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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

            En la iglesia cristiana, según Jesús, somos la luz del mundo. Todos nosotros somos la luz del mundo, por supuesto, en la iglesia hay luminarias, aquellas estrellas que son las que salen en las vallas, en las revistas, en las pantallas, pero las estrellas por lo general se ven de noche cuando no hay nubes, de vez en cuando las mira dando su luz, pero usted y yo somos como aquellas velas que se encienden y aunque sea de día se mira su luz. Imagínese si le diéramos una vela a cada uno, se miraría esa luz aunque fuera de día, y de noche brillan más todavía. Por eso nosotros somos la luz del mundo, Dios nos ha dado el privilegio de mostrar el camino a la gente, el camino a Dios. Jesús dijo en Juan 14:6 Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino es por mí, y esa es nuestra gran responsabilidad. Por eso el apóstol Pablo cuando habla de las metas que él se propone, habla y dice en 1 Corintios 9:26-27 26 “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado”.

            Pablo reconoce que su meta principal en la vida es estar con Cristo Jesús por la eternidad. Usted y yo debemos tener metas, porque cuando alcanzamos una recibimos un premio. La gente se alegra cuando ve que alguien alcanza una meta. El año pasado Erick Barrondo nos alegró a todos porque ganó la primera medalla olímpica para Guatemala, y nos alegramos. Cuando él estaba en el estrado, recibió su medalla y se vio la bandera de Guatemala, eso dio mucho orgullo a todo guatemalteco. Y cuando ve que su hijo alcanza una meta, llega a la universidad y se gradúa como ingeniero, como médico, como abogado, como químico, etcétera. Los papás de ese graduando se sienten orgullosos, porque aunque el padre sea un obrero, un campesino, un hombre sencillo al ver que su hijo llegó a lo que se propuso, llega a la meta y recibe su reconocimiento, su título, su diploma el papá se siente muy orgulloso y la gente que asiste al acto le dice a los padres: ¡felicitaciones! Porque, qué orgullo, qué satisfacción es tener un hijo que alcance, que llegue a la meta.

            También ocurre lo mismo cuando una señorita o un joven encuentran pareja y se casan. Todos llegan a la boda y felicitan a los novios, pero también felicitan a los papás. ¡Qué bueno que ya saliste del maíz picado! le decimos. Qué alegre que ya conseguiste pareja para tu hija, para tu hijo. Qué bueno que ya tienes nuera o yerno. Los logros de los hijos alegran a los padres. Cuando llega un hijo dice me dieron el empleo, me aumentaron el sueldo, aunque son pocos los hijos que del sueldo que les aumentan les dan a sus papás, ellos se alegran y se gozan por eso. Cuánto más el Padre nuestro que está en los cielos se goza cuando usted y yo alcanzamos una meta. Tan feo que es, y miren la belleza con la que se casó. Miren, cómo es esta persona y alcanzó esa meta, porque Dios escoge lo que no es para avergonzar a lo que sí es, lo peor del mundo para avergonzar a los santos del mundo y usted y yo estamos aquí buscando alcanzar las metas para darle gloria al Padre nuestro que está en los cielos. Y que Él pueda decir: este es mi hijo amado, estoy muy complacido en él.

            Alcanzar metas es importante. Todos debemos tenerlas, las hemos tenido en nuestra vida, hemos empezado desde niños con sueños y con metas y las hemos ido buscando, algunas de tipo estudiantil, otras de tipo deportivo, otras de tipo económico o político o espiritual, pero alcanzarlas es muy importante. Déjeme darles hoy cuatro consejos básicos que nos ayudarán a establecernos metas. El primer consejo, eso lo encontramos en el blog del Pastor Alex López: Defina qué, cuándo, por qué y cómo quiere alcanzarlas. Si usted quiere proponerse una meta, primero defina qué, cuándo, por qué y cómo quiere alcanzarlas. El qué quiero alcanzar le va presentar el objetivo, este el resultado final esperado. El que entra a la universidad, lo que quiero alcanzar, se dice a sí mismo, es el título de abogado y notario o yo quiero alcanzar el título de médico y cirujano o yo quiero alcanzar el título, ya tiene una meta. Tiene que definir qué quiere para alcanzar su meta, definir cuál va a ser el objetivo, cuál es el resultado final esperado, de lo contrario, nunca va saber si llegó a la meta.

