vienen los problemas Él nos ayuda para que salgamos adelante. Sí, hay problemas en la vida, a veces está caminando bien y le agarra el mal del helicóptero y empieza con vértigos y mareos, pero en medio del vértigo, del cáncer, del problema judicial, en medio de la dificultad tenemos que aprender a perseverar y para eso necesitamos el poder de Dios, solo el poder de Dios nos ayuda a perseverar cuando la situación está complicada.

Aquí entre nosotros hay muchos que hemos salido de grandes clavos, otros metidos en grandes clavos, pero usted está por entrar, porque aquí o se está metido o está saliendo o está por entrar, pero por eso Pablo ora para que la gente conozca la voluntad de Dios y pueda perseverar en medio de los problemas que se presentan en la vida. Pablo ora para que la iglesia y los fieles de la iglesia demos fruto. No hay nada más triste que tener un árbol estéril, cuando Jesús vio a una higuera que no dio fruto la maldijo y se secó, porque nadie en esta vida puede estar simplemente extrayendo la riqueza de la tierra sin devolver el fruto a los demás. El fruto no es para la higuera, es para los demás. Todo el fruto que pueda dar no es para mí, es para ustedes. Si soy una persona llena de amor es para que usted sea amado, si soy una persona llena de paciencia, es para esperarlo con paciencia. Si soy una persona tolerante es para aguantarle todas sus mañas.

El fruto que el Señor nos da es para otros. Una vid llena de uvas nosotros nos las comemos. La última vez que estuve frente a un viñedo fue en California y preguntamos si podíamos comer las uvas y nos dijeron que comiéramos todo lo que quisiéramos. Cuando un naranjo produce naranjas es para otros y por eso es importante que se tenga el fruto del Espíritu a la vista, porque cuando se es una persona que da fruto será una persona agradable, la gente dirá que es  muy agradable, qué agradable es la señora, tan paciente, tan amable, tan atento, tan sencillo, humilde, buena gente, porque está dando fruto y cuando se da fruto la gente lo aprecia, porque les cae bien.

Filipense 1:9-11 nos dice algo de lo que implica agradar a Dios: Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables eso quiere decir sin tacha, que no nos encuentren defecto para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. Pablo también le escribe a los Tesalonicenses en 1Tesalonicenses, que dice cuál es la vida que agrada a Dios. 4:1-8 Por lo demás, hermanos, les pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendieron de nosotros. De hecho, ya lo están practicando. Ustedes saben cuáles son las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús.  La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios; y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido. Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad; por tanto, el que rechaza estas instrucciones no rechaza a un hombre, sino a Dios, quien les da a ustedes su Espíritu Santo.

Vemos las noticias que dicen que una niña de 10 años fue abusada por su hermano, su tío, su abuelo, su maestro. Los cristianos tenemos que hacer freno al cuerpo, no podemos caer en esas circunstancias. La mayoría de los niños abusados son por sus parientes. Recuerdo a un joven que vino por ayuda y empezamos a ministrarle, lamentablemente, terminó lanzándose desde un puente. El problema era que su abuelo lo abusaba sexualmente y su papá…también. Usted como papá, hermano, abuelo o primo, hijo si quiere agradar a Dios tiene que apartarse y no hacer daño a su hermano, a su primo, a su hijo. Tiene que ser una persona que agrada a Dios con su conducta.

Por televisión pasaron un video que, dicen, circula por las redes sociales en donde aparece un hombre grande de edad que llega a una cervecería o restaurante a pegarle al que dice es amante de su mujer. Y resulta que el amante de su mujer es otra mujer. Porque le damos rienda suelta a nuestros deseos. Tenemos que aprender a controlarlos. A lo mejor es usted de aquellos que Dios sacó del alcoholismo, pero de vez en cuando con tanto anuncio, tanta publicidad y con tanta fiesta que hacen “los hermanos” donde ofrecen trago, le dan ganas y los que tiene que hacer es aguantárselas. Pida una horchata, una limonada, una naranjada, una rosa de Jamaica o agua pura. Por qué tiene que aceptar aquello que a usted le va a hacer mal en su mente, en su corazón, en su  cuerpo.

Tenemos que practicar la pureza para agradar a Dios. Y esto implica ser puros, ser santos, pero además ser hombres y mujeres de fe. Es un contrasentido llamarnos hijos de Dios y no tener fe. Hebreos 11:1 Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.  Hablaba con una señora que cuando la conocí hace varios años, llegó con su esposo a decirme que tenían muchos años de casados y no habían podido tener hijos y querían tenerlos. Oremos, creímos que Dios es poderoso para darle un hijo. Acto seguido quedó embarazada, nació su hijo, ahora está en séptimo grado en el Liceo Fráter. Gracias a Dios les dio el hijo porque creímos. Hace unos cuatro o cinco años me dijo que ahora sin orar estaba nuevamente embarazada. He visto mucha gente que no puede tener hijos, pero viene al Señor y cree que puede dárselos y les da. Porque para Dios todo es posible, necesitamos fe.

