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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Leo en las redes sociales que muchos de ustedes dicen: qué alegre, voy a mi casa, a la Fráter. Qué bueno es pasar un domingo en nuestra casa, es alegre llegar a nuestra casa. Si usted conoce ese lugar familiar donde lo reciben siempre con amor, gente con sonrisa, amigos que lo abrazan en su mejor día, en su peor día, eso es un hogar. Esa es la casa y es rico y es como dice el Salmo 133; es bueno y delicioso habitar los hermanos juntos en armonía. El problema para muchos de nosotros es que nos gusta tanto que pareciera que tenemos la vida encerrada en una burbuja cristiana. Pasamos horas y quisiéramos pasar tantas horas hablando con la gente que comparte nuestra fe, que abre la misma Santa Palabra que nosotros, que podemos comentar y crecer juntos que a veces se nos va el tiempo.

Le digo a mi esposo: tú te podrías encargar de los niños, quiero ir a tomar un café con mi amiga, con la que ha sido mi mejor amiga por quince años o más, diez y ocho años tal vez. -Un café, ¿de esos que te toman cinco horas?-. Hablamos de todo, hablamos de lo que más nos importa y amamos que es a Jesús. Y esa amistad empezó porque ella decidió salir de su burbuja para hacerse amiga de alguien que en ese momento estaba perdida. Vivía en Guatemala más perdida que el hijo de la llorona. Para muchos papás la idea de enviar a sus hijos a la universidad es terrible, muchos de ustedes tienen miedo de enviarlos, porque piensan que ahí se van a perder.

Déjeme decirles que cuando Jesucristo dice que el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida, está hablando en serio, cuando su hijo está destinado a ser siervo suyo no va impedirlo nada y Él va alcanzar a nuestros hijos en su momento con la obra y gracia necesarias. A mí me alcanzó en el primer año de universidad.

Ilaamen empezó a darme jalones de ida y regreso a la universidad. Y lo particular es que me dejaba en la puerta de mi casa y me iba a traer a la puerta de mi casa. Eso era extraordinario para mí, porque uno en la universidad está contando sus centavos para el material requerido en los estudios, las dos nos graduamos en licenciatura de Diseño Gráfico. Era un interés genuino por mí, que me desubicó. Y luego empecé a ver cómo interactuaba con su familia, luego empecé a ver el amor entre sus papás, el amor entre hermanas y me cautivó y yo dije aquí hay algo diferente. Pero alguien tenía que salirse de su comodidad y pagar un precio, pagar gasolina, pagar tiempo.

 Uno nunca sabe a quién el Señor está mandando a alcanzar. Somos llamados a ser luz del mundo. Mateos 5:14, esta porción de la Escritura viene luego del conocido pasaje llamado Las Bienaventuranzas o el Sermón del Monte, está hablando aquí de todos los que son llamados dichosos en el Reino de Dios. En el versículo 13 habla de que somos sal y antes, en el 12, nos dice: Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes. Y en el 14-16 dice: »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

Nosotros somos hijos de luz y el texto nos está diciendo que no debiéramos ser parecidos a la luz sino que nuestra identidad es que somos luz. ¡Somos luz! algunos tenemos crisis de identidad. Usted ha visto el programas de César Milán, él ayuda a la gente que ha engañado a sus perros y les han hecho creer que son niños, niños muy malcriados. Y el niño malcriado, peludo, mueve la cola pero hace su voluntad en la casa, le ladra a las visitas, se come el sillón, se duerme en la cama del dueño, orina por donde caiga y llega César Milán y le vuelve a enseñar al perro que es un perro. No un niño malcriado, no una persona. Y vuelve a darle su identidad.

Para nosotros la idea no es vayan y parezcan. César Milán no entra y dice: pareces un perro y te voy a enseñar a ser como si fueras un perro, Él animal está diseñado para ser perro y el entrenador entra a reubicarlo en su verdadera identidad. Muchos de ustedes necesitan ser re-enseñados en su identidad correcta. Somos luz, no somos otra cosa. La luz existe para alumbrar, hay algo importante en la Fráter y que nos da fuerza como congregación, son las células, porque ahí encontramos conexión, pero aún adentro de ellas corremos el riesgo de volvernos un club cristiano, en donde nos sentimos tan bien que aquí está nuestro grupito y no queremos que entre nadie. Viene un invitado y qué bueno, pero seguimos con el grupito. Necesitamos extender y reenfocarnos, inclusive en eso, porque cuando el Señor dijo que nunca nos iba a dejar y nunca nos iba a abandonar, se refería a: 1. Su Espíritu Santo y 2. A su Espíritu Santo en todos los creyentes, en los que hemos creído en Jesucristo. ¿Cómo está el Señor en su barrio? ahí está usted, mire sus manos, mire sus pies.

