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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Ya estamos finalizando el año. Estamos con los vientos de noviembre,  estamos a casi a un mes de Navidad, ya estamos por terminar este año si Dios así nos lo permite. Por supuesto, ya empezaron las distintas ofertas, la publicidad, la mercadotecnia  para que usted compre un montón de cosas que no necesita, con dinero que no tiene para impresionar a gente que usted no le importa. Hay que tener mucho cuidado en el manejo de nuestras finanzas en esta época. Hoy vamos tocar un tema que es importante para nuestras finanzas. La pregunta es ¿Puedo tener todo lo que quiera ya?

Cuando nos casamos no teníamos ni casa propia ni carro, no teníamos prácticamente nada, solo un gran entusiasmo de acostarnos con nuestra mujer donde Dios nos lo permitiera. Si hubiera sido en un pesebre ahí lo habríamos hecho y a veces las cajas forradas con una  sábana sirvieron de mesa, pero logramos comenzar con una actitud importante, la actitud fue no deber a nadie nada. Y ahora que ya cumplimos con mi esposa Elsy 45 años de casados le doy gracias a Dios que podamos estar en mejores condiciones que en el primer año. Los jóvenes se casan y quieren tener todo lo que sus papás tienen después de 45 años de casados. Quieren empezar el matrimonio con casa propia,  casa en el puerto, carro nuevo, dinero en abundancia, muebles en todos lados y por eso se endeudan y terminan sufriendo la separación y el divorcio, porque viven juntos hasta que las deudas los separan.

Hay algunas mentiras que no debemos creer, por ejemplo, esta que les mencioné ¿Puedo tener todo lo que quiera ya? Hay cristianos que piensan que sí, porque como son hijos del rey, pueden vivir como reyes. Algunos dicen como soy hijo del Rey, debo vivir como rey y tener un trabajo de rey, pero no todos nacimos para ser jefes ni gerentes ni estar de presidentes, a todos nos toca una actividad específica. Hace algunos años me quedé sorprendido porque algunos jóvenes de la iglesia le compartieron el Evangelio de Jesús a un joven vendedor y consumidor de drogas. Se arrepintió de sus pecados y su vida fue transformada. Compartía su testimonio con fervor, pero por sus antecedentes penales le impidieron conseguir un trabajo en una empresa formal. Cuando alguien le aconsejó que buscara un trabajo para comenzar como ayudante de electricista o ayudante de albañil y aprender un oficio respondió: “como soy hijo del Rey, debo vivir como rey y tener un trabajo como rey”.

En alguna parte, en la radio, en el púlpito de algún lado oyó que como era hijo del Rey tenía que vivir como rey y tener un trabajo de rey. Lamentablemente dijo: jamás aceptaré un trabajo en el que no tenga que usar un traje y corbata. En su desesperación por la falta de trabajo y al no seguir el consejo que se cambiara de donde vivía por las malas influencias de sus amigos peligrosos, recayó en las drogas, en las ventas de estas, y una mañana al abrir la puerta de su casa lo mataron. Fue víctima del pensamiento que como era hijo del Rey, merecía vivir como rey y tener un trabajo como rey. Es cierto, somos hijos del Rey, pero vez tras vez Jesús enseñó sobre su reino y dijo que no era de  este mundo. No era terrenal, su reinado era  celestial. El lugar del trono de Cristo es nuestro corazón y nuestra esperanza eterna su gloria. Por ser hijo del Rey ¿puedo tener todo lo que quiera ya? En esta serie Mentiras que no debemos creer veamos por qué la afirmación: puedo tener todo lo que quiera ya, es una mentira que muchos cristianos creen y que al no obtenerlo pueden llegar a pensar que Dios les falló, pero quien les falló fue el que les enseñó algo que no es bíblico.

