Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Esta es la última parte de la serie de tres temas que hemos titulado ¿Por qué debemos ver hacia el cielo?

Parte 1 da clic aquí http://bit.ly/2j5tgHS

Parte 2 da clic aquí http://bit.ly/2jPwJHB

Dijimos que hablar del cielo es hablar de Dios, es hablar del Creador, leímos el Salmo 8:1 que dice Oh Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! También leímos el Salmo 19:1que dice Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Otro  Salmo que leímos es el 73:25-16 ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.  Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna.

Tres cosas mencionamos la semana pasada que debemos ver hacia el cielo porque Él nos amó primero, eso nos garantiza que su amor siempre estará disponible para nosotros. En segundo lugar, debemos ver hacia el cielo, porque sus caminos son vida y paz. Aquel que guarda los mandamientos de Dios duerme tranquilo. Dijimos que huye el impío sin que nadie lo persiga, pero el justo vive confiado como un león. Por último dijimos que debemos ver hacia el cielo, porque Él es nuestro gozo y nuestra esperanza eterna. La muerte no es el fin, es un punto y seguido, después de la muerte viene la vida eterna y lo que la Escritura llama la segunda muerte. No sé usted, Cuando pienso en mi infancia, pienso en mi primer día de clases, el colegio quedaba a una cuadra de nuestra casa. Todo el mundo habla de la emoción de ir al colegio, yo sentía tristeza.

Ese primer día de clases, recuerdo, que nos fuimos a pie, porque el colegio quedaba a una cuadra. Llevaba una lonchera de metal, mi mamá me dice bueno hijo, que Dios te bendiga y me da un beso. Me agarré de mi mamá y empecé a llorar, una señorita me agarró, vino otra y no me daba por vencido. De pronto llegó un chofer y contra él no pude, me tomó, me cargó  y yo lo patee con todo y no me soltó. Cuando uno se queda solo, qué horrible es. Primer retiro, la Fráter no hacía retiros y se les ocurre a mis papás mandarnos a Jorge, mi hermano, a tres amigos y a mí al primer retiro, de la iglesia Presbiteriana Central. Yo cinco años tenía. No quiero ir. Vas a ir. Empieza uno a sentir aquel miedo. Llegó el día, nos subieron a unos buses, yo lloraba y lloré todo el camino. Y los otros cuatro, que iban conmigo, estaban felices.

La gente decía que se me iba a quitar, pero a mí no se me quitaba. Ese no era un retiro, era un martirio, entramos lunes y salimos viernes. El miércoles lo atormentaban a uno, porque invitaban a sus papás a ver una obra de teatro en la noche. Llegó mi mamá y le dije que me iba con ella de regreso. Lloraba tanto que me hermano Jorge se preocupó y me llevó con el director para que me enviaran de regreso. Lo que hicieron fue ponernos en cuartos separados, tomaron mi ropa y la usaron para vestir a un muñeco de paja.  Eso sí, en ese retiro en una noche mientras cantábamos “Dios está aquí”, comprendí qué era el Evangelio de Jesús, donde nos decían que todos éramos pecadores y Dios es santo y no hay pecado en Él y que debíamos arrepentirnos de nuestros pecados. Esa noche, yo entregué mi vida al Señor.

Aparte de la llorada, lo único bueno fue eso. Era tan pequeño que me cargaban todo el tiempo, a ratos llorando y a ratos feliz. Tenía once años cuando me fui a estudiar a Estados Unidos. En cuanto llegué, me recibió la familia Villavicencio, se fueron de viaje y nos dejaron solos a tres niños pequeños con una abuelita, Lloré y lloré, nada de teléfono, porque no tenía mis papás, ni estaba la tecnología de ahora. A los 17 años fui nuevamente a los Estados Unidos a estudiar al Instituto Bíblico, yo estaba muy allegado a mis papás, iba con ellos a donde fueran, a veces mi papá me decía que orara por los enfermos y lo hacía. Mi mamá me dice antes de entrar al aeropuerto: Hijo, ¿estás seguro? Estaba seguro que quería prepararme. Había separación.

