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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

      Es un placer indescriptible estar aquí con mi amigo el Dr. Jorge H. López, él es un conglomerado, una corporación de un solo hombre caminando para Dios, es un ejército. Me emocionó mucho cuando supe que en los 35 años de Fraternidad Cristiana de Guatemala han tenido alrededor de 75 mil nuevos convertidos. Y después cuando escuché acerca del maravilloso desayuno que van a tener para sus más de 3 mil 500 voluntarios, me dije, qué ejército tan maravillosos para Dios. Estoy acá sorprendido, emocionado, he estado cantando en mi alma, por dentro el coro, el aleluya de Händel, pienso que hace 35 años ustedes comenzaron con 20 miembros y ahora tienen alrededor de 15 mil, a Dios sea la gloria, porque Él ha hecho grandes cosas.

      En Hechos 20:35 tenemos unas pocas palabras y en estas usted siente el latir del corazón de Dios. Es más bienaventurado es dar que recibir, dar es gracia. Y ocho veces el apóstol Pablo enfatiza este hecho, gracia es dar, es dar de parte de Dios, el dar de sí mismo sin reserva a los que estamos en necesidad. He escuchado a la gente decir que la gracia es favor no merecido, lo es, pero es más que eso. He escuchado decir que la gracia es favor no merecido a aquellos que merecen menos y lo es, pero es más que eso. He escuchado decir que la gracia es favor no merecido a aquellos que lo merecen menos sin esperar retorno y lo es, pero es más que eso. La gracia de parte de Dios es darnos todo lo que Él requiere de parte de nosotros. Él requiere santidad pero no somos santos. Pero la gracia se muestra en que Él provee esta santidad hacia nosotros a través de Cristo, quien es santo. Dios requiere justicia, requiere rectitud y nosotros no somos rectos, pero gracia es Dios proveyendo esa justicia, esa rectitud a través de Jesucristo.

     Y si usted entiende, si usted comprende el significado de estas breves palabras, usted va a cambiar su vida. Va encontrar la llave del crecimiento abundante y la vida cristiana dinámica. El dar es la vitamina esencial del cristianismo, usted da o usted se marchita. Me quito el sombrero y saludo a personas que son extremadamente acaudaladas, ricas por el trabajo duro y la experiencia que han ganado a través de la cual han logrado esa cantidad de riquezas. Pero encuentro que aquellos que no dan se convierten en algo tan duro como el mármol que adorna sus hogares. Y la desobediencia en esta área hace que se encoja nuestra vida.

      Cristo es nuestro ejemplo, nosotros debemos dar porque el dar centra todo lo que vino a hacer. La expresión final de eso fue su muerte en la cruz, dijo: pongo mi vida por mí mismo, nadie la toma de mí, yo la pongo, yo doy. Esta palabra de parte de Dios a través del apóstol Pablo forma una bienaventuranza, bienaventuranza significa bendición, y también podemos decir que podría ser una especie de felicitación, puede ser traducida también como felicidad. Entonces felicidad es para aquellos que saben que es más bienaventurado, más bendecido dar que recibir. Esta palabra acoge todo lo que es la vida deseable, en la Biblia la palabra bendición o bienaventuranza cubre todo lo que hoy en día definiríamos a través de la palabra éxito. Infortunadamente hemos manchado, hemos deslucido esa palabra, hemos hecho una caricatura de esa palabra, la hemos convertido en un ídolo, un ídolo que generalmente es asociado solamente con dinero y no con una palabra que se aplique a la totalidad de la vida.

      Bendición se refiere al éxito acá y también en el más allá. Y no me estoy enfocando en las trampas que normalmente se asocian con el éxito, como los grandes automóviles, los hogares palaciegos o la ropa de alto nivel o de marca. Usted puede tener todo eso y ser un gran fracaso. Yo me estoy refiriendo a todo aquello que la gente con la mentalidad correcta puede llegar a desear. Nunca he sabido o he escuchado a un hombre muriendo decir en su lecho de muerte traigan todos mis documentos, todos mis papeles financieros, ahí es donde quiero reposar mi cabeza antes de morir. Ni tampoco he escuchado a una dama diciendo tráiganme todos los cordeles que he cortado, todos los premios que me han dado, quiero descansar mi cabeza en los premios que he ganado a través de la vida, la fama que he tenido.

     Me estoy refiriendo a lo posible que toda persona con la mentalidad correcta puede llegar a desear. La Biblia es un libro de bienaventuranzas, ¿cuántas? Hay alrededor de ocho en lo que conocemos como el Sermón del Monte de nuestro Señor. El libro de los Salmos comienza con una bienaventuranza, el segundo salmo concluye con una bienaventuranza, hay muchas que ilustran este camino de bendición al escudriñar las Escrituras. Siete están en Apocalipsis, dos en el último capítulo. Juan eleva su voz con júbilo al estar parado en la cúspide de la verdad redentora, él se regocija. Bienaventurados son aquellos que lavan sus ropas, que obtienen el derecho de venir al árbol de la vida para poder entrar a las puertas de la ciudad. Eso es éxito. Eso es éxito predicado afirmado sobre la base del dar de parte de nuestro Señor.