La mentira número 2. Ya vimos la número uno la semana pasada ¿Se vale tener odios secretos? Esta es la dos de ocho que les voy a compartir. La redención de Jesús es inmediata, la prosperidad es un proceso. Este joven que cuento vino lleno de drogas y problemas, arrepentido se entregó a Cristo y en ese momento fue redimido inmediatamente, nació de nuevo y se convirtió en un hijo de Dios, en un hijo del Rey, pero la prosperidad material es un proceso, no por ser un hijo de Dios ya es un millonario o un hombre rico. Por la fe en el sacrificio de Jesús en la cruz, en donde el justo muere por los injustos, somos redimidos del pecado inmediatamente. Jesús, el único que no cometió pecado cargó sobre su cuerpo con nuestros pecados. Cuando alguien se arrepiente la redención es inmediata, pero la prosperidad es un proceso. Nadie se vuelve rico sólo por ser cristiano, por lo que no podemos tener todo ya.

No es acepté a Cristo, ya puedo tener mi yate, mi carro, mi casa, mi avión, todo lo que usted se imagina. Eso no es así, además hay que entender que Dios no bendice al haragán. La Biblia dice el que no trabaja bueno es que no coma. No podemos tener todo ya, porque si no trabajamos no tendremos ni para comer. La Biblia nos enseña que tiene para comer el que no anda de vago. 2 Tesalonicenses 3:10-12 dice Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma.» Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que sólo se ocupan de lo que no les importa. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida. O sea que este problema se daba en la iglesia de Tesalónica donde tenían como maestro y apóstol, nada más y nada menos, a Pablo. Y aquí en la Fráter donde tienen ni nada más ni nada menos que a Jorge H. López, también hay algunos que no quieren trabajar.

1 Timoteo 6:9- 10 dice Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Usted puede desear un automóvil Mercedes Benz modelo 2017, pero cómo lo puede comprar si apenas tiene para comer, si no trabaja, esclavo de sus muchos deseos. Toma uno de los periódicos y mira el montón de suplementos que le presentan carros, joyas, casas, aparatos, ropa y se puede volver esclavo de sus muchos deseos. Por eso es que para que la gente prospere no necesariamente hay que aumentarle los ingresos sino hay que reducirle sus deseos. Hace algún tiempo me mandaron la fotografía de un carrito viejito que venía por la Calzada San Juan, por atrás tenía  un rótulo bien pintado que decía: pero no lo debo. A veces vemos a alguien en un carro lujosísimo, pero  debe hasta el modo de andar. A veces caemos como esclavos de nuestros muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Nótese que no dice el dinero es la raíz, sino que el amor al dinero. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. 

 ¿Cuál es el antídoto contra la avaricia? Es el contentamiento para con Dios. A veces ya tenemos bastante, pero como somos esclavos de nuestros muchos deseos queremos más, una casa más grande, un carro más nuevo, un reloj más caro, una ropa más cara, un barrio más costoso y por estar esclavizados en nuestros muchos deseos nos vemos en serios problemas. Mire lo que dice  Pablo en 1 Timoteo 6:6-7 Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene.  A lo mejor quisiera estar casada con Brad Pitt, una estrella de cine, pero dele gracias a Dios y conténtese con el que tiene. No se parece en nada, pero ese es el que el Señor le dio, usted debe estar contenta con lo que tiene. Claro que quisiera que sus hijos fueran aquellos que inventan una aplicación y que se vuelven famosos y andan visitando a los presidentes más famosos del mundo y que hacen una gran fortuna, pero su hijo repite el año. Lo que le queda es estar contenta con lo que tiene.

Se vive mejor cuando estamos contentos con lo que tenemos. En este momento tenemos una casita modesta, tenemos que estar contentos con lo que tenemos, porque la redención, ya lo dijimos, es inmediata pero la prosperidad es un proceso. Dios le va a permitir, si lo necesita, una mejor casa pero no se vuelva esclavo de sus muchos deseos. Oportunamente estará en condiciones de poder mejorar lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Hace poco, el 8 de noviembre, falleció mi viejita linda. No se llevó nada, solo dijo por favor me visten con mi traje de servidora. Se le puso el traje y todos los demás trajes que acumuló en 86 años se quedaron. Ahí anda mi hermana repartiendo bolsadas de ropa. Nada trajimos a este mundo, nada nos vamos a llevar. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso.

