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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Por varias semanas nos hemos referido al Libro de los Proverbios, capítulo 22, este es el número 12, y en la células hemos tocado otros temas sobre el mismo capítulo y, además, el 23, si usted todavía no asiste a una célula le animamos a que hoy mismo pase al Centro de Información y pregunte a cuál célula puede asistir que le favorezca geográficamente o de acuerdo a su horario. Le conviene para poder tener amigos y quien ore por usted, quien lo llame cuando esté enfermo, que lo visite cuando esté en el hospital, quien lo acompañe en su funeral. Todas las semanas estoy en el funeral de alguien, por eso mire a su vecino y dígale qué bueno que vino, qué bueno que está vivo, se ve viejito, pero está vivo, se mira jovencito, pero mírelo bien, porque el porcentaje más alto de muertes en nuestro país es de jóvenes, por eso es tan importante que nosotros aprovechemos este último tema de esta serie, empezaremos otro tan importante como este.  La disciplina corrige el rumbo, hay muchos que se salen del camino. A muchos que, al ir manejando su vehículo, de pronto empezaron a ver su celular que entró un mensajito, se quedaron leyéndolo y luego recibieron otro más fuerte: chocaron con el poste, chocaron con el carro de enfrente, atropellaron a una persona, se distrajeron en algo banal y perdieron el rumbo. Así pasa con los niños, si no se les instruye en el camino correcto como dice en Proverbios, van a perder el rumbo hoy y van a terminar embarrancados. ¿Cuál es el común denominador? Es que todos fuimos bebés, y cuando lo éramos todos decía ¡qué lindo es! nos abrazaban, nos besaban, nos acariciaban, pero esos bebés fuimos creciendo y todos los delincuentes en este mundo, todos los criminales alguna vez fueron bebés. Mire al que está al lado suyo, no parece, pero fue bebé alguna vez, increíble, pero cierto. ¡Fue bebé! lo que pasa es que nosotros los padres somos los que tenemos que aplicar lo que encontramos en Proverbios 22:15 La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige.

            ¿Quiénes tienen hijos adolescentes? Este mensaje es para los que tienen hijos adolescentes, usted no es adolescente, pero adolece de varias enfermedades. Es adolescente de otras cosas, pero los que tenemos hijos, alguna vez fueron bebés, luego fueron adolescentes y en mi caso ya tengo hijos adultos, casados, con hijos y me da gusto verlos vivir la historia de nuevo, a ellos les toca ahora marcar el rumbo de sus hijos. Eso me hace pensar en aquel padre de familia que andaba con su hijo en el supermercado y el niño lloraba a gritos. Al hombre se le veía sereno, pero se escuchaba que hacía una oración y decía: Dios bendice a Ramoncito. Dale paz a Ramoncito. Señor, no dejes que pierda la calma Ramoncito. Y una señora no se aguantó y le dice: Mire señor, usted es un ejemplo, orando por su bebé. No señora, Ramoncito soy yo

            A veces tenemos que pedirle ayuda a Dios. Yo sé que muchos de los padres y madres que estamos aquí oramos pedimos que el Señor nos ayude. Hoy me decía una de nuestras colaboradoras que tuvo una bebé, después de diez años de no tener hijos. El primer hijo los tuvo por un milagro que el Señor hizo. Ella y su esposo llegaron a mi oficina hace muchos años y me dijeron: Pastor, no podemos tener hijos, venimos del extranjero y no podemos tenerlos. Oramos, y el Señor les dio el primer hijo, un milagro. Y ahora les dio la segunda. Yo le preguntaba hoy: ¿cómo te va con tu nena? Ya está durmiendo toda la noche, pero los primeros días yo me la pasaba orando, por mí, para que me diera fuerzas, paciencia y ánimo.