            Hay jóvenes, por ejemplo, que llegan a una célula o a una reunión de Jóvenes Adultos o de Jóvenes y su meta es no solamente ir a cantar y aprender sino conseguir novia y entonces empiezan como que es el periscopio a mirar por toda la congregación hasta que sus ojos se fijan en una muchacha morena preciosa. Entonces él dice: esta chica es la que yo quiero, y se dirige a ella para conocerla y se presenta. Y empieza él con todo el carácter que tiene y los recursos que tiene a ver como conquista la amistad de esta joven, porque él está buscando una esposa con esas cualidades.

            A mí me preguntan ¿cómo hago para conseguir novia o novio? Les digo, en primer lugar definan cómo lo quieren, como quiere que sea su pareja, quiere que sea una persona académica o quiere que sea un obrero, quiere que sea una persona empresarial o quiere que sea una persona en dependencia que trabaje en alguna empresa. ¿Cómo lo quiere? Defínalo, porque de lo contrario es muy vago. Puede definir cómo quiere a su pareja y hacer su perfil. Yo lo quiero alto, rubio, ojos azules. Váyase a Holanda. Aquí en Guatemala va a conseguir muy pocos rubios altos y de ojos azules, mejor piense en una meta más realizable, pero si usted va a pensar en lo que quiere, piénselo. Recuerdo a una señorita que me dijo, así lo quiero, alto, rubio y se fue a Europa y se consiguió uno y a los pocos días de casados, se acabó el matrimonio. Así que más vale moreno quishpinudo, de ojos cafés, para que haya armonía.

            Defina cómo lo quiere. Señorita usted quiere un esposo que sea líder o que sea un esposo de esos que dan la última palabra en la casa: lo que tú digas mi amor. Tiene que definir qué tipo de esposo quiere. Quiere un esposo atrevido, con coraje, valiente que se lance a cosas grandes o quiere usted un esposo tranquilo, domesticado, que esté en la casa, que le sirva a usted la comida y que usted se encargue de mantenerlo a él también. ¿Qué quiere? La pregunta es ¿Qué quiere? Si vamos a ponernos como metas alcanzar, tener nuestra casa propia tenemos que definir qué casa queremos. En qué lugar la queremos, cómo la queremos. Mi esposa así entre conversación un día me contó que siempre había soñado tener una casa de dos pisos en una esquina. Y yo dije casa de dos pisos y en una esquina tendrás. Y cuando llegó la oportunidad de comprar el terreno, compramos un terreno en Ciudad San Cristóbal y ¿cómo creen que lo compré? de esquina, porque su genio le iba a conceder su deseo. De dos pisos la quiere, pues muy bien, llamamos al arquitecto, queremos una casa de dos pisos, queremos que tenga tres dormitorios, queremos que tenga esto, lo otro y empezó el arquitecto a trabajar. Se hizo la casa y ahí está.

            Ahora, ¿cómo quisiera mi casa de hoy en adelante, por ejemplo? Si tuviéramos con mi esposa que construir una casa ahora que estamos en esta hermosa edad como sexagenarios, suena bonito. Suena más bonito sexagenario que de la tercera edad. Pues cuando usted ya es un sexagenario o de la tercera edad y quiere su casa, usted ya la quiere de otro modo. Con mi esposa hemos platicado como quisiéramos una casa a estas alturas de la vida, cuarenta años de estar casados, de un nivel. Cómo cambian las posiciones mentales de uno conforme pasa el tiempo. La primera, que la queríamos de dos pisos, que unas graditas para bajar a la sala, que unas graditas para entrar a la casa, un montón de cosas, pero usted cuando ya va sintiendo el plomo en los pies, subir las gradas al segundo piso, ya se piensa, antes de bajar, para no tener que regresar otra vez. ¿Qué quiere? Es muy importante definir qué quiere para poder orientar sus esfuerzos hacia lo que usted quiere alcanzar.

            El segundo consejo es ¿cuándo quiero alcanzarlo? ¿Cuándo quiero casarme? Yo tuve la dicha que mi esposa me sedujo a los 17 años, con sus encantos yo llegué y le dije: yo quiero ser tu novio. Hasta ahí llegamos, solo fue de palabritas y una que otra caricia y besitos, pero a los 17 años yo me hice novio de la Pastora Elsy, ya estaba en la Escuela Bíblica y a los 21 y medio nos casamos, ¿por qué? porque uno debe saber cuándo debe alcanzar su meta. El pastor de la iglesia donde yo crecí, hoy que en paz descanse nuestro querido hermano Manuel Uribio, me dice un día: mirá Jorgito, ¿cuándo le vas a decir a la negrita, cuando te le vas a declarar y decirle que querés ser su novio? El domingo, le dije, ¿por qué el domingo? Ah, porque el domingo es el cumpleaños de mi hermana y así no se me olvida tan fácil. Pero no se lo vaya a decir a Elsy, porque el domingo me le voy a declarar, espérate. Y se echó la carcajada y me dijo: no tengás pena, mi pecho es un sepulcro pero mi boca es un clarín.