¿Qué habrán sentido los discípulos, aquellos que Jesús llamó cuando eran pescadores y dejando las redes, a sus padres y herencia le siguieron? ¿Aquel recaudador de impuestos cuando Jesús le dijo sígueme y dejándolo todo le siguió? Aquellos que después de esa pesca milagrosa, porque habían conseguido tantos peces que la barca se hundía y llegaron otros a ayudarles. Llegan a la orilla y en vez de celebrar la pesca y la venta lo dejaron todo por seguirle. ¿Qué habrán sentido ellos que habían encontrado en Jesús, en el Maestro, en el Hijo de Dios esperanza? cuando les dice: yo me voy.

¿Por qué debemos ver hacia el cielo? Porque cuando Jesús se fue al cielo no los dejó solos, les envió al Consolador. ¿Cuánto anhelaba, cuando estaba en Estados Unidos, recibir la visita de alguien querido? Una amiga, doña Roqui y su hija, me llamó, me derretí. Empecé a llorar como muchachita. Cuando nos despedimos me dijo que me llamaría otra vez en la noche. Y ya nunca me llamó. No es que haya sido una mala consoladora, ella era un amor, pero don Roberto, su esposo, dijo que ya no me llamara, porque solo me ponía a llorar.

Jesús les dice: No lo voy a dejar solos, les voy a enviar al Consolador. Por eso vemos hacia el cielo, porque Jesús no vino solo a decir aquí estoy, yo soy el camino, la verdad y la vida, háganle ganas, nos vemos dentro de algunos siglos, regresaré por ustedes. No les dijo así. Lea lo que dice Juan 16:5-16, Jesús está hablando y dice: »Ahora vuelvo al que me envió, pero ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?” Al contrario, como les he dicho estas cosas, se han entristecido mucho. Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes. Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; en cuanto al pecado, porque no creen en mí; en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; 11 y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado. »Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar. Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes. Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes. »Dentro de poco ya no me verán; pero un poco después volverán a verme».

¿Qué pasa al final del libro de Juan cuando Jesús se separa de sus discípulos? Dice que sopló el Espíritu sobre ellos. En el momento de la crisis más grande de su vida el Espíritu de Dios está con usted, dice la Escritura que el Espíritu Santo a aquellos que nos hemos arrepentido de nuestros pecados nos ha sellado, nos ha puesto su marca, somos de Él. Somos propiedad de Dios, no nos ha dejado solos. Y esto es algo que debemos de entender: Él es el Consolador. Nos llena de poder, no para experimentar cosas más allá de la transformación por dentro, nos llena de poder para que seamos testigos. Por eso ha visto un montón de personas que son testigos del Evangelio como si nada, donde estén hablan. Tenía un amigo que se le pasaba la mano. Íbamos a comer y hacía llorar a las meseras. Les presentaba el Evangelio de Jesús, las evangelizaba. El Consolador nos da poder para ser testigos; es aquel que nos consuela.

¿Por qué debemos ver hacia el cielo? Porque cuando Jesús se fue no dejó solos a sus discípulos, envió al Consolador. En el Antiguo Testamento el Espíritu de Dios habitaba solo sobre los sacerdotes, los profetas y los reyes. Hoy habita en usted y por eso no necesita un mediador, tiene a Jesucristo el único mediador entre Dios y los hombres. No necesita que alguien más ore por usted, porque puede entrar a la misma presencia de Dios.

