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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

             La gran mayoría de los seres humanos hemos cometido alguna vez una indiscreción, hemos cometido el pecado de andar chismeando. ¿Alguna vez ha participado en un chisme? Es importante entender que la gran mayoría de nosotros alguna vez participamos de un chisme, a veces hasta de alguna calumnia y no digamos de una murmuración. Y eso nos causa problemas. En Proverbios 13:3 dice El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina. ¿Valdrá la pena proteger nuestra vida? Aquí está el secreto, el que refrena su lengua protege su vida. Hoy hablamos de la necesidad que urge seguridad, hablamos que hay mucha inseguridad, mucha violencia, mucho secuestro, mucha extorsión, mucho robo, cuánta cosa que se pueden dar y nosotros necesitamos proteger nuestra vida. Quizá usted no pueda pagar un séquito de guardaespaldas, quizá no pueda pagar un sistema de alarma muy grande y sofisticado en su casa, quizá no pueda pagar un sistema de blindaje en todas sus empresas, pero sí puede refrenar su lengua.

            Podemos refrenar nuestra lengua, de lo contrario podemos caer en un murmullo que mata, porque nuestra vida está desprotegida cuando murmuramos. Y qué fácil es murmurar, es más fácil ser parte del problema, que parte de la solución. Es más fácil criticar, calumniar, señalar y decir el punto negro sobre la hoja blanca. La Biblia dice el rebelde no busca sino el mal. Cuando usted es capturado por un espíritu de rebelión todo lo mira malo, en lo mejor que pueda ver siempre va a encontrar algo malo. Quizá sea uno de esos expertos, de esos técnicos que siempre saben por qué no se puede hacer, por qué no debe hacerse, en vez de ser una persona de esas dispuestas a creer y a confiar que se puede hacer las cosas bien.

            El pueblo de Israel llegó en un grupo de 70 personas a Egipto y estando ahí empezaron a sufrir las consecuencias de la prosperidad, les fue bien, pero llegó un faraón que no conocía a José y este faraón empezó a buscar la manera de destruir a Israel y para lograrlo lo puso a trabajar sin salario, solo por la comida. Lo oprimió tanto y le causó mucha dificultad hasta que lo esclavizó. Más de dos millones de personas en Egipto esclavizadas. Entonces aparece Moisés, Dios lo llamó cuando tenía 80 años para ir a liberar a su pueblo, después de liberarlo tenía que llevarlo a la tierra prometida y ahí iban a recibir toda clase de bendiciones. Moisés los lleva por el desierto, llegan a la frontera del desierto y la tierra prometida y entonces decide escoger a 12 de los principales líderes de Israel, uno por cada tribu, gente importante, gente de renombre, gente de confianza, entre comillas, y a ellos los manda a espiar la tierra para que traigan al pueblo un reporte que los anime a conquistarla.

            Estuvieron cuarenta días explorando y cuando regresaron dice en Números 13:25-33 Al cabo de cuarenta días los doce hombres regresaron de explorar aquella tierra. Volvieron a Cades, en el desierto de Parán, que era donde estaban Moisés, Aarón y toda la comunidad israelita, y les presentaron a todos ellos un informe, y les mostraron los frutos de esa tierra. La primera vez que visité Israel me llamó la atención que el logotipo del departamento de turismo son dos hombres cargando una vara de la cual cuelga un racimo gigantesco de uvas, mostrando los frutos de esa tierra. Éste fue el informe: —Fuimos al país al que nos enviaste, ¡y por cierto que allí abundan la leche y la miel! Aquí pueden ver sus frutos. Pero el pueblo que allí habita es poderoso, y sus ciudades son enormes y están fortificadas. Hasta vimos anaquitas allí. Los amalecitas habitan el Néguev; los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, y los cananeos ocupan la zona costera y la ribera del río Jordán.Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés, y dijo:—Subamos a conquistar esa tierra. Estoy seguro de que podremos hacerlo. Pero los que habían ido con él respondieron:—No podremos combatir contra esa gente. ¡Son más fuertes que nosotros! Y comenzaron a esparcir entre los israelitas falsos rumores acerca de la tierra que habían explorado. Decían: —La tierra que hemos explorado se traga a sus habitantes, y los hombres que allí vimos son enormes. ¡Hasta vimos anaquitas! Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros.

