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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

          La Navidad nos hace recordar tantas cosas, la historia del nacimiento de Jesús y dentro de la historia siempre recordamos a la Virgen María, el pesebre, el establo, pero a José como que lo dejamos refundido. Es más, en los sustos en Guatemala la gente dice: Jesús, María y José de último, como que lo guardan en una gaveta y lo dejan archivado. La semana pasada nuestro Pastor nos predicó acerca de José, un padre por decisión, dijo que José era descendiente directo de Abraham, de Isaac, de Jacob a quien Dios le cambió el nombre por Israel, de donde vienen las doce tribus de Israel, además es descendiente del rey David, del sabio Salomón, no era una persona cualquiera.

                      Ahora que Nelson Mandela falleció a sus 95 años, cualquiera que sea Mandela, hijo, nieto o bisnieto, se le abrirán las puertas en muchos lugares, porque es descendiente de Nelson Mandela, un buen hombre. José provenía del patriarca Abraham, los más grandes hombres de la historia, además vimos que José era carpintero, un carpintero que no compraba la madera sino tenía que botar el árbol y prepararla. En casa, recuerdo que cuando nos casamos con Aixa hicimos un mueble grande para el televisor y guardar varias cosas de la sala y quedó bonito. Lo veía hasta en perfecto estado, de pronto un día en la noche empezamos a escuchar ruidos extraños, principalmente yo que escucho todos los ruidos, de pronto un golpe, salí a ver qué estaba pasando, no había nada. Se escuchaban como disparos en la casa, llegó el punto que me dije ¿será esto espiritual? Hasta que un día que salí, la puerta del mueble de madera se había separado como un centímetro y medio, porque la madera no estaba seca y cuando se estaba secando tronaba cada vez que se iba despegando. Hay carpinteros buenos y carpinteros malos.

            José era de profesión carpintero y públicamente reconocido como el padre de Jesús. ¿Sabe que significa esto? No decían el padre adoptivo de Jesús, decían el padre de Jesús, no era cualquier hombre. Qué sucedería si hoy Dios tuviera que escoger al padre de Jesús, ¿será que nosotros los hombres que somos papás y estamos acá sentados pudiéramos ser escogidos como los papás, encargados de criar a Jesús? ¿Qué pasaría si Dios tuviera que buscar hoy a la Virgen María? ¿Será que usted jovencita sería el tipo de mujer, el calibre de mujer que la Virgen María fue? comenzando con que era virgen, pura, santa, consagrada a Dios. La semana pasada, escuchamos al Pastor Jorge, decir que José era un hombre justo, que hacía lo que era correcto, que hacía lo que era esperado por parte de Dios. Dios se fija no solo en la Virgen María, sino también en José, un hombre justo, que estuvo dispuesto a creer que el bebé que llevaba María en el vientre era puesto por el Espíritu Santo. ¿Qué haría si de pronto le aparece su prometida, la novia, y le dice: estoy embarazada, pero es del Señor? De qué señor, le diría usted.

            Este hombre creyó en el sueño del ángel, que María llevaba en su vientre a Jesús. Platicaba con un amigo que me dice, hablando de nombres, conozco a un amigo que tiene siete hijos varones y todos tienen el nombre Luis con algo. Luis Pedro, Luis Fernando, Luis algo, lo único bueno de tener tantos hijos con un nombre que usted solo dice Luis y todos se presentan. José ni siquiera tuvo el privilegio de poner el nombre a su hijo. Le dijeron que se va llamar Jesús, y punto, caso cerrado. El nombre es algo importante, de hecho, el nombre es tan importante que muchos papás desean ponerle su nombre a sus hijos, anhelan que uno de sus nietos se llame igual o un bisnieto, porque es como prolongar mi persona, mi nombre a las generaciones siguientes. José no puso nombre, sin embargo, amó como si él lo hubiera puesto.

            Yo soy de aquellas personas que cuando viajo me gusta que mis viajes sean planificados. Me gusta saber a dónde voy a ir, en dónde voy a dormir, qué voy a hacer cada día, qué voy hacer lunes martes, miércoles, jueves, viernes, me gusta. Si no voy así, sufro. Hay quienes son libertad total, libre al viento tui hermosa bandera, hacen lo que sea. “No hombre, solo vamos, a ver qué sale, a que salga lo que salga”. José paró en Belén, en un establo, nace su hijo y al tiempo llegan los sabios de Oriente, los reyes Magos, y se enteran que quieren matar a Jesús, ¿qué hace José? Dicen que era de noche todavía cuando se levantó, tomó a su esposa y a su hijo y se fue a vivir a Egipto.

