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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

            A cuántos les ha pasado que se acuestan una noche y al rato tienen mucho frío y saben que allí en el ropero o en el clóset hay unas frazadas gruesas, ricas y si usted se levantara y se las echara encima, se le quitaría el frío, pero por alguna razón que solo usted conoce no se levanta. Usted quiere seguir acostado, pero además quiere sentir calor y no lo siente porque le falta una buena frazada encima que está a pocos pasos de su cama, ¿por qué no se levanta a traerla? ¿Será por pereza? Si tan solo hiciera el esfuerzo, pasaría una mejor noche con esa frazada encima.

            En esta serie que estamos viendo sobre el capítulo 22 de Proverbios, hemos preparado un tema que se llama El holgazán no se ayuda ni a sí mismo, en el libro Alas para tu Economía, en el capítulo seis le puse La Pereza, tu pobreza. Todos sabemos que hay muchos pobres por perezosos. La pereza nos hace estar en pobreza, pero es tan famosa la pereza que hasta en internet hay muchas cositas sobre ella, dice que son los “diez mandamientos del perezoso”, ¿quiere leerlos?

1 – El perezoso vive para descansar.

2 – Ama tu cama, ella es tu templo.

3 – Si ves a alguien descansando, ayúdale.

4 – Descansa de día, para poder dormir de noche.

5 – El trabajo es sagrado, no lo toques.

6 – Nunca dejes para mañana, lo que puedas dejar para pasado mañana.

7 – Trabaja lo menos posible, y lo que deba ser hecho, deja que otra persona lo haga.

8 – Calma, nunca nadie murió por descansar, pero puedes lastimarte trabajando…

9 – Cuando sientas deseos de trabajar, siéntate y espera a que se te pase.

10 – No te olvides, el trabajo es salud. ¡Déjalo para los enfermos!

La pereza es la madre de todos los vicios, es uno de los pecados capitales. También circula en internet la siguiente frase: “La pereza es la madre de todos los vicios, y como toda madre, hay que respetarla”.

            Leamos lo que dice Proverbios 22:13 « ¡Hay un león allá afuera! —dice el holgazán—. ¡En plena calle me va a hacer pedazos!» El holgazán tiene una imaginación increíble y cuando tiene que presentar resultados lo que hace es inventar excusas y en este caso el holgazán se imagina un cuadro de esos en los que afuera, en la calle, enfrente de su casa, hay un león, y por eso no sale. ¿Por qué no viniste a trabajar? había un león afuera. Y ¿Por qué no hiciste tu trabajo? Hay un león afuera. ¿Cuál es el león que se presenta? Yo recuerdo a un compañero que tuve en la escuela primaria, se volvía un show cada día. El maestro nos pedía tareas que había que presentar, pero este compañero nunca las llevaba, pero todos prestábamos atención a las excusas que se inventaba. Tenía casi siempre un león allá afuera.

            Y este compañero en particular murió en su adolescencia, porque se dio al vicio y en el vicio murió. Excusas, la gente presenta excusas en vez de presentar resultados, porque el holgazán no se ayuda ni a sí mismo, por lo tanto, la pereza y el ocio son destructivos para quien lo sufre. ¿Cuánta gente hábil no se ha quedado sin empleo no por falta de capacidad sino por perezosa e improductiva? ¿Cuánta gente no ha llegado a ser pobre por la pereza de llevar el control de sus gastos personales y gastan a diestra y siniestra? Tal como lo escribimos acá en el libro Alas para tu Economía en el capítulo seis, “La pereza, tu pobreza”. La pereza es destructiva para quien la sufre, empobrece, es inútil, es improductiva. Deja al perezoso en el mismo estado en el que está hoy y destruye su camino, porque todo está lleno de dolor.