      La palabra bendito, bendecido o palabra relacionadas aparecen más de seiscientas veces en las Escrituras, no es sorpresa que le llamemos a este el libro bendito o el libro de bendición, es el libro de las bienaventuranzas, es el libro de las bendiciones. Es la fuente de revelación, es la fuente de toda bendición que se nos ha dado. La bendición señala cual es el estado de la salud interna. Es la vida del espíritu, no puede ser eliminada a través del dolor, es poder y aplomo, elegancia, desenvoltura. Una gordura del alma que no es tocada por las tormentas de la adversidad, eso es por siempre bendecido. Sin embargo, Él fue también varón de dolores que conoció dolor.

     Uno de los grandes estudiosos de la Biblia, dijo hace medio siglo que la palabra bendición nunca viene sola, nunca viene en el singular, siempre en plural. Entonces usted puede ver en el Salmo 1 las bendiciones de aquel que no camina en camino de pecadores sino que su deleite está en la ley de Jehová. Las bendiciones del Señor nunca vienen solas, vienen en familias, en legiones, en huestes. Usted no puede separar una de las demás, y cada bendición tiene una cantidad innumerable de parientes y cada uno de estos parientes habla algo bueno para usted. Cuando usted encuentre una bienaventuranza concéntrense en ella, medite en ella, reflexione sobre ella. En estas bendiciones usted va a encontrar riqueza para el alma y éxito verdadero en la vida. La bienaventuranza básica es esta: más bienaventurado es dar que recibir. Yo sé que muchos de ustedes la experimentan y viven en eso, este magnífico Mega Auditórium cuesta muchísimo dinero, es una manifestación de la actitud de ustedes en el dar.

     Si usted sigue la raíz principal de cada una de esas palabras, bendición, bienaventuranza le va a llevar a esta. Cada una de las otras bienaventuranzas se trata de fruto abundante, esa es la raíz. Es la bienaventuranza germinal, la bienaventuranza madre, es el mismo centro espiritual de la Biblia. Juan 3:16, ese es el centro espiritual, así como tan glorioso que el versículo, la verdad que ahí se encuentra nace de algo más profundo. La verdad de Juan 3:16 se deriva de esta bienaventuranza básica, Dios en ese amor insondable, e incompresible dio a su Hijo para redención del mundo.

     Entonces vemos que Dios es la expresión máxima de ese mandamiento que nos da. La naturaleza de Dios es dar sin medida, no se esperaba que yo llegara a vivir 40 años. Yo pagué un costo muy alto en seguros de salud, porque el doctor dijo que yo no iba a llegar a los 40 años de edad. Me dio cólera cuando yo tuve seis meses de edad, tenía una enfermedad en la sangre cuando tenía tres años de edad. Tenía varicela cuando tenía alrededor de seis años, me habían vacunado pero de todos modos no sirvió de nada. Podría continuar. Mi padre siempre me dijo cuando yo pienso en todas las veces que fuiste rescatado de las fauces de la muerte, me estremezco solo de pensar qué te va a pasar si tú no sigues el camino del Señor. La naturaleza de Dios es de dar sin medida. Y esa cualidad lo movió a crear y también a redimir. Los cielos declaran, cuentan la gloria de Dios, la gloria de la bienaventuranza básica del dar y la gloria de la creación. Tomás de Aquino, unos de los grandes filósofos dijo que Dios basaba todo desde el inicio, Dios estaba basado porque Él daba. El hombre pecó y cuando lo hizo arruinó todas sus posibilidades. Dios tanto amó que dio de nuevo y en esta ocasión dio a su Hijo unigénito. Jesús quien fue el cocreador se convirtió ahora en un generador de este movimiento, de este dar para una generación que se estaba auto destruyendo.

     Y de esta bienaventuranza surge la fuente de la vida. Una bienaventuranza como esta explica las grandes obras del Señor, incluyendo la creación. Incluyendo nuestra redención, y todo eso es necesario para el desarrollo del carácter cristiano que le honra a Él. Nosotros deberíamos dar la bienvenida o acoger esta bienaventuranza así como acogemos la buena salud después de estar enfermos mucho tiempo. El pecado es enfermedad, y afecta la personalidad completa. Distorsiona las perspectivas porque el pecado es esencialmente egoísta, nosotros nacimos en pecado y trasgresiones, nacimos en muerte, y es solo a través de esa provisión de vida que nosotros encontramos descanso en Cristo y en la provisión que Él trae.