            Todos los padres no sabemos cómo lidiar con un bebé o con un hijo adolescente. Una señora me dijo un día: No sé qué hacer con mi hija. ¿Por qué? Es adolescente y me sacó un cuchillo y me dijo que si no hacía lo que ella quería, darle permiso, me iba a meter el cuchillo. Yo le quise pegar y me dijo: pegame y te voy a denunciar a la Procuraduría de Menores. Ese es el tipo de hijas e hijos que algunos tienen, y están sufriendo las consecuencias. Eso es lo que me inspiró a escribir el libro Escuela para Padres. Ayudar a los papás en esa tarea. En uno de los primeros capítulos decimos: que hay que amar para dar seguridad. En un siguiente capítulo: hay que bendecir para dar prosperidad, y luego el siguiente dice que hay que corregir para dar sabiduría. Nosotros nos casamos, tenemos hijos, trabajamos muy duro pensando en dejarles un legado patrimonial, casas, terrenos, carros, acciones, dinero. Pero aquellos que solamente reciben dinero de sus padres lo pierden fácilmente, porque también hay que enseñarles a administrar el dinero. Por eso es importante que cuando nuestros hijos se salen del rumbo hay que corregirlos, como cuando las naves espaciales son enviadas de Houston y Houston le está diciendo al comandante de la nave: corrija el rumbo, corrija el rumbo. Así nosotros como padres tenemos que ser como Houston diciéndole corrija el rumbo. Cuando nuestro hijo se sale del camino tenemos que corregir el rumbo, para enseñarle. Si queremos nosotros que nuestros hijos salgan bien, tenemos que aplicar la disciplina. Aquí en este libro relato lo que la policía de Houston, Estados Unidos, escribió y llamó doce reglas para formar hijos delincuentes. Usted quiere formar hijos delincuentes siga estas doce reglas al pie de la letra.
  1. 1.      Desde pequeño dele todo lo que pida. Cuántos han llevado a un hijo al supermercado y pide, le pide y usted sabe que no puede comprar todo lo que pide, pero si usted le da todo, de esta forma crecerá pensando que el mundo le debe el sostenimiento. Todo lo que pide el nene hay que dárselo, zapatos de tal marca, camisas de aquella marca, juegos, videojuegos, viajes. Usted dele todo lo que pida el nene o la nena y usted se asegurará que su hijo será un delincuente.
  2. 2.      Ríase cuando diga palabras soeces, vulgares. Yo he estado en casas donde hay niños que aprendieron malcriadezas, vulgaridades de sus padres. Y cada vez que dicen una, entre más vulgar es la palabra, los adultos se ríen. Tan chulo el nene, más las dice. Esto lo hará pensar que es gracioso, también lo estimulará a escoger frases más “graciosas” que más adelante le darán grandes dolores de cabeza. Enseñe a su hijo, corrija el rumbo, si él se sale del rumbo correcto para hablar, corríjalo.
  3. 3.      Nunca le dé enseñanza espiritual. Recuerde que son consejos de la policía de Houston. Que él escoja cuando sea grande, dicen algunos papás. No traigan a los niños a la iglesia para no forzarlos, que escojan cuando sean grandes. Espere a que tenga mayoría de edad y luego déjelo decidir por sí mismo. Verá que para ese entonces habrá resuelto mucho tiempo atrás el camino que lleva a la perdición. Si como padre usa este principio, aplíquelo en todo. Hijo, escoja si quiere bañarse o no. Cepíllese los dientes, si quiere. Vaya al colegio, si quiere. Hágale caso a su papá, si quiere. Respete a sus hermanos, si quiere. El principio que dicen muchos: yo no lo traigo, que él escoja cuando sea grande. Eso no es cierto, eso no lo aplica usted en todas las demás cosas de la vida y tenemos que ser consistentes. Mientras sus hijos sean chicos, usted debe traerlos a la iglesia y si ya no son tan chicos, también, y si ya son viejos y viven a costillas de usted en su casa. También, mientras ellos usen su gasolina, su carro, su casa, su comida, todo lo que usted produce… tráigalos.
  4. 4.      Evite usar la palabra incorrecto, puede producirle complejo de culpa. Está rayando la pared, déjelo, déjelo, de repente es el siguiente Picasso. Sobre todo, si es la pared del vecino. Tiene que decirle usted que es lo incorrecto, porque si no lo condicionará a creer que cuando sea detenido por robar un automóvil, que la sociedad está en su contra, que lo están persiguiendo, que es víctima y que todo lo malo que hace es culpa de otros.