            Oía al presidente de un banco que reunieron a sus gerentes y les dijeron: dígannos qué quieren para que seamos más productivos. Queremos más resultados. Y un gerente levantó la mano y dijo: quiero autorización para despedir a fulano, zutano y a mengano y me comprometo a duplicar los resultados. Le dijeron, autorizado. Los tres eran haraganes y de esta manera él se liberó con la autorización de sus superiores a despedir a estos haraganes y a tener la libertad de poder tener mejores resultados. Proverbios 19:15 dice: “La pereza conduce al sueño profundo; el holgazán pasará hambre”. ¿Hay gente con dificultades económicas? Sí. ¿Algunas de esas dificultades son culpa de esa misma gente? Sí. Si no se prepara para salir al frente en la vida y en el trabajo, pasará hambre.          Proverbios 20:4,8 dice: El perezoso no labra la tierra en otoño; en tiempo de cosecha buscará y no hallará. En Proverbios 6:6 dice: ¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos. Hay un tiempo para ser muy productivo, hay un tiempo en el que puede ser una persona jubilada. Hay muchos que están en edad de jubilación pasando hambre, ¿por qué? porque no siguieron el ejemplo de la hormiga, no guardaron en verano para tener en invierno. Hay un tiempo en el que el ser humano es más productivo que en otros. Y en ese tiempo es cuando debe guardar para tener con qué vivir cuando ya no sea tan productivo.

            Un futbolista –por grande que sea, Lionel Messi, sea Ronaldo Cristiano, sea Naymar–, a los 34 y pico de años de edad empezará su descenso de la productividad profesional en el fútbol. Y si no ahorra en estos años de productividad cuando está en su época de cosecha, cuando llegue a la vejez pasará hambre. Tantas celebridades que conocemos que produjeron millones en los deportes, pero fueron perezosos en administrar bien sus recursos y luego viven de la caridad, habiendo pasado por sus manos millones y millones. Por eso les recomendamos libros como “Alas para tu Economía”, en Amazon.com lo pueden comprar, lo pueden pedir si no lo encuentran en su librería favorita.

            Eclesiastés 10:18 dice: “Por causa del ocio se viene abajo el techo, y por la pereza se desploma la casa”. ¿Tiene goteras en su casa? Hay un chorro con goteras, hay una puerta que rechina, su carro está haciendo un ruido raro ¿qué va a hacer? ¿Aguanta? Solo pongamos tres cubetas más para tapar las goteras. La pereza, el ocio. Yo ya no me subo al techo de mi casa, no quiero poner en peligro a su Pastor, pero me encargo que alguien se suba y haga el trabajo. Usted no tiene que hacer ciertas cosas personalmente, pero debe asegurarse que alguien se suba al techo de su casa y se lo arregle. Es importante que usted tome en cuenta eso. La pereza destruye a quienes se relacionan con quien la padece, quien emplea a un perezoso está perdido, no produce, nada bueno produce, es inútil, es improductivo, quiebra empresas y lo único que produce son excusas y dolor en el empleador. Proverbios 10:26 “Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean”.

            ¿Qué hace cuando hay una maleza que se está quemando y está produciendo humo? ¿Va a estar cerca de ese humano? ¿Por qué no deja que ese humo llegue a sus ojos? Porque irrita, arde, ahoga. Un perezoso así es, irrita, molesta, disgusta, el problema es cuando el perezoso es su propio hijo, porque en la empresa usted despide a un perezoso, sin problemas, pero ¿qué hace con su hijo en la casa? ¿Qué hace con su esposo en la casa? ¿Qué hace con su esposa en su casa? Es difícil despedir a un pariente perezoso que vive ahí como un eterno anfitrión.  Un perezoso causa mucho daño, pero no solo el empleador sufre con el perezoso. En una empresa se puede despedir a todo el mundo, menos a los parientes. Qué triste es tener hijos perezosos, usted entra al cuarto de ellos y eso es un desastre. Hay un aroma muy especial en ese cuarto. Una noche estaba en la sala de la casa de un amigo, cuando llegó el novio de su hija y me dice: si mi hija dejara al novio entrar a su cuarto, lo pierde esta noche. Que importante es que nos liberemos de la pereza.

