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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Comenzar y terminar el 2017 mirando hacia el cielo es nuestro sueño. La semana pasada hablamos de eso, que usted y yo somos llamados a comenzar y terminarlo viendo hacia el cielo, casi nunca vemos al cielo, solo en el atardecer básicamente en la súper luna que pasó en noviembre. Pero ver al cielo es hablar de Dios cuando vemos la Creación y lo impactante que es, y por eso vimos cuatro razones por las que debemos ver hacia el cielo todos los días. La primera, porque Él es el Creador, Él nos formó. No somos producto de la nada, jamás se ha visto que el desorden produzca orden, que la excelencia surja espontáneamente. Todo lo excelente es planificado. Dios es nuestro Creador.

Segunda razón, no solo es nuestro Creador sino que de Él somos. Dios no solo nos creó, nos formó para tener una relación personal e íntima con Él. Somos de Él, por eso da risa ver a los niños de nursery, pre kínder, kínder en una clausura. Están todos al frente, hacen “micadas”, no les sale bien la canción, pero los papás están emocionados grabando el video,  porque como son de nosotros nos deleitamos en saber que son nuestros, y nos gozamos en ellos. Qué triste es cuando un niño renuncia a la paternidad, y así existe mucha gente en este mundo que ha renunciado a la paternidad de Dios.

Debemos ver hacia el cielo porque Él es el juez justo. Aquí en la Tierra puede sobornar a alguien, a Dios no se le puede sobornar, porque es santo y no hay pecado en Él y por lo tanto no tolera el pecado y dará a cada quien, de acuerdo a lo que dice la Escritura, su merecido. El sabio Salomón que escribió el libro de Eclesiastés terminó diciendo al fin del discurso: Teme, pues, a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto a juicio. Dios es amor, pero a la vez es justo.

Cuarta razón, es porque sus misericordias son nuevas cada mañana. Es cierto, Dios es justo pero a la vez es amor y como es amor encontró el camino para reconciliarnos con Él. El camino era que la divinidad de Jesús, por cuya palabra los cielos y la Tierra fueron formados y creados, tomara la forma de hombre, se vistiera de carne y huesos y habitara en medio de nosotros y fuera tentado en todo, pero sin pecado, porque todo ser humano es incapaz de guardar la ley de Dios. ¿Quién no ha robado? Aquí está lleno de rateros, aunque sea un sacapuntas en el colegio. ¿Quién no ha mentido? ¿Quién no ha codiciado? ¿Quién no ha dado falso testimonio? Ante Dios estamos descalificados y su justicia nos condena, pero dejó el camino abierto en Jesús para que pudiéramos encontrar perdón, restauración, vida eterna, paz.

Vamos a ver una razón más por las que debemos ver hacia el cielo. Venir a la iglesia y sentarse hoy acá, no es suficiente, pero dice mucho de su corazón. Dice que usted quiere amar a Dios con todo y a su prójimo como a usted mismo. Y hoy queremos ir a la Escritura y ver qué es lo que Dios nos dice, por lo que debemos ver hacia el cielo. En el Salmo 8:1 dice el salmistas Oh Señor, soberano nuestro,  ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! Salmo 19:1 dijo Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Salmo 73:25- 26 ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra. Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna. He visto a personas tener todos los recursos que la mayoría de seres humanos podemos soñar con tener y he visto millonarios llorar en propiedades inmensas, con todos los sueños que el ser humano tiene: casas en todos lados, recursos suficientes y los he visto llorar de tristeza y soledad, porque la prosperidad y el dinero no lo es todo. A veces se tiene todo: los títulos, el dinero, la seguridad, pero no se tiene nada, porque no estamos conectados a la fuente inagotable de amor y propósito eterno que es Dios.

Y cuando no estamos conectados a esa fuente, estamos secos. Dios no nos hizo para recibir adoración, es cierto que en las iglesias hay plataformas, púlpitos en donde nos paramos y predicamos el Evangelio, pero ni nosotros podemos llegar a recibir adoración, porque Dios no nos hizo para recibirla, nos creó y formó para dar adoración. Por eso aquel que la recibe por parte de la gente se drena, porque no fue hecho para recibir, él sabe que no es lo que la gente cree que es. Tiene que guardar la imagen aquel que no conoce de Dios, de lo que no es. En el secreto y en la soledad de la noche su corazón está vacío. Que da alegría, por supuesto, pero es temporal.