Mi esposo siempre dice que tenemos que ser un púlpito con piernas, ustedes y yo lo somos. ¿Se nota la presencia de ustedes en el vecindario, aparte de la bulla y las carcajadas de la célula, aparte de la alabanza? ¿Se nota en el vecindario su presencia de amor, su actitud de servicio hacia el vecino en cosas prácticas de toda la vida? ¿Se nota un gesto amable en usted? ¿Está brillando allí en donde Dios lo depositó? porque le voy a decir una cosa, yo no prometía mucho a los 18 o 19 años. Mis maestros, mis catedráticos de la universidad probablemente me ven hoy y se ríen, era buena estudiante pero sí molestaba y la boca que Dios me dio la usaba pero para otra cosa. Usted no sabe si el vecino parrandero de atrás es el siguiente Luis Palau. ¿Quién era Pablo antes de ser Pablo y ser renombrado, reubicado en su identidad de luz? Era un asesino, perseguidor de la Iglesia, era Saulo de Tarso, pero tuvo que haber un Ananías que tocara la puerta con valentía, obedeciendo y diciendo: bueno Señor, si tú me mandaste ahí voy. Y si tú puedes transformarme a mí, puedes transformar a cualquiera.

Usted no puede subestimar, usted no puede creer que su luz es una luciérnaga que tiene que estar escondiendo en un frasco. Nosotros pasamos muchas vacaciones en Izabal, porque mi abuelito trabajó toda su vida en la Bananera y una de las cosas más lindas, aparte del olor de la colonia y el olor a banano en el carro de mi abuelo, era en la noche las luciérnagas, era fantástico agarrar un par y meterlas en un frasco. Pero el destino de la luciérnaga no era estar encerrada en el frasco, era embellecer y dar gloria a Dios en el campo. Nosotros no estamos hechos para frascos, estamos hechos para el campo. Muchos de ustedes están pidiéndole a Dios púlpito, muchos de ustedes le están ´pidiendo a Dios una plataforma, muchos de ustedes quieren su célula, porque quieren, tienen un genuino deseo de predicar la Palabra de Dios. Déjeme decirle algo, ore al Señor, no por la plataforma. Ore al Señor por un corazón sensible, porque mientras usted está arrodillado soñando con grandezas, su vecina quizá está llorando al lado, sola en la cocina y Dios lo puso a usted al lado, para tocar el timbre y decirle: mira, te comparto los tamalitos que hice, ¿cómo has estado? Y ahí el Señor empieza la obra.

Déjeme decirle que Dios es el Dios que mira en lo privado y es exaltado en lo secreto y Dios nos necesita exactamente donde estamos. No subestime los púlpitos secretos, ahí en su barrio, ahí en su vecindario, ahí en la familia. Su teléfono puede servir para mil cosas de beneficio para el reino, un mensaje de texto de ánimo, de amor. ¿Cómo sabemos que nuestra fe está iluminando? Lea Efesios 5:8-10, mire qué claro lo dice el autor: Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad) y comprueben lo que agrada al Señor. Éramos obscuridad, ahora somos luz en el Señor. Usted puede tomar la idea equivocada cada vez que viene el domingo. Usted puede tomar a la Iglesia como un curso intensivo de auto mejoramiento, pero déjeme decirle que nada puede ser más lejos que la enseñanza bíblica correcta. Mejorar solo es consecuencia de una conexión profunda en el amor inmerecido de Jesucristo. Primero va la rendición y decir fui oscuridad, es cierto, no hay luz en mí, yo te necesito. Entonces Jesucristo nos traslada del reino de tinieblas a la luz admirable y entonces, solo entonces, va a suceder que vivamos en toda bondad, justicia y verdad. Entonces empezamos a comprobar que es lo que agrada al Señor.