            Yo amo a Guatemala, es una nación preciosa, en esta época los tamalitos, el chocolate caliente, el ponche, la pierna, el pavo, los pirujos, ese pan delicioso que comemos en Guatemala. Ir a otro país es complicado, José tuvo que salir de su nación a Egipto. ¿Qué pasaría si de pronto, ahora mismo, sin nada, usted tiene que salir a Costa Rica y vivir allá? sería complicado. José pagó el precio por amor a Jesús y porque entendía su llamado. Hoy lo invito a que abra su Biblia en Mateo 1:18-24 y continuamos estudiando sobre la vida de José: El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto. Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»). Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa”.

            Vemos acá que José era un hombre justo, no quiso exponerla a vergüenza pública. Acá todavía no ha soñado al ángel que le ha dicho que el bebé que María lleva en el vientre es de Dios, y sin embargo, dice que como era un hombre justo no quiso exponerla a vergüenza pública, era de aquellos que guardaban la reputación hasta de una prometida infiel, porque él no sabía que era obra de Dios ¿Qué pasaría en estos tiempos si usted está comprometido para casarse y de pronto le aparece la novia y le dice que está embarazada y es del Señor? qué señor y usted le pide nombre y apellido y va a ver qué hace. Hoy en día en las redes sociales la gente ventila sus problemas, sus dolores, sus amarguras. Toma su celular y pone, “siempre lo supe, mujer fácil, ‘igualadota’, perdida”, y empieza a describir todo lo horrible. “Nada de lo que tuvimos sirvió, al final de cuentas siempre supe que tú no eras para mí”. Créame, así escribe la gente en las redes sociales, muchas veces ventila su dolor, sus tristezas, su amargura.

            José no era así, era un hombre justo que protegía la reputación de la que iba a ser su futura pareja. Nosotros podemos aprender de José, a proteger la reputación de nuestra pareja. Quien hable mal de la pareja siempre va a haber, pero lo peor es que a veces lo podemos hacer nosotros. Siempre habrá quien hable mal de un hijo, pero no habrá quien proteja la reputación de un hijo. Usted y yo somos llamados a guardar la reputación de los demás. Dios dijo no al falso testimonio, porque existe el derecho a la reputación y cada vez que usted y yo abrimos nuestra boca y empezamos hablar mal de alguien, a contar sus debilidades, lo que estamos haciendo es destruir la persona en la mente de quien nos está escuchando. Y a veces nos ponemos a cuentas con la persona con la que tuvimos el problema, pero todos los que escucharon lo que dijimos quedaron envenenados.

            José aún con el dolor más grande en la mente, sin el sueño todavía, pensaba que su prometida se había a acostado con alguien, que estaba embarazada. Siendo un hombre justo, no quiso exponerla a vergüenza pública. Cuando nos casamos, los hombres y las mujeres pensamos diferente. Hace un ratito platicaba con una jovencita, que se casará en junio y para una mujer la boda es como la cúspide de su relación. De hecho, no hay mujer por muy niña que sea o por muy de edad adulta que sea, o viejita que sea, que no disfrute las bodas. Pasa al frente, el pastor hace los votos matrimoniales: esas promesas que nos hacemos uno al otro, pactos delante de Dios y de todos los presentes en los votos matrimoniales, los novios no se acuerdan de mucho porque están nerviosos, contestan, con la voz tímida.

            Estuve en una boda en la que el pastor le preguntó a la novia ¿reconoces a fulano de tal como tu único y legítimo esposo? Sí, ¿prometes reconocerlo como el líder y cabeza de tu hogar, así como la iglesia reconoce a Cristo Señor? Y dijo: primero Dios. Estamos en la ceremonia religiosa y están todos reunidos y el Pastor predica, luego ora por los novios, los declara marido y mujer, se dan el beso, salen y ahí siempre hay algo para comer, pastelito para compartir con todos, hay gaseosas o puede haber los deliciosos tamales colorados con nuestro panito pirujo, chocolate caliente. La gente la pasa súper y la mujer está feliz. Se acaba de casar con su hombre, pero más habla con otros que con su hombre, las mujeres como siempre hablando de todo. Un hombre disfruta la ceremonia, pero uno lo que está esperando es el banderazo de salida, cuando el suegro le dice: mi hija es suya, cuídela, gracias padre, por qué, porque uno se ha aguardado para estar con esa mujer que ama, que uno la ve y dice: Padre bendito tú la hiciste con mucha paciencia y amor.

