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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El nacimiento de Jesús es el acontecimiento más grande de toda la historia. Involucra a una familia, a la familia de José y María, ellos son los que se encargan de cuidar a Jesús. ¿Cuántos se llaman José? es un nombre muy querido entre nosotros, les decimos con cariño en Guatemala Chepito, Jose, Chepe. José ha hecho que su nombre trascienda, es un nombre muy conocido en nuestro mundo, sin embargo, es un nombre que vale la pena conocerlo y estudiar un poquito su trasfondo. ¿Quién fue José? ¿A qué se dedicaba? ¿Qué influencia tuvo Jesús? ¿Qué rol jugó en el nacimiento y la crianza de nuestro Señor Jesús? ¿Qué podemos aprender de él?

José, en primer lugar, no era cualquier persona común y corriente, la Biblia dice que era descendiente directo de Abraham y David, cuando Dios escogió a José para que fuera el padre adoptivo de Jesús escogió a uno que tuviera un linaje, era descendiente de Abraham y David. Mateo 1:1 donde se habla de la tabla genealógica de Jesucristo, dice que es hijo de David, hijo de Abraham o sea que aunque José no engendró a Jesús porque no tuvo relaciones sexuales con María sino hasta después del nacimiento de nuestro Señor, sí era descendiente de David y Abraham como lo fue Jesús. Mateo 1:16 dice Y Jacob fue padre de José, que fue el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

José era de profesión carpintero, ¿cuántos carpinteros hay aquí en la congregación? Veo algunos carpinteros por aquí, no muchos, cuesta que haya ya buenos carpinteros. Siempre han sido importantes, José era de esa profesión. Mateo 13:54-55 dice Al llegar a su tierra, comenzó a enseñar a la gente en la sinagoga. ¿De dónde sacó éste tal sabiduría y tales poderes milagrosos? -decían maravillados. ¿No es acaso el hijo del carpintero? Todos en Nazaret conocían la carpintería, por supuesto que ser carpintero en esa época era un poquito más difícil que serlo en la actualidad.

El carpintero tenía que ir y escoger su árbol, cortarlo, luego hacer sus tablas, transportarlas a su carpintería y hacer su trabajo. Cuando se describe a Jesús, el hijo del carpintero, hay quienes lo han dibujado muy flaquito, muy enclenque, no va con lo que debe ser el hijo de un carpintero, porque es un muchacho que ha aprendido a hacer ejercicio, ha aprendido a trabajar físicamente fuerte, por lo tanto, Jesús tuvo que ser como su papá, un hombre fuerte, hombre musculoso, un hombre quemado por el sol, trabajando duro en la carpintería. Así que José era reconocido públicamente como el padre de Jesús, todo mundo supo que José era el papá, claro, y José y María sabían que había un entendido entre ellos, ellos dos sabían que José no había engendrado a Jesús, que había sido una situación muy especial la que se había dado con relación al nacimiento.

Juan 1:45 dice Felipe buscó a Natanael y le dijo: hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José. En Juan 6:42 dice: “¿Acaso no es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que sale diciendo: ‘Yo bajé del cielo’? Todos reconocían la paternidad de José en Jesús. Y Jesús lo reconocía como su padre natural, ahora vale la pena comprender que José era un hombre justo. En Mateo 1:19a dice: Como José, su esposo, era un hombre justo…” Y eso lo hace muy particular ¿sabe por qué? ¿Cuántos de los que estamos aquí estamos casados? Se les nota en el rostro el gozo del matrimonio. Los que estamos casados sabemos que cuando estamos de novios somos bastante celosos de nuestra novia, sobre todo aquí en Guatemala, en algunos países ya no les importa si la novia tuvo veinte maridos antes, pero aquí todavía hay un poquito de cuidado en ese sentido. El esposo quiere que sea virgen, aunque él no lo sea. Y por eso enseñamos acá que el esposo y la esposa si quieren disfrutar de ese privilegio de la virginidad, ambos se tienen que cuidar, tanto el hombre como la mujer. No hay ningún permiso especial para que el hombre ande haciendo todo tipo de aventuras sexuales por la calle y luego exija que su novia sea virgen. Hombre y mujer deben buscar la castidad.

El 1 de diciembre, se ha declarado como el día en el que se recuerda a los enfermos del sida, porque el sida sí da, dicen en los reportes sobre Guatemala que se calcula que hay 35 mil guatemaltecos contagiados que no saben que tienen sida. Por eso sería bueno que usted se examine, porque solo con el examen va a saber si tiene o no tiene. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, han pedido a los líderes religiosos de Guatemala que contribuyan a evitar el síndrome inmunodeficiencia adquirida, eso quiere decir sida, y que lo hagamos exhortando a la gente a abstenerse de tener relaciones sexuales antes de casarse. Es preferible que usted tome un poquito de ese frasquito que se llama aguantoformo y se espere al día de la boda para tener relaciones sexuales con su pareja, porque si usted las tiene con otra persona, se está exponiendo a ser contagiado de sida. Es muy oportuno hablar de esto, ahora que hablamos de la Virgen María, se cuidó de no tener relaciones sexuales hasta casarse con José, y José se cuidó de no tener relaciones sexuales con María, pero un día vio que María estaba manifestando los signos de un embarazo.

