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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Estamos viviendo una época, en el mundo, llena de situaciones difíciles, seguramente usted conoce a alguien que ha sufrido y que ha pasado por momentos dificultosos. La situación se complica, el mundo está lleno de dificultades y es ahí cuando el huérfano grita socorro, es cuando el afligido pide auxilio y es cuando el hombre busca a alguien que le ayude, que le salve. El mundo está complicado. Cuando Jesús nació, nació en un entorno sociopolítico y moral muy complicado, muy parecido al que nos toca vivir a muchos hoy en día, y el pueblo desesperado buscaba salvadores, pero no había quien los librara de la situación en la que estaban. Así muchos están con grandes problemas buscando un salvador, pero ya tenemos a un Salvador, a Jesús nuestro Señor, Él está listo para darnos la salvación que necesitamos.

Mire cómo estaba el mundo cuando Jesús nació, en Romanos 1:16, Pablo escribe y dice: A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen. Habrá alguien que igual que yo, igual que Pablo no nos avergonzamos del Evangelio, si no se avergüenza, dele un fuerte aplauso a Dios y diga, yo no me avergüenzo del evangelio. La Biblia dice: yo honro a los que me honran y en cualquier parte del mundo donde estemos jamás se avergüence del Evangelio. Si alguien le dice: usted estaba con Jesús, dígale: estoy con Jesús. Usted es de los que creen en Jesús, sí creo en Jesús, no me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para la salvación de todos los que creen. De hecho en el Evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito, el justo vivirá por la fe.

Romanos 1:18-22Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles.

            Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros.Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén. Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión. Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.

Esto lo escribió Pablo hace dos mil años, pareciera que estamos leyendo una descripción de la sociedad nuestra hoy en día. Hoy tenemos problemas idénticos, gente con graves conflictos de identidad, hombres que no saben si son hombres, mujeres que no saben si son mujeres. Asesinos, desleales, hijos rebeldes, secuestradores, extorsionadores, hombres y mujeres corruptos que hacen de sus organizaciones y de sus gobiernos una piñata en la que se reparten los recursos que no son propios. Esta situación era la que abundaba en la época en la que Jesús nació. No era una situación fácil, el pueblo de Israel había pasado por el dominio del reino babilónico, con él habían recibido mucha idolatría, pero vinieron otros reinos, el reino griego y el famoso Carlo Magno con todas sus debilidades e inmoralidades conquista al mundo, pero no conquistó su espíritu, ahora en el imperio romano en donde surge la iglesia, la iglesia surge en medio de un imperio depravado. La gran mayoría de los emperadores fueron homosexuales, la gran mayoría de emperadores romanos mataron a sus parientes, hicieron crueldades, la situación era difícil.

En estos días se hizo relevante la historia de África del Sur, porque su salvador falleció, Nelson Mandela, quien llevó a su pueblo a luchar contra el apartheid, sufrió, buscaba la manera que su pueblo fuera redimido, que su pueblo fuera aceptado, que fuera tratado por lo menos en igualdad de condiciones que los de raza blanca. Como consecuencia de sus acciones estuvo preso por 27 años. Créanme, es admirable el precio que pagan muchos hoy en día para obtener para sus pueblos algún tipo de salvación. Y lo logró, llegó a ser el primer presidente de raza negra en ese país sudafricano. Se juntaron casi todos los mandatarios del mundo, una gran cantidad de ellos, por lo menos los principales, para reconocer el mérito de este Nelson Mandela quien logró mejorar mucho a ese país.

Yo he estado en África del Sur, todavía hay mucho por hacer, todavía hay millones de sudafricanos que viven en la miseria, en la pobreza, en el hambre, en la ignorancia, pero han empezado. Hoy en día nosotros en nuestros países tenemos serios problemas de pobreza, una gran cantidad. Guatemala está colocado en uno de los lugres de desnutrición crónica más graves del mundo entero. Ocupamos los primeros lugres en desnutrición crónica, tenemos mucho por hacer por nuestro país. Tenemos mucho por avanzar, gracias a Dios aquí hay miles de gente que pasaron por esa época de pobreza, de ignorancia, de desnutrición crónica, de pecado, de maldad, pero gracias a Jesús el Salvador hoy estamos experimentando una nueva vida en Cristo Jesús. Sí, el apóstol Pablo dice en otro lado: Muchos de ustedes miembros de la iglesia antes eran ladrones, pero ya no roban. Antes eran mentirosos, pero ya no mienten. Antes eran fornicarios, pero ya no fornican. Los que aquí estamos antes éramos pecadores pero ya no por la gracia de Dios y por la fe e en el nombre de Jesucristo. Damos gloria a Dios por el cambio en nuestra vida. Solo Él ha hecho posible esos cambios.