  5. 5.      Recoja todo lo que deja tirado, libros, zapatos, ropa. Haga todo por él, para que adquiera la experiencia de derivar todas las responsabilidades a los demás. Un amigo me decía, que cuando veía al novio de su hija llegar a la casa pensaba: si este muchacho tan solo entrara al cuarto de mi hija, quizá dejaría de venir. Hay mamás que cuando sus hijos hacen un reguero de juguetes, ellas recoge todos los juguetes para guardarlos. Hay mamás que le enseñan a sus hijos a recogerlos, con paciencia. Ninguna nace sabiendo, entonces hay que enseñar. Paciencia.
  6. 6.      Déjelo leer todo lo que caiga en sus manos. Asegúrese que lo vasos y los cubiertos estén esterilizados, pero deje que su mente se contamine de la basura que lee y que mira por la televisión y por internet. Son consejos de la policía de Houston para que su hijo se convierta en un delincuente.
  7. 7.      Discuta con frecuencia delante de él. Discuta y pelee delante de sus hijos todo el tiempo, de esta manera no se sentirá en shock cuando su hogar se destruya más adelante. ¿Qué hay que hacer cuando tenemos que discutir con nuestra pareja? En privado. Yo sé que usted a veces está con unos amigos y su pareja hace algo que a usted le molesta, ese no es el momento de discutir con ella o con él. Aguántese, cuando llegue a la casa dígale querés un cafecito mi amor, sentate. Ahí es cuando usted puede platicar con él y decirle: mirá, delante de todos me pusiste en vergüenza, porque hiciste, porque acusaste. En privado, si está en la casa y están todos los niños en la mesa, ahí no es el lugar para ponerse discutir, aguántese. Dígale a su esposa: ¡tiempo! Podes acompañarme al dormitorio. Le decía a mis hijos cuando estaban chicos, que cuando su papá y su mamá estaban en el dormitorio y la puerta cerrada deberían molestar solo si era necesario, pero tenían que tocar la puerta. Y por si las moscas, siempre le echaba llave. Usted tiene derecho a su tiempo con su mujer. Cuando todos se casan y se van y usted ya está viejo, ya es un poco tarde para discutir a solas. Todos los días hay que discutir algo, hágalo a solas.
  8. 8.      Entreguele todo el dinero que quiera para sus gastos. ¡Ah! Que dicha. Recuerdo que cuando estaban mis hijos chiquitos había uno que era muy particular, estaba yo en la puerta saludando a la gente, despidiéndola. Y él llegaba y me empezaba a jalar el saco, hasta que al fin, cuando ya se estaba colgando del saco le decía ¿qué querés? Dame una ofrenda para ir a McDonalds. Pero si usted no solo le da para ir a con sus amigos sino le da lo que quiera, que se quiere comprar un Atari, era la época de ellos, ahora es Play Station, Wii. Dele todo el dinero que quiera su hijo, lo está haciendo un delincuente. Nunca permita que se lo gane, ¿por qué ha de pasar tan difícilmente como usted? Los padres a quienes nos ha costado ganar lo que tenemos y hacer lo que tenemos pensamos qué pobrecito nuestro hijo, no quiero que sufra como yo sufrí, que no pase por las angustias y penalidades por las que pasé. Si usted no hubiera sufrido lo que sufrió y pasado por lo que pasó, no sería lo que es hoy. Usted es hoy una persona de éxito, una persona de carácter, una persona de visión, una persona con recursos, usted es una persona capaz de empezar de cero en cualquier parte y salir adelante, por lo que padeció, aprendió. La Biblia dice que Jesús por lo que padeció aprendió obediencia, ah, pero mis hijos no, ellos no tienen que sufrir lo que yo sufrí, ellos no deben padecer lo que yo padecí.