En versículo 5 dice que  Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. Qué bueno es dar testimonio de que hemos agradado a Dios, porque cuando lo agradamos nos recompensa. Como la gente que dice: qué bien me cae usted, aquí le traigo un traje, aquí le doy este regalo. Cuando usted es agradado, decimos agrado quiere agrado, la Biblia dice Yo honro a los que me honran. Dios lo honra porque usted lo honró. En vida hermanos, en vida, Dios lo va a honrar no solo en el cielo, cuando se muera, tranquilo, le va ir muy bien. Así que no se aflija muérase cuando quiera, pero aquí en la Tierra Dios lo va a honrar si usted lo honra, y usted va a ser honrado porque Dios le va a dar una familia, salud, en la familia, ayudándole cuando hay dificultades en la familia, Dios le va a dar todo lo que necesita y hasta lo que no necesita.

Ahora veamos el versículo 6.  En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Si quiere agradar a Dios tiene que tener fe, créale; aunque esté sin trabajo, créale, le va a dar trabajo. Si se quedó para forrar biblias, créale porque le va a proveer una pareja adecuada. Si terminó una relación, confíe en Dios, Él sabe lo que va hacer con usted, quizá le va a dar algo mejor, pero créale. Cuando nos lanzamos a este proyecto tan grande como la Mega Fráter millones de millones de quetzales, esto era necesario , creímos en el Señor en que supliera lo que nos faltaba, porque el Señor suplirá lo que nos falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Un hermano me preguntó un día si no se me quitaba el sueño pensando en todo lo que tenía que hacer, todo lo que hay que pagar. Le dije que dormía tranquilo, si la obra es del Señor y además toda la plata ya nos la dio. ¿De veras? Me dijo. Sí, le dije, ahí está en su chequera, en la chequera de todos los hermanos está la plata que hace falta, por eso hermanos hay que diezmar, ofrendar, hacer promesas de fe y el Señor siempre ha sido fiel y siempre será fiel. Sin fe es imposible agradar a Dios y por eso necesitamos no solo esa fe para agradarlo, también necesitamos la generosidad, tenemos que ser generosos para agradar a Dios, Dios es generoso. Si a usted lo hubieran nombrado para el comité encargado para ver cuántas estrellas había que poner en el cielo, usted hubiera sugerido el sol y la luna, solo con eso, para qué desperdiciar tantas estrellas. Pero el Señor nos tiró millones y millones de estrellas. Si a usted lo hubieran nombrado en el comité para establecer cuántos espermatozoides debería eyacular un hombre cada vez que se acuesta con su esposa, hubiera dicho dos o tres. ¿Cuántos puso el Señor cada vez que usted eyacula? Millones, porque Dios es generoso. En cambio usted es “agarrado”, usted también tiene que ser generoso, porque de esta manera agradamos a Dios.

Hebreos 13:15-16 Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. 16 No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios. El sacrificio que agrada a Dios es cuando se comparte con otro. Y no comparte el que tiene mucho solamente, el que tiene poco resulta ser muy generoso. Recuerdo a mi madre que descansa ya en la presencia del Señor, en la época de más apretura en la familia, si aparecía alguien de visita en la casa le ofrecía comida. Y un día hasta vi que salía con un plato de comida a dárselo a un limosnero con cara de charamilero en la puerta. Yo no me aguanté y le pregunté ¿por qué le está dando comida a ese señor de mal aspecto? Ah, m’hijo, es el pastor que me casó. Mire cómo puede pasar de pastor a charamilero.

Vale la pena compartir lo que tenemos con el que no tiene. Todos tenemos mucho que dar, solo vaya a ver su closet. Hay ropa que ya no le cabe y que tampoco ya no le queda y piensa que le va a quedar dentro de cinco años, entre cinco años va a estar peor. Al paso que va mejor saque esa ropa y abra paca, regálesela a alguien que la necesita y si no sabe a quién regalársela, tráigala  aquí a las Jornadas Médicas, las llevamos a los pueblos más recónditos de Guatemala, donde hay necesidad y ahí la repartimos todo lo que podemos.

Seamos generosos. Tiene un conocido que está verdaderamente en la necesidad vaya al súper, haga su compra y haga una compra aparte para llevársela a ese pariente, a ese amigo, a ese vecino que está en necesidad. No se imagina cómo va a quedar agradecido.