Las circunstancias sociales, morales, y políticas que tenemos hoy en día se asemejan mucho a las que tenía Jesús en su época. Hoy son otros los imperios, hoy son otras las personas, pero las situaciones son parecidas y Guatemala ha empezado a vivir una gran transformación, pero gracias a la predicación del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. En estos días recordamos el nacimiento de Jesús, según Lucas 2:1-7 dice: Por aquellos días Augusto César decretó que se levantara un censo en todo el imperio romano. (Este primer censo se efectuó cuando Cirenio gobernaba en Siria.) Así que iban todos a inscribirse, cada cual a su propio pueblo. También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”.

Quizá María no tenía idea o a lo mejor sí, que la profecía decía que en Belén nacería el Salvador del mundo. Y Dios arregló las circunstancias, para que al obligarlos el imperio a hacer un censo tuvieran que ir al lugar donde había nacido David. José descendía de David, Jesús descendería de David, por lo tanto fue a nacer a Belén. A veces en la vida se dan circunstancias que usted dice: por qué me toca a mí ir a tal lugar, por qué mi toca a mí viajar a tal parte, por qué me está pasando esto y es que la Biblia dice que todas las cosas ayudan a bien, a los que a Dios aman. Para cualquier mujer embarazada era mejor quedarse en su pueblo, en Nazaret, con toda su familia, con todos sus amigos que le ayudaran a la hora del parto, que la ayudaran con los primeros cuidados del niño. Pero no, tuvo que ir a Belén y allá le tocó dar a luz a Jesús en una situación muy especial, en un pesebre. Hoy en día, no solo en Guatemala hay miles de niños que nacen en ranchitos que se parecen la posada de Belén, allí tienen sus gallinas, sus gatos, sus perros, sus animalitos, piso de tierra, techito modesto, toda la familia en el rancho, y ahí nace el niño. O no se acuerda usted que así nacen los niños, en algunos casos tiran un lazo encima de una de las vigas y ahí se cuelga la señora hasta que nace el bebé.

Yo entretenido leyendo un reportaje de lo que llaman el nacimiento vertical, mujeres que dan a luz de pie, aquí en Guatemala han dado a luz a todo el mundo, en el interior, y ahí nacen. Hay muchos que nacieron en un ranchito, en una casa en una forma similar. Pero así como Dios tomó a ese niño de ese lugar sencillo y lo levantó a un lugar de honor, Dios ha levando a muchos aquí a un lugar de honor, porque Dios tiene gracia con los humildes. Él da gracia a los humildes y los levanta y los transforma y los bendice. Mateo 20:25-28 dice: “Jesús los llamó y les dijo: – Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.

Sí, quizás su nacimiento fue como el de Jesús, muy humilde, muy modesto, en una casa pobre, en una casa de escasos recursos pero todo ser humano quiere ser grande, todo ser humano aspira a crecer, todo ser humano anhela a mejorar. Aquel niño de los arrabales que no tiene suficiente para comer, sueña con que un día tendrá suficiente comida, aquel que no tiene útiles escolares para estudiar, sueña que va a tener suficiente para aprender. Jesús creció en un lugar sencillo y aspiraba como humano, en su parte humana, crecer y Dios le permitió crecer pero nos mostró el camino. Usted quiere ser grande, quiere tener éxito, quiere triunfar, hay un camino para llegar a ser grande. Usted quiere ser de los primeros, quiere ser de los que están en la cima, usted quiere ser de los que están en la corona de gloria humana, hay un camino y el camino se llama servir a los demás. Sirva a los demás y usted será grande.

Cuando usted sirve se encamina a la grandeza. La gente verdaderamente grande es la que sirve, es la gente que se detiene y da una mano al que está necesitado, es la gente que ve a su empleado pasar por dificultad y le da una mano, es la gente que ve a su pariente sufrir una necesidad y le da una mano, le ayuda. Y no solo con palabras bonitas, a veces la ayuda tiene que ser con dinero en efectivo ¿ha ayudado alguna vez a un pariente en necesidad? Eso es servir. ¿Ha ido ayudar a un pariente en necesidad, cuidándole a sus hijos o a un vecino en necesidad arreglándole la casa, ir a comprarle comida? Hay muchas maneras de servir. Si hay un enfermo visitarlo, el camino al éxito está empedrado por el servicio. La gente que quiere ser grande tiene que ser gente que sirve, porque el que sirve, sirve y el que no sirve no sirve.

