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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Como tratamos a los demás, nos gusta que nos traten?  ¿Pagamos como nos pagan? O usted es de los que dicen yo no me meto con nadie, que nadie se meta conmigo. Hemos venido tratando la serie “Mentiras que no debemos creer”, mentiras que en la iglesia se han colado. El año se terminó y la serie también se termina hoy. De esta serie vimos: Se valen los odios secretos, es mentira. Podemos tener todo ya. Nada malo me pasará. Existe gente que está más cerca de Dios. Si sólo lo pienso, no es pecado. Jesús es sólo un profeta más. Yo no soy tan malo. Todas esas son mentiras y hoy vamos a enfrentar esta otra: Si yo no me meto con nadie, es un buen estilo de vida.

Quiero comentar que si usted se llama cristiano, no se vale ser llanero solitario, esto es una imposibilidad. Ser cristiano es ser llamado a una familia. Eso lo vamos a ver y vamos a reflexionar, es contradictorio decir que Dios me salvó y luego me aisló. En Estados Unidos se ven historias, creo que alrededor del mundo, pero esta es una sociedad que tenemos cerca y que estamos más expuestos a ver. Recuerdo la historia de un muchacho quien falleció en su apartamento y nadie se dio cuenta hasta que olía mal. Llevaba una vida tan solitaria y cada vecino, si mucho se levantan la ceja ni se vuelven a ver, se meten a su habitación y viven su vida: yo no me meto con nadie. Nosotros, bendito sea Dios, todavía somos gente calidad, pero debemos cuidarnos para no tener una vida superficial donde no entramos a relacionarnos con la gente, porque hay propósito para nuestra salvación y la salvación tiene efecto para muchos otros, tiene que tener fruto en la vida de alguien más. ¿Qué se va a hablar de mí cuando me muera? ¿De lo que logré en mi carrera, de mis propiedades, de mis logros? ¿Va a poder decir algo mi vecino acerca de cómo lo traté? Preguntémonos eso. Y es que si yo no me meto con nadie, no lastimo a nadie y ya, así me la llevo bien.

Si usted quiere leer en la Biblia un libro acerca de vivir juntos en comunidad, le recomiendo Efesios. Pablo inicia esta carta  saludando a la iglesia de Éfeso y empieza diciendo cómo Dios armó su familia en Efesio 1:3-6 Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,  para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado. Está diciendo que si estamos dentro de la familia, ya estamos dentro de la casa del Señor, es porque Él pensó y escogió. El mérito se lo lleva Él, porque la idea fue suya, entonces nos pertenecemos unos a otros.

No podemos vivir vidas aisladas, no podemos decir soy cristiano pero  no me meto con la demás gente, porque nuestra historia es en esencia una historia de adopción. El Señor, dice la Palabra, hace habitar en familia a los desposeídos. Nadie que le pertenece a Jesús  está desposeído, nadie que ha renunciado a relaciones, carreras, a cosas para seguir a Jesús permanece solo y sin nada. Dice la Palabra cuando el Señor dice todo aquel que deja padre, hermanos, hermanas por mi causa, Yo  aquí le daré más hermanos, más hermanas, más familia y hasta cosas. ¿Cómo sucede  eso que nos salva, nos coloca dentro de la comunidad que desea bendecir con nuestra vida y que nos bendigan? Un cristiano no puede  ser cristiano y solitario, es incompatible.

El Señor reta lo que nosotros naturalmente pensamos y oímos. En Israel se decía traten como los tratan, ojo por ojo y diente por diente. Vamos a Mateo 7, es una continuación del famoso Sermón del monte y de las Bienaventuranzas que empiezan en Mateo 5 y empieza el Señor a hablar de relaciones y llega al capítulo 7, en nuestra Biblias porque por supuesto este fue un discurso de corrido. En 7:12 dice así Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas. El Señor no nos está diciendo que si nos tratan mal devolvamos la misma moneda, si alguien es buena gente seamos amigos. Jesús dice que eso lo hacen hasta los no creyentes, eso lo hace un pagano. Pagar bien al que le hace bien a uno lo hace cualquiera, ¿cuál es la marca del discípulo de Jesucristo? El que es como Cristo y ama independientemente de que esa persona nos amara.

Esto no es una cuestión fácil y vamos más adelante y vamos a ver de dónde va a surgir la fuerza y el poder para hacer esta locura, porque es una locura. ¿Quiere desubicar a cualquiera en el trabajo, en la colonia, en la familia? Ámelos sin razón, es maravilloso ver la reacción, los desubica, no tienen por donde y contra el amor  no hay ley, contra el amor no hay objeción, nadie se opone al amor sincero que proviene de alguien que ha conocido el amor de Cristo. Hace un par de años me encontré a una persona que no esconde su disgusto por mí, es esa gente bien sincera que hace gestos y enrolla los ojos y respira diferente cuando nos ven. Me salí de mi lugar para abrazarla, verla a los ojos y preguntarle sinceramente ¿cómo está? Se desubicó, no sabía qué decir o qué hacer.