            ¿Cuándo quiero comprar mi casa? ¿Cuándo quiero tener hijos? porque es muy importante. No solo cuántos quiere tener sino cuándo los quiere tener. Es muy importante que usted decida junto con su esposa: cuando y cuantos va a tener. La gente a veces me dice a ver qué día de estos vamos a comer y yo le digo, sí cómo no, un día de estos. Pero cuando alguien me dice: Pastor, ¿cuándo vamos a comer? Saco mi agenda y le digo el viernes al mediodía. El cuándo es importante. La gente no alcanza metas, porque en primer lugar no sabe qué es lo que quiere, y en segundo lugar no sabe para cuándo lo quiere.

            Tercer lugar. ¿Por qué quiero alcanzarlo? ¿Por qué quiero alcanzar esa meta? ¿Por qué me quiero casar? Recuerdo a una pareja que se casó de una manera muy curiosa. Se encontraron en una de las colas de la Municipalidad, empezaron a platicar. En la plática salió el tema: mire usted, yo ya no aguanto a mis tatas, eso de vivir en mi casa es un dolor, me controlan todo, tengo que pedir permiso para todo. Y empezaron a quejarse de su propia casa. Y el otro le dijo, yo tampoco aguanto a los míos casémonos y nos vamos de nuestras casas los dos. Pues ahí se conocieron, decidieron, se casaron y cuando él llegó a hablarme me dijo: un día me dijo ella, voy a ir al supermercado, ahí regreso, hace dos años que la estoy esperando, me dejó con tres hijos. Ahí se cumple aquello de papá soltero. También las mujeres abandonan a sus esposos. Pero ¿por qué? porque la motivación para casarse no era la correcta, usted debe tener una motivación correcta. Algunos jóvenes aspiran tener un millón de dólares cuando tengan treinta años. ¿Por qué? “Le quiero dar en la cara a todos y demostrarles que yo sí tengo pisto”. Mala motivación, y por eso resultan secuestrando, asaltando, vendiendo droga y a la primera los agarran, ni tienen el millón de dólares y deben un montón de plata. La motivación ¿por qué?

            Y luego viene el ¿cómo quiero alcanzarlo? Estas son las secuencias de acciones o rutinas que estableceré para alcanzar mi objetivo. ¿Cómo lo voy a lograr? Escribir metas es el destino final. El cómo es establecer la ruta diaria. ¿Qué debo hacer diariamente o semanalmente para alcanzar mi meta? Estas son acciones, las metas son sueños. La gran mayoría de los que aquí estamos, alguna vez hemos dicho mi meta este año va ser bajar de peso. ¿Conocen a alguien que se propuso esa meta hace treinta años? Y en vez de bajar la inflación llega. Si quiere bajar de peso tiene que preguntarse ¿y cómo lo voy alcanzar? Y la respuesta va a ser fácil si en primer lugar usted piensa que “ya no debo comerme diez panes de manteca con café cada tarde. Voy a reducirlo a la mitad, solo cinco”. Y si usted logra alcanzar esa meta reduciendo la cantidad de panes con café que se come, va lograr bajar, pero si sigue comiéndose los diez panes, no lo logrará. Si usted es de aquellos que va a los restaurantes cuando están las comidas a 2×1 y pide dos para usted solo ¿cómo va a bajar de peso así? Tiene que empezar a tomar acciones.

             Más vale tener pocas metas realistas y alcanzarlas, que muchas que inspiran y olvidarlas. Si usted, por ejemplo, está arriba de su peso, digamos ¿cuántas libras tiene usted arriba de su peso? ¿Cincuenta? No, ¿ochenta? ¿Cien? Y usted dice este año voy a bajar cien libras ¿será realista eso? La verdad, conociéndolo a usted, no. No es realista que usted se vaya a volar cien libras de encima este año, pero si usted se propone quitarse, este año, dos libras al mes, media libra a la semana ¿qué dice usted? Eso sí es posible. Si usted se quita dos libras al mes, al final del año se habrá quitado veinticuatro libras, multiplíquelas por cinco, ciento veinte barras de margarina que se quitó. Eso sí es factible.