            Este es uno de los grandes problemas del pueblo de Dios, tener una promesa de Dios, pero no se cumple porque falta fe, falta confianza en Dios nuestro Señor. Estos doce hombres vinieron de regreso y trajeron un reporte negativo, por un lado, y positivo por el otro. Positivo porque mostraron los frutos, negativo porque dijeron es muy bueno, pero nosotros no podemos, parecemos langostas, este es el complejo de la langosta. ¿Ha visto una cucaracha en su casa? La ve y la aplasta, las cucarachas nunca se detienen a enfrentarlo, le tienen miedo, huyen. Estos agarraron el complejo de langosta, se sentían insectos. Hay gente que piensa de sí mismo como que es langosta, como que es cucaracha, no se sienta así. Usted es el Israel de Dios, usted es el pueblo de Dios, usted es hijo de Dios, usted tiene todo el respaldo de Dios. Y cuando la gente se siente insegura y no tiene confianza y tiene miedo, temor empieza a hablar mal. Dice aquí la Biblia que comenzaron a esparcir entre los israelitas falsos rumores. Los espías dieron el reporte, dijeron que era una buena tierra y hasta les mostraron los frutos que trajeron como muestra, pero decían que las ciudades eran muy fortificadas. Josué los interrumpe y los anima de una vez a subir y conquistar esa tierra, estando seguros que lo pueden hacer, pero los otros desmotivaron al pueblo diciendo que no podía lograrlo.

            Cuántos proyectos grandes se han venido al suelo en una empresa, en una iglesia, en una nación porque hubo diez personas notables, principales, reconocidas que sabotearon el proyecto diciendo cosas falsas, esparciendo falsos rumores. Con el “No se puede”, “es imposible”, “nosotros no estamos capacitados”, “jamás lo hemos hecho así”, “siempre lo hemos hecho de otra manera”. Esos son los murmullos que matan, porque leímos que si queremos proteger nuestra vida debemos refrenar nuestra lengua. Ellos exageraban, cuando la gente tiene falta de fe, cuando la gente tiene temores, desarrolla una actitud de exageración de la circunstancia y ven aquello hiperbólico, ven a una pulga como si tuviera el tamaño de un elefante, como consecuencia de los falsos rumores.

Números 14:1-12 “Aquella noche toda la comunidad israelita se puso a gritar y a llorar. Más de dos millones de personas gritando y llorando. En sus murmuraciones contra Moisés y Aarón, la comunidad decía: «¡Cómo quisiéramos haber muerto en Egipto! ¡Más nos valdría morir en este desierto! ¿Para qué nos ha traído el Señor a esta tierra? Ah, empezaron a murmurar contra el Señor, “mejor no nos hubiera dado todo esto”, “!que tenemos!”, “mejor nos hubiéramos muerto en Egipto”.

            ¿Para morir atravesados por la espada, y que nuestras esposas y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No sería mejor que volviéramos a Egipto?» Y unos a otros se decían: «¡Escojamos un cabecilla que nos lleve a Egipto!» Entonces Moisés y Aarón cayeron rostro en tierra ante toda la comunidad israelita. Allí estaban también Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, los cuales habían participado en la exploración de la tierra. Ambos se rasgaron las vestiduras en señal de duelo y le dijeron a toda la comunidad israelita: —La tierra que recorrimos y exploramos es increíblemente buena. Si el Señor se agrada de nosotros, nos hará entrar en ella. ¡Nos va a dar una tierra donde abundan la leche y la miel! Así que no se rebelen contra el Señor ni tengan miedo de la gente que habita en esa tierra. ¡Ya son pan comido! Miren, vencer a este pueblo es pan comido, sin embargo, añadió todavía Josué: No tienen quién los proteja, porque el Señor está de parte nuestra. Así que, ¡no les tengan miedo! Pero como toda la comunidad hablaba de apedrearlos, la gloria del Señor se manifestó en la Tienda, frente a todos los israelitas. Entonces el Señor le dijo a Moisés: — ¿Hasta cuándo esta gente me seguirá menospreciando? ¿Hasta cuándo se negarán a creer en mí, a pesar de todas las maravillas que he hecho entre ellos? Voy a enviarles una plaga que los destruya, pero de ti haré un pueblo más grande y fuerte que ellos”.