Así que viva feliz. Aquí no vino desnudo, vino vestido y estoy seguro que allá en su casa ya no le cabe la ropa. Si tenemos ropa, si tenemos  comida, si tenemos casa estemos contentos con eso, por qué vamos a estar deseando otra casa para endeudarnos otros treinta años, otro carro para endeudarse otros cinco años. La clave de la felicidad es estar contento con lo que se tiene. Como pastor he vivido contento en mis 52 años de predicación del Evangelio. No siempre Dios me concedió tener un auditórium de primera como es este. Tuve que predicar al aire libre, en un autobús o predicar en una capillita modesta, predicar en una fábrica o predicar en un cine oscuro como fue el Cine Reforma. En todos lados he estado contento con lo que hemos tenido y por supuesto que ahora estoy contento con lo que hemos tenido. No estoy deseando otro auditorio más grande u otro auditorio más caro. Tenemos que estar contentos con lo que tenemos.

La Biblia es clara en cuanto a que los hijos de Dios prosperaremos, pero esto no es algo automático, requiere esfuerzo y conlleva un triple propósito. Su prioridad como hijo de Dios es buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia y todo lo demás le será añadido. Lo principal es buscar primero el reino de Dios. Qué bueno que esté aquí buscando algo que  vale la pena, buscando estar obediente al Rey del reino y sirviendo en el reino y sosteniendo al reino del Señor. Mateo 6:25-34 Jesús dijo »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?

Enfrente de mi casa me di el gusto de sembrar unos árboles que se llaman Calistemos. Cuando era novio de mi mujer, su papá vivía enfrente al  Gimnasio Teodoro Palacios Flores, había muchos árboles de calistemos, un día me dijo qué lindo son esos árboles, me gustaría tener uno de esos algún día. Ahí tiene sus árboles y cada día cuando miro por la ventana están llenos de pájaros. No tengo necesidad de ir al Zoológico La Aurora, pues llegan a mi ventana los pajaritos que son lindos con colores preciosos. Jamás he visto un parajito que ande con mochila. Siempre comen, siempre son alimentados. Estaba en un restaurante, a la orilla de la piscina con mis hijos comiendo. Los zanates no pagaban en el restaurante pero entraban, comían lo que la gente botaba o estaba en la mesa. Estas aves comen todos los días, la pregunta que hace el Señor es ¿acaso ustedes no valen más que un zanate? El Señor cuida de las aves, cómo no cuidará de nosotros. Nos ha cuidado día a día, año con año y estamos bendecidos gracias a su cuidado.

27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? » ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

 Pastor ¿y si me quedo viuda? Dichosa, recibirá como herencia todo lo que hizo su marido. El seguro que compró es para usted, ahí se acuerda de diezmar de lo que le den del seguro. Y además he visto a las viudas y a los viudos llorar por la muerte de su pareja y Lugo orar para que el Señor le provea. He casado viudas y viudos. Llega un momento, mi hermano, por mucho que lo quieran se olvidan. “Mi marido ya está muerto, yo estoy joven y necesito otro repuesto”. Cada día ya tiene sus problemas, así que busque que el gobierno de Dios sea establecido en su vida. Busque que el gobierno de Dios sea establecido en la vida de otros. Busque que su justicia habite en su vida y en donde se mueva. Sirva en la iglesia, sirva en un ministerio, en una célula y en todo lugar con su testimonio de vida. Si lo busca a Él antes que a todo, si vive para honrarlo a Él antes que a nada más, Dios añadirá todo lo que necesita para subsistir.

Padre y defensor de viudas es Dios en su santa morada. Y ahora ya no solo hablo de los huérfanos, ya estoy huérfano de mamá, pero lo bueno es que llega un tiempo en la vida en que como hijo, aunque esté huérfano de mamá, el Señor lo sigue consolando. Además me concedió hace décadas de tener la oportunidad de servirle a ella de papá, porque cualquier necesidad solo me informaban y para mí era un gusto pagarle una operación, pagarle unas placas, unos lentes, una hospitalización, darle la medicina, ayudarle con sus necesidades, porque la Biblia dice honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien en la Tierra y seas de larga vida. Es buen negocio ayudar a los papás, empiece a ayudarlos si ha sido tacaño con sus padres, porque el Señor no se queda con nada, Él dice yo honro a los que me honran. Hay que sembrar, lo decimos todo el tiempo. Luego viene la cosecha, pero entre la siembra y la cosecha, entre el dar y recibir, está el tiempo de la paciencia, pero es una paciencia con esfuerzo continuo y no con pasividad. La siembra y la cosecha son una realidad terrenal y una realidad espiritual.