     Este versículo es el que menos se cree de la Biblia. Y no se cree y no lo creen aún aquellos que profesan su creencia en Jesucristo, y eso surge desde el mismo centro de nuestro pecado, el ego invertido, el egoísmo, la perversión de la imagen de Dios, y este concepto que viene de parte del Señor chocó de frente con la filosofía del hombre que rechaza totalmente el concepto de éxito que tenemos, y aguijonea nuestro egoísmo que es el fundamento de todas nuestras filosofías, ese era el problema con Adán y Eva. Ellos se atribuyeron a sí mismos una filosofía superior a la de Dios y codiciaron algo a lo que no tenía derecho, en vez de darle a Dios su amor, su lealtad, lo cual debió haber sido su más grande gozo.

      Cuando una persona no da dinero de la manera en la que Dios lo requiere, esa persona está repitiendo, está replicando, tal vez no de manera exacta, pero sí el mismo tipo de pecado que cometieron Adán y Eva. Dios dijo ese árbol me pertenece a mí, no lo toquen. Ellos dijeron vamos a tomarlo y fueron sacados del huerto. Cuando usted se queda con el dinero que le pertenece a Dios para su obra, usted está repitiendo el mismo error, el mismo pecado de Adán y Eva y los mismos resultados van a ocurrir. La comunión con Dios es la esencia de la vida. El egoísmo interrumpe esa comunión, el hombre en su propia filosofía se cree la medida, la medición para todas las cosas, y desde este concepto distorsionado surgen todas las formas de miseria humana, lujuria en vez de amor, avaricia y codicia en vez de generosidad, egoísmo en vez de servicio, destrucción donde debería haber desarrollo y ennoblecimiento de la vida. Es por esa inversión, de los principios de Dios, y en la entronización de la filosofía del hombre que hemos arruinado este mundo, esta Tierra.

     Los empresarios y la mano de obra están enfrascados en una lucha sin fin. Las familias se desintegran y todo surge de esa negación del hombre para dar, y eso se entiende para los no creyentes, ¿pero creyentes? prácticamente esta inversión de los principios de Dios se ha metido como un veneno también en el pensamiento de los hijos de Dios. Van a dar grandes testimonios acerca de la provisión maravillosa de Dios, van a testificar del Señorío de Jesucristo y al mismo tiempo van a estar reteniendo dinero que Dios les ha requerido para la comisión del trabajo que Él tiene.

      Usted puede decir, está hablando mucho sobre el dinero, no tanto como Jesús habló de dinero. Habló cinco veces más sobre el dinero que sobre cualquier otro tema, entonces por qué lo hacemos, ¿egoísmo? Egoísmo que es hacia adentro y que no honra a Dios. De manera vergonzante, a diferencia de su pastor y su grupo de apoyo central, a diferencia de ello yo he encontrado pastores, obreros cristianos, maestros de escuela dominical que han sido esclavizados por un principio parecido pero completamente opuesto, “más bienaventurado es recibir que dar”. Ellos se alejan de esa responsabilidad, de ese privilegio y se estremecen cuando se menciona, se habla de dinero, y dan un paso hacia atrás cuando se trata de discutir estas verdades. Cualquier persona sensata sabe por qué tiene temor del resultado. Saben que el conducto de los nervios que va hacia el bolsillo es el más sensible del cuerpo. Y es el más sensible porque está inflamado por la fiebre de la codicia. La gente carnal se pone sensible con cuestiones de dinero, es como un área congestionada que está dañando el cuerpo humano.

      Y los neurólogos podrían darnos una lección sobre eso. Donde hay congestión hay dolor y manipulando el área puede desbloquear la congestión y se va el dolor. Que los obreros cristianos, los cristianos, tengan el coraje de compartir estas bendiciones y esta verdad fundamental. Que se revele, que esta congestión, en cuanto al dinero, es la que está causando esos dolores. Estoy tratando de trabajar, de eliminar la congestión. Un granjero le dijo una vez a otro: supe que tienes una nueva vaca lechera. ¿Cuánta leche da? Y le dice, no de manera voluntaria, pero si le amarro las patas para que no pueda patear y le amarro los cuernos para que no pueda cornear, le puedo sacar unos diez litros. Pero sabe, aún de esa manera, aliviar a la vaca de esos diez litros es bueno para ella.

      El obrero cristiano hace una buena obra cuando induce con influencia a la gente para que dé de la manera en que Cristo lo ordena. Y ¿qué pruebas tengo de que la gente no cree en esto? ¿Cuál es el tema más que cualquier otro que toma más tiempo de discusión en los negocios de la iglesia? ¿No es el dinero? Por supuesto que sí y ¿cuál es el tema cuando se predica los domingos que molesta más a las personas, más que cualquier otro tema? ¿No es el tema del dinero? Piense en esto y hágase una pregunta ¿por qué? ¿Ve usted el mismo gozo en las iglesias que usted ve en alguien que está haciendo una gran inversión, donde hay un gran retorno de la inversión?