            Me recuerdo cuando nos íbamos a casar con Aixa, yo lo que quería era llegar a la luna de miel y uno de mis traumas era pensar que Cristo vendría por su iglesia, yo decía, a qué hora, en qué momento, voy entrando al cuarto, abro la puerta y…hay Señor. Yo decía, Señor ven por tu Iglesia, pero primero mi luna de miel. La luna de miel es especial porque un hombre ama físicamente, por eso los hombres cometemos el error de dejarnos llevar por nuestra naturaleza humana y ser todos fríos y apagados, solo en la intimidad nos ponemos cariñosos. Quiero decirles algo, José no tuvo luna de miel. José se casó, no en la fecha que él quería, no tuvo luna de miel, porque la Escritura dice en Mateo 1:24-25 “Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús”.

            Imagínese lo que significó para este hombre dormir al lado del amor de su vida, es increíble José sin luna de miel no se amarga, es más, no puede ni siquiera ponerle el nombre a su hijo. ¿Sabe qué pasa? Que este hombre era justo, temeroso de Dios. Alguien que estaba en la fe en el único Dios, el creador de los cielos y de la Tierra, que entendía que los sueños de Dios eran superiores a sus sueños. Y a veces como humanos nos convertimos, básicamente los predicadores, en motivadores para alcanzar sueños y los sueños son importantes y debemos alcanzarlos y debemos alcanzar lo que nos hemos puesto por delante, pero Dios no es nuestro juguete para alcanzar nuestros sueños, Él es el fundamento de nuestra vida, sobre quien descansan nuestros sueños. Porque a veces tenemos sueños de grandeza, pero están alejados de Dios, el servicio de las 9:30 horas en la Fráter se puede convertir para nuestras vidas en un accesorio más dentro de la multitud de cosas que tenemos, cuando esto es solo la asamblea de la iglesia local entre más de 20 mil iglesias de Guatemala que se reúnen para adorar el nombres de Dios. Celebrar que Jesús resucitó un domingo.

            El fundamento de nosotros debe ser Cristo, la roca debe ser Cristo, Dios debe ser la base de nuestra vida y sobre eso podemos construir lo que sea. Si tenemos un negocio, una venta de carros, si tenemos servicios y trabajamos en una empresa, realmente todo sueño debe estar sobre Cristo. Usted no es cristiano solamente aquí y allá afuera no. Usted es el mismo, en el gimnasio, en la universidad, en el trabajo, en el vecindario, porque somos la luz del mundo. Y cuando la gente ve la luz del mundo ve que hay un cambio que solo puede lograrse en Cristo Jesús, a través de su muerte en la cruz. El fundamento debe ser Cristo. José sabía que los sueños de Dios para su vida eran superiores a sus sueños personales. Jesús dijo: el que quiera venir en pos de mí niéguese a sí mismo, niéguese a sí mismo, tome su cruz, es decir muera, y sígame. Estar en Cristo es morir a la comodidad de la prosperidad de un hogar sin servir a la obra.

            Hoy en la mañana hablaba con una persona que me dio jalón, llegó a la casa y le decía: ¿dormiste algo? – Sí, me levanté a las dos de la mañana preparando el convivió para mi célula, todos los de la red van a llegar a mi casa–. Eso es estar en el plan de Dios, en los sueños de Dios. No es solo creer en Dios, amar a Dios, es servir para Dios, es gastarse uno y gastar aun lo que uno tiene para la obra de Dios. José pagó ese precio. ¿Estamos dispuestos a pagar ese precio? Porque acá en el cuartel donde todo está precioso es una historia muy diferente a salir al campo de batalla de la calle. Cuando uno llega y el pariente no es, ni tiene la actitud que usted quisiera que tuviera, cuando llega al trabajo y el jefe no es el mejor jefe que usted quisiera tener y la respuesta humana es responder como un no creyente, pero la respuesta cristiana es morir a nosotros. ¿Es Dios y Su plan la prioridad de su vida o es algo secundario? Por eso el primer cheque que debemos hacer todos los meses es mi diezmo para los fondos de nuestra congregación. Sí diezmamos y damos el diez por ciento ¿sabe por qué? Porque el fundamento de todo lo que hacemos es Dios, y esos diezmos no son para el Pastor Jorge H. López, no son para mí, esos diezmos son para el fondo de la congregación, y todos los que trabajamos acá y tenemos un sueldo, tenemos a la junta directiva que ellos establecen los sueldos, ellos controlan todo lo que se hace acá, Dios no es nuestro accesorio, la iglesia no es un título, es decir soy cristiano porque se oye bien. Hoy en día en Guatemala se ve bien, yo recuerdo a los cinco años de edad en el sector B-2 donde vivíamos en Ciudad San Cristóbal andar en bicicleta y juntarnos con amigos, porque en ese tiempo ser evangélico no era lo que hoy significa en Guatemala.