            Un cantante viajó en una línea aérea estadounidense y los empleados negligentes, perezosos lanzaron su guitarra, que vale tres mil quinientos dólares, como cualquier paquete y la rompieron. El cantante denunció el caso en las oficinas y después de tanto tiempo sin que le resolvieran les dijo que iba a componer tres canciones, una subió a YouTube donde denuncia el caso, inculpando a la compañía, trece millones de visitas ha tenido la canción, en el 2009, todavía las redes sociales no estaban tan desarrolladas como hoy. Esa empresa dejó de percibir más de trece millones de dólares en esos días, porque muchos ya no quisieron viajar en sus aviones y no fue por la canción, fue por un descuido, un negligente, un holgazán, un haragán. Cuántos no hemos visto en otras empresas aéreas, desde la ventana, hacer lo mismo. Usted cuida su maleta cuando va al avión, la limpia antes de salir de viaje, le pone todo su cariño, compra su maleta fina. Y cuando llega a manos de los cargadores en los aeropuertos tratan su maleta con tal negligencia que la lanzan por cualquier lado. Por eso algunos han recibido una maleta quebrada, una maleta rota. El año pasado que salí con mi familia de viaje, una maleta ya no la recibimos. Se perdió ¿quién es el culpable? Es probable que una persona, pero una persona que en Guatemala le diríamos: haragana, holgazana, perezosa, negligente. Una sola basta para echar a perder el negocio a una gran empresa.

            Pregunto ¿Si a usted le cae en la sopa una mosca se la toma? Y ¿Si le caen cien? Basta que le caiga una, porque el perezoso es como el vinagre a la boca, como el humo a los ojos. Imagínese si usted es un perezoso cómo piensa de usted su jefe, su mamá, su mujer, su líder en el ministerio. Es importante que nos liberemos de esa mala actitud. La pereza aunque se hagan muchos chistes sobre ella es totalmente destructiva para quien la padece y para quienes se relacionan con el perezoso.

            De hecho la pereza causa mucho dolor. Llega el producto equivocado porque el perezoso no verificó bien, aquí mandamos a comprar a Estados Unidos un producto para colocar en la pared de afuera, para que la humedad no afectara, muy bueno el producto. Pero como no fue suficiente, mandamos traer más, lo pusieron y ahora se mira horrible la pared, porque alguien allá se equivocó del color que debía mandar. Sería buena idea hacerle una canción a esa empresa y ponerla en YouTube, nosotros tenemos que aprender a hacer nuestro trabajo bien, Dios nos exhorta a trabajar, porque el fruto del trabajo nos bendice y bendice a los demás.

            Tener trabajo, gloria a Dios. Cuántos, a lo mejor hoy, no han tenido trabajo, y cuando no se tiene trabajo se pasan penas, piden la leche los niños y no hay para comprarla. Piden para pagar la renta y no hay para pagarla. Así que si tenemos un trabajo debemos cuidarlo y ¿cómo lo vamos a cuidar? siendo productivos, siendo diligentes. No podemos ser perezosos. Claro, algunos dicen que son el negrito del batey, porque el trabajo es un enemigo, pero el negrito, el blanquito, el amarillito, el verdecito que no hace su trabajo bien está contraviniendo las órdenes del Señor. Hay quienes dicen que el trabajo es una consecuencia del pecado de Adán, porque cuando Dios creó a Adán estaba tan bien, tan bien, pero antes de pecar trabajaba. A él se le nombró administrador del huerto, Dios le dijo aquí están todos los animales, ponles nombre y eso es trabajo. Adán creó la nomenclatura de todo lo creado en el reino animal y él fue quien se inventó el nombre de ballena, jirafas. Y luego como estaba solo le dijo el Señor que escogiera entre todos los animales a los que les puso nombre cuál era su pareja. Tuvo la oportunidad de casarse con una jirafa, pero no quiso.