Por eso Jesús nos vino a dar un buen ejemplo, así como el hijo del hombre no vino para que le sirvan sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Subraye esas dos palabras: servir y dar, porque a veces nosotros creemos que dando dinero es la única manera de servir. Hay que dar dinero para la obra de Dios, para ayudar al pobre, hay que dar dinero para sostener al gobierno, cada vez que pagamos impuestos estamos sosteniendo al gobierno y hay que dar, pero hay otra cosa que podemos dar, dar un buen saludo. Cuando usted le dice a alguien mire me cae bien, lo aprecio, admiro cómo usted trabaja, admiro como cuida de su casa, admiro como usted lleva su empresa. Usted le está dando a la gente estímulo.

Tenemos que aprender a dar nuestra vida y nuestra vida es tiempo y dar tiempo cuesta, por eso cada vez que usted abre su casa para recibir a los miembros de su célula para estar juntos, orar juntos, exhortándolos, animarlos, bendecirlos, usted está labrando su camino a la grandeza, porque el que sirve y el que da ese va a ser grande. Felicitaciones a los que sirven y que dan. Ese fue el ejemplo de Jesús, venimos a este mundo sin nada y en el camino Dios nos permite llenar nuestras alforjas de conocimientos, de experiencia, de dinero, de dones y talentos, pero no es para que lo dejemos allí, es para que podamos compartir con los demás lo que tenemos. En Israel es esencial el río Jordán, porque sin él no hay cultivos, no hay agricultura porque es un desierto todo Israel, pero en las últimas décadas ha florecido gracias a las aguas del río Jordán, pero esa agua que lo atraviesa termina en el Mar Muerto y ahí se estanca.

Esa agua viva bendice mientras corre y se reparte en todo el territorio israelita. Cuando se estanca en el Mar Muerto ya no sirve de nada. Así es aquella persona que recibe de Dios muchas bendiciones y las permite correr, esos ríos de agua viva que hay en nuestro corazón son para que corran y otros se sacien de esa misma agua. Si Dios nos da de Su paz, de Su amor, es para que otros las disfruten y sean saciados.

Tenemos que aprender a dar. Así que si usted recibe aguinaldo, recibe ganancias, recibe intereses, recibe herencias no es solo para que las acumule como en el Mar Muerto, es para que las haga correr, las comparta con aquellos que lo necesitan. Jesucristo es el Salvador y es el Salvador para todos. El anuncio del nacimiento de Jesús, en Belén, en un lugar humilde se le dio a los encopetados, como decimos, a los sabios, los reyes de oriente, los inteligentes, los ricos recibieron el anuncio de Jesús, los magos, hasta el rey Herodes recibió el anuncio, pero no fue solo a la élite, también se le anunció al pueblo, a los pastores. Los pastores eran la casta más baja de Israel, pero alegrémonos que Dios esté preocupado no solo de los más ricos y poderosos sino de los más pobres y humildes, de aquellos que viven al día con su trabajo. Dios cuida del rico, del pobre, para levantarlos a una vida nueva. Por eso dice el Evangelio que los pastores recibieron un mensaje, y no fue un mensaje cualquiera, fueron los ángeles. Imagínese qué experiencia tan linda tuvieron los pastores, una experiencia distinta a la del rey Herodes. Los sabios tuvieron una estrella, los pastores tuvieron ángeles que les dijeron que estaba naciendo nuestro Señor Jesucristo.

Y dice en Lucas 2:11-14 Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.» Podemos decir eso juntos «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad…» Los pastores estaban en un imperio romano sometido a guerras, pero viene y les dice un mensaje de paz para ustedes que gozan de su buena voluntad. ¿Cuál fue la señal? Un niño envuelto en pañales, deben haber habido muchos niños envueltos en pañales, pero pocos en un pesebre. Los niños envueltos en pañales deben de haber estado en su casa, José y María estaban lejos de casa, los encontraron en un pesebre, ahí estaba el anuncio del Señor. Así que fueron ellos corriendo a Belén. Lucas 2:15-20 dice cuando los ángeles se fueron al cielo ¿cuántos han visto a un ángel alguna vez? Apocalipsis dice que el pastor de una iglesia es el ángel de la iglesia, pero yo personalmente nunca he visto a un ángel y estos pastores vieron muchos ángeles, eso es un privilegio ver ángeles, eso es lo que Dios le da a la gente que Él ama y que le quiere dar un aviso extraordinario, estaban los ángeles hablándoles. “Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer.» Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre. Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él, que sería el Salvador del mundo, y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas. Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho.