Póngase en el lujar de José. ¿Qué haría usted, usted tiene una novia, está comprometido con ella, ya tienen fecha para casarse, pero de pronto empieza a ver que la muchachita está embarazada? ¿Qué hace usted? Estoy seguro que el alto porcentaje de los hombres aquí presentes, si se encuentran con una novia oficial pero que resulta embarazada, y a él le consta que no ha engendrado esa criatura, armaría un escándalo. ¿De quién es este hijo? ¿Con quién te metiste? Y aquí se acabó el compromiso, José pensó lo mismo. Dijo, quedó embarazada, saber de quién, pero dice la Biblia que era un hombre justo y como era un hombre justo dijo: me voy a ir y que la gente piense que yo abandoné a mi prometida. No la voy a poner en mal, porque si digo que está embarazada de alguien que no soy yo, la van a apedrear, la van a matar. Mejor que digan que yo soy el malo, que solo la embaracé y la abandoné. José eso pensaba.

Este hombre justo estuvo dispuesto a creer al ángel que se le apareció. ¿Pueden ustedes imaginar las noches que pasaba José pensando en su amada y que ahora estaba embarazada y no era de él? Conflicto muy grande. Y en medio de esa circunstancia dice Mateo 1:18-24 El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto. Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»). Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa.

Ahora, usted es el que está con su novia embarazada y una noche usted sueña que un ángel se le aparece y le dice: cásate con la muchacha, ella está embarazada por obra del Espíritu Santo. ¿Usted creería ese mensaje o no lo creería? Es más probable que diría: eso me pasa por bolo, estoy delirando. Eso me pasa, seguramente por fumar marihuana, o inhalar cocaína o por hartón. No es fácil recibir en un sueño el mensaje de un ángel que le dice: tómala por esposa, está embarazada pero lo que está en su vientre es el Hijo de Dios, es el Espíritu Santo. Uno fácilmente cuenta la historia, pero cuando uno se pone en su lugar, tiene que reconocer que José no solo era un hombre justo sino que era un hombre creyente, un hombre de fe, un hombre que amaba a Dios, que estuvo dispuesto a creer ese mensaje que recibió en su sueño, porque ni siquiera se le presentó estando despierto, estaba dormido.

¿Ha tenido alguna vez sueños raros? Oí la historia de uno que tuvo un sueño en el que miraba en el cielo unas letras que decían: SP, esto quiere decir, dijo él, sal a predicar. Y se fue a predicar y le fue tan mal que regresó frustrado, le dijo al pastor: pastor el Señor me habló en sueños y me dijo SP, sal a predicar. Y salí a predicar y me fue mal, me pegaron, me golpearon y aquí estoy de regreso. Ah, le dijo el pastor, tal vez quería decir siembra patatas. Todos tenemos sueños cuando estamos dormidos. Tengo un amigo que me contaba recientemente: pastor, compré unos lotes en Ciudad San Cristóbal hace muchos años cuando empezó la lotificación. Y los vendí, pero hay un sueño que tengo de vez en cuando donde se me perdieron los lotes. No sé dónde están. Todos tenemos sueños, José tuvo un sueño, el ángel le dijo: recibe a María como tu esposa, ahora este hombre estuvo dispuesto a recibirla. ¿Qué hubiera pensado usted de la historia de María y luego del sueño que tuvo José? ¿Cómo se habría alterado la historia si José no hubiera creído a la palabra del ángel y se va, se divorcia de María y la deja sola con el niño? ¿Cómo hubiera sido todo? ¿Somos como José que cree la Palabra de Dios? ¿Creemos las promesas que Dios nos ha dejado en Su Palabra? Dios ha dicho el Señor es mi pastor, nada me faltará. ¿Lo cree? Si Él es nuestro Pastor, nada nos faltará. Aunque usted sea viejito, que sea niñito, que sea jovencito, huérfano, divorciada, viuda. El Señor es mi pastor y qué, nada me faltará. Crea la Palabra de Dios, hay que creerla, si no tenemos fe en la Palabra de Dios estamos perdidos en este mundo.

Además dice Mateo 2:13-15 “Cuando ya se habían ido, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» Así que se levantó cuando todavía era de noche, tomó al niño y a su madre, y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. De este modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo.»

