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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Tome su Biblia, ábrala en Juan 3, vamos a leer un pasaje muy conocido, probablemente uno de los más memorizados, uno de los más predicados, más conocido y de hecho se ha utilizado como resumen del mensaje de salvación y de la Palabra misma. Juan 3:16-18 dice de la manera siguiente: »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. 

Este martes vamos a celebrar Nochebuena y el miércoles Navidad, ¿ya preparó los tamales? ¿Ya tiene listo el pavo, la pierna? De hecho hay muchas personas que probablemente no vinieron hoy porque tuvieron que ir al supermercado a comprar el pavo, la pierna, a preparar, probablemente, lo que se va a comer. Este mes, de manera muy particular, hay muchas celebraciones, muchos convivios, las empresas realizan fiestas y le dan el nombre de “convivio navideño”. Valdría la pena preguntarse en ¿cuántos de estos convivios se mencionó que Jesús es la razón de la Celebración? Es más, esta misma semana se publicó una noticia en la que se hizo énfasis en la cantidad de accidentes que sucedieron en la madrugada de uno de estos días. Fue una cantidad de accidentes muy impresionante, y claro la mayoría generados por personas bajo los efectos del alcohol.

Es triste, pero es una realidad que se le da poco énfasis al nacimiento de Jesús. Nosotros por nuestro lado, estamos bien conscientes de que lo que celebrásemos no es el día en sí mismo, sino el nacimiento de nuestro Salvador. En estos días, algunos objetarán y argumentarán que el 25 de diciembre no fue el día exacto del nacimiento de Jesús, otros traerán pruebas y dirán que fue en septiembre y probablemente eso pudiese generar cierta discusión de una u otra manera. Lo cierto es que nosotros celebramos el nacimiento de Jesús y no el día en sí mismo. Esta mañana, tomando como base este pasaje que por todos es conocido, de alguna manera queremos traer como ejemplo el uso de la moneda. Se lo explico mejor, cuando lanzamos una moneda al aire, es porque esa moneda va a darnos uno de dos resultados. O cara o escudo. Y se utiliza la moneda en cosas tan sencillas, como por ejemplo, cuando se va a establecer en un partido de fútbol que lado de la cancha se va a utilizar o se va a empezar utilizando, pero también se utiliza para definir o dilucidar acerca de alguna disputa.

El pasaje que acabamos de ver, de alguna manera establece dos caminos, dos lados, únicamente dos opciones y se puede revisar en toda la Biblia que constantemente nos vamos a encontrar con que la persona delante de Dios solo tiene chance de tomar una decisión de dos opciones que hay. En la Palabra usted encuentra que está el camino espacioso, pero también el camino angosto. La puerta ancha, pero también la puerta estrecha. Y sobre uno de los dos debemos escoger, la moneda cuando se lanza solo da opción a uno de dos o es cara o es escudo, pero no cae en medio. Es impresionante como encontramos en la misma Palabra de Dios en Apocalipsis 3 cuando se da el mensaje a la iglesia de Laodicea y se le dice: mejor fueses frío o caliente, pero no tibio, porque si eres tibio te vomitaré de mi boca, dice el Señor. Vea qué comparación la que hace Dios mismo, qué comparación tan impresionante que para el que es tibio, el Señor lo vomita de su boca. Es necesario entonces que tomemos uno de los dos lados, uno de los dos caminos y uno de los lados si seguimos el ejemplo de la moneda, uno de los dos lados establece, manifiesta y nos trae el amor de Jesucristo. La relación de Dios para con nosotros es de amor y por eso le pido que en su Biblia busque Mateo 1:21, el Señor se le aparece en sueños a José, José se entera que María, su prometida, está esperando un bebé que no es de él, entonces resuelve dejarla, en secreto, porque es un hombre justo, entonces en sueño el Señor le envía este mensaje y le dice Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús,porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Jesús es la transcripción griega del hebreo Yeshúa que significa Jehová es salvación. Dios al mostrarnos su amor y al enviar a su hijo Jesucristo desde un principio y en su propio nombre establece cuál es la misión y la misión de Jesús es salvarnos. Por eso se le puso ese nombre, porque su nombre significa salvación.