La mayoría de nosotros hemos creído en Dios por la fe, los pastores creyeron, no solo por la fe sino por lo que vieron. Si a usted se le aparece un coro de ángeles creo que si va creer que existe el cielo, ellos tuvieron ese privilegio, ángeles se les aparecen anunciando. Algo que debemos imitar de los pastores es que fueron contando, cuente lo que usted ha leído, lo que ha oído. Si ha oído el mensaje de Cristo, su responsabilidad es contarlo. Usted y yo tenemos que ir por todo el mundo contando lo que hemos visto y oído, contando que existe un Salvador. Sí, hay problemas en el mundo, graves problemas, serios problemas en su ciudad, serios problemas en su familia, serios problemas en su vida, pero hay una esperanza, hay un Salvador, Jesucristo el Señor, Él es nuestro Salvador.

La gran noticia fue y sigue siendo que ya tenemos un Salvador. Imagínense a los pastores, a José, a María, a toda esta gente en el imperio romano, oprimidos, cargados de impuestos, con todas las profecías del Antiguo Testamento resonando en sus mentes que vendría el Mesías, y habían pasado cuatro siglos entre Malaquías y el Evangelio y nadie había predicado, no se había oído nada y de pronto se empieza a oír la noticia: ya tenemos un Mesías, ya tenemos un Salvador, es el niño que nació en Belén. Pero recuerde para que Jesús llegara de niño a adulto, de 30 años, había que esperar. Hay un proceso, a veces queremos las cosas ya, viene, pide oración para que se gradúe de médico y ni siquiera ha salido de bachiller. Tiene que pasar el proceso. Pastor, ore por mí, para que el Señor me dé un buen yerno, y la niña tiene cinco años. Hay un tiempo, me gusta el Salmo 1 que dice que será como árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto en su tiempo.

Recuerdo cuando era muy joven, doce o trece años, anhelaba predicar, yo le decía al pastor de mi iglesia: don Ramón cuando me pone a predicar, yo tengo un buen mensaje. Ahora me miro para atrás de trece años y me digo: aspiraba predicar, deseaba predicar. Y el pastor me decía algún día vas a predicar, pero nunca me ponían. Llegué a los quince años y entré a la Escuela Bíblica y ahí yo era el más joven de todos, y entonces nunca me ponían a predicar, ponían a otros. En estas dos últimas semanas he estado con faringitis y tengo que predicar, aún con la faringitis. Da su fruto en su tiempo. Jesús nació, tomó treinta años para que empezara a realizar su labor. Usted está aquí ahora, quizá habrá cosas que Dios va a ser en su vida, pero no necesariamente ahora mismo, pero ya empezó el proceso. Tenga paciencia, porque por la fe y la paciencia se heredan las promesas. Es decir, hay que tener constancia, recuerden que la vida cristiana es como una carrera de maratón. ¿En cuánto tiempo corre uno 42 kilómetros? ¿Cinco minutos? No, la carrera de velocidad es cuestión de minutos, cien metros, para la maratón no, la vida cristiana es una carrera de maratón y hay que tener paciencia, paso a paso, poco a poco, hasta que va a llegar.

¿Sabe usted cuantas vacas se ha comido ya? pero seguramente se ha comido por lo menos una vaca, de pedazo en pedazo, filete ahora, otro filete después. Una mordida aquí y otra mordida allá y al rato se acabó la gran vaca. Si usted se la quiere comer de un solo no se puede, hay que ir de poquito en poquito, de quetzal en quetzal se hace un gran capital. Empiece ahorrar. Yo empecé ahorrar a los diez años de edad y créanme junté un montón, pero tuve que aprender que de poquito en poquito se hace un muchito.