¿Por qué debemos ver hacia el cielo? Porque Él nos amó primero, grábeselo bien. ¿Sabe qué significa que Dios nos haya amado primero? ¿Se ha puesto a pensar cuántos habitantes hay en la Tierra? ¿Quiénes somos? ¿Qué le podemos dar a Dios? y Sin embargo, Él nos amó primero. Vamos 1 Juan 4:19, este es un pasaje que se sabe de memoria y dice Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. ¿Sabe qué significa que el Creador nos haya amado primero? Que el Creador nos buscó primero. Cuando alguien está enamorado tiene la capacidad de aparecerle al otro en cualquier lugar. La revelación de la Biblia nos muestra la historia de la Creación y la selección de ese pueblo específico llamado por Dios Israel, un pueblo insignificante que el Señor escoge para que sepan que Él es su todo, los ama con amor eterno, pero resulta que se alejan de Él y entonces son llevados al cautiverio. Babilonia los lleva cautivos, el reino se divide en dos y anhelan la restauración. El Señor siempre los buscó. Se le apareció en persona a profetas, a los patriarcas, envió profetas para recordarle al pueblo que debía regresar de su pecado y por  último nos buscó a través de la máxima revelación de Dios, aquel que dijo Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie llega al padre sino por mí, que es Jesús.

Saber que nos amó primero nos garantiza que nos amará siempre, pero no olvidemos que es un juez justo y castiga al pecador, pero sus misericordias son nuevas cada mañana y perdona a aquel que se arrepiente. Debemos ver hacia el cielo, porque nos amó primero. No solo nos buscó sino se reveló en Su Palabra. ¿Por qué conocemos que el Señor es Todopoderoso? porque Su Palabra lo dice. ¿Por qué conocemos el mensaje de que esto es bueno y esto es malo? porque Su Palabra lo dice, dice la Escritura que hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero su fin es muerte. La Palabra de Dios nos revela lo que es bueno y lo que es malo, a quién debemos honrar, a quién debemos amar, cuál es la clave para recibir su perdón. La mayoría de artistas que son secretos no hablan mayor cosa y se llega a conocer solo lo que ellos quieren que se conozca, Dios se nos reveló y lo que conocemos de Él no lo conocemos porque nos hubiésemos esforzado sino lo conocemos porque Él se esforzó en buscarnos y revelársenos, para que no estuviésemos perdidos. La Biblia dice que todo ser humano que no toma en cuenta a Dios vive como que viviera en tinieblas, en la oscuridad y dándose golpes por todos lados.

Jesús no solo nos buscó, no vino porque fuéramos buenos, vino a pesar de que éramos malos. Jesús no murió en la cruz del Calvario por sus discípulos, murió en la cruz del Calvario por los que lo crucificaron. No murió en la cruz del Calvario por los buenos sino por los malos, porque en esta Tierra solo hay gente pecadora y mala que tiende hacia el mal. Jesús vino a reconciliarnos con Dios, porque Él nos amó primero. Leamos lo que dice Romanos 5:6-11 A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.

Cristo Jesús es nuestra reconciliación, no porque fuéramos buenos sino a pesar de que éramos malos nos amó primero. Muchos papás les enseñan a sus hijos que el amor se merece, se gana; y el amor de Dios se recibe, siempre está allí. Solemos premiar a los hijos cuando les va bien y alejarlos cuando les va mal. Eso es precisamente lo que el diablo quiere. Un padre y una madre conforme al corazón de Dios siempre aman, no que siempre  estén felices. Mi esposa y yo nos propusimos enseñarles a nuestros hijos que los íbamos a amar siempre y les preguntaba, cuando solo teníamos a los dos mayores, ¿por qué te amo Ana Isabel? Y le decía, tenés que decir porque soy tu hija. Eso es, nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. A Juan Marcos le decía, Juan Marcos ¿por qué te amo? Tenés que decir porque soy tu hijo. Y me respondía, “porque sos mi hijo”. ¿Para cuánto tiempo te voy a amar? Para siempre.