            Entonces fue cuando creó a Eva, pero ellos trabajaban antes de pecar, después del pecado de la desobediencia lo que vinieron fueron complicaciones y antes de sembrar y ver una cosecha maravillosa tenían que limpiar primero la tierra de toda contaminación, de los cardos, de todas las espinas, de las piedras y se volvió el trabajo, de veras para sudar mucho, pero el trabajo es una bendición. ¿Qué dice la Biblia sobre el trabajo? 2 Tesalonicenses 3:6 “Hermanos, en el nombre del Señor Jesucristo les ordenamos que se aparten de todo hermano que esté viviendo como un vago y no según las enseñanzas recibidas de nosotros”. ¿Conoce usted a un vago? Son de una denominación que se llama lirios del campo, porque Jesús dijo: los lirios del campo no trabajan ni hilan. Ellos quieren ser de esa denominación, para no trabajar. Y algunos muy espirituales dicen: yo vivo por fe, pero por fe le piden prestado a uno de la célula 500 dólares, a otro le piden prestado 3 mil dólares, a otro le piden 5 mil dólares y a otros les piden para invertir en un negocio, que dicen tener, 20 mil dólares. Estos son lirios del campo, viven como vagos. No trabajan y piden prestado y no pagan. Algunos son estafadores y algunos son vividores, usted necesita poner en práctica el don de discernimiento de espíritu, porque les hemos enseñado a ser generosos, pero hay quienes se aprovechan de que ustedes son generosos y llegan puros lirios del campo sin trabajar, sin hilar a pedirles nada más. Y piden, piden nunca devuelven y nunca pagan, de estos, dice Pablo, apártense de ellos.

            Usted pensaba que había que apartarse de los secuestradores, de los homicidas, de los ladrones. De estos también hay que apartarse, de los que viven como vagos. Tenga cuidado, discierne y si alguien se aprovecha de su fe, pues cuéntele a su líder de célula: fulano se aprovechó de mi fe, le presté y no me pagó y se va a dar cuenta que no solo a usted le prestó, le prestó a otros. Por qué ya no viene el hermano a la iglesia, porque está estafando en otra iglesia. Tenemos que ser cuidadosos, porque el cristiano es una persona productiva, un vago es alguien desocupado, sin oficio, un perezoso o un holgazán. Podrá tener muy buenos amigos, pero si son vagos tarde o temprano terminarán siendo una mala influencia y usted no necesita malas influencias, usted debe influir bien a sus amigos vagos. Tratar de sacarlos de esa actitud. 2 Tesalonicenses 3:7-9, quien trabaja no es carga sino una bendición para el necesitado y este versículo subráyelo, porque esto es muy importante, dice: Ustedes mismos saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Nosotros no vivimos como ociosos entre ustedes, ni comimos el pan de nadie sin pagarlo. Al contrario, día y noche trabajamos arduamente y sin descanso para no ser una carga a ninguno de ustedes. Y lo hicimos así, no porque no tuviéramos derecho a tal ayuda, sino para darles buen ejemplo.

            Pablo era un misionero, un predicador, un pastor, un maestro, un apóstol pero daba el ejemplo de ser un hombre laborioso, un hombre trabajador, hacía tiendas de campaña y mientras todos iban a sus labores durante el día caluroso en Tesalónica, él se quedaba haciendo tiendas de campaña, las vendía. No es pecado ser empresario, no es pecado ser negociante, no es pecado tener un oficio, una profesión. No es pecado invertir, comprar y vender para sostenerse, para servir a los hermanos, para servir a Dios. Hoy existe un movimiento en el mundo siguiendo el ejemplo de Pablo, gente que trabaja y dedica su tiempo para servir al Señor. En Guatemala tenemos aquí en nuestra iglesia más de tres mil voluntarios, “tent makers”, ellos son fabricadores de tiendas, trabajan en muchas cosas, pero vienen a servir a la iglesia como voluntarios. Se esfuerzan, trabajan, madrugan, se desvelan, dan su tiempo, dan su talento, dan su tesoro y no es porque no tengan nada que hacer, todos son gente muy ocupada, tan ocupada que usted se pone a pensar y cómo puede esa persona estar en esa posición tan complicada y venir a servir a la iglesia. Y es porque ha aprendido el verdadero propósito del trabajo.