¿Cuánto le lleva a alguien, en Estados Unidos, tener un millón de dólares? Es un dato muy interesante que creo que nos puede servir. Thomas Corley, el autor del libro “Hábitos de los ricos” y quien por cinco años estudió las actividades diarias de 233 millonarios, dice que al típico millonario en Estados Unidos le lleva por lo menos 32 años llegar a tener un millón de dólares. Por lo menos 32 años. Por eso entre la siembra y la cosecha se necesita paciencia. Al 52% de personas les llevó 38 años y al 21% 42 años. Dice que el producir riqueza no es algo que se dé del día a la noche, de hecho el 80% de los millonarios en su estudio, lo consiguieron hasta después de los 50 años. ¡Y usted quiere ser millonario ya! Se requiere paciencia y esfuerzo continuo. Puede prosperar pero requiere disciplina y esfuerzo diario en el producir, ahorrar e invertir ese dinero para que se multiplique y el mejor aliado es el interés compuesto y el tiempo. Pero no existe forma más que en casos muy especiales y contados el tener todo pero ya, por ejemplo, los hijos de Buffett Warren, ya lo dijo públicamente, que a sus hijos les va a dejar la herencia de diez millones de dólares a cada uno, pero eso lo dice el hombre más rico de la Tierra, que ya tiene ochenta y pico de años de estar con paciencia produciendo, ahorrando e invirtiendo y ahora tiene mucha plata y, sin embargo, no le va a dejar toda la plata a los hijos, solo diez millones a cada uno.

Si quiere llegar a tener un millón de dólares empiece a echar punta, trabaje. Si usted trabaja, si produce, si ahorra y luego los ahorros los invierte puede llegar a tener un millón de dólares cuando tenga cincuenta años de estar haciendo eso, pero debe comenzar ahora, porque dentro de diez años se va a lamentar no haber empezado hoy. — Pastor, me lo dijo, pero todo lo que me pagaban en el trabajo me lo chupaba, me lo comía con los cuates: otra ronda a mi cuenta—. De ronda en ronda se gastó todo su sueldo y en esa época en la que ganaba mucha plata presumió de ser rico, pero al final terminó pobre. Tiene que aprender a manejar su dinero.

Un pasaje bíblico más, que es importante, está en 2 Corintios 9:1-15, si Dios nos bendice es para un triple propósito: No hace falta que les escriba acerca de esta ayuda para los santos, porque conozco la buena disposición que ustedes tienen. Esto lo he comentado con orgullo entre los macedonios, diciéndoles que desde el año pasado ustedes los de Acaya estaban preparados para dar. El entusiasmo de ustedes ha servido de estímulo a la mayoría de ellos. Con todo, les envío a estos hermanos para que en este asunto no resulte vano nuestro orgullo por ustedes, sino que estén preparados, como ya he dicho que lo estarían, no sea que algunos macedonios vayan conmigo y los encuentren desprevenidos. En ese caso nosotros —por no decir nada de ustedes— nos avergonzaríamos por haber estado tan seguros. Así que me pareció necesario rogar a estos hermanos que se adelantaran a visitarlos y completaran los preparativos para esa generosa colecta que ustedes habían prometido. Entonces estará lista como una ofrenda generosa, y no como una tacañería. Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes. Como está escrito: «Repartió sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre.» El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia.