Al momento de llegar nuestras hijas menores, con año de diferencia, les dijimos lo mismo ¿qué hicieron para venir aquí? Y la respuesta de ellas fue: nada. Porque nosotros las amamos primero. La adopción es como el matrimonio: hasta que la muerte nos separe, en salud o enfermedad, en riqueza o pobreza, para bien o para mal. Los hijos biológicos que nos nacen ¿les va ir bien? No sabemos, pero si algo les puedo decir es que no importa cómo le va a ir a cualquiera de nuestros cuatro hijos, siempre los voy a amar, eso es el corazón de Dios para nosotros. Yo siempre los voy a amar. Cuando han aplicado la pena de muerte a alguien, mucha gente se regocija por el mal que hicieron, pero hay un padre y una madre que lloran ahí porque aman a ese asesino. No aprueban lo que hizo, pero lo aman. Papás, los hijos necesitan nuestra afirmación y nuestra presencia: un amor incondicional. No significa satisfacer sus caprichos; significa que los amamos. Cuando a nuestros hijos los mandábamos al colegio les decía que no quería cienes sino que aprendieran. En la calle lo que más vale no son las notas, son las relaciones, la chispa, ser estratega, poder pensar, poder amar, secuencias, pero quiero decirles aunque pierdan todas las clases y sean los más brutos, yo los voy amar. Un hijo que se siente amado, es un hijo feliz, ese es el corazón de Dios.

Amamos a Dios porque Él nos amó primero, además debemos ver hacia el cielo porque nos amó primero, debemos ver hacia el cielo, porque verdaderamente sus caminos son vida y paz. ¿Sabe que es vida y paz? La gente se expresa “esto no es vida” y tienen vida, porque vida es como viven. Paz, esa tranquilidad de la noche. Proverbios 28:1 dice  El malvado huye aunque nadie lo persiga; pero el justo vive confiado como un león. Por qué debemos ver hacia el cielo, porque si estamos en los caminos del Señor vamos a dormir en paz, sin temor de nada, porque estamos honrando a Dios con todo el corazón y sus caminos son vida y son paz. ¿Es difícil andar en sus  caminos? Claro, es difícil, Jesús mismo enseñó en Mateo 7:13-14 acerca de la puerta estrecha y ese camino angosto pero que lleva a la vida y dijo Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran. La vida se encuentra en los caminos de Dios, la paz se encuentra en los caminos de Dios.

El malvado huye aunque nadie lo persiga; pero el justo vive confiado como un león. Nunca he visto un león con guardaespaldas, es el rey de la selva. Cuando andamos en los caminos de Dios y guardamos sus mandamientos hay paz, hay vida. Si se ha metido en caminos espaciosos que son aquellos que no puede pararse y publicarlos, porque son vergonzosos, su consecuencia es muerte. Debemos salirnos de ahí y entrar por esa puerta estrecha y ese camino angosto, pero que lleva a la vida y no a la destrucción. Por qué nos gusta el mar, se llega, escucha a las aves, camina sobre la arena, ve ese sol que lo calienta. Ve el mar y oye las olas. Se acuesta, ¿cómo se siente en la noche cuando se va a dormir? ¿Por qué? porque es paz. Quiere encontrar la paz, no la va a encontrar en usted porque es una  criatura, la paz verdadera y duradera es aquella que sobrepasa todo entendimiento, porque no importan las circunstancias hay paz y solo se encuentra en Dios y en la fe del sacrificio de Su Hijo Jesús.

Un primero de enero me llaman para avisarme: tengo a mi hijo muerto en mis brazos. Luego me cuenta la mamá, que ya está en la presencia del Señor,  que cuando les llegaron a avisar de su hijo muerto, ella jaló al que le quedaba y ― lloré, di gracias porque me dejaron a uno ―. ¿Lloraron? ¿Sufrieron? claro que lloraron y sufrieron, pero tenían algo que se llama paz que sobrepasa todo entendimiento. No es fuerza interna, es el Espíritu de Dios en nosotros que nos fortalece. ¿Por qué debemos ver hacia el cielo? porque sus caminos son vida y paz, ¿cuesta? claro que cuesta, es dificilísimo. Una amiga que salió del alcoholismo, que hace cuatro meses dejó de fumar y venía a la Fráter, le envió un mensaje de voz al celular de mi esposa. Esta vida no es fácil. Se junta con las amigas del colegio, no iba a predicar de Cristo, pero estando allí, todas empiezan a quitar las bebidas alcohólicas y se las llevan a la cocina, se quedan hablando y oyendo el Evangelio de Jesús en carne propia. Todas las amigas sorprendidas de lo que Dios había hecho en su vida, no solo en su vida. Lo que pasa es que cuando lo conocen y saben la firmita que era es la mejor predicación. No es fácil, pero si queremos andar en estos caminos que son vida y paz  tenemos que negarnos a nosotros mismos. Esta mujer se ha negado a sí misma, si no, no estuviera de pie.