También en Mateo 4:12-17 “Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea. Partió de Nazaret y se fue a vivir a Capernaúm, que está junto al lago en la región de Zabulón y de Neftalí, para cumplir lo dicho por el profeta Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo que habitaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido.» Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.»”.

La venida de Jesús, la llegada de Jesús trajo consigo la luz para la humanidad que estaba en tinieblas. ¿Alguna vez ha estado en tinieblas? ¿Ha notado que por las noches, hay algunas noches que son más oscuras que otras? Si por casualidad va en una carretera yendo de un lugar a otro ha tenido algún problema mecánico con su vehículo y se ha quedado por la noche, nota que la oscuridad empieza a generar una serie de emociones en su persona y en los que lo acompañan. Ruidos, por ejemplo, de pronto empieza escuchar ruidos y le dan cierto temor y si los ruidos continúan y usted no logra identificarlos su mente empieza a imaginar cosas y hacer especulaciones de todo tipo. Los ruidos luego le empiezan a provocar miedo. Y en un momento determinado hasta pueden provocarle pánico, porque la oscuridad no le permite ver. Pero cuando amanece, la situación cambia radicalmente y lo que en la noche era probablemente de mucho temor para usted, ahora con la luz empieza a ver un paisaje precioso, montañas, árboles, de pronto ríos y hasta lagos y nota que esa luz que ahora está ahí, le permite ver lo que antes no veía y disipa los temores que tenía.

Ahora cuando la luz alumbra, la luz también pone en evidencia la suciedad, la luz también pone en evidencia el desorden, la luz también pone en evidencia la perdición. Así que cuando Jesús viene y nos trae su luz a nosotros que estábamos en tinieblas, podemos ver la luz del Señor. Pero también esa misma luz va a poner en evidencia el desorden o el pecado en el que nos encontremos, pero en esta cara de la moneda, Dios nos manifiesta su amor por medio de Su Hijo y no solamente nos lo deja ver como una luz, también nos lo deja ver como el Camino, la Verdad y la Vida, que es lo que justamente dice Juan14:6-7: —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.

Tres cosas mencionó Jesús: Camino, Verdad y Vida. Habrá notado que hay muchas personas que de pronto se han encontrado en una situación similar, yo también me he encontrado en ella, en que no sabemos qué camino tomar. La decisión está dependiendo de nosotros, pero nos sabemos qué camino tomar. Es más, mucho de los que vinimos al Señor, vinimos luego de buscar una serie de opciones, una serie de situaciones que tratasen de salvar nuestra vida, de llenar un vacío interno que teníamos, de satisfacer una necesidad integral dentro nuestro, pero no encontrábamos ese camino, esa clave que nos diera la salvación y la paz para nuestra alma. Jesús lo dice claramente, Yo soy el camino. Necesitamos seguir ese camino que es Jesucristo, pero no solamente Jesús es camino, es también la verdad. Y más adelante vamos a leer en otro pasaje cuando Jesús dice: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Qué importante es que conozcamos a Jesucristo como la verdad, porque cuando le conocemos entonces somos libres. Y luego dice, que Él es la vida. Jesucristo nos da la vida, nos da la vida en abundancia y nos da la vida eterna, y la vida en abundancia es para que la podamos vivir hoy, aquí, desde ya y la vida eterna para que la dispongamos por toda la eternidad. Cuántos viven en mortandad. Están muertos, viven porque tienen que hacerlo, pero realmente no tienen vida, no le sienten ánimo a nada, no tienen ánimo de trabajar, no tienen ánimo de comer siquiera, es más, caen en tales depresiones que ya no quieren ni bañarse, pero cuando el Señor nos da vida podemos disfrutarla, a pesar de las circunstancias.