Aprender a montar bicicleta es de las cosas más difíciles. Todo el mundo infantil espera el día que le quiten esas llantitas, pero después vienen los somatones. En una época de mi vida quería ser ciclista, era feliz viendo el Tours de France. Un día fuimos  a visitar a mi tía Ester, la idea era ir y venir en bicicleta. Cuando salimos le dije a mi papá que me diera una ventaja de cinco minutos, quería llegar primero. Y empecé la travesía, feliz haciendo cambios y disfrutando. Pero en el camino había tres túmulos y un foco caía en el último y pensé solo falta que se apague esa luz. Pensado y hecho. Me fui a dar un gran somatón, salí volando, se me trabó el pedal, no podía destrabar la cadena, solo saqué la bicicleta a la carretera para que por lo menos me vieran y al rato venían mis papás. ¿Qué te pasó? ¡Desperfectos! Raspado, golpeado y sangrando. Cuando no hay luz, un camino simple se convierte en un camino mortal. La luz es vida. Debemos ver hacia el cielo porque nuestro mundo lo necesita, porque nuestro mundo está en tinieblas. Cuando no hay luz esas gradas son mortales, cuando hay luz son útiles y lo que Jesús vino a enseñar es que este mundo, nosotros, no importa si somos profesionales o si hemos acumulado, estamos en la oscuridad, en la oscuridad del camino que creemos que es el perfecto, pero estamos perdidos y necesitamos Su luz y esa luz es la que nos impide que caigamos en los barrancos del pecado.

Por eso, dice en Mateo  4:12-17 Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea. Partió de Nazaret y se fue a vivir a Capernaúm, que está junto al lago en la región de Zabulón y de Neftalí, para cumplir lo dicho por el profeta Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles ― Jesús no inició su ministerio en Jerusalén, lo comenzó en Capernaúm donde no estaban los judíos en su gran mayoría ; el pueblo que habitaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido». Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca». Debemos de ver hacia el cielo porque es lo que nuestro mundo necesita, el mundo necesita luz.

Un joven dice que en este mundo puede hacer lo que quiera, que en este mundo no le van a decir lo que debe hacer. Yo le digo que vaya a Miraflores, al cine o donde quiera y que haga lo que quiera hacer y que luego cuente a qué cárcel va a ir a parar. Cuando estamos en la oscuridad no pensamos bien y nuestros pensamientos, nuestras conclusiones cuándos las aplicamos a todos los escenarios no funcionan. Que nadie me diga qué tengo que hacer, yo puedo hacer lo que quiera y si alguien nos quita el parqueo que teníamos ya para ingresar nos ponemos bravos, porque entendemos que en justicia nadie puede hacer los que quiere y Dios dejó en la Palabra que debemos obedecer. Él es luz y por eso debemos ver hacia el cielo, porque este mundo está en tinieblas y solo Jesús nos muestra el camino.

Alguien dijo que todos los caminos llevan a Roma y en aquel entonces era cierto y ahora lo quieren aplicar a Dios y dicen todos los caminos llevan a Dios. Y nosotros no creemos en un dios, creemos en el Dios que se reveló en la Biblia. Creemos en el Dios que escogió a unos patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob que tuvo doce hijos de donde salieron las doce tribus de Israel. Que escogió a un pueblo minúsculo, un pequeño pueblo para revelar su carácter de justicia y santidad. Para que ellos no dijeran lo hicimos nosotros, somos los mejores, sino para que confesaran en el Todopoderoso. Nosotros creemos en el Dios de la Biblia que escogió a este pueblo Israel para mostrar su santidad. Creemos que Jesús, el Hijo de Dios, se vistió de carne y huesos para venir a terminar con un sistema de rituales donde se  sacrificaba a un animal, para que el animal muriera y usted pudiera seguir viviendo. Y fue el sacrificio perfecto que quita el pecado en la cruz.

¿Por qué vemos hacia el cielo? Porque la Biblia nos lo revela a Él. ¿Cuantas ediciones salen de un libro año con año? Recuerdo cuando estudiaba administración, undécima edición y seguían sacando más ediciones. La Biblia es el libro de siempre, porque su mensaje se origina en Dios y sigue hablando de la necesidad más grande del hombre, esa lucha en usted, entre la oscuridad y la luz. Esa lucha entre querer honrar a Dios y seguir sus caminos. Por eso Juan 14:1-6, cuando Jesús le anuncia a sus discípulos que se va les dice: »No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y, si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy». Dijo entonces Tomás: ―Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? ―Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto.