Romanos 6:11- 14 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. Aquellos papás que no fueron enseñados, que tienen dolor en su corazón agarran al hijo cuando ha hecho algo malo y le dicen que “para mí, desde ahora, ya estás muerto, Ándate de aquí”. Esa no es la actitud que debe tener para sus hijos sino para la tentación. Morir para vivir. Todos aquí sabemos lo que se siente quebrantar los mandamientos de Dios, todos sabemos lo que sintieron Adán y Eva en el jardín del Edén: miedo, vergüenza y muchas veces muerte. Pero cuando nos negamos a nosotros mismos, cuando entendemos que hemos muerto con Cristo hemos resucitado a una nueva vida.

Nicodemo le pregunta  a Jesús y cómo yo siendo viejo puedo nacer de nuevo, no puedo entrar en el vientre de mi madre. No, le dice, el nacimiento es espiritual, es aquí adentro, pero aquí afuera, esta carne, este cuerpo anhela lo de esta Tierra, le gusta lo fácil, le gusta el placer, es cizañudo, busca el mal. Este cuerpo va a ser redimido cuando se muera y va a recibir un cuerpo glorificado, pero en esta Tierra nuestro cuerpo tiende al mal, nuestra naturaleza es pecaminosa, tiende al mal, por eso huyamos, neguémonos porque los caminos del Señor son vida y paz, por eso tenemos que ver hacia el cielo. Además tenemos que ver hacia el cielo porque Él es nuestro gozo, nuestra esperanza eterna. La muerte no es el fin, es el inicio de una vida eterna. La Biblia habla de que existe la primera y la segunda muerte. La primera muerte es física y la segunda es espiritual donde estamos separados de Dios. El infierno es donde es atormentado el pecador que no se arrepiente, que no reconoce a Jesús como su Señor y Salvador, pero la Escritura dice que el diablo, la bestia fueron arrojados al lago de fuego. Allí somos compañeros de sufrimiento con el diablo si no nos arrepentimos de nuestros pecados.

La muerte no es el fin sino el comienzo de una vida eterna. 1 Juan 5:11-12, lea esto,  Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna. La gente dice “vive la vida a lo loco, porque dura poco”. Si usted no tiene una perspectiva eterna su vida será desperdiciada en esta Tierra, porque si la muerte es el fin hagamos y deshagamos porque todo se vale. Cuando tenía 19 años me apareció una bolita en el cuerpo, en la alegría de venir y regresar, porque estaba estudiando en el Instituto Bíblico, se fue quedando. Hasta que regresé ya graduado y un día con mi mamá fuimos al médico a ver otras cosas. Estando allí en la clínica le dije a la doctora de mi molestia y después de examinarme me refirió con un especialista, porque tenía sospecha de que  el tumor no fuera benigno. Mi papá andaba de viaje, era el primer fin de semana que yo predicaba en la Fráter Roosevelt. 19 años, listo para servir en la iglesia.

Después de la evaluación del especialista nos dicen que tengo un tumor canceroso,  cuando uno escucha cáncer es muerte. Nos subimos al carro, mi mamá iba manejando y yo a su lado. –Hijo, no te preocupes, vamos a orar y vamos a pedirle al Padre que te sane y que te dé vida–. Le dije, mama, yo sé. Pero una cosa te puedo decir, porque ante la enfermedad solo hay dos posibilidades que sane aquí o que sane allá. Dije, si me toca que me apaguen la película de la vida en lo mejor, pues ni modo. No te preocupes mamá, me da tristeza morirme pero yo sé quiénes están en el cielo. Y le empecé a mencionar, allá está doña  Lucía Ramazzini, Chiqui de Marroquín, le mencioné a todos los que ya habían fallecido que estuvieron sirviendo y amando a Dios con todo su corazón en esta iglesia.