Es interesante encontrarse personas que al igual que nosotros tienen problemas, tienen dificultades pero gozan de la vida y otros de pronto tienen muchos bienes materiales, pero no disfrutan de la vida. Recuerdo cuando predicamos acerca de Proverbios 22 y 23 en la congregación. En aquel entonces hicimos referencia a un pasaje que dice: La recompensa de la humildad y del temor del Señor son la vida, la honra y las riquezas. Cuando nosotros tenemos al Señor, podemos disfrutar de todo lo que Dios nos da, sea poco o sea mucho. Es interesante encontrar personas que tienen mucho materialmente hablando y no pueden disfrutar de la vida. Pueden pagar cualquier plato de comida de lo más extraordinario, extravagante, pero no pueden disfrutar de ese plato de comida. Otros en cambio, con muchas limitaciones disfrutan de un buen plato de frijoles. ¿Acaso no es bueno disfrutar la vida que Dios nos da?

Juan 3:16 nuevamente, la venida de Jesús nos muestra el amor de Dios. »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Vea qué amor el de Dios. Dios nos envía a Su Hijo Jesucristo para que Él pague por nuestros pecados. No envió a Jesús al mundo para condenar al mundo sino para que fuese salvo por medio de Él. Eso nos muestra el amor de Dios, el amor de Dios, que aparte de enviarnos a Su Hijo nos lo muestra dándonos Su luz, dándonos el camino, dándonos la vida, dándonos la verdad para que usted y yo tomemos de ese amor, recibamos de ese amor y disfrutemos de ese amor que solamente Dios nos da.

Nos envió a Su Hijo para que Él tomara forma de hombre, para que fuese tentado, pero sin pecado, para que luego se entregase en la cruz para salvarnos de nuestros pecados, el justo por los injustos, para que luego todos seamos justificados delante de Dios. Ahora bien, dijimos que de alguna manera esto puede asemejarse a una moneda que tiene dos caras. Una es la cara o es el lado del amor, el amor que Dios nos da, pero el otro lado, la otra cara de la moneda, necesariamente nos va a confrontar con su carácter de justicia y con la condenación implícita si no recibimos de ese amor que Dios nos da. Sigamos ahora con el versículos 18 de Juan 3 que hemos estado leyendo: El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Permítame ponerle esto en otra perspectiva, usted seguramente recuerda lo que dice Romanos 3:23: pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios. Todos, es todos. Todos hemos pecado y todos estamos destituidos de la gloria de Dios. Si regresamos a Juan 3:18 podemos decir que todos al haber pecado estamos condenados, porque hemos pecado. Pero Juan 3:18 desde el16 nos dice que si creemos en Cristo somos salvos y el que no cree ya ha sido condenado. Los que estamos acá, todos habíamos sido condenados, pero cuando creemos en Cristo somos salvos y el que no cree y el que no creyó por lo tanto es condenado.

Por un lado, entonces, está la cara de una moneda, el amor de Dios para con nosotros, su perdón, su misericordia, pero por el otro, la justicia de Dios, la condenación para aquel que no cree en el Señor. Ahora bien, cuál es la causa de la condenación, es la decisión, la decisión que tomemos. La clave está en la decisión. Busque en su Biblia Juan 3:19-21 ahora vamos a leer de manera explícita la causa de la condenación. Dice de la siguiente manera: “Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios”.

Así que la causa de la condenación es la decisión que tomamos con respecto al amor que Dios nos da. La clave es que si usted prefiere las tinieblas a la luz, está en condenación, pero tiene la posibilidad de tomar la decisión de escoger la luz en lugar de las tinieblas y por lo tanto, adopta la verdad que leímos en Juan 14:6, que es Jesucristo y por medio de esa verdad queda libre de toda condenación. Juan 8:32-36, quiero hacerle referencia al poder de la verdad que es Jesucristo. Leamos desde el versículo 3, Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. —Nosotros somos descendientes de Abraham —le contestaron—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados? —Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—.Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre. Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres. 