            Razón tienen los policías de Houston cuando escribieron estos consejos. Entréguele todo el dinero para sus gastos. Yo aprendí que debería enseñar a mis hijos a sufrir un poquito, a trabajar un poquito. –Papá, es que me quiero ir a estudiar–. Cómo no. Vamos a conseguir esta beca, pero hay parte que tenés que producir, tenés que trabajar. Tenía para darles, pero tenía que hacerlos sufrir un poquito. –Papá, quiero comprarme este videojuego–. ¿Cuánto has ahorrado? –Solo tanto–. Bueno, ahorrá otro poco, yo te voy a ayudar con parte. ¿Qué tal si tu pones la mitad y yo la otra mitad? Aunque del mismo cuero salían las correas. Usted dígale a un niño que espere una semana para comprar algo, un mes, eso es una eternidad. Ya cuando uno está adulto el tiempo pasa volando, cuando uno siente, ya viene la Navidad otra vez, hay que comprar el arbolito y comprar los regalitos, las fiestas y nomás pasa la Navidad y llega la Semana Santa, viene La Vía Dolorosa, Explo Music Fest, Transformadas 2014, cuando uno siente ya dejó de tener quince años. Se acuerda cuando tenía quince años, usted se creía Schwarzenegger. Las chicas caminaban como que eran mi prima Jennifer López. El tiempo pasa, cuando uno siente pasa, permita que sus hijos trabajen un poco, que les cueste un poco. Yo aprovechaba cada vacación escolar de mis hijos para que trabajaran, trabajaban en la iglesia, ayudando en una bodega, en la oficina de alguien, trabajando siempre. Más tarde ya maestros, que trabajen como maestros. ¿Yo no tenía para mantenerlos? Claro que sí, pero hay que enseñarlos, no hay que entregarles el dinero así tan fácil, hay que enseñarles lo que cuesta el valor del dinero. Y hubo uno que me dijo: –papi fijate que ya no quiero estudiar esta carrera–. ¿Por qué? –No me hallo frente a una computadora–. Y llevaba dos años de estudiar ingeniería en sistemas, dos años ganados perfectamente bien. –Quiero estudiar administración de negocios–. Magnifico. ¿En dónde? –En tal universidad–. Después. –No me gusta la universidad. Me voy a pasar a otra universidad–. Está bien, solo que de aquí en adelante, vas a pagar tú la universidad. La pagó, se graduó, sacó dos maestrías, ahora está estudiando un doctorado, y no se lo estoy pagando yo. No hay que darles todo, y eso hay que enseñárselos. Al revés, conozco padres que les han dado tanto a sus hijos que me han confesado con lágrimas: Pastor, me equivoqué, Yo no tuve nada, yo sufrí todo, yo viví en la calle, yo viví de dádiva, yo viví, yo sufrí y me dije que mis hijos no pasarán nada de esto, se las puse toda fácil, viajes, carros, comida, ropa, todos sus gustos. Fracasé. Me fue mal.
  1. 9.      Satisfaga todos sus antojos de comida, bebida y comodidad. Fíjese que todos sus deseos sensuales sean satisfechos, negárselos puede producirle una nociva frustración, ofrézcales drogas y hasta llevarlos con las prostitutas. Un día estaba en un baño público de vapor y oía a dos que hablaban y decía uno: mire compadre ¿me va hacer el favor de llevar a mi muchacho allá donde las nenas? Ya está grande usted, ya tiene doce. Cómo se le ocurre a un papá idiota llevar a su hijo con prostitutas a los doce años, inducirlos en una vida de disensión, de lujuria, de pecado. Qué mujer va, como esposa, a satisfacer a este muchacho cuando se case a los 30, si lleva 18 de llevar una vida con prostitutas, si llega a los 30. Lo más probable es que va a estar infectado, lo más probable es que va a estar enfermo, lo más probable es que va a morir de sida y sobre todo, va a tener su mente retorcida. Pero este es un consejo de la policía. Satisfaga todos sus antojos.