Muchos de nosotros lo estamos haciendo al revés, muchos de nosotros estamos pensando que primero hay que mostrar buenas obras, que si tengo que hacer esto o lo otro, que si cumplo la lista en el supermercado, entonces me voy aparecer con Jesús, y Jesús me va a querer ahora, y entonces voy a poder ser trasladado a la luz. Pero fíjese bien el orden de las cosas, en una historia tan simple de lo que es ser trasladado de tinieblas a luz. ¿Se acuerda de la historia de la mujer sorprendida en adulterio? Hombres fariseos, hombres de la comunidad, la sorprenden, la arrastran, la llevan ahí en público humillándola frente a Jesús. Jesús no hace aspavientos dice que el que tenga libre las manos que tire la primera piedra, uno a uno se van, se quedan solos. Y Jesús le dice: mujer, ¿dónde están los que te condenan? -Ya no hay ninguno, Señor-. Ni yo te condeno, ahora vete y no peques más. Chequee el orden, el Señor no le está diciendo ¿vas a pecar otra vez? porque si pecas otra vez, entonces, te perdono. No, m’hija, mi amor es gratis, es inmerecido. Y ese amor inmerecido eso es lo que corre la cortina de nuestra alma y nos alumbra y nos trasforma. Entonces ella se levanta, trasformada, diferente, a tener una nueva vida.

No es al revés, nuestra frente debería decir lo mismo. Ha notado que a la adolescente le cuesta parquear el carro, se ha fijado que a la recién casada no le atina a hervir el agua, usted tiene una plataforma lista para ir a brillar su luz ahí, diciendo ¿en qué puedo servirte? Y su corazón tiene que decir atentamente lo mismo todo el tiempo. Esas buenas obras son solo un fruto, estamos hablando de luz. Yo traje esto, un espejito, es pequeño, pero ya vieron cómo rebotó la luz. Este espejo no tiene kilovatios de fuerza, ¿cuánta potencia tiene, qué tiene conectado ahí? ¿Hay algo que hace a este espejo espectacular para que rebote esa luz? No, solo está reflejando la fuente verdadera que es el reflector, ¿qué necesita el espejo para rebotar luz? Abrirse.

Si nosotros pretendemos decir que somos cristianos tenemos que caminar como Jesús caminó y eso va a requerir decir: Señor, yo no vivo para mí, yo no vivo escondido, yo no vivo cerrado. Yo vivo rendido a ti, abierto, soy un libro abierto. Solo ahí se va a reflejar la luz de Jesucristo. Solo ahí se va a reflejar la luz de Jesucristo, solo ahí se va a notar la gloria del verdadero. Si el espejo tomara clases de cómo ser un faro, si el espejo hiciera su mejor esfuerzo y fuera a un curso de iluminación y tratara de hacer pesas y decir que quiere ser un faro, quiere ser un sol, ¿serviría de algo para el espejo? No. El espejo debe admitir que solamente es un espejo y mirar a la fuente verdadera. Solo es consecuencia de que tiene la cara puesta hacia la luz. Nuestras buenas obras no nos van a llevar al cielo, el único que nos lleva al cielo es Jesucristo por Sus buenas obras tenemos entrada y esa es la buena noticia que nos liberta. Usted después de entablar una relación de un amor genuino, no de biblazos, no de “tú estás equivocado, yo estoy en lo correcto. Déjame decirte lo que está mal en tu vida. Quiero explicarte dónde has fallado”. Créame, ni yo lo quiero escuchar.

Cuando uno muestra interés genuino en la gente, uno hace brillar la luz, la gente empieza a pensar en “que él es diferente, porque se interesa de gratis conmigo, porque es tan amable conmigo,” Ojalá, lo que crea ella fuera verdad. Tim Keller siempre dice: haga que los no creyentes anhelen que esa verdad que usted proclama fuera cierta. Porque aunque sea por curiosidad la gente sabe entablar conversaciones, el Señor va a empezar a trabajar y usted no va a convencer, es el Espíritu Santo que mora en usted que va a convencer. Nosotros no estamos hechos para hacer la obra, es el Espíritu Santo. Cuando usted ya entabló una relación brille invitando a la gente a una reunión, empiece invitándolos a su casa, a un café, invítelos a su célula, si tiene célula.

Ya viene La Vía Dolorosa, es espectacular, es de las cosas favoritas que yo tengo, de verdad, en nuestra congregación, es gratis, solo se va gastar en la gasolina y el café después o los taquitos o lo que quiera invitar. Mucho del trabajo, se lo facilitamos en la Fráter. La gente no anhela ritos no anhela tradiciones, usted y yo estamos hechos para tener comunidad, hacer clic, identificarnos en nuestra debilidad. Brillamos cuando compartimos nuestra historia, nuestro testimonio de vida, cuando usted es trasladado de las tinieblas a la luz. Usted no tiene por qué esconder lo que pasó, porque lo que pasó Dios lo está usando para hacerse fuerte. El Señor se hace fuerte en nuestra debilidad y esa debilidad es la que la gente dice: o sea que él también era tal cosa, yo puedo también cambiar. Ella tal cosa, entonces Dios puede hacer algo conmigo. Fíjese que recuerdo, hace unos años, en el servicio de miércoles, el de Señoras, yo tenía un tiempo de estar asistiendo y a veces mi intención era predicar en ese servicio. Y en una ocasión, conté una anécdota de mis lugares favoritos para hacer compras. Me encantan las ventas de segunda mano, de ropa pre amada, o sea usada, o sea paca.