 Nos llegaban a decir otros niños, ustedes son evangélicos, y nos pegaban y nos decían cosas horribles. Eso fue hace 32 años, pero hoy en día ser evangélico, ser cristiano, es estar tomado de la mano de Dios, es vivir para Él, si usted quiere se lo pone como un accesorio más, ese es el desafío que tenemos usted y yo de ser hombres y mujeres justos, porque Cristo Jesús murió para declararnos justos, el justo por los injustos para que fuéramos declarados justos.

            Sobre Él cayó el castigo de nuestros pecados, así que si usted es parte de la Fráter, no es solo para venir aquí y sentarse, ¿sabe para qué es? Es para que su boca sea abierta y su vecina y su amigo que anda sufriendo, aquellos que andan perdidos sin la luz puedan escuchar su testimonio de vida. Aquí hay cada historia, que si pudiéramos escucharlas son historias que transforman increíblemente.

            En nuestra cultura, en Guatemala, todavía no es común que la gente adopte hijos. Es más, lo hacen como en secreto, todavía no es común. Cuando realmente nosotros ¿qué somos ante el Israel real? dice Gálatas que somos el Israel de Dios que fuimos injertados en un pueblo que no era el nuestro y el Señor vino y derribó el muro que nos separaba y de dos pueblos hizo uno y dice que nos ha dado todo. Y hoy podemos declarar a Dios y decirle papi, es muy normal para nosotros, pero eso no era normal antes. Padre nuestro que estás en los cielos, era así a voz baja. Un papi es papi. Cuando usted dice papi ese hombre no está lejos de usted, por muy mal temperamento que pueda tener. Solo tiene que llorar para que corra aunque sea para regañarlo pero va a correr a ver qué pasó. Si usted quería hablar con mi papá cuando yo tenía ocho años, tenía que llamar a la oficina, pedirle a la secretaria que le hiciera una cita, llegar, lo atendía, yo no, yo solo llamaba y le decía a la secretaria, quiero hablar con mi papi. Está ocupado. Es que me urge, era para – Hola papi, qué onda–.

            Usted tiene acceso directo a su papá porque es hijo, lo interesante es que todo hijo adoptivo también tiene acceso directo al Padre, porque es adoptado por el proceso que se llevó a cabo, pero no es un hijo adoptivo, porque desde que lo adoptó tiene herencia. Ahora es su hijo, y José adoptó a un hijo no biológico llamado Jesús. No era suyo, pero era suyo, no provenía de sus lomos pero venía del corazón y eso es la adopción. Por eso me encanta ver y conocer a la gente que me dice yo soy adoptado y ver que están sirviendo a Dios y entienden el concepto de adopción mejor que nosotros, porque ellos también fueron adoptados en la vida terrenal y no son hijos de segunda, son hijos de primera, escogidos, amados.

            José fue un padre adoptivo y lo interesante es lo siguiente, la divinidad de Jesús provenía del Espíritu Santo que puso al bebé en el vientre de María. Pero el Doctor Russell Moore decano del Seminario Teológico Bautista del sur, dice lo siguiente en un libro sobre adopción, esta es la idea principal: es a través de José, el padre adoptivo, que Jesús obtiene su identidad terrenal con la descendencia directa de Abraham. O sea, Dios pone en el vientre de María a Jesús, pero su identidad terrenal proviene de José. Mateo 1:1, no es la genealogía de María, es la genealogía de José descendiente de Abraham, de Isaac, de Jacob, de David, de Salomón.