            ¿Cuáles fueron las consecuencias del falso rumor? ¿De ese murmullo del que estamos hablando, el murmullo que mata? Toda la comunidad israelita se puso a gritar y a llorar, en su tristeza murmuraron contra Moisés y Aarón y hasta contra Dios. Josué y Caleb no pudieron convencerlos que la tierra era buena y que ya era pan comido, la comunidad quería apedrearlos. Al ver su actitud rebelde y de murmuración, Dios decide enviarles una plaga y destruirlos. En Números 14:13-26 Moisés le pide a Dios que por amor a él mismo no destruya a Israel, porque dirán todas las naciones que Dios los sacó de Egipto y no pudo meterlos a Canaán, sino que los dejó perdidos en el desierto. Dios accede a perdonarlos, pero no a quitarles un terrible castigo. ¿Por qué cierta generación pierde la bendición y otra la disfruta? Ah, porque a veces caemos en el pecado de la murmuración. Números 14:27-38 dice: —¿Hasta cuándo ha de murmurar contra mí esta perversa comunidad?. Ya he escuchado cómo se quejan contra mí los israelitas. Así que diles de parte mía: “Juro por mí mismo, que haré que se les cumplan sus deseos. Los cadáveres de todos ustedes quedarán tirados en este desierto. Ninguno de los censados mayores de veinte años, que murmuraron contra mí, tomará posesión de la tierra que les prometí. Sólo entrarán en ella Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun. También entrarán en la tierra los niños que ustedes dijeron que serían botín de guerra. Y serán ellos los que gocen de la tierra que ustedes rechazaron. Pero los cadáveres de todos ustedes quedarán tirados en este desierto. Durante cuarenta años los hijos de ustedes andarán errantes por el desierto. Cargarán con esta infidelidad, hasta que el último de ustedes caiga muerto en el desierto. La exploración del país duró cuarenta días, así que ustedes sufrirán un año por cada día. Cuarenta años llevarán a cuestas su maldad, y sabrán lo que es tenerme por enemigo.” Yo soy el Señor, y cumpliré al pie de la letra todo lo que anuncié contra esta perversa comunidad que se atrevió a desafiarme. En este desierto perecerán. ¡Morirán aquí mismo!

            Dios castiga al pueblo de Israel por haber creído a los falsos rumores y por haber murmurado contra Él. Cuarenta días duró la expedición, así que sufrirán año por cada día de la expedición. En ese tiempo morirán todos, excepto sus hijos, y Josué y Caleb vivirán, les llama una “perversa comunidad que se atrevió a desafiarme”. Los hombres que Moisés había enviado a explorar el país fueron los que, al volver, difundieron la falsa información de que la tierra era mala. Con esto hicieron que toda la comunidad murmurara. Noten como diez personas hicieron murmurar a más de dos millones de personas. Por eso los responsables de haber difundido este falso informe acerca de aquella tierra murieron delante del Señor, víctimas de una plaga. De todos los hombres que fueron a explorar el país, sólo sobrevivieron Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone.

            Cada vez que vea que alguien viene murmurando, puede decir con toda propiedad ahí viene la plaga, porque detrás de la murmuración llega la plaga de la destrucción. Diez personas hicieron que pecara toda una comunidad de más de dos millones de personas, murmurara y recibiera el castigo de no conocer la tierra prometida. Con falsa información los llevaron a pecar, a pensar mal del informe positivo de Josué y Caleb, a pensar mal de sus líderes Moisés y su hermano Aarón. Incluso pensar mal contra Dios, ese es el poder destructivo de esos murmullos que matan. Toda una comunidad, excepto sus hijos, murieron en esos cuarenta años.

            ¿Usted es de los que se reúne con los compañeros de trabajo a la hora del café o a la hora del almuerzo y se pone a murmurar en contra de la empresa donde trabaja? en contra del jefe de la empresa donde trabaja, usted es de los que murmura, usted está matando a la empresa que le está dando trabajo con el que sostiene a su familia. En vez de murmurar, ore por su empresa, haga su trabajo bien, trate de hablar con su jefe y ayudarlo a comprender las cosas que están pasando. En vez de murmurar del líder de su célula, ore por el bien de su célula. Anímelo, invítelo a almorzar, ayúdelo a ver, quizá, algunas perspectivas que usted tiene con el fin de construir, pero no caiga en esa murmuración.

            Pasaron cuarenta años, uno a uno iban cayendo. Me imagino las conversaciones entre el pueblo: —se murió tu papá vos. ¿Por qué? —. Por murmurador. Se murió la abuela y ¿por qué? por chismosa. Se murió tu mamá ¿Por qué? por murmuradora. Toda esa generación se murió por murmurar. Qué fácil es murmurar, qué fácil es regar falsos rumores de la gente, nosotros tenemos que darnos cuenta de esa realidad. Pasaron los cuarenta años, vino el día esperado por Josué y Caleb. Se murieron todos los de veinte años para arriba, los que tenían veinte años ahora eran de sesenta. Todos llegamos a ese punto, la vida pasa, ahora si usted quiere verse siempre bonito tómese una foto. Los que tenían veinte cuando empezó el juicio de Dios, ahora tenían sesenta, esos eran los mayores, los dos mayores eran Josué y Caleb, estos ya tenían ochenta cuando llegaron a la tierra prometida. Si usted tiene menos de 80 prepárese, Dios lo puede llamar en este momento para que usted conquiste su tierra prometida.