Ayer estaba sentado en un sillón VIP de esos que hay en los aeropuertos y en eso vi que una señora andaba limpiando el salón con una aspiradora. Y me acordé de algunas señoras que trabajaron duro para sostener a sus hijos. Me metí la mano en la bolsa, saqué unos pesos que tenía y se los di. No terminaba de bendecir el nombre del Señor y agradecerme. Puede ser que para nosotros no sea tanto, pero para alguna persona eso es mucho, porque a veces están esperando que la generosidad de Dios se manifieste. Una viejita estaba orando y decía: Señor, necesito abarrotes y no tengo plata. Dos pícaros que la oyeron fueron a comprarlos y se los dejaron. La viejita los vio y dijo: Gracias Señor por proveerme. Y luego dijeron, no fue Dios fuimos nosotros. Dios usa al diablo para hacer mis mandados, dijo.

Si queremos agradar a Dios debemos ser generosos y compartir nuestro tiempo, nuestro amor, nuestro dinero. Aquí hay mucha gente que es voluntaria y que dedica su tiempo para servir a Dios. Trabajan como servidores en la Zona de Campeones con los niños, en la célula como anfitriones, como líderes; trabajan atrás de las cámaras, trabajan en distintas maneras. Toda esa gente que es voluntaria es generosa, da su tiempo, da su vida, su dinero para la obra del Señor, porque son generosos. Y esos son los sacrificios que agradan a Dios. A veces estamos enfermos y nos cuesta, pero hay gente que aun así están sirviendo, sacrificándose. Agradar a Dios significa tener fe, tener generosidad, tener pureza, obediencia. Juan 8:29 dice El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada. Eso dijo Jesús. Usted y su  esposa no van a tener conflictos, siempre que haga lo que le agrada. Si a su esposa le agrada que llegue a cenar, pues llegue a cenar. Y si no puede por alguna razón una llamadita: mi cielo, no puedo llegar, porque hay un tráiler encima de mi carro. Haga lo que le agrada.

Es admirable  como los novios cuando se enamoran hacen cosas que los papás no lograban que hicieran y ahora sí lo hacen. El amor todo lo puede. Es increíble lo que ocurre. La novia  agrada al novio, el novio agrada a la novia, el esposo agrada a la esposa, la esposa agrada al esposo, los hijos agradan a los papás, los papás agradan a los hijos. Alguien me dice un día que “por fin me convencí que debo dejar de fumar. ¿Por qué? Porque a mi nena la quise basar y me dijo que no, no me beses que te  apesta la boca”. Y este hombre dijo, “me estoy privando del cariño de mi nena por estar fumando y me apesta la boca”. Es importante agradar.

Dios quiere que seamos gente que le agradamos. Lucas 3:22 dice Y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma de paloma. Entonces se oyó una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo”, ¿Cuántos quisieran oír eso de Dios? Te estás portando bien, andas correctamente, eres intachable, te  felicito porque ya no asaltas a ancianitas, qué bueno que ya no estás secuestrando, te  felicito por que ya no eres corrupto. Me estás cayendo bien. Dios dijo de Jesús este es mi hijo amado, estoy muy complacido. Cuando se está muy complacido por algo que hace su hijo, su esposa, su amigo hasta una buena sonrisa se le nota, está relajado, agradable, contento y así es como podemos tener a Dios.

Proverbios 16:7 Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre, hasta con sus enemigos lo reconcilia. Imagínese, no levanta la mano pero tiene enemigos, tiene que estar en paz con ellos, porque si uno está reconciliado con su enemigo anda tranquilo. Pues dice que cuando Dios aprueba la conducta de una persona hasta con sus enemigos lo reconcilia, hasta a sus enemigos les va a caer bien. Cuando está bien con Dios, cuando agrada a Dios con su conducta, Dios se encargará de ponerlo en paz.

En Mateo 6 está la conocida oración que Jesús enseñó como modelo a sus discípulos cuando le dijeron; enséñanos a orar y dice en Mateo 6:9-10 »Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.  Cuando usted diga Tierra no piense solo en el planeta sino en su cuerpo, porque su cuerpo fue formado del polvo y cuando se muera se volverá polvo, es tierra, no se crea la gran cosa porque es tierra. Y Por eso decimos “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Señor, que se haga Tu voluntad en mi vida, Jesucristo cuando estaba en el Getsemaní y sabía que le tocaba ir a la cruz y que lo iban a desnudar y que lo iban a coronar de espinas, lo iban a traspasar con una espada, clavarlo en la cruz, a avergonzar, a vejar y traicionar dijo “Señor, si es posible que pase esta copa; que pase, pero que sea conforme a tu voluntad y no a la mía”. Si se hace la voluntad del Señor en la Tierra, en nuestro cuerpo, en nuestra vida seremos agradables a Dios. Debemos ser agradables a Dios, que nuestra conducta, nuestro estilo de vida agrade a Dios.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…