      Tres escoceses estaban en un pequeño pueblo en el día de reposo. Querían ir a la iglesia, pero después de que se hubiese recogido la ofrenda. Esperaron hasta el momento de la prédica y entraron. Al final del mensaje, el predicador dice: bueno hora vamos a dar nuestra ofrenda porque se nos pasó por alto anteriormente. ¿Qué hacían? Uno se desmayó y los otros dos lo sacaron. Ya en serio, hay un llamado serio y santo para el pueblo de Dios en esto. Ofrecer sacrificios de justicia y poner y dar todo a Dios, a usted le va ir mejor dándole a Dios una décima parte de su dinero, a usted le va a ir mejor con estas nueve partes que sí usted guarda el cien por ciento, las diez partes, y Él no recibe la que le corresponde. ¿Cree usted que el gozo del contribuyente promedio en la iglesia es mayor que aquel granjero que tiene una cosecha abundante?

      Hay solamente dos filosofías en la vida, dos principios solamente, sobre los cuales se trata de construir el éxito, la seguridad, la paz. La primera filosofía es obténgalo y guárdelo. La segunda es obtenga para dar. Son las filosofías del buscar para mí mismo en vez de dar mi servicio. De la introversión contrastada con la extroversión, Satanás contrastado con nuestros Salvador. Y es una gran tontería, una estupidez completa que, después de todo este conocimiento que el hombre ha logrado acumular, sigamos cometiendo todavía los mismos errores que se cometieron en el jardín del Edén.

      Es a través de la bendición y la sabiduría de parte de Dios que hace que las personas se den cuenta que es mejor seguir el camino de Dios de esta manera, y expresar el amor de Dios como Él quiere que lo hagamos. Nosotros sabemos que Cristo está en lo correcto, la gente que nosotros conocemos que vive mejor, son aquellos que son generosos con sus posesiones. El nombre más bendecido entre los hombres es la madre. ¿Será por la devoción de las madres para dar? Nosotros examinamos la vida de nuestro Señor y le amamos porque no encontramos lo mínimo de egoísmo. Escuche esto: salvó a otros pero a sí mismo no se puede salvar, así se burlaba la gente que estaban alrededor. La gente solamente pensaba en salvarse a sí misma.

      La verdad, en el cielo lo que se oía era aleluya, aleluya por esa verdad. Él no se podía salvar a sí mismo para poder salvar a otros. Él no se pudo salvar a sí mismo, pero por eso podía salvar a otros. No se podía salvar a sí mismo a través de ese ambiente celestial, la Gloria Suprema. Lo que Él hizo fue lanzarse hacia ese mar humano de tribulaciones humanas para salvarlos. Claro que Él no se salvó a sí mismo de la multitud que estaba apretándolo y poder salió de Él.

      Finalmente, hay cuatro razones poderosas: por qué es más bienaventurado dar que recibir. En mi país la versión de la SAT el ISR ha revisado mis cuentas contables once veces en los últimos diez y nueve años. Y cada vez, siempre, han puesto un sello de aprobación, no hay cambios. Y yo siempre digo, por qué siguen regresando y me dicen que no creen que nadie dé tanto como tú dices que das. El inspector me dijo que su hijo está estudiando para ser ministro presbiteriano, y que creía que yo debía a hablar con él acerca de estos temas. –Yo no necesito hablar con él–le dije–, yo necesito hablar contigo–. Y me dijo, por qué das tanto. –­Para recibir–. Jesús dice da y se os dará. Usted da una medida, Él le va a dar sin medida en respuesta, eso está en Lucas, en las palabras de nuestro Señor.

      Primero, el dar se convierte en una inversión completa, en esos títulos de propiedad que todos tenemos en el cielo, y se convierte en una inversión que no pierde valor. Segundo, los dividendos se pagan en nuestro mismo ser. No es el recibir sino es el dar lo que hace que se expanda nuestra vida.

      Cuando nosotros estamos recibiendo somos forzados a desembolsar parte de nuestra vida. Cuando nosotros damos lo que experimentamos es recuperación de vida. El obtener es más parecido a los animales, el dar es más parecido a Dios.

       El egoísmo es lo que motiva al mundo animal, el altruismo, la generosidad es lo que motiva al mundo espiritual. La gloria del dar es que así nos parecemos más a Dios. Yo lo desafío a que ponga esto a prueba, esta bienaventuranza, esta promesa para el verdadero éxito, es más bienaventurado dar que recibir. ¿Lo cree?

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…