            Josué 2:1 dice: “Luego Josué hijo de Nun envió secretamente, desde Sitín, a dos espías con la siguiente orden: «Vayan a explorar la tierra, especialmente Jericó.» Cuando los espías llegaron a Jericó, se hospedaron en la casa de una prostituta llamada Rajab”. No voy a comentar por qué se metieron a la casa de una prostituta, porque usted hubiera criticado eso, ¿sí o no? Imagínese usted al Pastor Jorge y al Pastor Alex metidos en una casa de prostitutas ¿qué están haciendo ahí? Estoy haciendo la voluntad de Dios, difícil que se lo crean a uno, pero en este caso estos espías fueron protegidos por Rajab. Josué 2:22-24: “Los hombres se dirigieron a las montañas y permanecieron allí tres días, hasta que sus perseguidores regresaron a la ciudad. Los habían buscado por todas partes, pero sin éxito. Los dos hombres emprendieron el regreso; bajando de las montañas, vadearon el río y llegaron a donde estaba Josué hijo de Nun. Allí le relataron todo lo que les había sucedido: «El Señor ha entregado todo el país en nuestras manos. ¡Todos sus habitantes tiemblan de miedo ante nosotros!»”

            Josué aprendió de la experiencia, ya no mandó a doce, no por ser mayoría es mejor. Esa vez envió a dos. Moisés envió a doce y de los doce solo dos salieron buenos, vino ahora Josué y dijo no voy a mandar doce, mando a dos. Y ¿qué reporte trajeron estos dos? vinieron a decir “el Señor ha entregado todo el país en nuestras manos, todos sus habitantes tiemblan de miedo ante nosotros”. ¿Se creían langostas? No tenían el complejo de langosta, estos sabían que eran hijos de Dios. Usted no es langosta, es un hijo de Dios, tiene todo el poder de Dios, todo el respaldo de Dios. Y estos pensaron como hijos de Dios, actuaron como hijos de Dios y trajeron un reporte positivo al pueblo.

            Josué 6:1-5 “Las puertas de Jericó estaban bien aseguradas por temor a los israelitas; nadie podía salir o entrar. Pero el Señor le dijo a Josué: «¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros! Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días. Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas. Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento.»”

            ¿Cuántos de los israelitas murmuraron ante estas instrucciones que dio Josué? Ninguno, porque todos los viejos que fueron murmuradores murieron. Quiere ser de los conquistadores, no se junte con los murmuradores. ¿Quiere ser de los que Dios les cumple sus promesas en su vida? No se junte con los murmuradores. Cada vez que veo a alguien que se empieza a asociar con gente que murmura y murmura lo veo encaminarse al despeñadero, al rato está lejos del Señor, al rato está apartado del Señor, y al rato está lejos de los privilegios del Señor, y al rato está sufriendo la plaga que trae el murmullo que mata. ¿Quiere proteger su vida? Refrene su lengua.

            Estos dos llegaron, dieron el mensaje positivo a Israel. Josué les dijo: —esto es lo que vamos a hacer: todo el pueblo va a dar vuelta alrededor de las murallas de Jericó—. Seis días seguidos todos pasaron caminando alrededor de la muralla, era tan ancha que arriba podían caminar carruajes tirados por caballos, había apartamentos, de hecho Rajab la ramera tenía un apartamento, por ahí fue que se escaparon los espías que envió Josué. Era una muralla imposible de botar, humanamente hablando, pero ese pueblo aprendió tan bien la lección que cuando Josué les dijo vamos a dar una vuelta, nadie protestó. Nadie dijo yo tengo juanetes. Nadie dijo yo tengo callos, nadie dijo yo ya estoy viejo para caminar. Todos empezaron a obedecer y a caminar y a caminar en silencio. No es fácil, tener una multitud en silencio. Y el séptimo día, seis vueltas, pero al final les dijo: — todos vamos a gritar y los muros se derrumbarán—. Todos gritaron y los muros se derrumbaron. La estrategia suena ilógica, la estrategia suena ridícula, pero cuando Dios ordena hacer algo y nosotros le obedecemos, Él responde.