Vemos hacia el cielo, porque Su Palabra nos revela cómo conocer quién es Dios. Aparte de Jesús es imposible conocer a Dios. El término Dios nos une a todos pero hablamos de distintos dioses. Cuando hablamos de Jesús, que es el Hijo de Dios, la segunda personas de la Trinidad, allí se da el conflicto. Gracias a Dios no estamos en la oscuridad, no estamos viendo cómo encontrarle, Él  vino a buscarnos, se vistió de carne y huesos para mostrarnos el camino y por eso en la Fráter, los domingos a las 9:30 nos reunimos porque la Biblia nos dice que Él es el camino, la verdad y la vida y nadie llega al Padre sino por Él.

El Instituto Americano de Filmografía tiene el ranking de las frases más memorables de las películas. Una de ellas ocupa el puesto 37, en la película Terminator dijo Schwarzenegger I’ll be back (volveré en español). Eso es precisamente lo que Jesús les dijo a sus discípulos cuando iba a morir.

Algunos van a morir y van a resucitar en el futuro, otros jamás van a morir sino van a ser transformados, dice Pablo. Este cuerpo natural vendido al pecado que nos tienta hacia el mal, auto tienta, será transformado por uno glorificado. Un día Jesús regresará por Su iglesia, esto es algo que la sostiene. Este mundo no es todo, es un mundo lleno de injusticias, es un mundo donde las mayorías quieren establecer su voluntad y si la mayoría dice esto es bueno, es bueno; y si la mayoría dice esto es malo, es malo. Al final de cuentas esto va a depender de quienes estén legislando. Y si prohíben ayudar al prójimo, entonces será malo, penalizado con cárcel. Pero en este reino del que Jesús habló, el reino de los cielos es un reino de justicia, de paz, en donde somos transformados, nuestra mente es renovada, donde nuestro cuerpo no es el mismo porque alguien se pudo haber casado con siete personas como los saduceos le presentaron a Jesús esta historia, ellos no creían en la resurrección. Le dicen se casó con el primero y se murió y el segundo se casó con ella y se murió y  así sucesivamente hasta el séptimo hermano y ¿de quién va a ser en el cielo? Les dice: de ninguno, ¿no han oído lo que la Escritura dice…?  El Señor nos cambia el cassette en el cielo. Estamos juntos, nos vemos pero no tenemos esta carne. Vemos hacia el cielo porque regresará. Mire lo que dice Hechos1:9-11 Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: ―Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.

Esta semana fui a Quetzaltenango a inaugurar un hogar, se llama el Hogar Prometido. Hablando con uno de los pastores que se encontraba allí me contó sobre ese momento en donde la Escritura dice que uno será llevado y el otro será dejado. Llegó un domingo a la iglesia juntos a una mujer, mayor que él, y en el portón estaban los dos viéndose las caras y decían el Señor vino por su Iglesia y nos quedamos. Oremos hermana. No, a lo mejor nos lleva. Angustiados, hasta que vieron el reloj, habían llegado una hora antes. El Señor volverá y aquí debajo de la alfombra a lo mejor se ha podido ocultar el pecado, pero en el cielo cada uno de nosotros será juzgado por toda obra que hayamos realizado, aun la que está en lo secreto.

Miremos los que está en Apocalipsis 22:12-17 ¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin. »Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para poder entrar por las puertas de la ciudad.  Pero afuera se quedarán los perros, los que practican las artes mágicas, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira.  »Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas que conciernen a las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, la brillante estrella de la mañana». El Espíritu y la novia dicen: « ¡Ven!»; y el que escuche diga: « ¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.

Por eso nosotros predicamos el Evangelio de Jesús, porque volverá, primero vino como cordero para ser redentor, luego vendrá como león para juzgar y yo lo quiero como cordero, eso es lo bueno. Usted puede ser el peor ante sus ojos y haber cometidos las peores acciones ante sus ojos, pero cuando se arrepiente de sus pecados, los confiesa y se aparta, dice la Escritura que alcanza misericordia.