            Papás, nosotros tenemos el desafío por delante de darle identidad a nuestros hijos, porque un hijo sin identidad es un hijo inseguro, es un hijo sin fuerzas para seguir adelante, un hijo sin identidad es alguien tan inseguro que será arrogante, porque tiene necesidad de un sustento y cree que su sostén no es la identidad que su padre le dio, el sostén es la posición que él ha alcanzado, el trabajo que consiguió, la casa que pudo construir, los estudios que pudo sacar y todo eso se pierde, no es una identidad segura porque eso se pierde, el trabajo se pierde, la casa se pierde, pero la identidad que un padre le da a su hijo permanece para siempre. Por eso, si usted no tiene al mejor de los papás busque acá, tenemos un montón de modelos de padres que lo van a amar.

Alguien me decía, yo llegué a la Fráter, le entregué mi vida a Jesús y desde ese día, ahora lo que yo tengo es un montón de papás y un montón de mamás. Por eso me encanta ver a parejas como los esposos Barillas, tienen dos hijos naturales y un montón de postizos. Y todo el mundo los quiere, pero qué pasa van a los partidos de todos, porque están metidos en todo, que la hija va a representar a Guatemala en hándbol, están metidos en todo. Usted llega a su casa y quiere estar ahí porque la pasa bien, hasta yo llego de metido a veces.

Encontré un poema en internet, se llama “papa de corazón”, lo escribió Rubén Sada, escribe

Papá del corazón que entregaste tanto amor, gracias por hacerte cargo, gracias por ser como sos. No interesa el ADN sólo importa tu corazón, si igual vos criaste al nene, no importa la ovulación. Papá del corazón Muy sabia fue tu adopción, pues amparaste su alma No siendo el progenitor. Mucho más que un buen tutor, Involucraste tu vida, Proveyendo ropa y comida, salud y buena educación. Sos ejemplo de familia, la cristiana institución, Porque hasta José el carpintero fue papá del corazón. Papá del corazón has formado un hombrecito. Por enseñarle de chiquito, Te recompensará Dios. Papá del corazón de profesión: "Soñador”, Soñaste una linda familia, y tu sueño se cumplió. Yo creo que Guatemala necesita más papás del corazón como José.

Tal vez usted no pueda tener hijos, créame, la adopción es una de las mejores bendiciones que se pueda tener. Alguien puede decir que pueden salir malos los hijos, es que la adopción es como el matrimonio, dicen, hasta que la muerte nos separe, en las buenas y en las malas, en salud y enfermedad en pobreza y en riquezas, para bien o para mal. En Guatemala tenemos un término que usamos mucho shute, un shute es un metido, es alguien que se mete en lo que no debe o que se mete por conocer cosas. Yo tengo el don de la “shutencia” para ciertas cosas. Me encanta conocer la historia de la gente que conozco, si me presentan a alguien rápido apunto cómo deben llegar a la Fráter, porque cada quien tiene una historia increíble, uno de nuestros amigos que lleva veinte años de trabajar en lo que ahora es Wal-Mart en Guatemala, empezó descargando camiones y ahora está en el área de auditoría. Vino a los pies de Cristo porque en la camioneta, en el bus, transporte público, va sentado a la par de una jovencita que lo invita a la iglesia. Llega y se entrega al Señor y hoy no solo su vida ha cambiado, se casó con una hija de Pastor, tiene hijos lindos que estudian en el Liceo Fráter.

            Y realmente historias geniales, el primero de su familia en graduarse en la universidad, sacando su maestría. Historias, todos tenemos historias y cuando a un amigo le dije yo quiero ir a una subasta, porque él se dedicó a vender carros, me llevó, por shute fui. Tenía un amigo que trabajaba en un lugar donde mataban pollos, me fui a meter con tal de ver cómo los mataban, porque eso no se ve más que en el Discovery, antes no existía ese canal, entonces llegamos a la subasta, y es alegre, todos están con su paleta, su número, el carro, los que están por este lado es el carro tentador, porque arranca, camina y casi que decía bocina y atropella. Motivan a la gente y quien da más, quien da más y suben la paleta uno y el otro, dos mil, tres mil, cinco mil, veinte mil y otros que son valientes solo levantan la paleta. Y siguen, seis, siete, ocho nueve, diez. Es interesante, pero lo que más me gustó de ir ahí, aparte de ver esta experiencia, fue conocer gente. Conocí a alguien de 54 años de edad y le pregunté ¿cómo comenzó? Y me dijo: comencé cuando el tipo de cambio del dólar era de 2.74 quetzales y me fui con tres mil 700 dólares a Estados Unidos, llegué sin conocer a nadie, ser chiquito es bueno, porque me tenía lástima todo el mundo. Cuando ya había prosperado se bajó de un cabezal de tráiler y toda la gente se reía, llegaban a saludarlo y si se quedaba tirado, le cambiaban las llantas del tráiler. Era alegre, dice, y cuando llegaba a comprar producto, llegaba a comprar un carro, los vendedores se rascaban la cabeza, porque no le podían cobrar caro, porque les daba tristeza. Ser chiquito vale la pena, dice.

