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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Lana Turner, fue una estrella del cine y la televisión en la década de los 40, además de ser un símbolo sexual se escribió su biografía llamada “La dama, la leyenda y la verdad”. Una cosa es lo que la gente piensa que somos, otra lo que pensamos que somos y otra es la verdad. Se casó siete veces, por eso es mejor una fea que dure, que una tan bonita que no madure, pero si preguntamos ¿quién dice la gente que es Lana Turner? Algunos dirán los conceptos mencionados. Jesucristo se hizo la misma pregunta y se la hizo a sus discípulos. En Mateo 16:13-20 dice Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: — ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas.  —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro. —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. Luego les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Cristo.

Vino a mi memoria, al leer este pasaje, la primera visita que hice a Cesarea de Filipo; llevé a un grupo de personas a un tour a Israel, a la orilla de esta ciudad existe uno de los manantiales más grandes que forman el río Jordán, es decir que allí nace. En las afueras existe una montaña llamada Panias, porque en esa cueva hacían sacrificios al dios griego Pan, de ese nombre viene la palabra pánico, pero Jesús, quien nos trae paz, haya hecho la pregunta allí ¿quién soy yo? Ya en el tiempo de los árabes se cambió el nombre a Banias, porque les cuesta decir Panias. En Cesarea de Filipo,  con esas gran muralla de fondo ilustré a la congregación presente lo que Jesús dijo, cuando a Pedro le dijo tú eres una piedra, porque el nombre de Pedro lo cambió Jesús y le puso Piedra, por eso lo conocemos como Pedro, y sobre esta piedra – sobre la gran muralla que está allí- edificaré mi iglesia. La Iglesia no está edificada sobre una piedrita sino sobre una roca que es Cristo, usted y yo somos piedras vivas, escribe Pedro más tarde, del templo del Señor. La roca principal es Cristo Jesús

En Cesarea de Filipo fue donde Jesús preguntó ¿Quién dice la gente que soy yo? Dijeron que era uno de los profetas, pero Pedro dijo tú eres el Cristo. Sobre esta declaración que hizo descansa toda la estructura de la Iglesia. Si Cristo no fuera nuestro fundamento, si no fuera nuestra roca angular, si Cristo no fuera la base no podríamos haber soportado más de dos mil años los ataques del enemigo en contra de la Iglesia. Cristo no es un profeta más, es el Hijo de Dios que vino a la Tierra, tomó forma de hombre y se convirtió en nuestro Señor y Salvador personal. Todos somos parte de ese templo, lea el libro Mantenga su iglesia viva, se va a dar cuenta de estos principios y verdades de la Iglesia.

Esta es una de las mentiras que a veces creemos, pero no debemos de creerla. La gente dice que Jesús es un profeta más, Mahoma es un profeta, Jesús es otro profeta y los equipara, pero no es cierto, Jesús es Dios hecho hombre que habitó entre los hombres. En Juan 5:16- 18 leemos  Precisamente por esto los judíos perseguían a Jesús, pues hacía tales cosas en sábado.  Pero Jesús les respondía: —Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también trabajo. Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no sólo quebrantaba el sábado sino que incluso llamaba a Dios su propio Padre, con lo que él mismo se hacía igual a Dios. ¿Estaba exagerando o estaba diciendo una verdad? Jesús era Dios solo que vestido de hombre, pero es Dios y por eso a su Padre lo llamaba Dios. Usted y yo no somos dioses pero sí somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús y por eso llamamos a Dios Padre nuestro que estás en los cielos.

Además dice Juan en 14:6-9  —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto. —Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta.  — ¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”? Jesús dijo  el que me ha visto a mí, ha visto al Padre, también dijo el Padre y Yo uno somos,  porque Dios es uno, por eso sabemos que Jesús no es solo un profeta más, es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús es Dios mismo hecho carne.

Juan 1:1-5 dice En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. Y vamos al versículo 14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Jesús no es un profeta más, es Dios mismo, fue el creador de todas las cosas, Jesús vino a la Tierra dejando su deidad por un tiempo, se desvistió por un tiempo de su divinidad, pero no es simplemente un profeta más.

El profeta Isaías en el capítulo 9:6-7 dijo Porque nos ha nacido un niño – esta es la profecía de la Navidad –, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros  –solo Dios es soberano, aunque se diga que somos libres, soberanos e independientes, no es cierto, porque siempre estamos dependiendo de algo –, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin. Gobernará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre. Esto lo llevará a cabo el celo del Señor Todopoderoso. Jesús no es solo un profeta más, es Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz, es Dios.

Pablo lo presenta de esta manera en Filipenses 2:5-11 La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente  –la versión RV60 dice despojándose a sí mismo –, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Jesucristo es el Señor, es el dueño de todo, el Rey de reyes.

En Mateo 1:18-25 está el relato de la aparición de los ángeles y de la manifestación del Espíritu Santo en la vida de María, la Virgen, dice: El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Señorita, usted tiene planes para casarse en enero o febrero del año entrante, pero de repente empieza a notar cambios en su cuerpo y pregunta ¿qué me está pasando? De pronto descubre que está encinta y dice que no puede ser, es virgen, José ha sido muy respetuoso, no se ha acostado conmigo, no hemos cometido ningún pecado ¿por qué estoy con síntomas de embarazo? Y ¿qué le dice a su novio? Porque el novio va conociendo la figura de su novia y sobre todo cuando se van a casar, las novias procuran estar figuritas para que el vestido les quede bien y se miren puras modelos. Pero esta novia María le dice: José, estoy embarazada. José la quería tanto que ni siquiera se atrevió a preguntarle ¿de quién? Por supuesto que ella le dijo es del Espíritu Santo.

José no se la tragó y si hubiera sido yo, tampoco, y si hubiera sido usted, peor. Resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto. Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Una cosa es tener un hijo que va a  salvar a su pueblo de la opresión de un imperio romano, otra cosa es tener un hijo que va a salvar al pueblo de sus pecados.

Nadie puede salvar a nadie de sus pecados, solo Dios. Jesús es Dios hecho hombre, su fin al venir a la Tierra fue ser el Salvador del mundo. Claro, primero quiso salvar a su pueblo Israel, por eso dice la Escritura a los suyos vino pero los suyos no le recibieron, más a cuantos lo recibieron, a los que creen en Su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12). Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»). Jesús no es un profeta más, es el Salvador, es el Cristo, es Dios con nosotros. 24 Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús. Eso hizo José, pero tuvo que venir Dios mismo y bajar como un ángel para convencerlo, ningún hombre se convence de que su novia quedó embarazada por el Espíritu Santo a menos que tenga una epifanía y se le aparezca el ángel y le diga no temas, lo que tú novia tiene es del Espíritu Santo. José lo creyó.

Leamos lo que dice Lucas 2:8-11, probablemente el historiador más apto del Nuevo Testamento después de Pablo. En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor – Jesús no es un profeta más, es Dios, es el Salvador, Jesús es Cristo es el Señor –.  Recordemos lo que ha pasado en la Biblia, Hechos 3:17 dice Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia. En el 14  dice Rechazaron al Santo y Justo, y pidieron que se indultara a un asesino. En el 18-20 Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús. Todo esto lo hizo Dios por amor a usted. Por amor a mí, por amor a todos,  quiere perdonarnos, salvarnos, quiere darnos vida en Cristo.

Reconozcamos a Jesucristo como nuestro Señor, nuestro Ungido, nuestro Dios. Creemos que esa nuestro Señor y Salvador personal.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…