No estaba risa y risa, tenía tristeza en mi corazón, pero sabía que si me moría me iba al cielo. Me dolía, y decía al Padre unas cosas que me dolían, mi luna de miel. Porque todos queremos nuestra luna de miel, queremos tener familia, nuestros hijos. Pasar por quimioterapia no es bonito, es horrible, pero cuando se está en Cristo uno tiene paz. Gracias a Dios, aquí estoy, pero si no estuviera y hubiera llegado el momento que me tocaría morir hubiera estado triste pero no sin esperanza, porque la esperanza de los cristianos es que vamos a resucitar. Y el que cree que va a resucitar aunque le dé tristeza morirse sabe que no es el fin, es el principio de una eternidad. Y la Escritura dice que aquellos que han muerto en Cristo van a resucitar con Cristo en una vida eterna y que Jesucristo es la primicia de la resurrección, el primero que resucitó y todos vamos a resucitar. Por eso, cómo no amar a Dios, un Dios que nos amó primero. Cómo no levantar la mirada a los cielos, a un Dios que nos dice estos mis caminos son vida y son paz. Yo no soy un Dios caprichoso, es por su bien. Cómo no amar a un Dios que nos dice que esta vida no es el todo sino que existe una vida eterna que nos espera.

La semana pasada lanzamos un desafío, quiero compartir algunos desafíos, porque el desafío más grande de venir a la iglesia no es escuchar, no es diezmar, no es dejar la ofrenda, no es saludar a los amigos, no es edificarse mutuamente. Es salir de aquí a vivir lo que proclamamos todos. Y de nada nos sirve estar aquí y comentar el mensaje. Alguien me decía que necesitaba algo más profundo, como el Apocalipsis y cosas raras; que quiere saber quién es la bestia, la tercera cabeza, el segundo cacho. Un maestro nos decía no es una enseñanza más extraña la que necesito sino un mayor conocimiento del que ya poseo. Y eso implica práctica, porque la santidad no es teórica es práctica.

La semana pasada les dijimos que se ubicaran en una célula, que es un grupo pequeño de la  Fráter por las casas, que están para edificarse mutuamente y evangelizar. Son su familia espiritual. ¿Se ubicó la semana pasada en un Centro de Información? Si no se ubicó pase hoy. Es el segundo fin de semana que hablamos de lo mismo, Los que están en una célula ya tienen una familia espiritual, el día que se mueran los va a llorar un gentío, porque se crean lazos de amistad más profundos que la misma sangre en la familia espiritual que Dios nos provee.

Segundo desafío. Los desafiamos a leer la Biblia y les conté cómo estamos leyendo con mis hijos el Nuevo Testamento en un año. Leyendo el Nuevo y Antiguo Testamento van a transformar nuestra vida. De lunes a viernes un capítulo. Sábado y domingo no lee, en un año termina el Nuevo Testamento. Si no está leyendo la Escritura y está leyendo otros libros, léalos menos y lea la Biblia, porque aquí está la sabiduría.

Tercer desafío. Preguntamos y los desafiamos a ser fieles diezmadores. Creemos en la iglesia que lo mínimo que debemos traer a los fondos de la congregación es el diez por ciento de nuestros ingresos y que no basta con eso, que debemos ayudar por encima de nuestros diezmos al necesitado. Hablamos de cómo la iglesia no está a nombre de los López, esto es de la congregación, no crea lo que le dicen, es de la congregación. El colegio, la iglesia, todos lo que tenemos para que sea un medio para ganar almas para Cristo. Comience a diezmar.

Invitamos a estudiar el primer nivel de la Facultad de Liderazgo y la Fe, mis primeros pasos, una hora y media a la semana. Si ya estudió el primer nivel, estudie el segundo se  llama Hacia la madurez y va a aprender en estos cuatro módulos sobre la Biblia, la estructura de la Biblia, lo que creemos los cristianos, va a aprender a interpretar la Biblia de acuerdo a los distintos segmentos literarios y va a aprender a ser un líder emocional y espiritualmente maduro.

No es escuchar, es hacer.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…