            Me dice que se fue con esa cantidad comprar un Datsun 120.Y se vino a Guatemala , entraba y los vendía, volvía a regresar, cincuenta y dos viajes después ya no tuvo que viajar, dice, ahora compro aquí o los compro por internet. ¿Dios lo ha bendecido? Si, en Chicago compré una casa, 180 mil dólares les fui a tirar. Imagínese. Ya tengo casa en Chicago le dije, cuando quiera, me respondió. Uno siempre astuto.

Estaba otra persona y le digo, cómo comenzó usted, me dice, fui a Estados Unidos a comprar el primer carro, regresé y lo vendí, más de doscientos viajes después ya no viajo. Este no es el punto, alguien le pregunta al señor de baja estatura ¿Y los carros vos, quién los vende? Ese no es mi negocio, ese es el negocio de mi hijo. Eso me hizo recordar aquel dicho judío que dice: el que no le enseña a su hijo un oficio, le enseña a robar. Y Guatemala es un país hermoso y tenemos de las mamás más dulces y cariñosas, pero son mamás que consienten a sus hijos. Levanten la mesa. No, no. Yo la voy a levantar, dice la mamá bien intencionada, amorosa con artritis, bien torcidos los dedos. Y empieza a levantar todo para llevarlo. Y lava todo, hace todo, aquí las mamás, de verdad, creo que si las mandan al curso más alto del ejército con los kaibiles, se gradúan con honores. Sí, aquí las mañanas en Guatemala cuando el tráfico es mayor, las mamás están a las cinco de la mañana en pie, suena la alarma, están acostadas, se durmieron a las doce de la noche. ¡Arriba, ya es hora niños, vamos! Pasa por todos los cuartos y hace el desayuno. Son increíbles, se maquillan manejando, peligrosísimo.

            Pero hay un error que muchas veces cometemos como papás y es no enseñarles un oficio a nuestros hijos. Hablando con un amigo en el carro para acá le preguntaba y su papá de qué trabajaba, y me dice era talabartero, me contó todo el proceso que se sabe de memoria desde que le quitan el cuero al animal y como lo descarna, como lo cortan, que tienen una raja y que luego se mete en agua con cal y luego se pasa una agua con otras cosas, no sé qué cuestiones, lo exprimían. Es un relajo pero se sabía todo, hasta me contó cómo se cortó con un cuchillo a los tres años. Hijo de talabartero.

            Enseñar a nuestros hijos un oficio es importante, sabe por qué, qué tiene que ver esto con José, porque José era identificado como el padre de Jesús y le decían, ahí está Jesús, el hijo del carpintero, recuerdan eso, eso está en el libro de Mateo 13:55, pero en Marcos 6:3 preguntan y dicen “¿No es acaso el carpintero, el hijo de María y hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?”

Es decir, en Mateo fue llamado el hijo del carpintero y en Marcos fue llamado el carpintero. José no solo amó a este niño como si fuera suyo, sino que le enseñó su oficio y Jesús empezó su ministerio a la edad de 30 años. Yo calculo que por lo menos unos veinte años trabajó. Seamos padres que no consentimos a nuestros hijos, sino que los formamos para que puedan trabajar, porque créanme, el trabajo sin importar cual sea dignifica a la persona. El trabajo sin importar qué hagamos pone comida en la mesa y cuando hay contentamiento y gratitud en nuestros corazones la pasamos bien, por esos los chapines cristianos no necesitamos mucho para ser felices, café con pan y somos felices.

El desafío es a imitar a José, amar como José amó a Dios que permitió ser interrumpido en sus planes personales y entendió el propósito superior. Imitar a José es amar como José amó, que tomó a Jesús, que no era su hijo biológico y lo declaró suyo, nunca más un hijo adoptivo sino un hijo. Yo solo puedo decirles algo, José y María fueron instrumentos, pero para el que vivimos y quien es nuestra esperanza es Jesús nuestro Señor, quien merece toda la gloria, toda la honra, nuestro tiempo, nuestra vida, todo lo que somos.

 
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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…