            Usted debe enfocarse en algo y lograrlo, pero tiene que ser algo realista, pero si empieza el 2 de enero corriendo y ese día corre 10 kilómetros y no ha corrido en veinte años, ¿qué le va a pasar? Va ir a parar al IGSS, al Roosevelt, al Hospital General o al Pilar, usted tiene que empezar con metas realistas, no puede empezar corriendo 10 kilómetros diarios, tiene que empezar poco a poco. Ahora tampoco le sirve correr 10 kilómetros diarios por un semana y luego ya no correr en todo el año, es mejor que corra medio kilómetro todos los días que al final su corazoncito va a estar bombeando bien. Metas realistas. Puede decir que va a leer la Biblia este año, va a empezar el 1 de enero y para el 30 de enero pudo haberse leído toda la Biblia, se podrá hacer, pero conociéndolo a usted mejor se propone leer dos capítulos diarios y al final del año habrá leído casi toda la Biblia. Póngase metas realistas.

            Usted quiere ahorrar, por ejemplo, usted no puede decir gano cinco mil, ahora voy ahorrar cuatro mil. No va a ser posible, en primer lugar su mujer y sus hijos no lo van a dejar, con las cuentas que le van a llevar del colegio, de los útiles, la renta, salón de belleza, etcétera, pero sí puede decir este año voy ahorrar el diez por ciento de lo que yo estoy ingresando, estoy ingresando cinco mil voy a empezar a ahorrar quinientos. Eso sí puede. Metas realistas que usted pueda realizar. Además, escríbalas. Cuando no se escriben y se tienen a la mano, se olvidan. Es bueno que tenga su meta a la vista. Escríbala en un papelito, póngala en su carro, póngala en una tarjetita en la refri, póngalo a la par de su computadora en su escritorio, ponga ahí sus metas realistas: voy ahorrar el diez por ciento, voy a perder dos libras al mes y voy invitar a por lo menos un amigo cada semana para llevarlo conmigo a la célula o a la iglesia ¿será posible? Creo que sí, puede decirme: pastor quiero evangelizar a Guatemala, le diré, evangelice a su condominio, con eso yo me siento feliz porque si cada uno de los que estamos acá nos preocupamos de nuestro propio condominio que conozcan a Cristo, toda Guatemala llegará a conocer de Cristo Jesús, es una meta realista.

            Esas son metas realizables, pero escríbalo, ponga por nombre y empiece a orar ¿cómo le voy a hablar? Voy aprovechar la invitación que me dieron en la Fráter, voy a invitarlos a tomar un cafecito en mi casa, voy a llevarlos… ya sé, les encantan las champurradas, les voy poner la torre de champurradas o las rosquitas, qué ricas son o las hojaldras o los cachos, las semitas ¿cuál le gusta a usted? Piense en qué le gusta, a sus amigas les gustan las lenguas, lléveles su lengua. Aquí les traje lenguas largas dígales, y compártales del Señor. Pero algo importante es esto, si falla no tire la toalla. Supongamos que usted se propone el primero del mes bajar dos libras y llegar el fin de mes, se sube a la balanza y lo que hace la balanza es crujir ¿qué hace usted que en vez de bajar dos subió tres? Usted puede decir no hay remedio, yo nací para gordo y gordo me voy a morir, que sufran los que carguen mi caja. Si usted no logró éxito en la primera, vuelva a la segunda. Cinco panes no fueron suficientes, voy a bajar a dos panes, en fin, usted no tire la toalla. Todos alguna vez fallamos en alcanzar nuestra meta, pero hay que volver a probar para alcanzarlas.

            ¿Quién se ha caído enfrente de la gente? Qué feo es eso, va la señora con sus taconotes y de pronto para las piernas y lo peor que le queda una para atrás, el peinado se le movió todo, ¿se queda tirada ahí la señora? No sé cómo lo hace, pero le salen unas fuerzas, una agilidad y se levanta y sigue como si nada. Le duele la cadera, le duele la espalda, le duele la mano, pero lo que más les duele es el ego, porque la vimos todos caer y peor si usted es como yo, cuando se cayó se echó la carcajada. La pobre señora no solo sufrió el golpe físico sino el golpe moral ¡qué vergüenza! Si se cae uno lo que tiene que hacer es levantarse. Mire, yo disfruté a mis hijos y ahora disfruto a mis nietos, cuando empiezan a querer caminar, los chiquitos fallan en su intento, quieren dar el paso y en vez de dar el paso ¡al suelo! Cuando ellos se caen en sus primeros intentos de dar el paso, uno no se burla, uno les dice levántese hijo. Nosotros sabemos que en la vida a veces nos caemos, pero hay que volverse a levantar, si usted a veces está feliz contando sus millones y otro día sus cobros, la vida es así. Pero si usted se cae lo que debe hacer es levantarse. Así que si falla, levántese.