  2. 10.  Póngase de su lado en contra de los vecinos, de los maestros, y de los policías, porque todos están prejuiciados en contra de su hijo. Cada vez que llaman a un papá del colegio para decirle: su hijo le pegó a este niño, le quebró la nariz. –No puede ser, qué exagerados, si mi hijo es un ángel, no mata una mosca–. Ahora que hay cámaras en muchos colegios es un elemento que ayuda para convencer a los papás. Recuerdo, en el Liceo Fráter, que un día llamaron a un papá para decirle: tenemos la pena de informarle que su hijo se está robando cosas de la Fráter Librería. – ¿Cómo va a creer? Mi hijo no es un ladrón–. ¿Quiere ver el video? – ¿Cuánto le debo señorita? – Le cuesta a uno creer que su hijo sea capaz de clavarse algo. Le cuesta creer a uno que su hija sea capaz de ver cosas inadecuadas.
Recuerde, cuando era niño cómo era de hipócrita con sus papás. Papá, mi mamá, mi maestra no me quiere, ese profe me lleva mal. Mirá que mandaron una nota, es que ahí no me quieren papa. A vos tampoco te quieren papa, vieras cómo hablan mal de ti. Manipuladores los patojos. Llega un vecino y dice: –su hijo me quebró la ventana de una pedrada–. ¿Cómo lo va a creer? Mi hijo no hace esas cosas. Póngase en contra de los maestros, póngase en contra de la policía, póngase en contra de todo el mundo, defiéndalo a capa y espada, porque él es “incapaz” de golpear a alguien con el pétalo de una rosa. Y verá que tendrá un delincuente de primera plana. Los hijos aprenden desde muy pequeños a ser hipócritas delante de sus padres, y en la escuela se destapan, hacen travesuras que se ignoran. He visto casos en donde en los colegios se practica el acoso escolar, se usa mucho el término en inglés bullying. Cinco muchachos agarran a otro y lo golpean, lo somatan, lo desnudan, lo avergüenzan. Y uno de los cincos, bobo, graba todo y lo pone en internet, entonces todos se dan cuenta y lo van a contar. Llaman a los papás. –Su hijo le está pegando a otro–. Cómo va a ser. –Mírelo, está en internet–. Son tan bobos los patojos, que ellos mismos se acusan y ellos mismos se confiesan, porque están participando también del asunto. Así que póngase de su lado en contra de los maestros, los vecinos y de los policías, porque todos están prejuiciados en contra de su hijo. El maestro es el malo, no su hijo. Los vecinos son los malos, no su hijo.
  1. 11.   Nunca pude hacer nada con él. Frase que debe utilizar para justificarse cuando se vea en un problema serio.
  2. 12.  Prepárese para una vida de amargura. Seguro que la tendrá. ¿Tomó nota? Si no compre el libro Escuela para Padres y léalo despacio. Y si ya empezó a practicar una de estas reglas más vale que ponga atención a los consejos de la Palabra de Dios para corregir, para dar sabiduría. Déjeme darle cuatro consejos básicos para corregir y dar sabiduría a nuestros hijos:
Empiece temprano. Pero no lo tome así como lo oyó. No quiere decir que lo levante a las cuatro de la madrugada, lo va a levantar y va a empezar a darle. –El Pastor, dice que hay que darte desde temprano–. No se trata de empezar temprano por la mañana, en la madrugada, no. No lo haga como un amigo que a las cinco de la mañana los levantaba, era coronel, los ponía a izar la bandera nacional, cantaba el Himno Nacional y los ponía a hacer ejercicios físicos. No se trata de eso. Empiece temprano en la vida, de sus hijos, empiece desde que sus hijos son pequeños. Si usted es abuelito y no pudo hacerlo con sus hijos, a los mejor lo puede hacer con sus nietos y si no pudo con sus nietos, a lo mejor con sus bisnietos, y si no pudo con los bisnietos, ya es tarde. Puede empezar temprano, desde que empiezan las primeras actitudes equivocadas, ahí hay que empezar a corregir. Paciencia, no corregir al hijo es no quererlo, amarlo es disciplinarlo, eso dice Proverbios 13:24. ¿Ama usted a su hijo? Disciplínelo. Pregúntele al vecino ¿ama usted a su hijo? Si lo ama