Efesios, al principio se nos dijo que si somos iglesia, si Dios nos hizo familia es porque a Él le plació y en amor nos predestinó para esto. Más adelante, en Efesios 3:14- 19, Pablo como buen padre espiritual ora por esos hijos que Dios le dio. No dudo que los padres aún en los peores días de perdición le pidieron a Dios por sus hijos. Ahora, si ustedes lo conocen, han perfeccionado el arte de hablar con Dios acerca de sus hijos y Pablo dice así: Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo;  en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.

¿Quiere ser lleno de la plenitud de Dios? ¿Quiere conocer ese amor? Jamás lo va a lograr a solas, este es el diseño divino. La palabra clave  que hoy nos interesa es junto con todos los santos. Si queremos ser cimentados y arraigados en el amor de Cristo y conocer a Jesús a plenitud no lo vamos a lograr no metiéndonos con la gente. Al dar pasos hacia dejar que nos conozcan y conocer a la gente, va a tomar el riesgo que nos lastimen, porque somos de carne y hueso. Hay gente que dice que llega a la iglesia, se sienta, saluda y se larga, porque “para que me hagan una trastada más, no más”. Déjeme decirle que la espada se pule contra la espada, se afila contra la espada. Si quiere ser una espada afilada para ser usada en las manos del Señor afílese junto a otros creyentes. No le estoy diciendo que disfrute el drama, que se meta en chirmoles. No le estoy diciendo eso, estoy diciendo que Dios articula el cuerpo y 1 de Pedro nos describe como un templo de piedras vivas. Si queremos edificar el cuerpo nos tenemos que meter en la parte de la pared que Dios diseñó para nosotros, a menos que estemos caminando junto con los demás  santos, es decir con los demás apartados, con los redimidos. Los rescatados vamos a conocer a Jesús como Él quiere que lo conozcamos.

Es una cosa maravillosa caminar en verdadera comunidad, aquí es donde las células son tan importantes, ¿son grupos de gente perfecta? ni en chiste. ¿Son los que más saben de la Biblia? Para nada. Pero sabe, es gente dispuesta a abrir su casa, su corazón para caminar con usted en las buenas y en las malas. Es maravilloso ver que en la despedida de soltera, la célula. Que la boda, la célula. Que el baby shower, la célula. Que la enfermedad, la célula se vuelve una familia, ese es el diseño de Dios. Escribí esta semana acerca de un testimonio que me conmovió mucho. De un tiempo para acá, a raíz de nuestras adopciones, quienes no saben con mi esposo Alex tenemos cuatro hijos dos por “milagrología” y dos por milagro de adopción.

A raíz de eso me he involucrado en la Alianza Cristiana para los Huérfanos. Hicimos un taller vivencial maravilloso y en ese taller se paró una psicóloga que trabaja en un hogar de niños y dijo que agradecía a la Fráter, porque en una audiencia – cuando nuestros niños están jugando su bicicleta o jugando en un videojuego –, esos nenes están preocupados por su siguiente cita con un juez para ver que define para ver si regresan a su casa o no, si encontraron a su abuelito o no. Este es el pan diario de la gente que trabaja en Protección de niñez vulnerable. Entró a la audiencia, había una mamá sola en extrema pobreza que por una necesidad muy grande entregó a sus niños a un Hogar. Esta es una situación recurrente en Guatemala. La jueza estaba indagando cómo iba su situación y la mamá, muy contenta, le dijo –hay un grupo de mujeres, de señoras que me están ayudando. Me van a ayudar a poner una tiendecita, hasta me han dicho que me van a echar la mano  con los nenes –. La jueza hizo algo fuera del protocolo y le dijo: ¿eso es verdad? ¿Alguna de esas mujeres la está acompañado hoy? Sí. Mándelas a llamar.

No sé quiénes son, Dios las bendiga, porque esas mujeres entraron a la audiencia, dieron fe que iban a caminar junto a esta mujer y así recuperó a sus a sus hijos. Eso es caminar en la luz, ser sal, ser cuerpo, ser familia. Eso es a lo que Dios nos ha llamado. Cuando se previene, cuando se quiere guardar para que no lo lastimen y para no meterse con nadie se pierde la mejor parte de su vida, porque sí hay dolor, sí hay decepciones, sí hay situaciones difíciles, pero hay redención, hay amor, hay una inexplicable unión a la gente que Dios diseñó para que caminara junto a usted. Se pierde de mucho cuando se cree que es mejor vivir guardados, alejados del cuerpo. La clave es juntos. Si hemos pedido ser llenos de la plenitud de Dios, entonces Dios está contestando su oración quizá con gente que tiene sentada a la par.