Y cuando conté eso, hubo gente que me dijo: no cuente eso, pero ese día se me acercaron más mujeres que en cualquier otro día, porque si ustedes y yo solo estamos pensando “yo tengo que ser mejor que el resto, para demostrar que el cristiano, es victorioso y es mejor”, nos estamos perdiendo en el punto en el que Dios se glorifica, alumbra más fuerte. Cuando nosotros compartimos con sabiduría nuestra debilidad, Dios se glorifica, ahí hay conexión, porque la historia nunca se trata de ustedes o de mí, se trata de la belleza de nuestro Salvador, de Jesucristo, a Él dirijamos la atención. La mirada. Entre nos enfocamos más a la luz de Jesús, entre más nos consumimos con Jesús, más nos olvidamos de nosotros, de nuestras debilidades y hasta de nuestros logros y somos libres. Por eso Pablo decía: yo, el primero de los pecadores. Y lo decía sin empacho y sin vergüenza, porque tenía una identidad clara de quién era, nuevo en Cristo. Que no le avergüence, que no le tenga miedo a compartir su fe.

Hay una pregunta elemental, ¿usted conoce, usted sabe por qué cree lo que cree? Porque puede ser que usted esté aquí por costumbre, porque le heredaron la fe. Cuando recibimos nueva gente en la Zona de Campeones hacemos una pequeña entrevista donde conocemos al aspirante. Yo hago algunas veces esas entrevistas. Y en ellas pregunto contáme, ¿cómo te enamoraste de Jesús? Y es un medidor fuerte cuando la respuesta es: eh, ah, bueno, mmm, en mi casa, pues este, mmm, mis abuelitos eran cristianos y entonces, este… pues, por eso. Yo digo, aún falta vivir la aventura, la aventura de abrirse y empezar a seguir a Jesucristo de verdad y personalmente.

Seguir a Jesús es empezar a caminar tras sus pasos y darnos cuenta que de repente vamos corriendo, darnos cuenta que de repente estamos en una maratón. De repente nos damos cuenta que estamos en una triatlón y de repente estamos en una pentatlón. Y cuando llegamos a la meta nos damos cuenta que todo el tiempo era Él corriendo y nosotros en sus brazos. ¿Cuál es la fe suya? ¿Cuál es la fe que compartimos? Voy a decir brevemente, el cristianismo no es venga y mejore su vida, venga y hágase mejor, esa es una consecuencia súper secundaria de lo que es el verdadero Evangelio. Dios siendo santo no puede permitir a nadie en su presencia que no sea santo y cómo nosotros no podemos dar esa talla, hubo necesidad de proveer un sacrificio y Él se ofreció voluntariamente.

Cuando el Señor dijo no volveré a destruir la Tierra, en la historia de Noé, se hizo un arco en el cielo, estamos leyendo una Biblia con nuestros hijos que se llama “Cuéntame las historias de Jesús”, termina diciendo la historia: Dios hizo el arco, como un guerrero apunta la flecha y la apuntó hacia arriba para herir su propio corazón y darse el rescate por los que no podían rescatarse solos. ¿Cuál es la buena noticia del Evangelio? Que no dependo de mi habilidad, de mis proezas, de mis recursos para llegar a Dios sino dependo únicamente de ese recorrido perfecto de Jesucristo. Escondida en Él yo puedo acercarme a Dios sin temor y he sido rescatada, y cuando llegue la meta voy a oír las palabras: bien sierva y fiel en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré. No porque yo haya hecho mucho bien sino porque Jesús hizo mucho bien en mí. Tanto bien en mí, tanto amor en mí que se rebalsó y entonces mi espejito pudo rebotar luz por muchos lados. Y esa es la buena noticia.