disciplínelo. No Pastor, yo nunca lo he tocado ni con la mano. Si usted no empieza corregir a su hijo temprano, recuerde que árbol que crece torcido jamás su tronco endereza, el único que lo puede enderezar al final es Dios. Y a veces lo endereza cortándolo. Por eso es importante que empecemos temprano a corregir a nuestros hijos, cuando los amamos los disciplinamos. Hay quienes piensan que amar a un hijo es dejarlo hacer lo que quiera. ¿Le ha tocado recibir a usted en la oficina a una señora con un muchachito, de esos que llegan y empiezan a brincar en los sillones, a tomar todos los adornitos que usted tiene? Se le queda viendo a la señora como quien dice, por favor señora, socorro, mire al monstruo que me trajo, póngalo en cintura. Cuando se van usted dice ¿dónde estabas Herodes? Hay niños que de veras son insoportables ¿y los papás y las mamás? Los dejan. Tiene que corregir a su hijo desde temprano, desde pequeñito, porque no corregir al hijo es no quererlo, amarlo es disciplinarlo dice Salomón. Proverbios 22:15 “La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige”. Todo niño nace con un chip que se llama necedad, todos los niños son tercos. No te subas ahí hijo, ahí se sube. Que no te subas, más se sube. Que te vas a caer y luego viene el somatón. Son necios los patojos, usted porque ya no se acuerda, pero usted era igual, gracias a que hubo alguien que le corrigió el rumbo. La vara de la corrección, dice la Escritura, es la que tenemos que aplicar para corregir. La vara de la disciplina, no es solamente en sentido figurado, es en sentido literal, quiero hacer una observación, no estoy de acuerdo con el abuso y el maltrato a los niños, no se trata de que usted cuelgue al niño de la viga de su casa y le ponga unas tusas de maíz y encienda el fuego. No es tortura china lo que usted tiene que hacer con sus hijos, pero usted tiene que corregirlos. Yo he encontrado que hay una relación importantísima entre las nalgas y el cerebro del niño. Mi hijo mayor tenía apenas seis meses de edad, estaba metido en una araña, decimos en Guatemala a un andador con ruedas. Ahí estaba sentado y corría. Estábamos en una casa al lado donde está ahora el Centro Comercial Miraflores. Había unas cortinas en la ventana y yo estaba muy dispuesto a ser el mejor papá y corregir a mi hijo. Se deja ir a las cortinas, si las jalaba, se le podían venir encima, se le iban a caer sobre la cabeza y el tubo lo iba dejar medio mudo el resto de su vida. Así que no podía darle discursos, tenía seis meses. Iba y regresaba, se me quedaba mirando y se iba para las cortinas. No, sonreía y regresaba otra vez. Terco. A la tercera tuve que decirle, mirá hijo, no, quiere decir no. Le di un par, las primeras nalgadas de la historia de su vida. Las sintió con la zurda, porque yo soy zurdo, se me quedó viendo y se dejó ir a las cortinas otra vez. Y le digo no, solo se sonrió y ya no las agarró. ¿Usted cree que los niños no entienden? Claro, si lo hubiera agarrado de cabeza y lo meto a somatones, esto hubiera sido un abuso. No se trata de destruir al hijo sino de darle una corrección de rumbo, pero hay que empezar temprano. Una señora vino y me dijo. Pastor ore por mi hijo, es un rebelde y no sé qué hacer con él, ya tiene quince años. No hay remedio señora, voy a orar por usted, para que Dios le dé paciencia y fortaleza, ya es muy tarde, usted ya me lo trajo muy viejo. Los pedagogos han demostrado que los principales años para corregir a un hijo es de los cinco años para abajo. Los primeros cinco años son los claves para darles a sus hijos un cuadro de referencia de conducta, mostrarles buenos hábitos. Los primeros cinco años de su hijo son los más importantes. La mayoría de los papás en estos primeros cinco años, lo que hacen es irse a trabajar y deja al nene con una señora que lo cuida. Y por ahí escuché la historia de esta persona que encargaron para cuidar al bebé