Si ha renegado de la gente que Dios ha puesto a su alrededor, en su familia, en su vecindario o en la iglesia no ha entendido muy bien. Hay casos de casos, hay gente tóxica y hay gente con la que de veras no conviene hacer yunta, y la Biblia también lo explica pero hoy le hago una exhortación para que baje la guardia y pueda acercarse a amar a los prójimos que Dios ha puesto en su vida. Es juntos y es en una actitud  de proactividad. El yo no hago nada es muy pasivo; es decir, yo aquí, ustedes allá y todo el mundo en paz. Lo malo es que Santiago 4:17 dice Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace. ¿Cuántos milagros Dios entregó sin la ayuda de manos humanas? Somos respuesta a la oración de alguien. Y si pretende vivir su cristianismo a su manera aislado, está impidiendo que haya una bendición entregada a través de su vida.

No se necesita de una plataforma, esto es algo esporádico y extraordinario, la mejor parte de mi vida tiene que ser cuando me bajo de aquí. Mucha gente anda pidiéndole al Señor plataforma, mientras hay hospitales que visitar, viudas que atender, niños que tutorear, ¿cuál es su talento? Jóvenes solteros tienen la bendición, la capacidad de tocar puertas ser mentores de alguien, para ser como una figura de hermano grande, un modelo de cómo se vive en la honra del Señor para alguien. No pierdan la oportunidad, créanme que si su actitud es de servicio y tratan a los demás como quieren que los traten, van a vivir una vida hermosa y nunca aburrida, jamás.

Uno se mete a buenos líos con ese asunto de tratar a los demás como queremos que nos traten. Pensaba mientras preparaba esto que una gran parte de la decisión de adoptar vino a raíz de pensar en algo. ¿Qué pasaría si Ana Isabel y Juan Marcos, que son nuestros hijos biológicos, se quedaran sin nadie en el mundo y ellos estuvieran durmiendo en una cama prestada en un hogar? ¿Qué pasaría si su hijo, su nieto o si usted mismo de cinco, seis, siete, ocho años está esperando una familia? Alguien dijo todo el mundo piensa qué pasará si adoptamos, pero nadie se pregunta ¿qué le pasará al niño si no lo adoptamos? No es una vida fácil, es complicada pero es una vida valiosa, es una vida que va a cambiar la eternidad de alguien. Eso es un ejemplo, porque hay mil maneras tratar a otros como nos gustaría que nos trataran a lo largo del día.

Estábamos en Centro Comercial esta semana y atareado un muchacho que estaba atendiendo el mostrador, estaba parada esperando mi orden y a la par de mí un hombre de mi edad. Somata el mostrador y dice quiero salsa. – ¿Suave o picante? – Suave y el joven todo atolondrado le da un par de salsitas. Le vuelve a somatar el mostrador. Suave, dije. Pensé, este no sabe que al que tiene enfrente es imagen de Dios. No sabe, definitivamente, lo que es estar detrás de un mostrador. Hay mil maneras de demostrar que usted mira la imagen de Dios en alguien más. No tiene que ser extremo. No es suficiente con no lastimar a otros, porque fuimos llamados no solamente a no lastimar sino a ir y curar. Es una vía de cruces, una vida de llamado a morir a nosotros mismos para vivir para Cristo.

¿Sabe que toda la gente que Dios puso a su alrededor es un regalo? Esa persona difícil que si usted es cristiano lo pone en oración y dice Señor, ayúdame, ahí viene. Todos tenemos a alguien así, y hasta esas personas son provisión de Dios para su vida, para santificarlo. Son provisión de Dios para su vida, para que considere ciertas cosas que no consideraría si no está esa persona difícil en su vida. El asunto es, llegar y ser llenados de la plenitud de Dios, caminar junto a los demás, no aislados. Lo ancho, alto, largo y profundo del amor de Cristo solo se puede llegar a conocer en medio del relajo de una verdadera comunidad, no en un club social, no en esas células donde solo se llega a tomar café y le baja el cuero a medio mundo. Eso no es comunidad, comunidad donde me siento, pregunto, lloro, donde dudo, donde oro, donde mi sincero y donde dejo que me confronten para mi bien a la luz de la Palabra.

La regla de oro se aplica a todos y en toda situación. Ser cristiana es ser en gran manera amar a gente con la que no puedo llegar a un acuerdo. Es en gran manera ser cristiano amar a gente con la cual nunca me voy a llevar perfectamente bien. Compruébelo en su matrimonio, todas las veces y todos los días y segundos del día ¿es fan número uno de su esposa o esposo? ¿Nunca lo saca de quicio? pero hemos escogido amarnos, respetarnos, perdonarnos y permanecer para ser santificados, para caminar en humildad y sujeción primeramente al Señor. Ser cristianos es, en gran medida, amar a gente con la que no me puedo poner de acuerdo. El mandato no es cáiganse bien unos a otros, estén de acuerdo en absolutamente todo los unos con los otros. El mandato es ámense los unos a los otros. Los discípulos de Cristo hacen eso, los traten bien o no. ¿Eso quiere decir que ser alfombra de alguien? Para nada, para nada.