            En este principio de año que los niños volvieron al colegio, los jovencitos sobre todo, hay algunos que les dijeron a su papá como aquel, papá, le dijo, está alto el costo de vida, la canasta básica está más arriba que el salario mínimo. Si hijo, está dura la cosa. Tranquilo papá, este año no vas a gastar en útiles escolares, voy usar los mismos. Los patojos pierden el año, cuántos han visto algún niño o un joven perder el año, montones y cuando decimos aquel, hay tres dedos que nos señalan. Hay algunos de nosotros que perdieron. Cuántos han visto a un joven examinarse para graduarse y perder el examen ¿y que va a hacer? Levantarse, volver a intentarlo. Usted va como vendedor con un cliente, este cliente es la esperanza suya para poder sacar la comisión que va a salvar el mes, y el cliente no está, está de viaje y viene dentro de dos meses. ¿Qué tiene que hacer usted? ¿Sentarse y ponerse a llorar a esperar que ese cliente vuelva dos meses después? Tiene que buscar dónde hay otro cliente. Va, se levanta y sigue. No tire la toalla.

            Para un cristiano las metas no son una opción, son un deber. ¿Por qué las metas terrenales como espirituales son tan importantes para el cristiano? porque como dijimos al principio, dice Mateo 5:14-16 “»Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo”. Ahí leímos que debemos tener las metas y alcanzarlas porque el cristiano es la luz del mundo. Además, porque el cristiano constantemente es observado, no está encajonado, no debe encerrarse, debe salir, brillar como deportista, como trabajador, como político, como líder de célula, como maestro, como alumno. Debemos brillar, que la gente diga: qué muchacho tan dedicado, qué señorita tan esforzada, qué hombre tan correcto, qué empresario tan justo. Tenemos que brillar, la gente nos está viendo.

            Porque si el cristiano se encajona pierde su razón de ser, es como poner una lámpara dentro de una caja, de qué sirve esa lámpara, de nada. Usted tiene que ponerla donde brille, por eso debe tener metas como cristiano, para que la gente vea sus éxitos, sus logros, no solamente materiales sino su éxito en su familia, con sus hijos bien gobernados, con su esposa muy obediente, porque cuando brillamos Dios es glorificado. Dice 1 Tesalonicenses 4:9-12 “En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie”.

            Una meta espiritual valedera es que usted diga este año yo voy a hacer todo lo que pueda para que mi esposa se convierta a Cristo y a lo mejor su esposa en la familia tiene reputación de enojada, malcriada, insubordinada, pero usted empieza a llegar a esa meta, a orar por ella, a invitarla a que venga con usted a la iglesia, a compartir con ella todo su amor y cuando sea la próxima reunión familiar todos vean que su esposa lo trata a usted con respeto y usted puedes decir, no, es que le haya hecho, es que yo le he pedido a Dios que me ayude a amarla, a respetarla y le pido a Dios que trasforme a mi esposa y ahora juntos estamos viviendo felices. Con eso se gana el respeto de los demás y eso hace que el Padre nuestro sea glorificado, porque todos saben que esta persona no iba a cambiar de otro modo, solo Dios puede cambiarla y viceversa señora, usted puede tener un esposo de esos que parecen hijo de Maximón, pero si usted se propone amarlo, orar a Dios por él, llevarlo a la célula, traerlo a la iglesia, buscar la transformación que solo Dios puede dar, usted va a lograr un esposo transformado. Y toda la familia le va a decir ¿cómo le hiciste? Dame la receta, si yo no aguanto al mío, es un ogro, un loco, viejo gruñón.

            Entonces usted empieza a compartir del Evangelio y a decirle: De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y aquí estamos con exgruñones, con exbrujas y estamos hombres y mujeres transformados por el poder de Dios, Él es el que hace el milagro de la transformación. Así que procure vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Brillemos al amarnos aún más, brillemos al ser promotores de la paz con todos, brillemos al ocuparnos de nuestras propias responsabilidades, brillemos al trabajar con nuestras propias manos, brillemos para ganarnos el respeto de los no creyentes y predicarles de Cristo con y sin palabras.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…