José estuvo dispuesto a sacrificar su carpintería por un tiempo, estuvo dispuesto a irse al extranjero. Yo sé que hay muchos en Estados Unidos que han tenido que dejar Guatemala por proteger la vida de uno de sus familiares.

Quizá estuvieron a punto de ser asesinados o secuestrados o estuvieron amenazados, bajo extorsiones. Hay muchos padres que han tenido que cambiar de nación por extorsiones hechas, por amenazas sufridas. Y no es fácil ir a un país como inmigrante a la carrera. Aparte cuando usted ha planeado su traslado y tiene un trabajo, una casa para ir a vivir, tiene dinero aún en su cuenta bancaria y usted se va para allá, eso es otra historia. Pero José, sí tenía dinero. ¿Se acuerdan ustedes de los reyes magos? Llegaron cuando nació el niño y le dieron a José y a María oro, y esos recursos son los que utilizó José para irse a Egipto, a hacer una nueva vida, se asume que estuvieron por allá doce años, que fue cuando apareció nuestro Señor otra vez allí en el templo, en el viaje que hicieron a Jerusalén.

¿Está dispuesto usted a proteger a su hijo y llevárselo para proteger su vida? No es fácil dejar nuestra tierra, nuestra casa, nuestro negocio, nuestra iglesia. Constantemente me dicen personas que vienen de visita después de haber estado viviendo años en el extranjero: Pastor, lo que más extrañamos en el extranjero fue la Fráter, no encontramos nuestra iglesia. La gente extraña las tortillas, los frijolitos negros, los chilitos rellenos, extraña uno la horchata.

Cuando mi esposa y yo nos fuimos a Estados Unidos en 1973 a estudiar, a finales de ese año vine a Guatemala y de regreso la familia de ella me encargó un montón de platillos típicos para llevar. Una tía le hizo un pollo como a la sobrina le gustaba. Me dieron pacayas envueltas en huevo, chiles rellenos, tamales negros, tamales colorados, un muñeco de tortillas, cuando entré a la aduana de los Estados Unidos pensé ahí se queda la bolsa. Trae comida, me dicen, le dije en inglés traigo tamales de maíz bien cocinados ¿quiere uno? No, no gracias. Y me dejó pasar. Mi esposa era feliz cada vez que abría la refri y quitaba del inventario un tamal.

La gente extraña la comida de su país. La gente extraña a sus amigos, a su familia, a su iglesia, pero eso fue lo que hizo José, irse a Egipto para proteger a su hijo, para proteger a su esposa. José, un hombre protector, un hombre admirable. Dice la Biblia que le asignaron el nombre a Jesús sin preguntarle. La mayoría de papás quieren ponerle nombre a su hijo. Si se llama Agapito, Agapito será. Pero José no pudo decir: pónganle José igual que yo. Tuvo que aceptar el nombre que le dio el ángel a María y que le dio el ángel: se llamará Jesús y Jesús se llamó. Les he contado que con mi esposa hicimos un trato cuando éramos solteros. Quedamos en que yo le iba poner el nombre a las hijas mujeres y ella el nombre a los hijos varones. Todavía estoy esperando mi turno, pero ni que fuera Sara y Abraham. Así que no todos los papás podemos ponerle nuestro nombre a nuestros hijos, gracias a Dios a mi esposa se le ocurrió ponerle al primer hijo Jorge Ricardo, Jorge por su esposo y Ricardo por mi suegro que en paz descanse. Me he llevado siempre muy bien con él, murió a los quince días de haberme casado, no me ha dado problemas el suegro. Con la suegra me tocó un poquito más de paciencia para ayudarla, pero también ya descansa en paz, nunca tuve problemas con ella, menos ahora.

José extraordinario, un hombre que se hizo cargo de María con todo el embarazo que tenía, a sabiendas que no era de él, pero él sabía, él creyó que ese niño era como decía el ángel, el Salvador del mundo. Pregunto: ¿qué cosas debe dejar usted para proteger a Jesús en el pesebre de su corazón? Así como Herodes quiso matar al niño Jesús, hay Herodes hoy en día que quieren matar a Jesús en nuestro corazón. A veces un pecado puede destruir nuestra relación con nuestro Señor. A veces una actitud carnal, caprichosa, hace daño a Jesús en nuestro corazón. Tenemos que ser obedientes a la Palabra de Dios y pensar que a veces tenemos que dejar cosas para agradar a Dios por completo. Tenemos que sepultar nuestra vida pasada, morir a nuestra vida vieja para agradar a Dios. ¿Vale la pena agradar a Dios nuestro Señor? Él nos ama tanto y nos quiere solo para Él. Él es celoso, nos quiere solo para Él.

 

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