Romanos 12:1-21 dice Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.  Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. Pues así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría. El amor debe ser sincero.

Todo esto es un solo hilo de pensamiento, no ser amoldados al pensamiento de este siglo no es solo no chupe y no baile pegado. No solo significa esto, a veces lo tomamos así, pero va en un solo hilo, no se amolden, no piensen que esto se puede vivir a solas, no piensen como todo el mundo: si no me habla, no le hablo. Si me roba, le robo. No, ahora en el versículo 9 dice que El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal – es decir entre hermanos, de ahí viene el nombre de Fraternidad Cristiana de Guatemala, con amor frater –, respetándose y honrándose mutuamente. Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.  Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan. Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran.  Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben. No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. Antes bien, «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta.» No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.

Qué claro está en este capítulo, que el Señor nos llama a amarnos, a vivir en comunidad, y sin embargo, en cuanto dependa de usted viva en paz con todos. Y no se aflijan si alguien les hace una mala pasada. No está en ustedes cobrar ese cheque, cobrarse esa venganza.  Déjenla en las manos del Señor, vivan en paz, arreglen sus cuentas en cuanto sea posible con la gente, y ustedes con Dios, el Señor se va a encargar. El panorama está muy claro y muy completo. No diga no me meto con nadie para que nadie se meta, yo sigo al Señor a mi manera. Tantos testimonios que hemos oído año tras año de gente que por veinte años estuvo sentada en la iglesia. Venía, saludaba y se iba, en la misma banca y hasta levantaba las cejitas  cuando la otra persona venía y nunca se supieron el nombre, hasta el día en que por enésima vez alguien en el púlpito dijo quién va a células, vayan a las células, hicieron caso y ahora su vida es más rica, más alegre, más relajera, más completa, más llena del Señor.

No porque seamos gente extraordinaria, pero necesitamos al Señor y reconocemos que lo necesitamos y eso hace toda la diferencia. Proverbios 19:11 dice El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa. Proverbios 17:9 El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos. Poner el músculo de la compasión y el perdón. ¿Cuál es el gimnasio donde va a poner esos músculos fuertes de discípulo? Entre la gente. ¿Dónde va a derramarse? a los lados. Si se está llenando del Señor se va a rebalsar a los lados. Hoy no le voy a decir que se vaya, que se arremangue y le eche ganas. No lo voy a dejar ir solo así. Aquí está el ajo del asunto, Lucas 23:33-34, antes de leer este pasaje quiero contar una historia. Había un hombre que amaba mucho a su hijito, era el único, y un día el niño desapareció en una tremenda angustia que podemos imaginar, hicieron la búsqueda y por fin, después de varios días dieron con él. Había sido brutalmente asesinado.

Llegó el momento del juicio y el padre del niño tuvo enfrente al asesino, alguien que no sabía hacer otra cosa que odiar y matar. Cuando el juez iba a dar el veredicto, el papá se levantó y dijo: Señor juez, quiero hacer una petición. Hable usted. Le dieron la palabra. – Quiero pedirle que perdone a ese asesino. Todos quedaron con los ojos y la boca abierta. –Y, además, quiero pedirle que lo deje en libertad. Quiero pedirle que, además, no solo lo deje en libertad sino que  me le dé en custodia, porque yo lo quiero adoptar, quiero enseñarle lo que es el amor.

Quiero decir que ese asesino es usted y que ese padre es Dios y que su hijito absorbió el castigo que usted y yo merecíamos. Y de ese gran amor inmerecido cuando nos trataron como merecíamos es que puede surgir la capacidad de amar  a alguien que nos voltea la cara, porque todo lo que puedan hacernos no se compara con la ofensa cósmica a Dios y creador del universo que nosotros teníamos sobre nosotros. Leamos, entonces, Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda.  Padre dijo Jesús , perdónalos, porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.

Cualquier plan, cualquier propósito, cualquier resolución que tenga hoy en su mente, en su mano o en su papelito no va a ser suficiente si primero no recibe el regalo, el perdón que no merece recibir, porque solo ese amor inexplicable lo va a capacitar para hacer otra buena obra. Toda su lista de metas y resoluciones tiene que ser filtrado a través de ese amor. Todas nuestras metas como cristianos tienen que reflejarlas en la regla de oro: tratar a los demás como a mí me gustaría que me traten, porque eso es la ley y los profetas. Eso le da gloria a Dios.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…