¿Cuándo será esto? Nadie lo sabe. Leamos lo que dice Mateo 24:36 »Pero, en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. Por eso debemos estar atentos y alertas porque Jesús volverá por su iglesia. ¿Qué puede darle uno a que tiene todo? Pasó Navidad. Vi un experimento social en internet, Inglaterra. Sentaban a las personas y les preguntaban ¿cuáles son las personas más cercanas a su corazón? y tenían que mencionar dos nombres. Luego la siguiente pregunta ¿qué les va a dar para Navidad? Y todos empezaron a explicar lo que iban a dar.  Luego venía la tercera y última pregunta. Si tuviera todo el dinero del mundo y supiera que su ser querido va a morir y esta es su última Navidad ¿qué le daría? La conclusión de la mayoría fue: yo le daría tiempo.

Y es que lo más preciado en esta cuenta regresiva del día de nuestra muerte es el tiempo y cómo lo invirtamos en esta Tierra. También habla de nuestra prioridad que es Dios. Por eso las dos semanas anteriores los desafiamos amar a Dios con todo el corazón y recordará que el primer mandamiento y más importante dice: escucha Israel el Señor nuestro Dios uno es. Ama al Señor tu Dios con todo, un único Dios revelado en la Biblia al cual amamos.  Y le lanzamos unos desafíos: asista a una célula. Estuvimos el sábado en la Fráter Roosevelt con Jorge Erdmenger, encargado de células, saludando a la gente en la cafetería La Conexión y mientras platicábamos ubicamos a seis personas en células.

Tenemos Desayunos de Desarrollo Integral que son grupos de hombres que se reúnen a lo ancho y largo de la ciudad por las mañanas; una hora dura el desayuno. Hablamos con uno que estaba en el mostrador, ya le habían servido su cafecito y les preguntamos si iba a una célula. Y nos dijo que ha querido ir, pero no ha pasado a pedir la información, y tiene dos años de venir a la iglesia. Llegó la esposa y dice: gracias, este es el empujoncito que él necesitaba, Ya lo ubicamos en una célula de matrimonios, va ir al Desayuno de Desarrollo Integral en la zona 10, por donde trabaja.

Si usted viene los domingos a la Fráter, se sienta y se va, usted básicamente no tiene amigos. Todos los que asisten a una célula tienen una familia espiritual. En una casa, en una sala se reúnen seis, diez o quince personas a buscar de Dios. Ubíquese en una de ellas, Pase a un Centro de Información y ubíquese, va a tener una familia espiritual. Hablamos de leer la Escritura ¿la está leyendo? Por los menos un capitulo al día de lunes a viernes, descansa domingo y en un año termina de leer el Nuevo Testamento, con toda la familia. En la mesa, en las noches lea la Escritura. ¿Es fiel diezmador? Hablamos de ser generosos en la obra de Dios y como mínimo darle mes a mes para los fondos de la congregación el diez por ciento de nuestros ingresos. La gente habla, pero nuestra iglesia es una iglesia justa, íntegra, tenemos una junta directiva de voluntarios que mes a mes nos reunimos a ver resultados, balances generales de todas las áreas. Si no hay unanimidad, no se aprueba nada. Diezme

¿Compartió su fe esta semana o tan solo vivió su vida? Cada vez el mundo es más egoísta. Si no se ha inscrito en la Facultad de Liderazgo y la Fe hágalo. Ver hacia el cielo no debe ser para Navidad o para una súper luna. Ver hacia el cielo debe ser algo de cada día, de cada momento, teniendo presente que el Perfecto nos ve, aquel que dejó al Consolador, que nos cuida, que nos protege, que nos consuela. Aquel que nos dejó la revelación de Su Palabra para que entendamos quién es Él. Aquel que vino y que tomó la forma de hombre para morir en nuestro lugar. En una oración dígale a Dios ¿quién es Él? Porque nuestros ojos siempre ven hacia la tierra, pero debemos a propósito constantemente ver hacia el cielo desde donde viene nuestro socorro.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…