11 Ustedes serán enriquecidos en todo sentido —en lo espiritual, en lo familiar, en lo deportivo, en lo material. La voluntad del Señor es que seamos enriquecidos en todo sentido, no solo en lo espiritual —, para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios. Esta ayuda que es un servicio sagrado no sólo suple las necesidades de los santos sino que también redunda en abundantes acciones de gracias a Dios. En efecto, al recibir esta demostración de servicio, ellos alabarán a Dios por la obediencia con que ustedes acompañan la confesión del evangelio de Cristo, y por su generosa solidaridad con ellos y con todos. Además, en las oraciones de ellos por ustedes, expresarán el afecto que les tienen por la sobreabundante gracia que ustedes han recibido de Dios. ¡Gracias a Dios por su don inefable! Si Dios nos bendice, nos prospera, nos enriquece es para un triple propósito: el primero es bendecir su obra con nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe. En segundo lugar bendecir a nuestra familia al disfrutar juntos de la riqueza y ahorrar para el mañana. En tercer lugar bendecir al necesitado. Me pidieron una cita esta semana para entregarme un reconocimiento de parte de la Casa del  Alfarero, están cumpliendo 30 años, este es un ministerio que ha servido en el Relleno Sanitario, ayudando a  la gente que ahí vive, que ahí trabaja y me dijeron: —Pastor, decidimos ahora en este aniversario ir a darle las gracias a todas aquellas instituciones que han hecho alianza con nosotros y nos han ayudado consistemente durante estos 30 años—. Quiero decirles que ese reconocimiento es por lo que cada uno de ustedes diezma y ofrenda que nos permite ayudar a gente mucho más necesitada que nosotros.

La gente necesitada que recibe alguna ayuda le da gracias a Dios, porque recibió lo que necesitaba. Cada vez que hay una Jornada Médica y llegamos a los pueblos más pobres de nuestro país la gente se queda dando gracia a Dios, porque le quitaron una muebla que no lo dejaba vivir tranquilamente; porque le hicieron una cirugía, como que estuvieran en un campo de guerra nuestros médicos realizan las cirugías en el área rural para ayudar a la gente necesitada. Y todos los gastos que implican estas Jornadas Médicas, inclusive las medicina que se les obsequia, se pueden realizar gracias a la gente de la Fráter que diezma y ofrenda regularmente y por eso se quedan dando gracias a Dios. Quién se iba a imaginar que iba a llegar un médico a su pueblecito, a verlo, a curarlo y atenderlo. Bendecir al necesitado es el triple propósito por el que el Señor nos bendice.

Algunos obstáculos para la prosperidad financiera. ¿Quiere prosperar financieramente? ¿Sabe por qué no prospera? Porque no tiene un presupuesto, no sabe ni cuánto gana ni cuánto gasta, tiene que realizar un presupuesto para gastar conforme a lo que tiene. Hemos enseñado nunca gastar más de lo que ganamos. Además tener una rutina mensual para el manejo de sus finanzas. No tener un fondo de emergencia de por lo menos 4 a 6 sueldos mensuales. ¿Cuánto gasta cada mes? Debe tener ahorrado por lo menos de 4 a 6 meses sin trabajo, por eso debe ahorrar, porque un día por muy bueno que sea lo van a despedir y se va a quedar sin trabajo, por no ahorrar como mínimo el diez por ciento de sus ingresos para el futuro. En el libro Fórmulas Bíblicas para prosperar  he enseñado y en la iglesia lo enseñé primero el plan 10-10-80.

Traiga el diez por ciento de sus ingresos para el Señor, ahorre por lo menos el diez por ciento de lo que gana y viva con el 80 por ciento restante. Dentro de treinta, cuarenta o cincuenta años va a ser un millonario, pero tiene que aprender a aplicar las Fórmulas bíblicas para prosperar. Este libro está disponible en Fráter Librería. Lo animo a que lo compre y lo lea, que lo regale a sus hijos, a sus amigos como regalo de Navidad, para que aprendan. También tenemos el libro Alas para tu economía, que son conceptos sabios sobre deudas y libertad financiera. Léalo, practíquelo, apréndalo y contribuirá a su prosperidad. Lo más rico que tenemos está, según Pablo, en Colosenses 1:27,  A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria. La riqueza más grande que tenemos no es la casa, no es el carro, no son nuestras inversiones. La riqueza más grande que tenemos es Cristo en nosotros y si aprovechamos Su presencia en nosotros vamos a salir adelante. Pueden sacarnos sin nada a cualquier parte del mundo, allí Cristo en nosotros nos va a ayudar en lo espiritual, en lo material.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…