Ya sabemos que Jesús es el Salvador. Me llama la atención que Zacarías, el padre de Juan el Bautista, dice en Lucas 1 lo que era la vida de este padre de Juan el bautista, leamos 1:5-7 de Lucas: En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, miembro del grupo de Abías. Su esposa Elisabet también era descendiente de Aarón. Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril; y los dos eran de edad avanzada. Y cuando usted no tiene hijo y es de edad avanzada ya no tiene ninguna posibilidad, pasó toda su juventud estéril y de pronto quiere tener hijos a los 80, se requiere mucho más que un avivamiento, se requiere de un milagro y a veces usted puede ser un hombre y una mujer como Zacarías, recto e intachable pero estéril. Qué problema, que uno en la vida sea recto e intachable y no poder tener hijos, pero a veces pasa. Sin embargo vino Dios en la edad avanzada, les prometió un hijo y nació Juan.

La historia dice que Zacarías se quedó tan impresionado que Dios le dejó mudo todo el tiempo del embarazo, para que no anduviera presumiendo con los amigos, que todavía las “polainas” como decimos por acá. Dios le permitió a esta pareja no solo ver a Jesús el Salvador sino ver a Juan el que anunció el camino de Jesús y que resultó ser primo de Jesús. Por eso Zacarías dice en el versículo 1:67-69 Entonces su padre Zacarías, lleno del Espíritu Santo, profetizó: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a redimira su pueblo. Nos envió un poderoso salvadoren la casa de David su siervo. Zacarías ya viejo, pensando que iba a morir y ver a su pueblo permanecer en tinieblas dijo: nos ha enviado un Salvador. El único que nos va a redimir es Jesús. En veinte meses tendremos elecciones de presidente otra vez, les puedo decir con toda propiedad: no va a haber un gran cambio, no sé ni quien va a ganar, no sé quiénes serán los nuevos candidatos, pero lo que sí les puedo asegurar es que pase lo que pase, Jesús estará presente con nosotros y así como nos ha ayudado de aquí para atrás, nos va a ayudar de aquí para adelante.

El redentor de Guatemala se llama Jesús, alegrémonos que ya lo tenemos entre nosotros. Él es el redentor de Guatemala, por supuesto los ángeles dijeron que Jesús era el Salvador, María reconoció algo importante en Lucas 1:46, María dijo en lo que se reconoce de la iglesia tradicional como el Magníficat: Entonces dijo María: —Mi alma glorifica al Señor. Nunca dijo María glorifíquenme mi alma. No, mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Me impresiona María por esa confesión de fe, en ese momento reconoce que Dios es el Salvador de ella. Hemos confundido los papeles, hemos hecho de María la redentora, la salvadora, pero eso no es lo que dijo ella en la Biblia. María lo que dijo es: Mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador y si Dios es suficiente para salvar a María, también lo es para salvar a cualquiera de nosotros. Nos ha dado un gran ejemplo al reconocer que es Dios quien nos salva a través de nuestro Señor Jesucristo.

48-49 porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí. ¡Santo es su nombre! Nuca dijo María voy hacer grandes cosas por ustedes, ella dijo el poderoso ha hecho grandes cosas por mí. La mujer samaritana en Juan 4:42 dijo, después de ir a dar testimonio de Cristo al pueblo de Samaria, “—Ya no creemos sólo por lo que tú dijiste —le decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo”. ¿Por qué sabían que Jesús era el Salvador del mundo? Porque salvó a esa mujer que era adúltera. El ser humano en busca de satisfacción de paz y felicidad, busca a veces en los placeres sexuales o en el cambio de cónyuges la salvación, pero nunca la va a encontrar. Si usted no es feliz con la que tiene ahora, difícilmente va a ser feliz con la que venga después, simplemente va a caer del comal a las brasas. No por tener más somos más felices, si no pregúntele a Salomón, tuvo novecientas y al final dijo vanidad de vanidades, todo es vanidad. La ha de haber pasado difícil con novecientas suegras.

El apóstol Pedro negó a Jesús tres veces y sin embargo, Jesús le amó, lo perdonó y lo restauró, por eso cuando Pedro predicó, en Hechos 5:30-31 dijo: “El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a quien ustedes mataron colgándolo de un madero. Por su poder, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Usted puede vivir en adulterio y no saber cómo salir de eso. Yo le doy el camino, el camino se llama Jesús, dígale, Señor ayúdame como aquella mujer que ha tenido cinco maridos y tú la ayudaste Dios. Él puede ayudarle o quizá usted creció en el Evangelio y negó a Jesús y se apartó, igual que Pedro, Jesús está listo para restaurarlo y tomarlo en sus brazos y decirle te amo. Mire usted a Saulo de Tarso, perseguidor de la Iglesia y viene y se encuentra con Jesús en el camino a Damasco y por eso dice en Romanos1:16 “No me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen.”

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…