            El murmullo de la derrota y el grito de la victoria. La pregunta ¿es usted de los dos espías de Jericó o de los diez que regresaron con un reporte negativo de la tierra prometida? ¿Es usted de los que siempre encuentra lo negativo a las cosas, de los que siempre está encontrando lo malo? ¿Es usted de las personas que sabe que Dios le ha entregado a Jericó y que Él le va a dar la conquista? El murmullo representa a las palabras que destruyen, el grito representa a las palabras que edifican. ¿Queremos ser conquistadores? Hablemos para edificarnos. El grito se dio a la vista de todos, dos millones caminando gritaron juntos. El murmullo se dio a espaldas de Moisés, ahí empezaron a esparcirse falsos rumores. El grito creó unidad, una gran nación obediente dando vueltas por seis días alrededor de Jericó y al séptimo día seis vueltas obedientemente. El grito creó unidad, el murmullo creó división. El grito se originó en Dios, el murmullo de la maldad del hombre. El grito levantó el ánimo del pueblo, el murmullo lo desanimó. El grito dio vida, el murmullo dio muerte. El grito llevaba coraje, el murmullo cobardía. Declárese en contra del murmullo que mata.

            En uno de sus mandamientos Dios nos dice, en Éxodo 20:16, No des falso testimonio en contra de tu prójimo. Qué fácil damos falso testimonio. Fulano, ese es un ladrón. ¿Le consta? ¿Le robó a usted? ¿Usted lo vio? ¿Lo puede probar? Fácil es decir ese es un ladrón, o un adúltero. La otra noche no llegó a dormir a su casa. De veras, si y este otro va a la célula, hermanos oremos por fulano porque tiene una semana de no llegar a su casa. Y va a otro lugar y oremos por fulano porque un mes que maltrató a su mujer. Fácilmente levantamos falso testimonio y ese es uno de los diez mandamientos: “No des falso testimonio contra tu prójimo”. Dios prohíbe el murmullo que mata, prohíbalo también en sus conversaciones, no deje que otros practiquen el chisme , la calumnia o la murmuración, con amor hágales ver que hablar a espaldas de otros destruye reputaciones y relaciones. ¿Le gusta que hablen mal de usted? ¿Quiere que la gente lo calumnie? ¿Quiere que la gente destruya su reputación? No. Haga lo mismo, no calumnie no destruya la reputación de nadie, no hable mal de la gente, por eso Dios prohíbe dar falto testimonio en contra de nuestro prójimo. A Dios no solo le importa la vida, cuando dice no matarás, le importa la buena reputación de sus hijos, por eso dice no den falso testimonio. No solo declárese en contra del murmullo que mata sino identifique a aquellos que esparcen falsos rumores.

            En algunos casos ha llegado alguien a decirle: fíjese que fulano de tal dijo tal cosa. ¿De veras? ¿Es cierto lo que usted me dice? Sí. Voy a contarles un caso, un día llegó alguien a decirme fíjese que fulano de tal está en adulterio con fulana de tal. ¿Es cierto? ¿Cree usted que así es? Permítame, llamé por teléfono al fulano de tal y le dije: aquí tengo en mi oficina a fulano, dice que vos estás en adulterio con fulana. ¿Es cierto o no es cierto? El otro sentía que se hundía en la tierra. No se imaginó que lo iba a confrontar. Cuando usted confronta con la verdad al que murmura, casi siempre se acobarda. Y con la excusa de que yo lo oí, a mí me lo dijeron. No repita murmuraciones, no repita falsas calumnias, no repita chismes que no debe, porque eso es un murmullo que mata, demos un grito que edifique, que una al pueblo, que levante al pueblo en contra del enemigo y que podamos tener triunfos y no derrotas.

Déjenme leer el Salmo 101: Quiero cantar al amor y a la justicia: quiero, Señor, cantarte salmos. Quiero triunfar en el camino de perfección:¿Cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón. No me pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrán nada que ver conmigo. Alejaré de mí toda intención perversa; no tendrá cabida en mí la maldad. Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre; al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré. Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; sólo estarán a mi servicio los de conducta intachable. Jamás habitará bajo mi techo nadie que practique el engaño; jamás prevalecerá en mi presencia nadie que hable con falsedad.

            Esos eran los propósitos de David para su reinado, ojalá fueran estos los propósitos de nuestros gobernantes, pero nosotros con la ayuda de Dios podemos ponerlos en práctica en nuestra propia casa. El que refrena su lengua protege su vida, proverbio que leímos hoy.mí la maldad. Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre; al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré. Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; sólo estarán a mi servicio los de conducta intachable. Jamás habitará bajo mi techo nadie que practique el engaño; jamás prevalecerá en mi presencia nadie que hable con falsedad.

            Esos eran los propósitos de David para su reinado, ojalá fueran estos los propósitos de nuestros gobernantes, pero nosotros con la ayuda de Dios podemos ponerlos en práctica en nuestra propia casa. El que refrena su lengua protege su vida, proverbio que leímos hoy.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…