            Hechos 20:35, este es un versículo que hay que tenerlo bien presente: “Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados. La razón por la cual todos trabajamos duro es para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más dicha en dar que en recibir”. Para dar primero hay que tener. Pasa la bolsa de la ofrenda, pero si usted no trabaja no tiene sueldo, a lo mejor usted no trabaja pero tiene cinco hijos que trabajan y le dan plata cada uno, usted es de los papás o de las mamás afortunados, porque hay hijos lo que le dan a usted es cólera, pero si usted trabaja duro no es solo para hacer una fortuna, un capital, un patrimonio, usted trabaja duro para ayudar. El que trabaja duro es para ayudar a los necesitados, Dios quiere que seamos prosperados en todas las cosas y que seamos personas que viven en abundancia para que tengamos todo lo necesario para nosotros y algo más para ayudar. En su trabajo tiene un compañero que de pronto resulta que su hijo está con cáncer y le empiezan aplicar una serie de quimioterapias, radioterapias y el pobre hombre gasta su dinero, y usted dice yo lo voy a ayudar. ¿Cuánto cuestan sus radioterapias? Te voy a ayudar con una, con dos, con tres. Usted ayuda al verdadero necesitado, no a los lagartos que piensan que usted es laguna.

            Pedro con Juan iba subiendo las gradas del templo y se encontró ahí con un cojo que estaba sentado pidiendo limosna. No era la primera vez que lo veía. El cojo tenía cuarenta años de estar ahí sentado, pero ese día el apóstol Pedro subió y se sintió generoso, debió haber venido escuchando un tema como el de hoy aquí en la Fráter. Entonces Pedro dijo al cojo: no tengo plata ni oro. El cojo debió haber dicho me va a dar un botón, hay hermanos que en la ofrenda echan un botón, por equivocación, me imagino. No tengo plata ni oro, lo que tengo te doy. Por eso trabajamos duro para tener piedad. Usted trabaja duro para cuando llegue a su casa y le diga su mujer, hay que pagar el colegio. Tomá, te adelanto lo del año entrante. Ustedes son generosos. Cuando usted trabaja y tiene, da a los necesitados, y a veces los necesitados son nuestros hijos. –Papá me voy a casar–. Y de qué vas a vivir hijo. –por fe, papá. El señor proveerá papá, tal vez me anticipás algo de la herencia–. Bueno, voy a conseguirle un apartamento para los dos. –Papá, vamos a ser tres–. A veces los necesitados son nuestros propios hijos, nuestros propios padres y por eso trabajamos duro para ayudar al necesitado. El que no quiera trabajar, que tampoco coma, dice Pablo. 2 Tesalonicenses 3:10 Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma.»

            Llega la hora de la comida, ¿tiene que llamarlos para que venga a comer? Por lo general no, cuando usted se da cuenta ya están todos en la mesa esperando la comida. Ahí están sus hijitos, uno de 30, otro de 35 y el otro de 40 años de edad, son buenos para comer, malos para ayudar. Un hombre aquí en la congregación que su trabajo es dar cursos de motivación en empresas, trabajo en equipo. Un día se dio cuenta que en su casa su esposa estaba débil, con unas ojeras que parecían delantales, despeinada. Cuando la mujer llegaba a la cama por la noche iba en calidad de zombi y él quería hacer el amor con ella, pero caía dormida. Cayó en cuenta: soy luz en la calle y oscuridad de la casa, enseño en las empresas a trabajar en equipo y en mi casa mi mujer es la que hace todo. Ella hace las camas, limpia la mesa, pone la mesa, lava los platos, cocina, hace el de adentro y el de afuera. Todo lo hace ella, hasta las tareas del chiquito.