Cuando la verdad de Jesucristo nos alumbra y la recibimos nos hace libres. Cuando usted oculta algo, ya sea un pecado, un error que usted cometió, usted está con el temor de ser descubierto. Por ejemplo, si utiliza mucho el teléfono celular y tiene mensajitos de texto, y usted evita que su pareja, que su cónyuge vea cuales son los mensajitos ¿por qué será? ¿Será que usted está libre o es porque está ocultando algo? Usted está ocultando algo, porque teme que pueda ser descubierto, pero cuando la verdad sale a luz y se arrepiente delante de Dios y aún delante de aquellos a quienes usted ofendió, la verdad lo hace libre, ya no tiene que borrar los mensajitos que había enviado o había recibido, ya no tiene que borrar los emails que recibía o las páginas de internet que visitaba, porque ahora ya es libre de ese pecado y de esa condenación, porque la verdad lo ha hecho libre. Ahora, claro, si ya fue libre no regrese, por favor, a esa misma esclavitud, porque Jesucristo que es la verdad le ha hecho libre. Eclesiastés 12:13-14 “El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto”.

Dios va a juzgar todo. La pregunta es si usted, cuando Dios lo llame al juicio, ¿va a ser calificado como justo o como pecador? Podrá decir que no es justo porque comete errores, todos lo hacemos, lo que quiero explicar de alguna manera, es que la justificación viene de parte de Dios y para eso quiero utilizar un ejemplo y hacerle unas preguntas, no hace falta que usted las conteste: ¿Cuántos tienen tarjetas de crédito? ¿Cuántos tienen deuda con su tarjeta de crédito? ¿Cuántos tienen topada la tarjetas de crédito? ¿Cuántos tienen ya una demanda por parte del emisor de la tarjeta de crédito? Para tratar de hacer lo menos personal posible no le vamos a llamar tarjeta de crédito, le vamos a llamar “la plástica”. Esta lo está buscando porque le debe plata, pero para hacerlo menos personal, todavía, no le voy a decir “usted”, le vamos a poner un nombre, pongámosle “Arnulfo”. Arnulfo recibió la tarjeta de crédito, estaba contento, lo llamaron por teléfono y le dijeron –Señor Arnulfo, usted tiene un excelente récord crediticio – y entonces se empezó a sentir importante y firmó un papel que no leyó, por cierto yo tampoco lo he leído, para que usted no se sienta mal. El asunto está en que lo firmó y empezó a gastar, especialmente en estas épocas de fin de año y gastó. Y Arnulfo contento, porque estaba comprando muchas cosas, pero al final del camino le empezaron a cobrar y entonces la plástica le empezó a exigirle que se le pagara la deuda. Como Arnulfo ya no podía pagarla, tuvo que llegar a negociar y resulta que en la negociación resultó firmando un documento que se le llama reconocimiento de deuda, y se levantó un acta en la que dice: Arnulfo le debe a la plástica.

Arnulfo no puede pagar, porque no tiene dinero para hacerlo. Lo que hace la plástica le exige que pague. Pregunto ¿la plástica le está exigiendo algo injusto a Arnulfo? No, porque se comprometió a pagar esa deuda que él adquirió. ¿Qué es lo que busca la plástica? Busca justicia y la justicia es que reciba el pago de parte de Arnulfo. Pero resulta que ahora aparece otro actor en esta escena, a quien le vamos a llamar “Clemente”, Clemente porque es muy clemente, entonces resuelve ir con la plástica y le paga todo lo que Arnulfo debe, no lo sabe, pero Clemente le está pagando todas las deudas, es más, Arnulfo no conoce a Clemente. Y le dice a la plástica aquí está todo lo que Arnulfo te debía, eso sí, dame un finiquito, devolveme este documento de reconocimiento de deuda y esa acta que estaba en contra de Arnulfo. La plástica lo que quiere es su plata. Recibe el dinero de parte de Clemente y asunto resuelto.

