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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

           Le damos gracias a Dios por lo que hemos logrado hacer en estos últimos seis meses. Hágame un favor, dígale a su vecino, gracias por su promesa de fe cumplida. Cada uno de los que estamos acá somos los que hacemos realidad nuestros proyectos. Me llama la atención lo que el apóstol Pablo enseñó en ese pasaje de 2 Corintios 9:6-11 “Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará”.

            Si usted siembra una cuerda de maíz, va a cosechar lo que sembró, pero si siembra una hectárea de maíz, cosechará mucho más, es proporcional pero es extraordinario, todo el que siembra cosecha, aun los que siembran poco van a cosechar poco. Por eso es importante aprender a sembrar en abundancia. El versículo 7 dice: “Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón –todos deben dar, dígale a su vecino que debe dar, da el esposo, la  esposa, el hijo, el yerno, la nuera, la abuela, todo el mundo da.

            Hace tres semanas me trajeron una alcancía de un niño que se propuso ahorrar, para traerlo a la iglesia. Empezó en el 2009 y ahora en el 2014 trajo su alcancía. Cuando la rompieron tenía más de 300 quetzales que había ahorrado, un niño, chiquito, pero este niño que está empezando  a sembrar con amor, cosechará en abundancia.

            Pablo dice: cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón. Es usted, en su corazón, quien toma la decisión, nosotros no somos los que lo obligamos ni quienes lo forzamos ni lo presionamos. No, cada uno en su corazón toma la decisión de dar, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Dios ama al que da con alegría. Si algo nos ha enseñado Dios es a dar. Juan 3:16, el versículo más famoso de toda la Biblia dice: Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito. ¿Cómo medimos nosotros la calidad de amor que tenemos? Por la dadivosidad que tenemos.

          Podemos dar sin amar, pero no podemos amar sin dar. Por eso es que las madres le dan a sus hijos todo el tiempo que pueden, todo el amor que pueden, todo el esfuerzo que pueden, todo lo que tienen se lo dan, porque hay amor y cuando hay amor damos. Un padre de familia da su tiempo, su trabajo y su esfuerzo para sostener a su familia, porque la ama, igual Dios ama al que da con alegría, porque el que da con alegría está imitando a Dios. Dios es quien nos enseña con su ejemplo a dar con generosidad.

           Versículo 8 dice: Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes. Dios tiene poder para que nos abunden todas las cosas. La Biblia nos cuenta de aquella viuda de Sarepta, que en una época de sequía recibió al profeta Elías y él le dijo: — prepararme una  torta—. Y ella le dijo: —Mira, solo me queda un puñado de harina, un poco de aceite para preparar una última torta para mi hijo y para mí, y después de eso nos moriremos—.  Pero Elías le dijo: —prepárame a mí primero—. Y esa viuda dadivosa preparó la torta se la dio a Elías y le dijo prepárate para ti también. Ella dijo: — pero si ya no hay harina, no hay aceite—. Pero fue, preparó la harina, preparó el aceite y por un año aquel puñado de harina, aquel poco de aceite que tenía sirvió para que comiera la viuda, su hijo y el profeta Elías, porque Dios tiene poder para hacer que abunde en nosotros todo lo que tenemos. Dios puede hacer que abunde en nosotros.

           Dios puede hacer que abunde toda gracia para ustedes, de manera que siempre, en tiempos de guerra, en tiempos de paz, en tiempo de empleo y de desempleo, en tiempo de abundancia y en tiempo de escasez, Dios siempre, en toda circunstancia, da para que tengan todo lo necesario y toda buena obra abunde en ustedes. Dios tiene el poder para que toda gracia abunde para nosotros, de manera que siempre en toda circunstancia tengamos todo lo necesario.

         La Biblia dice en Juan 10:10: Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. ¿Sabe cuál es el concepto bíblico de abundancia? Es tener todo lo que yo necesito y algo más para compartir, y cuando compartimos de veras vemos el milagro. Dice 2 Corintios 9:9-11 Como está escrito: “Repartió sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre.»  El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia. Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios. Este versículo léalo, subráyelo, apréndalo, reclámelo, aprópielo. Ustedes serán enriquecidos en todo sentido, quiere decir que ustedes serán enriquecidos en todo sentido, no solo en lo espiritual, también en lo intelectual, en lo familiar, en lo material.

          Conozco a cientos de personas aquí, que vinieron al Señor atados por los vicios, con problemas familiares, vinieron con grandes dificultades económicas, algunos con todo hipotecado, otros con juicios en los tribunales, pero vino el Señor y empezó a enseñarles que Él tiene poder para hace que esta gracia de dar y recibir abunden en todo y el Señor los ha bendecido, hoy son personas literalmente enriquecidas, pero ¿para qué Dios quiere que estemos enriquecidos? ¿Para que presumamos con los amigos que tenemos más dinero que ellos, más casas que ellos, más carros que ellos? ¿Para qué nos enriquece el Señor? Aquí está claro el propósito de enriquecimiento lícito, dice Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos.

           Esta es una oportunidad para que usted señora le diga a su esposo: auméntame lo del gasto, me estás dando lo mismo que hace diez años. Si Dios nos ha enriquecido, si Dios nos ha prosperado es para que seamos generosos, así que si su hijo le pide para salir con la novia, sea generoso, dele el carro pero con gasolina. Para que no lo tenga que empujar en el camino con la novia. Tenemos que aprehender a ser generosos, para eso Dios nos enriquece y nos prospera. Hay muchas personas que han venido a nuestra congregación y le dan gracias a Dios, porque aquí han encontrado a Cristo Jesús como su Señor y Salvador,  gracias a que todos ustedes han sido generosos en traer sus diezmos, ofrendas y promesas de fe. Y por eso tenemos hoy en día todas estas instalaciones sin deber nada a nadie.

          ¿Sabía usted que la semana pasada tuvimos bautismos en agua? ¿Sabe cuántos se bautizaron la semana pasada? Ochenta personas, motivo para darle gloria a Dios, que no solo se conviertan a Cristo sino que se bauticen en agua, entren a la Facultad de Liderazgo y se preparen para servir al Señor, todo esto que la gente agradece hoy es porque usted ha sido generoso y son ustedes los que han hecho posible todo lo que nosotros hemos hecho y seguimos haciendo.

             Muchas gracias por hacer promesas de fe y muchas gracias por haberlas pagado. Hoy nos hemos quedado contentos con ver en el video todo lo que se ha hecho en estos últimos seis meses, y más que tenemos que hacer todavía y por eso ahora queremos darle la oportunidad para que usted pueda participar nuevamente en una promesa de fe. Si nunca ha hecho una promesa de fe, hágala hoy, haga la prueba. Ponga a prueba a Dios que Él le va a proveer abundantemente.

             La semana pasada recibí una carta, un testimonio que decía: yo hice mi promesa de fe el año pasado y llegó el fin de año y pensé que no iba a poder pagar, pero Dios me bendijo extraordinariamente y la he pagado. Muchos han hecho promesas de fe, han sido fieles en traer sus diezmos a la iglesia y por encima de sus diezmos dar una promesa fe.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…