y lo que hacía era alquilárselo a otra señora que iba a pedir limosna con el bebito. Que tal, a esta sí le enseñaron a trabajar desde chiquita. Esos primeros cinco años son para que usted esté con su bebé. Mi esposa muy feliz porque se casó conmigo, no se había graduado de maestra. Le dije que le iba a pagar sus estudios. Se graduó de maestra y entonces vino alguien y le ofreció una plaza en el Ministerio de Educación. Llega muy contenta: Mira, me ofrecieron una plaza en el Ministerio de Educación, ¿crees que la debo tomar? No. Vamos a contratar a una niñera, hay que pagarle a la niñera, vas a tener que usar zapatos y ropa especial para ir a trabajar, vas tener que pagar el transporte para ir, ir al salón de milagros de vez en cuando. Cuando sumas todo eso, más la comida, ¿qué vas a gastar para ir allá? El sueldo va quedar corto, en cambio si tú te encargas de nuestros hijos, aquí podés estar con tu misma ropa natural y convencional, no tenés que ir al salón de milagros a cada rato, y no hay que pagarle a una niñera, además ni cabe en el huevito de casa en el que vivimos. Y tú te encargas de educar a tus hijos. Así que fue maestra de sus tres hijos. Cuando estos muchachitos crezcan y se vayan al colegio, te vas tú también a trabajar, pero ya los niños están ocupados en el colegio. No menosprecie estar en su casa. Yo sé que lamentablemente a veces la gente pregunta: ¿trabaja señora? Y usted responde no. No sea boba, dígale yo trabajo más que usted, tengo media docena de hijos que cuidar, un hombre difícil de alimentar y una suegra constante, soy encargada de la limpieza, soy jefa de compras de la casa, soy chef de la cocina, compañera amante del marido, ¡claro que trabajo! No me pagan por trabajar, pero la señora que se queda en su casa criando a sus hijos sí trabaja, trabajan muy duro, felicitaciones señoras. Así que empiece temprano, pero mantenga equilibrio. No le dé a su hijo tan duro. Proverbios 23:13-14 dice No dejes de disciplinar al joven, que de unos cuantos azotes no se morirá. Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del sepulcro”. Dígale a su hijo: mirá hijo, la Biblia dice que te dé unos cuantos azotes. Te robaste un carro, ven para acá. No empiece usted a que se robe el carro que está en la calle. También de carritos a escala, que son los primeros que se roban lo niños. Aparecen con el carrito a escala ¿y ese carrito hijo? Me lo traje de allá del súper, yo también tuve un hijo que era un potencial ladrón. Se clavó varias cosas del súper y lo llevé a que las devolviera, lo somaté cuando regresamos, luego oré para que le pidiera perdón a Dios, lo abracé y le dije: te quiero mucho, yo no quiero que llegues a viejo siendo ladrón. Hoy sería el jefe de una banda de secuestradores, probablemente. Hace algún tiempo lo oír predicar por primera vez y ¿qué creen que mencionó? Nunca se le olvidó la experiencia de llevarlo de regreso, los llevé con la gerencia del supermercado y decirle: aquí viene este hijo mío ladrón a devolverle. –No señor–, ah, porque yo le dije ¿verdad que los meten presos? Le contesté, ustedes son los que producen ladrones, corríjanlos. Si usted no lo corrige, la gente le va a tolerar muchas cosas. Hoy en día, gracias a Dios, mi hijo no es ladrón, es un buen trabajador, gerente general de una empresa y está bien. Ha aprendido a poner en práctica el principio de que hay que respetar la propiedad privada. Los diez mandamientos dicen no robarás. Hay mucho más sobre el tema aquí en el libro, lo encuentra en Fráter Librería, regáleselo a sus hijos. La gente dice: que no hay escuela para padres, que echando a perder se aprende, procuremos no echar a perder a nuestros hijos. Qué bueno que tenemos un padre celestial que nos ama, nos instruye, nos corrige y nos disciplina para corregir el rumbo.
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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…