Escuche lo siguiente, Arnulfo quedó justificado delante de la plástica, ¿fue porque él fue justo? No. Fue porque Clemente pagó su deuda, Arnulfo es usted, su deuda ya fue pagada.

Y ahora es llamado justo, porque ya no tiene ninguna deuda que pagar, porque el acta que estaba en contra suya fue anulada tal como lo dice Colosenses 2:13-15 Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nosdio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deudaque teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristolos humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal. Usted y yo somos justificados delante de Dios, porque Jesucristo pagó la deuda y anuló el acta que nos era contraria y que nos acusaba porque habíamos sido condenados, Jesucristo, pagó esa deuda.

¿Qué sucede si a Arnulfo no se le comunica que su deuda ya fue pagada? Si Arnulfo no se le informa, sigue estando condenado, no sabe que su deuda ya se pagó, entonces está condenado. ¿Qué pasa también? Si a Arnulfo le dicen Fijate que Clemente te pagó la deuda. No te creo vos, cómo va a ser que alguien me haya pagado la deuda. Imposible. Estoy consciente de mis compromisos, pero no he podido pagar, pero voy a pagar. No. No, no hace falta que pagués, ya Clemente te pagó la deuda. Cómo es posible que alguien haya pagado mi deuda. Probablemente eso pasó con usted. Y así como Arnulfo puede seguir condenado si no cree que su deuda ya fue pagada. En este mismo sentido conviene pensar si a Arnulfo no se le ha informado que su deuda ya fue pagada, acaso ¿no deberíamos de irle a informar que su deuda ya fue pagada?

Quiero hacerle referencia a otro pasaje, Romanos 10:13-15 porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: « ¡Qué hermoso es recibir al mensajero que traebuenas nuevas!»

Nuestro compromiso para los que ya hemos sido justificados delante de Dios es irle a contar a Arnulfo que su deuda ya fue pagada. Si Arnulfo no quiere creerlo, él ya ha sido condenado, pero nuestra responsabilidad para los que ya hemos sido justificados es llevarle la noticia a Arnulfo que alguien pagó su deuda. Y estará en Arnulfo si se toma el lado de la cara de la moneda que le da amor, que le da perdón, que le da misericordia o se queda del otro lado de la moneda que es la justicia de Dios, que es la condenación por no haber recibido el perdón de parte de Dios. No hay pecado tan grande que Dios no perdone, porque Jesús pagó el precio y lo pagó con su propia vida y lo pagó con su propia sangre y con sus propio dolor y con todo su ser. No hay pecado que Dios no perdone.

Codiciar una mujer es lo mismo que cometer adulterio, porque hemos pecado en el corazón. Mentir es tan grave como robar, el pecado delante de Dios es pecado y Él lo que quiere es perdonarnos, Él lo que anhela es reconciliarse con nosotros. El pecado es una rebelión ante Dios. Cuando se reconoce autoridad se obedece a la autoridad, si no obedecemos los mandamientos de Dios es porque no reconocemos a Dios. Pecar no es solo fallar la marca o el blanco, es no reconoce r a Dios como nuestra autoridad y a Jesús como nuestro Salvador. Pecar es rebelarnos ante su autoridad y todo el que se rebela ante su autoridad, nos dice Juan 3:16.21 ya ha sido condenado.

Isaías 55:6-7 “Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano. Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de él recibirá misericordia”. Hoy todavía es tiempo para buscar a Dios. Hoy todavía podemos encontrar a Dios, si lo buscamos. No nos detengamos en seguirlo buscando, no nos detengamos en recibir de Él el amor, el perdón y la misericordia. Hay dos caras de la moneda, hay dos lados únicamente, son solamente dos caminos, dos opciones nada más, no hay una tercera, no hay una intermedia, es una de dos. Recibes el amor de Dios, recibes el perdón de Dios recibes la misericordia de Dios o por el otro lado ya estás condenado.

Proverbios 28:13 “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón”. Solo hace falta que lo confieses y que lo dejes, y vas a encontrar el perdón de Dios.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…