            Reunió a sus hijos y les dijo: voy a darles un curso como el que doy allá afuera y les enseñó el trabajo en equipo. Tomó un reloj y midió tiempos, a ver entre los cuatro en cuánto tiempo ponemos la mesa, en cuánto tiempo quitamos la mesa, en cuánto tiempo lavamos los platos y en cuánto tiempo hacemos las camas, barremos y trapeamos, limpiamos el jardín, etc. Y se entusiasmaron los muchachos y empezaron ayudar a su esposa, a su mamá. Lo que ellos no podían hacer como cocinar, las compras se lo dejaron a la señora. Me da risa cuando algunas señoras preguntan en las reuniones y ¿usted trabaja? Y la respuesta es no. Señora, no sea muda, usted sí trabaja, usted no sale a trabajar a la oficina, pero en su casa usted trabaja, me quito el sombrero ante las mujeres que trabajan en su casa, cuidando dos o tres hijos, un marido haragán. Hay algunas que trabajan en su casa y también afuera de la casa. ¿Cómo le hacen? No sé, pero bendito sea Dios que hay trabajo, tenemos que trabajar en equipo. He observado en mis hijos que han mejorado al papá, porque los veo poner mesas, quitar mesas, lavar platos, cambiar pañales. Estas mis nueras se sacaron el premio.

            El que no trabaja bueno es que no coma y como sus hijos no solo comen sino, aquí en confianza, se hartan, exíjales que trabajen, es una vergüenza que usted les paga el colegio y no ganan. Es una vergüenza que ustedes les pagan la universidad y ni van, hay casos de estudiantes que van a la universidad dos o tres años, reciben el dinero de sus papás para pagar la universidad y nunca la pagaron. Se la pasaron vagando por todos lados, llevando una vida de vagos. Hay que exigirles a nuestros hijos que trabajen en sus tareas, en los oficios en la casa. 2 Tesalonicenses 3:11-12, ponerse a trabajar es el antídoto para la pereza: “Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que sólo se ocupan de lo que no les importa. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida”.

            La pereza no se cura pensando, se cura actuando. Ya no piense tantos en qué debe hacer, hágalo. John Maxwell dice que a veces se hace mucho análisis, tanto que termina en parálisis y así son muchos que hacen tanto análisis en el trabajo que van a terminar en parálisis, ya no hacen nada. La pereza no se cura pensando, se cura actuando. Ya no piense tanto en qué debe hacer, hágalo. Y si tiene un amigo o un pariente vago, perezoso anímelo a trabajar, o jamás saldrá de ese estado destructivo para él y para los demás. Podemos ser prosperados, trabajar duro. Mañana lunes a trabajar, hoy domingo a trabajar. Todos los días a trabajar, porque no hay mejor sueño que de aquel que trabaja duro todo el día. Cuando usted no tenga sueño, póngase a trabajar, porque cuando usted trabaja duro y llega a su casa y se acuesta, usted duerme bien, duerme rico.

            2 Tesalonicenses 3:13 “Ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.” Yo sé que hay algunos que se han aprovechado de su generosidad, pero usted no se canse de hacer el bien, no se canse, yo sé que sus hijos en vez de ayudarle le insultan, no se canse de hacer el bien. No caiga en aquella tentación de darles matarrata. No se canse de hacer el bien, porque yo he conocido a muchos hijos haraganotes que lograron cambiar su actitud y ahora son de gran bendición para su familia, para el lugar donde trabajan, para la iglesia donde sirven. Tenemos que cambiar esa actitud.

 

 

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