¿Sabe qué? Brille, atrévase, hable, vaya, toque el timbre algún día y luego cuando la gente puede aceptar mire a su célula, luego, puede mirar a la congregación y usted puede inscribirlo en la Facultad de Liderazgo. Déjeme decirle, la Facultad de Liderazgo es el estartazo que esperamos que usted tenga en su caminar con Jesucristo. De ninguna manera piense que si usted termina la Facultad usted ya es un cristianazo. No, que usted ahí se sienta como un nene va a nursery o a maternal a aprender sus primeros colores, sus primeros trazos y de ahí en adelante usted tenga una vida sedienta de la Palabra. Que conozca nuestro amor desinteresado, nuestra luz rebotando y que el Espíritu Santo convenza. Y cuando eso suceda esté disponible para hacer una oración que invita y simple, una oración de fe en donde usted guía a esa persona que usted ama en Cristo, en donde simplemente confiesa que sola no puede, que sola es imposible.

Romanos 10:10 dice “Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo”. Cuando nos atrevemos a brillar viene una cadena de consecuencias. Cuando uno ama a su esposo, cuando uno entabla intimidad con su esposo suceden cosas, resulta un embarazo, hay un fruto y viene un bebé. Cuando usted se anima a brillar su luz, oramos porque Dios lo haga fértil espiritualmente y usted tenga muchos bebés. Y cuando eso suceda, usted lo entrene en la vida de fe, no porque sea mejor, sino porque usted lleva la delantera siendo un pecador arrepentido.

Enseñe lo que es vivir en fe. Vivir en la fe no se trata de auto mejorar. Brillar para Jesús no se trata de hacer nada más, vivir en la fe no es auto mejorar, de hecho vivir en la fe es decir: Señor, que yo mengüe, para que tú crezcas. Que se note que yo no puedo y que todo lo bueno en mí, eres tú. No se trata de auto mejorar sino de morir, de rendir para resucitar en Jesucristo. Nunca habrá una persona que sea bienvenida en el cielo que no haya hecho un acto, primero, de completa humillación y de abrirse, y de admitir que estaba yo en la oscuridad, no hay luz en mí. Plena oscuridad, no entiendo nada, pero Jesucristo llega, Él es la estrella de la mañana, no hay otro astro en la mañana que no sea el sol y todas las estrellas, simplemente, pueden brillar porque existe el sol. Nosotros somos la luz del mundo, porque somos hijos del Sol, del Dios que es fuente de toda la luz y la bondad.

Jóvenes y no tan jóvenes están llamados a predicar, hoy quiero decirles, específicamente, no oren para que Dios abra puertas y dé plataformas para brillar. Oren con fervor, que el corazón sea cautivado por el amor de Jesucristo. Oren para amarlo a Él como nunca lo habían hecho para necesitarlo, para tener sed de Él y sepan secreta y espectacularmente que Dios se glorifique en ti y entonces cuando llegue el momento de poner pie en la plataforma que Dios, sea la sala de tu casa, te dé ahí respaldo, no por tu habilidad sino por lo que secretamente estás haciendo para Su gloria.

Oremos para que Dios nos ayude a hacer más para Él. Si la raíz es un amor apasionado por Jesucristo, va a ser natural rebalsar y va ser natural hacer cosas que parecen imposibles. Si nuestra raíz está bien fuerte en clamar a Jesús para obtener a Jesús esa oración no la va a rechazar el Señor, va a comenzar a ser completamente otra historia y te va a transformar y vas a brillar y ni cuenta te vas a dar, y tu vida va a empezar a dar fruto como consecuencia de que la luz llegó a tu vida, las ventanas se abrieron, se desempolvaron y la casa se llenó de luz, las cosas empiezan a tener vida y la grama empieza a tener más verdor y todo empieza a oler diferente y los niños quieren llegar a una grama verde y empezar a jugar allí, y las familias quieren llegar a un área verde a disfrutar de un día de campo y va a ser atractivo simplemente, porque la luz empezó a brillar y tú empezaste a reflejar.

Ora para que tu corazón sea un espejo abierto completamente, sin reservas, sin temor. La buena noticia es que todo debía ser hecho para ser aceptados por Dios, fue hecho por Jesucristo. En la cruz del calvario, en su último suspiro dijo: consumado es. Terminé el trabajo, todos son bienvenidos, el que cree en mí aunque esté muerto vivirá. Esa es la fuerza del Evangelio, ya no hay culpa sobre mí, cuando yo me acerco al Padre para pedir misericordia, para pedir por mi necesidad, cuando yo me acerco al Padre, el Padre no me mira a mí, no le impresionan mis logros, no le escandalizan mis horrores. Mira que yo estoy escondida en Jesucristo y mi identidad es luz.

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La fe viene por el oir…

 

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